Análisis Espacial de la Vulnerabilidad Social

Introducción a la Vulnerabilidad Social y su Abordaje Espacial

La Vulnerabilidad Social (VS) se define como la propensión a ser afectado por una amenaza potencialmente destructiva. Tradicionalmente, en el análisis de los desastres se ha priorizado el estudio de los fenómenos naturales y las amenazas asociadas a ellos. Sin embargo, desde las ciencias sociales y, particularmente, desde la Teoría Social del Riesgo, se sostiene que los desastres no son naturales, sino el resultado de una construcción social que involucra un evento peligroso y a una población vulnerable expuesta a él. El análisis de estas componentes y su concreción en desastres brinda elementos para comprender que la catástrofe no es una situación excepcional, sino el resultado de un proceso de múltiples dimensiones que se desarrolla en la “normalidad”.

Esta problemática puede agudizarse según determinados patrones geográficos. Generalmente, los análisis relacionados con la vulnerabilidad se abordan de manera diferencial, casi dicotómica, ya sea desde una perspectiva socioeconómica ligada a la población, los hogares y las viviendas, o desde un contexto eminentemente ambiental, relacionado exclusivamente a las características propias del medio físico.

Se considera que hay vulnerabilidad cuando ocurre un evento adverso y no se tiene la capacidad de respuesta ni la habilidad para adaptarse al nuevo escenario generado (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2002). Esto se define por la interacción de una serie de factores internos y externos que confluyen hacia un individuo o grupo de personas, en un tiempo y espacio determinados (Busso, 2001).

La cartografía temática tiene un importante potencial en el abordaje de la vulnerabilidad social, especialmente cuando se construye a partir de información geoespacial (IG). Esta herramienta constituye una primera aproximación para el análisis de este componente, clave del riesgo.

Conceptualización de la Vulnerabilidad Social

Entendida como configuración previa a la ocurrencia del desastre, la VS tiene un carácter estructural o de base. Esta noción integra diferentes aspectos de la realidad social, económica, cultural y política, que se manifiestan en la pobreza, la exclusión, la pérdida de cohesión social y permite analizar la heterogeneidad social, es decir, caracterizar en su complejidad diferentes situaciones e identificar gradientes (Natenzon, 2016). Al mismo tiempo, la VS puede ser definida como capacidad de respuesta individual o grupal ante riesgos.

Aunque se presentan discrepancias en las definiciones de vulnerabilidad debido a las diferentes orientaciones epistemológicas y sus propias metodologías (Cutter, 1996), es claro que cuando la inversión social no llega a grupos específicos se generan situaciones de exclusión que repercuten en el rezago y el bienestar de las poblaciones, originando procesos diferenciales, complejos y heterogéneos (Vergara, 2011), e inestabilidades que se identifican en determinadas áreas (Armas y Gavris, 2013).

Por lo tanto, la vulnerabilidad es una condición preexistente en las comunidades (Cutter y Emrich, 2006), con dominios espaciales y resultados variantes en localización y tiempo (Cutter, 1996), lo cual depende fundamentalmente del contexto, donde las diferencias sociales determinan posiciones de ventaja o desventaja ante el impacto potencial derivado de un fenómeno natural o antrópico. Además, la vulnerabilidad está influenciada por inequidades relacionadas con el lugar, como las características físicas de las comunidades y el ambiente, tanto natural como construido (Cutter, Boruff y Shirley, 2003).

De esta manera, los lugares y personas pueden ser vulnerables debido a sus atributos biofísicos (Cutter, 1996) o condiciones físicas que influencian sus pérdidas potenciales y su capacidad de recuperación (Lawal y Arokoyu, 2015). Con base en lo anterior, la vulnerabilidad es un proceso multidimensional y multicausal, ligado a nociones de fragilidad e indefensión, desamparo institucional, debilidad interna, inseguridad, degradación, pobreza y exclusión social (Busso, 2005), susceptible a ser clasificada o desagregada en factores que la condicionan, para ser expresada en diferentes niveles de análisis (Busso, 2001).

En el territorio, al ser un sistema socioambiental complejo (Bortoluzzi, Trevignani, D'Angelo, Mingiaca y Meriggiola, 2013), donde la distribución espacial de las desigualdades se encuentra condicionada por factores sociales, económicos, demográficos, naturales y culturales (Fuenzalida, 2015), las diferentes dimensiones interactúan para producir la vulnerabilidad general de dicho territorio, la cual es heterogénea espacialmente (Cutter, Boruff y Shirley, 2003).

Infografía sobre las dimensiones de la vulnerabilidad social (social, económica, habitacional, ambiental, física)

Metodologías para el Análisis Espacial de la Vulnerabilidad Social

El Papel de los Sistemas de Información Geográfica (SIG)

Aunque la vulnerabilidad no es un proceso teórico y metodológico único, ya que no es fácil medirla y observarla (Huang, Su, y Zhang, 2015), requiere combinar metodologías cuantitativas y cualitativas para su abordaje (Busso, 2005), enfocadas en la integración espacial sistemática de diversos componentes para su evaluación y comprensión (Burton y Cutter, 2008). Para ello, es indispensable el empleo de técnicas analíticas, con el fin de estudiar el orden espacial y las posibles aglomeraciones de las variables de estudio (Haki, 2003), así como proponer soluciones o alternativas de cuantificación útiles y accesibles a los tomadores de decisiones (Armas y Gavris, 2013).

Una de estas alternativas se da a través de los índices de vulnerabilidad, herramientas que miden diferentes factores seleccionados, de acuerdo a su apoyo al concepto, en términos de validez, calidad y disponibilidad de los datos, así como a su simplicidad, reconocimiento y objetividad (Dwyer, Zoppou, Nielsen, Day y Roberts, 2004). Actualmente hay varias tendencias o enfoques en la construcción de índices de vulnerabilidad, que incluyen el análisis de escalas, la transformación y reducción de datos, la normalización, la ponderación y la agregación (Tate, 2012). El enfoque espacial "ofrece la oportunidad de visualizar susceptibilidades para todos y facilita la exploración de las posibles intervenciones" (Kienberger, Lang y Zeil, 2009, p. 776).

El tratamiento de los datos se realiza en entornos de Sistemas de Información Geográfica (SIG), lo que permite la representación cartográfica del índice y su análisis espacial.

Construcción de Índices Compuestos

Un índice compuesto es una agregación de indicadores individuales agrupados por dimensiones, que tiene como objetivo proporcionar una medida sintética de un problema complejo, con base en la transformación de información que permita comparar valores en una escala fija (United States Agency for International Development [USAID], 2014).

Definición de Dimensiones y Factores

La definición de las dimensiones y sus factores incidentes se basa en el enfoque deductivo o a priori, de acuerdo con los fundamentos teóricos de la vulnerabilidad (Tate, 2012). Con base en datos obtenidos de fuentes oficiales, se realiza la selección de acuerdo a la revisión de trabajos conceptuales, analíticos y aplicados al tema de la vulnerabilidad, lo que permite establecer su validez y objetividad al considerar el criterio experto. Cada factor está definido por una variable medida a través de un indicador.

Es fundamental definir con precisión la unidad geográfica de análisis sobre la cual se elaborará y expresará el índice, ya que ello condiciona tanto la escala del diagnóstico como la posibilidad de comparación entre las unidades espaciales. Una vez determinada la unidad espacial, se delimita el universo de datos con el cual se trabajará de forma comparativa. Cada uno de los indicadores para elaborar el Índice puede ser reconsiderado de acuerdo a los objetivos de la investigación e información disponible. Estos miden valores absolutos y relativos para reflejar tanto la magnitud como la proporción del fenómeno en cada unidad censal que se esté utilizando.

Análisis Exploratorio de Datos Espaciales (AEDE)

Este enfoque analítico permite describir y visualizar las distribuciones de los datos, identificar atípicos y descubrir asociaciones o agrupamientos que sugieren algún tipo de estructura o heterogeneidad espacial (Anselin, 1998). Actualmente, el Análisis Exploratorio de Datos Espaciales (AEDE) es una herramienta relevante en el marco de las políticas públicas y sociales, ya que permite dilucidar las diferentes desigualdades presentes en los territorios (Fuenzalida, 2015).

Con base en lo anterior, se realiza inicialmente el análisis individual de los factores a través de herramientas estadísticas. Bajo el supuesto de que los datos se distribuyen en el espacio de manera aleatoria, se busca establecer si los valores de cada variable en un municipio tienen relación directa con otros municipios cercanos, lo que permite identificar patrones espaciales. Para ello se calcula el estadístico espacial I de Moran, que junto con el Z-score y el p-valor determinarán el nivel de confianza que permita confirmar o rechazar la hipótesis inicial.

La representación espacial de los patrones encontrados se realiza a través del indicador local de asociación espacial Anselin Local Moran; esta es una parte crucial del análisis en la presentación y comunicación de resultados intermedios en el estudio (Bivand, 2010). Como señalan Haining, Kerry y Oliver (2010), "cualquier metodología para el análisis de datos espaciales necesita reconocer que estos tienen la propiedad fundamental de la dependencia espacial o autocorrelación espacial".

Diagrama de flujo de la metodología de análisis espacial de la vulnerabilidad

Normalización y Ponderación de Indicadores

Dado que los indicadores tienen diferentes escalas de medida, se realiza la normalización de los valores por medio del Z-score, el cual es un método de estandarización apropiado para series de datos con valores extremos (Nardo, Saisana, Saltelli y Tarantola, 2005). De acuerdo al enfoque analítico basado en la autocorrelación espacial, se emplea como valor normalizado el Z-score obtenido con el estadístico espacial local Getis-Ord Gi*, el cual distingue las concentraciones de valores bajos (Z-score negativo) y valores altos (Z-score positivo) (Wang y Wong, 2011).

Los factores seleccionados adquieren el mismo peso en el cálculo de los índices ya que, al ser obtenidos de fuentes secundarias, no se conocen plenamente los procesos subyacentes que permiten derivar ponderaciones diferenciadas (Cutter, Boruff y Shirley, 2003), lo que podría conducir a una asignación de pesos no justificada (USAID, 2014). La agregación de los factores normalizados se hace a través de la sumatoria de los mismos, debido a su simplicidad, facilidad de comprensión y aplicación general (Nardo et al., 2005).

Visualización Cartográfica

La visualización de la vulnerabilidad a través de la representación cartográfica permite comunicar puntos clave en su distribución geográfica, así como percibir, comparar y evaluar patrones espaciales presentes en diferentes ubicaciones (Martin, 2005).

Ejemplos de Aplicación de Índices de Vulnerabilidad Social

El Índice de Vulnerabilidad Social ante Desastres (IVSD) del PIRNA (Argentina)

La elaboración de un Índice de Vulnerabilidad Social ante Desastres (IVSD) georreferenciado ha sido una de las principales líneas de aporte del Programa de Investigaciones en Recursos Naturales y Ambiente (PIRNA) al estudio de los desastres. Este enfoque permite complejizar la relación entre la vulnerabilidad y los demás componentes del riesgo: la peligrosidad, la exposición y la incertidumbre.

El índice permite visualizar espacialmente las heterogeneidades sociales de manera sintética, funcionando como una herramienta de diagnóstico inicial, útil en instancias de gabinete, y con la ventaja de ser flexible respecto a las variables empleadas. Además, cumple con las premisas de utilizar información libre y gratuita proveniente de estadísticas oficiales. El PIRNA cuenta con trayectoria en el estudio de la vulnerabilidad social como condición estructural del riesgo de desastres, permitiendo leer el riesgo como una manifestación territorial de las heterogeneidades sociales frente a la peligrosidad de los fenómenos, cualquiera sea el grado de intervención humana.

El IVSD se construye como una herramienta de diagnóstico que permite expresar espacialmente la distribución de la vulnerabilidad social estructural frente a desastres. Se trata de un índice compuesto a partir de un conjunto de indicadores, basado en información pública y gratuita -principalmente los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina (INDEC) - aplicable a diferentes escalas de análisis.

Se consideraron indicadores en relación a las condiciones sociales, habitacionales y económicas de la población:

  • Condiciones sociales: analfabetismo, población pasiva (menores de 14 años y mayores de 65 años) y déficit en cobertura de salud/lejanía a centros de salud o mortalidad infantil.
  • Condiciones habitacionales: hacinamiento crítico, falta de acceso a agua potable por red pública y a redes de cloacas.

El IVSD puede aplicarse en distintos niveles político-administrativos según el objetivo de estudio -como son el nacional, provincial, departamental o a nivel de radio censal. Posteriormente, los indicadores se agrupan por dimensión para construir tres subíndices parciales referidos a condiciones sociales, habitacionales y económicas. Luego, la suma de todos los indicadores que constituyen estos subíndices genera un IVSD que sintetiza la situación de vulnerabilidad social estructural para cada unidad político-administrativa o censal en que se esté expresando el índice.

Un ejemplo concreto de aplicación del IVSD es el desarrollado a partir de los datos del CNPHyV de 2010, a nivel de departamentos para todo el país, y publicado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). Observando este índice es posible identificar patrones espaciales de concentración de alta vulnerabilidad social en distintas regiones del país.

Mapa de Vulnerabilidad Social ante Desastres (IVSD) en Argentina 2010

Un caso más reciente corresponde a la actualización del índice utilizando los datos preliminares del CNPHyV 2022, en el marco de estudios orientados a los impactos diferenciales del cambio climático. Estos ejemplos permiten ilustrar la construcción y aplicación del IVSD como herramienta de diagnóstico.

Mapa de Vulnerabilidad Social ante Desastres (IVSD) en Argentina 2022

Análisis de Vulnerabilidad Social en Colombia

En Colombia, los estudios que abordan la vulnerabilidad bajo el enfoque dimensional y espacial se han venido desarrollando. Una primera aproximación consistió en determinar la vulnerabilidad sociodemográfica en el departamento de Cundinamarca de acuerdo a tres componentes: 1) condiciones de las viviendas, 2) situación de la población y 3) salud, encontrando altos índices de vulnerabilidad en los municipios ubicados en los límites del departamento debido a problemas relacionados con las viviendas, el empleo, la educación y la violencia (Castrillón, 2009).

Otro estudio abarcó la definición de la vulnerabilidad en dos dimensiones: 1) sociodemográfica y económica, compuesta por quince variables; y 2) ambiental y geográfica, con cinco variables. Bajo esta perspectiva teórica, se desarrolló un análisis espacial para la medición y categorización, por medio de índices, de la vulnerabilidad, tanto en sus diferentes dimensiones (social, económica, física y ambiental) como en general.

El objetivo principal de este trabajo fue determinar la vulnerabilidad del territorio colombiano desde la conjugación de factores condicionantes, y así poder establecer zonas con mayores o menores fragilidades territoriales, bajo la hipótesis de que la vulnerabilidad multidimensional presenta distribuciones, comportamientos y patrones particulares basados en las condiciones sociales, económicas, físicas y ambientales que son intrínsecas de los territorios.

Una metodología generada desde el análisis espacial permite determinar, cuantificar y categorizar la vulnerabilidad en sus dimensiones social, económica, física y ambiental, y caracterizar la suma de estas como vulnerabilidad total. Con base en información oficial desagregada a nivel municipal, se realiza una selección de factores incidentes en cada dimensión de la vulnerabilidad, los cuales son sujetos a un análisis exploratorio espacial para determinar comportamientos particulares de tipo asociativo. Estos factores, al ser adicionados de manera equiponderada a través de valores normalizados, permiten definir índices de vulnerabilidad, cuyos resultados se visualizan por medio de su representación cartográfica temática sobre el espacio colombiano, reflejando tendencias y patrones diferenciados, tanto de alta como de baja vulnerabilidad.

Una aplicación de este tipo de metodología en Colombia utilizó variables de estudio agrupadas en dimensiones principales tales como:

  • Económica: Bienes de consumo duradero, Fuerza de trabajo.
  • Educativa: Condiciones educativas.
  • Social: Factores sociales.
  • Natural: Desastres naturales.
  • Socioeconómica: Condiciones de la vivienda.
  • Salud: Condiciones de salud.

En materia de resultados, se realizó una conceptualización de las variables de estudio que mejor explican la trampa de la vulnerabilidad social; posteriormente, se revisó la correlación entre las variables encontrando bajas correlaciones, lo que puede generar resultados imprecisos, sin embargo, se decidió continuar con el ejercicio a manera de ejemplo. Posteriormente, se efectuó un análisis factorial que permitió calcular los índices compuestos por regiones y así poder realizar el AEDE. Como conclusiones, se evidenció que los índices por regiones para 2021 fueron menores a los encontrados en 2018, lo que se podría explicar por las ventajas y medidas post-pandemia donde esto se relaciona positivamente con el crecimiento económico del país en ese año 2021, que fue del 10,6%, respecto al del 2018, que fue del 2,8%. Se encontraron mayores índices de vulnerabilidad en la periferia del país, especialmente en las zonas costeras.

Mapa de índices de vulnerabilidad social en Colombia (comparación 2018 vs 2021)

Análisis Multidimensional de Vulnerabilidad Social en Quintana Roo, México

En México, un estudio analizó la vulnerabilidad social en siete ciudades de Quintana Roo, utilizando un enfoque multidimensional para comprender las dinámicas territoriales que impactan a una población con grandes disparidades y crecimiento constante debido al turismo. Se desarrolló un Índice de Vulnerabilidad Social (IVS) con cuatro variantes (bivariado, absoluto, relativo y sintético), construido a partir de 18 variables del Censo de Población y Vivienda 2020 a nivel de manzana urbana.

La metodología, de alta replicabilidad y resolución espacial, considera la vulnerabilidad como un fenómeno sistémico que requiere intervenciones específicas y adaptadas a los contextos sociales particulares. Los resultados muestran patrones complejos de vulnerabilidad en áreas urbanas densamente pobladas, particularmente en zonas periféricas, barrios marginados y asentamientos irregulares. Se identificaron factores clave como el bajo nivel educativo del jefe del hogar, la alta proporción de menores, la falta de acceso a servicios de salud y la carencia de servicios básicos principalmente.

Mapa de vulnerabilidad social en zonas urbanas de Quintana Roo, México

Estudio de Vulnerabilidad Social en Salta, Argentina

A lo largo de su historia, la provincia de Salta ha sido afectada por distintos tipos de desastres, siendo aquellos de origen hidrometeorológico los más predominantes. Se acepta que para que se produzca una situación de desastre, una amenaza debe operar sobre una comunidad en situación de vulnerabilidad, es decir, el grado de exposición de una familia o una comunidad, dada la probabilidad de ocurrencia de un peligro potencialmente dañino, y la insuficiencia o incapacidad de protegerse.

Se realizó un análisis descriptivo de la base de datos correspondiente a los datos de la provincia de Salta del Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2001, procesados a través de Redatam + SP Process. Se construyeron índices de acuerdo a la metodología empleada por Melina Con, a partir de las dimensiones de hacinamiento del hogar, calidad de los materiales de la vivienda, carga de dependencia sobre los perceptores de ingresos, las posibilidades de acceso al sistema de salud, y aspectos educativos del hogar.

Mapa de vulnerabilidad social por dimensiones en la provincia de Salta, Argentina

Desafíos y Reflexiones sobre la Medición de la Vulnerabilidad Social

Las bases estadísticas para la elaboración de los índices de vulnerabilidad corresponden a una selección relativa a la estructura socioeconómica básica o estructural de la población. Esto plantea algunas limitaciones. En primer lugar, los indicadores censales que podrían utilizarse para ilustrar las diferentes variables de la VS son relativamente reducidos. En segundo lugar, la desagregación territorial de esos indicadores suele no estar disponible en forma pública para escalas grandes y el análisis particularizado de los partidos/departamentos o las localidades requieren información desagregada a nivel de radio censal.

Otra limitación surge con los cambios en la definición y medición de los indicadores entre censos, por lo que no siempre son equivalentes, lo que dificulta el ejercicio de comparación. En Argentina, en oportunidad de cada censo, el INDEC redefine la batería de indicadores a relevar, dificultando la realización de análisis sincrónicos y diacrónicos simultáneos.

En relación a los resultados obtenidos, un Índice de Vulnerabilidad Social debe considerarse un punto de partida para visualizar la distribución geográfica de las condiciones sociales vulnerables y no un producto en sí mismo; sobre esa base deberán realizarse estudios en profundidad para conocer con precisión en qué consiste y cómo surge dicha vulnerabilidad social.

Más allá de estas limitaciones, el análisis espacial de la vulnerabilidad social es una herramienta con potencia técnica que promueve una lectura política del riesgo, entendiendo que no todas las poblaciones enfrentan las amenazas con los mismos recursos y desde la misma posición. La noción de vulnerabilidad social recupera la historicidad y la dimensión política de los desastres. Este trabajo busca convertirse en una herramienta de soporte necesaria para la comprensión y la evaluación del impacto de la vulnerabilidad ante posibles amenazas naturales y antrópicas y su comportamiento diferencial sobre el territorio, fundamental para una acertada toma de decisiones e intervenciones focalizadas.

Al centrarse en variables sociales, económicas y habitacionales, los índices de vulnerabilidad social permiten identificar territorios donde las condiciones de vida generan una predisposición mayor o menor a sufrir los efectos de eventos extremos, visibilizando desigualdades y aportando evidencia para el diseño de políticas públicas.

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