El regreso de los calzones de abuelita ha sido lento, pero imparable. De acuerdo con el sitio VOX, el interés por los calzones completos comenzó desde 2014, cuando las mujeres millennials empezaron a interesarse por esta prenda y la marca Acne Studios creó una colección que muchas abuelitas ya quisieran. Ahora no es extraño ver en redes sociales fotos de mujeres ataviadas en calzones que antes jamás se hubieran atrevido a mostrar en público.

La evolución del diseño: funcionalidad sobre forma
Gran parte del éxito de los calzones de abuelita ha sido el rediseño. Los granny panties de la actualidad no lucen como los de antes. Marcas como SavageXFenty, Torrid, Aerie y Calvin Klein han apostado por un diseño sin costuras, telas más ligeras, encajes y bordados.
Marshal Cohen, analista en jefe de la industria en NPD Group, asegura que esta preferencia de ropa interior sorprendió a la industria, pero fue aceptada rápidamente, pues era obvio que las mujeres preferían la función sobre la forma y estaban reconociendo que “existen más allá de la mirada masculina”.
El impacto de las redes sociales y la cultura de la exposición
Miles de fotos íntimas de mujeres están siendo compartidas y usadas para acosarlas, avergonzarlas y amenazarlas a escala masiva en la aplicación de mensajería instantánea Telegram, según revela una investigación de la BBC. De repente, hombres desconocidos empezaron a contactar a las mujeres pidiéndoles más imágenes. Una de las afectadas relata: "Me hicieron sentir como una prostituta porque creyeron que compartiría mis fotos íntimas. Sentía que no tenía valor como mujer".

Una de las víctimas, Sara (nombre ficticio), dejó de salir después de que sus imágenes fueran compartidas en Telegram. A pesar de haber compartido su foto solo con una persona, esta terminó en un grupo de Telegram con 18.000 seguidores. Muchos de ellos eran de su barrio en La Habana, Cuba. Ahora Sara teme que muchos desconocidos por la calle la hayan visto desnuda. "No quería salir, ni tener contacto con mis amigos. La verdad es que sufrí mucho".
Sara no está sola. Tras meses investigando Telegram, la BBC encontró extensos grupos y canales compartiendo miles de grabaciones secretas e imágenes robadas o filtradas de mujeres en al menos 20 países. Existe poca evidencia de que la plataforma esté abordando este problema de manera efectiva.
Casos de victimización y la falta de acción de Telegram
A miles de kilómetros de Cuba, Nigar se está acostumbrando a una nueva vida. Viene de Azerbaiyán, aunque ahora está siendo forzada a dejar su patria. En 2021, su familia recibió un video suyo en el que estaba teniendo relaciones sexuales con su marido. Posteriormente, la grabación fue publicada en un grupo de Telegram.

"Mi madre empezó a llorar y me dijo: 'Hay un video, me lo han enviado'", cuenta Nigar. "Estaba devastada, absolutamente devastada". El video fue compartido en un grupo de 40.000 miembros. En la grabación, el rostro de su ahora exmarido está difuminado, pero el suyo se ve con claridad. Nigar piensa que su ex la filmó en secreto para chantajear a su hermano, un crítico prominente del presidente de Azerbaiyán. A su madre le dijeron que el video no sería publicado en Telegram a cambio de que su hermano detuviera su activismo. "Te miran como si fueras una deshonra. ¿A quién le importa si estabas casada?", se pregunta Nigar.
La víctima confrontó a su exmarido sobre el video, pero él negó haberlo grabado. La BBC intentó contactarlo, pero no obtuvo respuesta. A Nigar le está costando pasar página: "No puedo recuperarme. Veo terapeutas dos veces a la semana. Me dicen que de momento no progreso. Me preguntan si puedo olvidarlo, pero les respondo que no".
La plataforma como refugio para la difusión de contenido no consensuado
Las fotos de Nigar y Sara fueron reportadas a Telegram, pero la plataforma no respondió. La experiencia de estas dos mujeres está lejos de ser la única. La BBC ha estado monitoreando 18 canales en Telegram y 24 grupos en países como Rusia, Brasil, Kenia o Malasia. En total, hay casi dos millones de suscriptores. Junto a las fotografías también se publican direcciones de casa y números de teléfonos.
La BBC ha presenciado cómo los administradores de grupos piden a sus miembros fotos íntimas de sus exnovias, colegas y compañeras de clase para enviarlas a una cuenta automatizada. Así pueden publicarse sin revelar la identidad del que las envía. Esta plataforma, por mucho tiempo, ha sido popular entre manifestantes pro-democracia en países donde se censura a los medios. Los usuarios pueden publicar sin compartir su nombre o número de teléfono, crear grupos privados y públicos de hasta 200.000 miembros y retransmitir a través de canales a un número ilimitado de personas.
"Sálvate si puedes", corto animado sobre la Protección de Datos Personales para niñas y niños.
A pesar de la reputación de Telegram sobre privacidad, únicamente la opción de "chat secreto" ofrece cifrado de extremo a extremo, lo cual asegura que solo las dos personas conversando tengan acceso a los mensajes. Telegram también atrae a usuarios que buscan un espacio menos regulado, incluidos aquellos que han sido vetados de otras plataformas. "De acuerdo a Telegram y su dueño, no quieren censurar usuarios", dice Natalia Krapiva, consejera legal de derechos digitales en Access Now. Sin embargo, la investigación de la BBC muestra que este enfoque laxo ha hecho que Telegram se convierta en un paraíso para filtrar y compartir imágenes explícitas.
Políticas laxas y desafíos en la moderación de contenido
Telegram no tiene una política clara para aplacar la distribución de imágenes íntimas no consensuada, pero en sus términos de uso pide que sus usuarios acepten "no publicar contenido pornográfico ilegal en canales o bots públicos". También incluye una herramienta dentro de la propia app en grupos públicos, privados y canales donde los usuarios pueden reportar la pornografía. Para probar la rigurosidad de Telegram a la hora de hacer cumplir sus términos, la BBC encontró y reportó 100 fotografías como pornográficas a través de la herramienta. Un mes más tarde, 96 imágenes seguían siendo accesibles. Las otras cuatro no pudieron ser localizadas, ya que se encontraban en grupos a los que la BBC no pudo volver a acceder.
Mientras la BBC investigaba estos grupos, una cuenta desde Rusia intentó venderle una carpeta con videos de abuso infantil por menos de lo que cuesta un café. La BBC lo reportó tanto a Telegram como a la Policía Metropolitana de Reino Unido, pero dos meses después tanto la publicación como los canales seguían activos. La cuenta solo fue eliminada tras contactar el equipo de medios de Telegram.
A pesar de esta moderación indulgente, Telegram sí ha tomado partido contra ciertos tipos de contenido. Después de que Apple eliminara brevemente a Telegram de su tienda de aplicaciones por videos como los que fueron ofrecidos a la BBC, la plataforma tomó una postura más proactiva contra las imágenes de abuso infantil. En 2019, esta aplicación también cooperó con la agencia de crimen de la Unión Europea, Europol, para eliminar una vasta cantidad de contenido de Estado Islámico que estaba proliferando en la plataforma. "Sabemos que Telegram puede y ha eliminado contenido vinculado al terrorismo y material político muy radical", dice Aliaksandr Herasimenka, investigador del Instituto Oxford de Internet. Sin embargo, la eliminación de imágenes íntimas no parece ser una prioridad.
La lucha de las mujeres por su propia protección
La BBC conversó con cinco moderadores de contenido de Telegram bajo condición de anonimato. Explicaron que reciben reportes de usuarios a través de un sistema automatizado que luego clasifican como "spam" o "no spam". Añaden que no buscan imágenes íntimas de forma proactiva y, según tienen entendido, Telegram tampoco lo hace a través de algún sistema de inteligencia artificial.
Esta falta de acción ha provocado que algunas mujeres tomen partido por sí mismas. Joanna encontró una foto suya desnuda cuando tenía 13 años en un conocido grupo de Telegram en Malasia. Entonces, creó un perfil falso para unirse al grupo, donde buscó anónimamente más imágenes de desnudos para reportarlas. Luego, compartió sus hallazgos con sus amigas. En medio de una intensa presión mediática, el grupo acabó cerrando. Sin embargo, durante su investigación, la BBC encontró al menos dos grupos duplicados compartiendo el mismo tipo de imágenes.
"A veces te sientes muy desesperanzada, porque hemos intentado mucho para eliminar estos grupos, pero siguen apareciendo y no sabemos cómo pararlos", lamenta Joanna.
El futuro de la moderación en Telegram
Telegram declinó la solicitud de entrevista de la BBC, pero un comunicado aseguró vigilar espacios públicos y procesar reportes de usuarios sobre contenidos que infrinjan sus términos de uso. La aplicación no confirmó si la publicación de imágenes explícitas de personas sin consentimiento se permitía en la plataforma o si estas eran eliminadas.
La puesta en marcha de anuncios publicitarios en algunos canales públicos de Telegram, al igual que otras inversiones, han señalado la posibilidad de que el fundador, Pavel Durov, esté intentando monetizar la plataforma. Queda por ver qué tanto tiempo le tomará a la compañía resistir la aplicación de una mayor moderación mientras se adentra en nuevos mercados y empieza a generar beneficios. Para las mujeres a las que se les ha destruido su reputación y dañado sus vidas con la distribución de sus fotografías íntimas, los cambios no llegarán a tiempo.