La anamnesis, o recogida de la historia clínica, en el adulto mayor es una herramienta fundamental para una evaluación integral de su salud. Dada la complejidad de esta etapa vital, es crucial prestar especial atención a condiciones que, aunque frecuentes, a menudo se presentan de forma atípica o subdiagnosticada. En este contexto, la depresión emerge como una patología prevalente con implicaciones significativas, especialmente en su relación con el deterioro cognitivo y la demencia. La información aquí presentada ha sido elaborada por expertos de la Pontificia Universidad Católica (PUC), específicamente por la Dra. Macarena San Martín B., Residente de Medicina Familiar Mención Adulto PUC, y editada por la Dra. Isabel Mora, Docente del Departamento de Medicina Familiar PUC.
La Depresión en el Adulto Mayor: Un Desafío en Atención Primaria
La depresión en el Adulto Mayor (AM) es una patología frecuente en atención primaria que se observa a diario. A pesar de su alta prevalencia, los adultos mayores a menudo no consultan espontáneamente por estos síntomas, lo que dificulta su detección temprana y tratamiento.
Diagnóstico de la Depresión en la Tercera Edad
El diagnóstico de la depresión en el AM se realiza, al igual que en las personas adultas, siguiendo los criterios del DSM V. Para ello, los síntomas deben persistir durante un plazo mínimo de dos semanas y deben presentarse cinco o más de los siguientes:
- Ánimo bajo o anhedonia (la pérdida de interés o placer), siendo uno de ellos indispensable.
- Aumento o baja de apetito.
- Insomnio o hipersomnia (exceso de sueño).
- Disminución de la concentración.
- Agitación o retardo psicomotor.
- Fatiga o falta de energía.
- Ideas de culpa o sentimientos de inutilidad.
- Ideas de muerte o ideación suicida.

Síntomas Cognitivos Asociados a la Depresión
Es importante destacar que la depresión puede manifestarse con síntomas cognitivos asociados. Estos incluyen la disminución de la memoria a corto plazo y un procesamiento lento de la información. Dichos síntomas pueden estar presentes hasta en el 57% de los casos y, lo crucial, debiesen remitir con un tratamiento antidepresivo adecuado.
Depresión como Factor de Riesgo y su Relación con la Demencia
Estudios recientes han determinado que la depresión no solo es una patología concomitante, sino que también puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de demencia en todas sus causas, incluyendo la Enfermedad de Alzheimer (EA) y la demencia vascular.
Se ha observado que hasta un 86% de los pacientes con demencia manifiestan síntomas depresivos en algún momento de su evolución. Además, entre el 10% y el 20% de los pacientes con EA y hasta un 30% de aquellos con demencia vascular presentan una depresión propiamente dicha.
COMUNIDAD #StamboulianTalks Depresión y deterioro cognitivo: Una vieja relación oculta
Diferenciación Clave: Depresión vs. Demencia
La distinción entre depresión y demencia es crucial durante la anamnesis y la evaluación clínica del adulto mayor. La bibliografía especializada, como la referenciada en la investigación de la PUC, subraya la importancia de identificar los síntomas que orientan más hacia una u otra condición. Por ejemplo, en el contexto de la demencia, se pueden observar características como una poca preocupación por la situación o una apatía que se extiende por años (en contraste con un período de semanas que es más típico en la depresión), y los síntomas cognitivos asociados a la demencia suelen ser poco frecuentes para remitir completamente con el tratamiento antidepresivo.