Cuando un ser querido se enfrenta a tener que ser cuidado en una residencia de ancianos, se espera que sus necesidades sean satisfechas y que se encuentre en un entorno seguro y digno. Lamentablemente, la negligencia y el abuso en este ámbito son más comunes de lo que nos gustaría pensar.
A pesar de las numerosas normativas federales y estatales establecidas para proteger a nuestros seres queridos en estos entornos, cada día se sigue produciendo un gran número de infracciones que ponen en peligro trágicamente la salud, la dignidad y la seguridad de nuestros ancianos y personas con discapacidad. Como sociedad, no debemos olvidar que las personas que ingresan en residencias de ancianos son los miembros más vulnerables de nuestra sociedad.
Comprendiendo la Negligencia y el Maltrato en Ancianos
¿Qué es la Negligencia en Residencias de Ancianos?
La negligencia en un asilo se define como la acción o falta de esta para poder satisfacer las necesidades básicas de un adulto mayor que esté viviendo en el asilo. Las acciones negligentes que comete el personal de un asilo pueden ser de manera intencional o accidental, pero pueden traer consecuencias físicas y emocionales. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) definen la negligencia en residencias de ancianos como el hecho de que una residencia de ancianos o un centro de vida asistida no satisfagan las necesidades básicas de sus clientes. Este tipo de abandono puede causar problemas duraderos en la salud física, mental y emocional del paciente.
El maltrato a una persona de edad consiste en un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o también la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando se tiene con dicha persona una relación de confianza. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos y puede manifestarse de diversas formas.
Manifestaciones del Maltrato y la Negligencia
El maltrato a las personas mayores y la negligencia en residencias de ancianos pueden manifestarse de diversas maneras. Algunos ejemplos son:
- Abuso físico y sexual: Son de los tipos más comunes y dañinos.
- Uso de sujeciones sin las debidas órdenes médicas: Restricciones físicas sin justificación clínica.
- Privación de alimentos o agua: Incluye la mala nutrición y deshidratación, a menudo por falta de supervisión o personal insuficiente.
- Errores de medicación: Dosificación excesiva o insuficiente de la medicación, o la omisión de medicamentos necesarios.
- Lesiones inexplicables o falta de notificación de una lesión: Golpes, fracturas o moretones sin una causa clara, o la omisión de reportar incidentes.
- Obligar a un paciente a permanecer en una habitación o colocarlo en una zona aislada: Restricción de la libertad de movimiento.
- Falta de asistencia en las actividades de la vida diaria (AVD): Por ejemplo, vestirse, higiene personal, alimentación y movilidad, lo cual es crucial para residentes que necesitan ayuda incluso con las tareas más básicas.
- Condiciones antihigiénicas y sucias: Un ambiente insalubre, ropa de cama sucia, baños insalubres o cocinas desordenadas que aumentan el riesgo de enfermedades graves.
- Robo de dinero y/o pertenencias: Explotación económica de los residentes.
- Fraude, falsificación y extorsión: Otros tipos de maltrato financiero.
- Uso indebido de un poder notarial, tutela o curatela: Abuso de la autoridad legal sobre las finanzas o decisiones del anciano.
- Maltrato invisible: Esta modalidad se ejecuta con la utilización de técnicas de coerción, alterar la vida digna y limitar la autonomía para la toma de decisiones, o con una atención insuficiente o de mala calidad.

Categorías de Maltrato en Instituciones de Adultos Mayores
Se pueden establecer cuatro categorías específicas de maltrato institucional:
- Infantilización: Cuando se ofrece al adulto mayor un trato que normalmente se le da a un niño, privándolo de responsabilidad o autonomía.
- Despersonalización: Cuando no se consideran las condiciones o necesidades específicas de cada paciente, ofreciendo una atención generalizada.
- Deshumanización: Consiste en ignorar al anciano, negarle su privacidad y quitarle cualquier responsabilidad que esté en condiciones de asumir.
- Victimización: Se interrumpe la integridad tanto física como psicológica del adulto mayor, por medio de ofensas, penalizaciones físicas e intimidaciones.
Magnitud y Prevalencia del Problema
El maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública a nivel mundial. Para el periodo comprendido entre los años 2000-2050, se reporta que la población igual o mayor de 60 años se duplicará, pasando del 11 % al 22 % de la población mundial, aumentando los riesgos de dependencia por deterioro funcional.
De acuerdo con una revisión de 52 estudios realizados en 28 países en 2017, una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo de edad) sufrió alguna forma de maltrato. Lamentablemente, se dispone de pocos datos rigurosos sobre el alcance del problema en las instituciones, como los hospitales, las residencias de ancianos y otros centros de atención crónica. Con todo, en una revisión de estudios recientes sobre este tipo de maltrato en las instituciones, el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año al que se refirió el examen.
Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez
Una revisión sistemática y metaanálisis sobre el maltrato a las personas de edad en entornos comunitarios y residenciales reveló las siguientes prevalencias:
- Prevalencia general (comunidad, notificada por personas de edad): 15,7%
- Prevalencia general (instituciones, notificada por trabajadores): 64,2%
- Maltrato psicológico: 11,6% (comunidad, personas de edad), 33,4% (comunidad, personas de edad y representantes), 32,5% (instituciones, trabajadores).
- Maltrato físico: 2,6% (comunidad, personas de edad), 14,1% (comunidad, personas de edad y representantes), 9,3% (instituciones, trabajadores).
- Maltrato económico: 6,8% (comunidad, personas de edad), 13,8% (comunidad, personas de edad y representantes).
- Desatención: 4,2% (comunidad, personas de edad), 11,6% (comunidad, personas de edad y representantes), 12,0% (instituciones, trabajadores).
- Abusos sexuales: 0,9% (comunidad, personas de edad), 1,9% (comunidad, personas de edad y representantes), 0,7% (instituciones, trabajadores).
Cada vez son más los datos que indican que la prevalencia del maltrato a las personas de edad, tanto en la comunidad como en las instituciones, ha aumentado durante la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, un estudio estadounidense indicó que las tasas de este tipo de maltrato en la comunidad pueden haber aumentado hasta en un 84%.
En conjunto, se prevé que el maltrato a las personas de edad aumente, ya que la población está envejeciendo rápidamente en muchos países. Esto hará que el número total de casos se incremente con rapidez incluso si la proporción de víctimas no varía: para 2050, la cifra de víctimas habrá aumentado hasta 320 millones, ya que el número de personas de 60 años y más habrá crecido hasta los 2000 millones.
Consecuencias del Maltrato en la Salud y Bienestar del Anciano
El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales, por ejemplo: lesiones corporales, defunción prematura, depresión, deterioro cognitivo, ruina económica y la necesidad de ingreso en una residencia de ancianos. Para las personas mayores, las consecuencias del maltrato pueden ser especialmente graves y la recuperación puede llevar más tiempo que para los demás grupos de edad. La negligencia puede llevar a daños físicos y psicológicos graves en los residentes de asilos.
Factores de Riesgo del Maltrato
Diversos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir o perpetrar maltrato en personas mayores:
- Factores individuales del adulto mayor: La dependencia funcional o la discapacidad (física, económica, emocional), la mala salud física o mental, el deterioro cognitivo y la escasez de ingresos. Los adultos mayores que presentan algún grado de discapacidad ya sea física o mental, poseen un riesgo mayor por tener limitaciones propias de las actividades de la vida diaria que los exponen a una situación de dependencia parcial o total, una resistencia física menor para defenderse y una limitada capacidad para huir o denunciar.
- Factores del cuidador: Algunas situaciones que exponen a la persona cuidadora a ejercer maltrato incluyen la sensación de estrés, sobrecarga física, emocional y psicológica, deficiente salud mental, presencia de alguna psicopatología, abuso de sustancias como alcohol y drogas, y la dependencia económica que puede tenerse con la víctima. La falta de una red de apoyo fuerte para el cuidado del anciano también es un factor.
- Factores relacionales, comunitarios y sociales: El tipo de relación (por ejemplo, matrimonial, de pareja o entre padres e hijos) y el estado civil pueden aumentar el riesgo. El edadismo contra las personas mayores y ciertas normas culturales (por ejemplo, la normalización de la violencia) también contribuyen. Las personas de edad que reciben apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidad de ser maltratadas.
Desafortunadamente, una de las causas más comunes para que las estadísticas de negligencia y abuso continúen en crecimiento es que los asilos no cuentan con suficiente personal capacitado, lo que complica las posibilidades de atender a todos los residentes adecuadamente.

Señales de Alerta de Abuso y Negligencia
Si bien cada persona en un asilo requiere un tipo diferente de cuidados, la mayoría necesita ayuda con la higiene básica, asistencia con la alimentación y ayuda con la movilidad. Es fundamental estar atento a las señales de advertencia de malos tratos, ya que la negligencia y el abuso pueden llevar a daños físicos y psicológicos graves.
Señales Físicas y de Cuidado
- Falta de higiene: Uno de los primeros signos de negligencia es que el residente no luce bien cuidado. Muchos adultos mayores necesitan ayuda diaria con su aseo personal, y cuando no reciben este apoyo, es evidente en su aspecto físico. Puede deberse a poco personal o personal sin capacitación adecuada.
- Ambiente sucio: Las instalaciones deben ser seguras y limpias. Ropa y sábanas sucias, baños insalubres o cocinas desordenadas son señales de descuido. Un ambiente insalubre no solo es incómodo, también aumenta el riesgo de enfermedades graves.
- Mala nutrición y deshidratación: Un problema recurrente que puede deberse a falta de supervisión, personal insuficiente o descuido. También puede relacionarse con condiciones médicas de los residentes.
- Falta de movilidad: Si su ser querido pasa demasiado tiempo en cama, presenta llagas o infecciones, puede ser señal de que no lo están ayudando a mantenerse activo.
- Lesiones sin explicación: Moretones, fracturas o huesos rotos pueden indicar falta de atención o incluso abuso. Muchas caídas en asilos son prevenibles con supervisión y el CDC reporta que suelen no reportarse, lo cual agrava el problema.
- Llagas y úlceras por descuido: Especialmente en pacientes postrados en cama, son un claro indicador de falta de atención adecuada.
- Complicaciones por no administrar medicamentos o cuidados médicos necesarios: Las consecuencias pueden ser muy severas, e incluso fatales.
Señales Emocionales y Psicológicas
El abuso o la negligencia también dejan huellas emocionales. Los problemas psicológicos, cambios de conducta como miedo a los cuidadores, depresión, aislamiento, enojo o rechazo hacia la familia, confusión o angustia pueden ser señales de maltrato. Estos síntomas deben tomarse con seriedad y observarse de cerca.

El Maltrato Emocional: Detección y Signos
La negligencia emocional -no permitir las visitas de amigos o familiares, el aislamiento o el maltrato verbal- puede ser tan peligrosa como la negligencia física para los pacientes de residencias geriátricas. El maltrato emocional o psicológico se define generalmente como la actuación que causa dolor y sufrimiento emocional a un paciente de una residencia de ancianos. Es una de las formas de maltrato en residencias de ancianos más frecuentes y más difíciles de detectar. A menudo no se denuncia, e incluso cuando se presencian de primera mano, la gente puede tender a desestimarlo.
Cuando se enfrenta a pruebas de maltrato emocional, un miembro del personal puede intentar explicar sus acciones diciendo que ese comportamiento es necesario para mantener al paciente tranquilo, o que el paciente no puede ser herido porque no sabe lo que está pasando. No se deben aceptar estas excusas. Los residentes tienen un contacto limitado con el mundo exterior, y el personal de una residencia de ancianos tiene mucho poder sobre ellos. Si nota algunos de estos signos, debe actuar de inmediato:
- Cambios repentinos en el estado de ánimo o el comportamiento.
- Miedo o ansiedad inusual, especialmente en presencia del personal.
- Retraimiento, depresión o aislamiento.
- Falta de respuesta o apatía.
- Resistencia a hablar en presencia de cuidadores.
- Llanto frecuente o angustia sin causa aparente.
- Expresiones de miedo, tristeza o desesperación por parte del residente.
Prevención y Respuesta al Maltrato de Personas Mayores
Se han intentado aplicar diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato a las personas mayores, pero por el momento se dispone de pocas pruebas de la eficacia de la mayoría de ellas. Se considera que se requiere un trabajo multisectorial y multidisciplinario para enfrentar este problema.
Estrategias de Prevención
Las estrategias más prometedoras incluyen:
- Intervenciones que realizan los cuidadores, que alivian la carga que soportan los allegados a la persona mayor.
- Programas de administración del dinero para las personas mayores con mayor riesgo de sufrir explotación económica.
- Líneas telefónicas de ayuda y centros de acogida de emergencia.
- La implicación de equipos multidisciplinarios que pueden actuar desde varios ámbitos, como la justicia penal, la atención médica, la atención a la salud mental, los servicios de protección de los adultos y los servicios de atención prolongada.
- Aumento y vigilancia de la disponibilidad y uso de recursos destinados al cumplimiento de las leyes.
- Tamizaje de abuso a la población adulta mayor.
- Reforzamiento en la difusión de información y sensibilización de las personas sobre el fenómeno del maltrato.
- Educación y capacitación constante y de calidad al personal de salud y a la población de cuidadores principales.
En algunos países, el sector de la salud se ha responsabilizado de sensibilizar a la opinión pública sobre este problema, mientras que en otros han sido las administraciones de la seguridad social quienes han tomado la iniciativa. A nivel mundial, se sabe muy poco sobre el maltrato a las personas de edad y sobre el modo de prevenirlo, sobre todo en los países en desarrollo.

Recomendaciones de la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado cinco prioridades para el Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable (2021-2030) para combatir el maltrato a las personas mayores:
- Combatir el edadismo, ya que es una de las principales razones por las que el maltrato a las personas mayores recibe tan poca atención.
- Generar más datos y de mejor calidad para concienciar sobre este problema.
- Concebir soluciones rentables para poner fin a este tipo de maltrato y ampliar su uso.
- Elaborar un argumentario a favor de la inversión en este tema para convencer de que es un dinero bien empleado.
- Recaudar fondos, ya que se necesitan más recursos para abordar este problema.
¿Qué Hacer ante la Sospecha de Negligencia o Abuso?
Si tiene que ingresar a un ser querido en una residencia, investigue el centro. Visítelo, conozca al personal, infórmese sobre la licencia y la certificación del personal. Pregunte también por los programas de formación del personal, en particular sobre maltrato de ancianos, seguridad del paciente y trato eficaz con residentes difíciles. Solicite copias del último informe de inspección, que se exige a los centros autorizados por Medicare y Medicaid.
Una vez que haya ingresado a alguien en una residencia, esté atento a las señales de advertencia de malos tratos. Si usted sospecha que un hogar de ancianos no está proporcionando el nivel de cariño que su ser querido necesita, entonces debe buscar asesoría jurídica tan pronto como sea posible antes de que la situación empeore. Póngase en contacto con la dirección de la residencia y considere la ayuda legal.