Anciana asesinada por su hijo: un caso complejo de violencia familiar y contexto sociocultural

Gabriela Blas no encontraba a su hijo. Una hora antes dejó a Domingo Eloy, de tres años y 11 meses, sobre un aguayo y con una manta mientras iba por dos llamas rezagadas. Cuidaba el ganado de Cirilo Silvestre. Eran las seis de la tarde y oscurecía. Miraba en todas direcciones. Su hijo no era tan pequeño como para perderse entre las piedras y la paja brava. Estaba sola en la árida pampa del altiplano de Arica, rodeada por las crestas de las montañas que cortaban el horizonte cada vez más anochecido.

Gabriela Blas declaró tiempo después que llamó y llamó a Domingo Eloy. La casa donde alojaban estaba a un kilómetro. Detrás de una loma. «Quizás se fue para allá», pensó ella. Dejó todo y partió. Buscó en las tres cabañas de la estancia. «¡Domingo! ¡Hijo!». Los perros ladraban. Esa mañana su hijo no quiso ponerse zapatillas. Salió con chalas. Tampoco llevó su parka. Pensó que el niño pudo tomar otro camino que rodeaba la loma. Salió a su encuentro, pero de nuevo estaba sola en el mismo lugar donde lo vio por última vez. La luna nueva apenas permitía distinguir el suelo. Gritó con más fuerza «¡Domingo! ¡Dominguito!». Se movió rápido para soportar el frío. Tres años más tarde, Gabriela Blas recordaba cada detalle.

  1. «Domingo tenía gorro celeste tejido a palillo, su polera mangas cortas color rojo, aquí adelante con dibujo de un auto. Y después un polerón con mangas largas azul. Y arriba, de chaleco, tenía un polar. Verde cuellos y el cierre, y el puño es azul. Tenía su ropa interior color verde. Su panty, tejido, color gris y el pantalón, buzo, azul con ambos lados cinta roja. Recordaba que al llegar a la casa prendió el fuego de la cocina y sintonizó Radio Parinacota que anunció la hora. Eran las nueve. Recordaba que, al igual que los días anteriores, se levantó a las seis. Le preparó leche a su hijo. Cocinó guiso de fideos para el almuerzo. Que a su hijo le llevó de colación un yogurt, galletas y una mandarina. Para ella, charqui de llama y una botella de agua con jugo de sobre. Que a las ocho salieron con la “tropa” de 150 animales hacia el rincón del cerro Titire. Que la caminata duró dos horas. Cargaba a Domingo Eloy en su espalda, sujetado con el aguayo. A ratos lo dejaba corretear. En el lugar prendió un fuego para espantar al zorro. Recordaba que no conversaron mucho. Gabriela Blas estaba en su período. Se cansaba más que de costumbre. Domingo Eloy le preguntó cuándo irían donde sus primos a ver televisión. Sacó las cuentas. Era el sexto día. En diez volvían a Alcérreca. A las dos de la tarde apagó el fuego para regresar. Llegaba la “sombra” y con ella el frío. Recordaba que caminaba al final de la tropa con el niño en el aguayo, la radio prendida y que tejía. Se equivocó de punto al llegar a una pirca. Se distrajo. Revisó el rebaño. Faltaban dos llamos. Le pagaban tres mil pesos. Cada llamo costaba unos 30 mil pesos. El salario de esos quince días de trabajo no le alcanzaría para pagar los animales perdidos.
  2. Recordaba que bajó a Domingo Eloy de su espalda. Lo sentó en el aguayo y le dijo: «Domingo: el llamo se quedó atrás. Tengo que ir a buscar y me vas a esperar, ¿ya hijito?». Se acordó de las huellas. Tres años más tarde, en el juicio en su contra por abandono con resultado de muerte, relató a los jueces del Tribunal Oral de Arica que dejó al niño a unos metros de la pirca, porque si había un temblor podría caerle una piedra encima. También les dijo que no buscó el rastro de su hijo. A las seis de la mañana del día siguiente se paró sobre la loma frente a la casa. Repasó con la mirada la tierra tras el cuerpo de su hijo. Nada. Si estaba afuera, estaba muerto. Alimentó a los perros y dos animales huachos que le había encargado Cirilo Silvestre. Descubrió las huellas de Domingo Eloy. Iban al noreste. Era bueno para caminar. Bajaba por la quebrada Huaylas hasta la casa de sus abuelos. El sol clavado sobre su cabeza marcaba el mediodía. Debía pedir ayuda a su familia. Regresó a Alcérreca por la línea del antiguo tren Arica-La Paz. Caminaba con remordimiento y miedo. No había seguido las huellas. Gabriela Blas no sabía que el rastro perdido de Domingo Eloy la llevaría por retenes de Carabineros, tres años de prisión preventiva, la pérdida de otro hijo, dos juicios y dos condenas.
  3. Alcérreca es un caserío ubicado a 3.800 metros sobre el nivel del mar y a 197 kilómetros de Arica. Hay una plazuela donde está la escuela, una estación del antiguo ferrocarril Arica-La Paz y un retén de Carabineros. Lo habitan tres familias. Llega un bus una vez a la semana: Transportes Gatica. Sale de Arica al mediodía. Se va por el valle del río Lluta. Pasado Putre serpentea hacia el norte por la ladera poniente del volcán Nevados de Putre. A mitad de camino un letrero advierte: «Sr. Turista: Ud. El poblado pertenece a la comuna General Lagos. Una zona conocida como Altos de Arica. Limita al este con Bolivia y al oeste con Perú. Es exactamente la punta de Chile. La altura varía entre los 3.800 y 4.500 metros sobre el nivel del mar. El clima es duro. De noviembre a marzo es el “invierno boliviano”. Las lluvias arrastran caminos, casas, ganado, minas antipersonales. El resto del año es seco y frío. Los meses más helados son julio y agosto. El retén de Carabineros de Alcérreca tiene una dotación de tres funcionarios. Su mayor preocupación son los “burreros” que cruzan la frontera con droga. La gente del lugar no es problema. Son en su mayoría mujeres y ancianos.

La narrativa incluye también aspectos culturales y sociales: en Chile los aymaras son alrededor de 48 mil personas, con concentraciones en Arica e Iquique. Se describen prácticas de pastoreo y pautas de convivencia, así como las tensiones entre tradiciones y normas modernas. La sexualidad se aborda como parte de la vida comunitaria; se mencionan dinámicas de matrimonio, incesto y sanciones dentro del marco aymara, que se mantienen “internamente” según la costumbre. En el relato se detallan antecedentes personales de Gabriela Blas, su familia y la trayectoria de varios hechos que giran en torno a la crianza, la maternidad y las tensiones con su entorno.

Infografía: Mapa de Altos de Arica y camino a Alcérreca, con altitud y clima extremo

El caso describe un proceso judicial que involucra abandono con resultado de muerte, retención de hijos y dinámicas de responsabilidad parental. A lo largo del texto se hace referencia a la intervención de Carabineros, la Policía de Investigaciones y el Servicio Médico Legal, así como a juicios que se extienden durante años y a la posibilidad de inimputabilidad en determinados contextos de enfermedad mental, siempre evaluada por peritajes especializados. Se mencionan también escenarios de violencia intrafamiliar y la compleja interacción entre normas tradicionales y justicia contemporánea.

La región presenta un retén de Carabineros y una red de servicios que, en conjunto, buscan afrontar delitos y problemas sociales en zonas de alta altitud y aislamiento. Se describe además el papel de la comunidad y de familiares en la crianza y la resolución de conflictos, destacando la importancia de entender las costumbres locales para evaluar conductas y responsabilidades en casos extremos de violencia y pérdida familiar.

Algunas cifras y antecedentes relevantes: Alcérreca, con una dotación de tres carabineros, es un punto estratégico en la frontera. La geografía y el clima moldean la vida diaria y las decisiones de las personas que allí viven. El artículo también/trama señala que la pobreza indígena y las condiciones de vida afectan a las comunidades aymaras de la región, con datos censales que sitúan a un tercio por debajo de la línea de pobreza.

Gabriela Blas nació el 2 de febrero de 1983 en Fondo Huaylas, o de Huaylillas, diez kilómetros al norponiente de Alcérreca. Su vida se entrelaza con varias generaciones de su familia y con prácticas culturales que marcan la forma de crianza y las responsabilidades dentro del hogar y la comunidad. A lo largo del relato se exhiben las tensiones entre amor maternal, obligaciones económicas y las complejidades de la crianza en un entorno rural y andino.

AspectoDescripción
LocalizaciónAltiplano de Arica, Alcérreca, 3.800 m sobre el nivel del mar
Contexto culturalAymara, tradiciones de pastoreo, normas sociales y matrimoniales
Riesgos socialesAbandono, violencia intrafamiliar, pobreza
InstitucionesCarabineros, PDI, SML, Conin

Meta descripción: Relato verídico y complejo sobre un caso de violencia y abandono en Altos de Arica, con contexto cultural aymara, procesos judiciales y efectos en la familia.

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