La historia reciente de México está marcada por figuras públicas y privadas que han desafiado normas sociales, buscando visibilizar la diversidad y los derechos humanos desde distintas trincheras. Este texto reúne relatos y biografías que destacan la trayectoria de mujeres lesbianas mexicanas a lo largo de generaciones, desde actrices de la época dorada del cine mexicano hasta activistas y empresarias contemporáneas que han convertido su orientación sexual en motor de cambio social.
Sara García: la abuela del cine mexicano y su historia lesbiana
Sara García es una de las máximas figuras de la época de oro del cine mexicano, por eso jamás nadie habría imaginado que la actriz era en realidad lesbiana. No obstante, así lo señalan datos recabados por el Obituario LGBTTTI Mexicano de Archivos y Memorias Diversas. García es conocida por interpretar a personas mayores en películas icónicas como Los tres García, La tercera palabra (Julián Soler, 1955) y Dicen que soy mujeriego (Roberto Rodríguez, 1949). Sin embargo, detrás de los reflectores la abuelita favorita del cine mexicano escondía un gran secreto.
A pesar de haber estado casada con el actor Fernando Ibáñez, sostuvo un romance muy longevo con otra mujer. Según rescata la autora, “la abuelita de México” mantuvo «una ambigüedad sobre su lesbianismo». Y la heteronorma no fue lo único que desafió. De acuerdo con sus declaraciones, la actriz sostuvo un romance con una mujer llamada Rosario. A pesar de la indignación que causó su comentario, Rosario fue una mujer real y estuvo prácticamente presente durante toda la vida de García. Su apellido era González, y estudió en el mismo colegio que Sara cuando eran niñas. Las dos se reencontraron a los 29 años y sostuvieron una relación bastante estrecha y cercana. Cuando Sara finalmente se separó tres años más tarde, se volvieron inseparables y estuvieron juntas por casi 60 años.
De acuerdo con lo recabado por el Obituario LGBTTTI Mexicano de Archivos y Memorias Diversas, era ella quien la atendía y le daba sus medicinas. Pero no solo eso, también la ayudaba a escoger sus papeles para el cine y la televisión, tomaba recados y escogía todo lo que usaba. Sobre todo, González era su apoyo sentimental y profesional más importante.
< tagimg>Imagen ilustrativa de Sara García y su época de oro en el cine mexicanoTestimonios y voces de resiliencia
«Cuando me propusieron que contara mi historia en la revista Oveja Rosa me pareció raro, a quién le va a interesar la vida de una señora lesbiana, una señora ya bien entrada en años como yo. Me siento joven, radiante y más enamorada que nunca.»
«Mi nieta me pregunta un día si me hubiera gustado conocerla 50 años atrás. Todas las lesbianas tenemos una historia diferente, pero muchas coincidimos en que nos damos cuenta y a la vez no queremos darnos cuenta.»
«Quizá esto era porque nunca sentí que encajara con mi ambiente y no pensaba muy parecido a la sociedad regiomontana. Me atraía la mente de la mujer y con los años me di cuenta que ya llevaba más novias que novios.»
Desde la infancia hasta la adultez: despertar y aceptación
«En la secundaria tuve amigas, y un novio. Recuerdo una noche en la que me quedé a pasar la noche con mi mejor amiga. Era inteligente, bonita y tenía a todo el colegio tras ella.»
«A los 11 años tuve mi primer periodo. En ese momento entendí que mi vida sería una serie de hechos adelantados. Mi papá se fue de casa tomando de excusa mi sexo al nacer. Siempre creí que no era apta, jamás me interesó nada, la idea romántica de casarme con el príncipe me hacía sentir muy alejada de este planeta.»
«A los 19 años tuve mi primera novia y fue con la primera mujer con la que tuve sexo. Cuando estaba muy pequeña, miré en Canal Cinco la película Lambada: el baile prohibido y me enamoré por primera vez de una mujer.»
«La madurez trae nuevas libertades. La orientación sexual no es una clasificación binaria; los sexos están en relación y siempre one se refiere al otro. La libertad sexual se expande con la madurez y las expectativas cambian.»

Ana de Alejandro: activismo por la lesbomaternidad
Desde 2007, Ana de Alejandro ha comenzado su activismo, primero como un blog de crianza lésbica y, para 2012, dio origen a la Red de Madres Lesbianas en México. Esta red busca apoyar a madres lesbianas, compartir experiencias y colocar la lesbomaternidad en la agenda política y pública. Su obra “Una mamá, dos mamás, tres mamás: Manual de Apoyo a docentes para entender familias lesbomaternales” se ha utilizado como recurso educativo para erradicar discursos lesbofóbicos.
La Red de Madres Lesbianas ha servido como espacio seguro para muchas familias, guiando a través de herramientas legales y prácticas de crianza. Sus iniciativas han inspirado a docentes y comunidades a comprender y acoger a las familias diversas, y su trabajo continúa siendo un pilar del activismo lesbomaterno en México.
Patria Jiménez Flores: luchas políticas y derechos humanos
Nacida en San Luis Potosí, Patria Jiménez Flores es la primera mujer abiertamente lesbiana en ocupar un cargo como congresista federal en la historia de nuestro país. Activista desde sus 19 años, fue parte de la primera caravana de orgullo lésbico en 1978 y participó activamente en la defensa de derechos humanos y en movimientos sociales relevantes, incluyendo el Frente de Liberación Homosexual de México.
Entre sus funciones, la diputada federal trabajó en comisiones de derechos humanos, equidad de género y artesanías. Su legado radica en haber impulsado la despenalización de la homosexualidad y en su trabajo con El Clóset de Sor Juana, organización que protege los derechos de las mujeres y ofrece espacios seguros ante la violencia y la discriminación.
Bianca Sierra y Stephanie Mayor: goleadoras, esposas y madres
Bianca Sierra y Stephanie Mayor son reconocidas por la Liga MX como el primer matrimonio lésbico en el fútbol profesional mexicano. Sierra, goleadora estrella del Tigres, y Mayor, mediocampista de la selección, casadas en mayo de 2022 y madres en octubre del mismo año, han destacado por su resiliencia frente a la discriminación deportiva. Un breve documental producido por la Selección Mexicana Femenil los acompaña en su historia de apoyo mutuo y éxito conjunto.
«Queremos que las personas se beneficien al ver a una pareja lesbiana no sólo sobrevivir, sino prosperar. Estamos orgullosas de ser fuertes defensoras de la comunidad LGBT» (Bianca Sierra y Stephanie Mayor).

Comprensión de la diversidad en la madurez
La diversidad de experiencias de estas mujeres subraya que la orientación sexual no se reduce a estereotipos rígidos. Expertas en sexología señalan que “la orientación sexual no es binaria y que la madurez trae cambios en las relaciones y en el deseo”. Autoras y activistas señalan que la ruptura de prejuicios permite vínculos adultos y equitativos, con gestión emocional y comunicación efectiva. En este marco, la vida de estas mexicanas ilustra que la identidad y el amor pueden evolucionar a lo largo de la madurez, sin perder su dignidad ni su propósito social.
Imágenes y datos relevantes
- Actividad pública y defensa de derechos humanos como eje de vida de las mujeres lesbianas mexicanas.
- Redes de apoyo y recursos educativos para familias diversas.
- Historias de amor, lucha y liderazgo dentro del ámbito cultural y político mexicano.