El consumo de alcohol y tabaco representa un problema de salud pública significativo en la población general, y sus efectos son particularmente pronunciados en los adultos mayores. A medida que las personas envejecen, los cambios fisiológicos, así como en su salud física y mental, pueden hacer que el alcohol y el tabaco les afecten de manera diferente que en su juventud, exponiéndolos a un mayor riesgo de consecuencias negativas. Aunque a menudo es un fenómeno poco reconocido, el consumo indebido de estas sustancias puede agravar enfermedades preexistentes, interferir con tratamientos médicos y disminuir drásticamente la calidad de vida.
Impacto del Tabaco en la Salud del Adulto Mayor
El tabaquismo es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad prevenible a nivel mundial. Sus consecuencias nocivas sobre el organismo son extensas, afectando a múltiples tejidos, órganos y sistemas, y es responsable de centenares de miles de muertes y enfermedades crónicas cada año. En los adultos mayores, el daño acumulado por años de tabaquismo puede manifestarse de formas severas.
Enfermedades Respiratorias Crónicas
El tabaquismo tiene un efecto devastador en el sistema respiratorio. Es la principal causa de aparición de enfermedades como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que incluye la bronquitis crónica y el enfisema, siendo una de las principales causas de muerte en muchos países. Cerca del 80% de los cánceres de pulmón y las muertes asociadas se deben al tabaquismo. El humo del tabaco daña las vías respiratorias y los pequeños sacos de aire en los pulmones, un daño que comienza rápidamente y empeora con el consumo continuado.
- Bronquitis crónica: Problema común en fumadores de larga duración, donde las vías respiratorias producen mucha mucosidad y se inflaman, generando una tos crónica.
- Enfisema: Las paredes entre los pequeños sacos de aire en los pulmones se descomponen, creando sacos más grandes pero en menor cantidad, lo que disminuye la cantidad de oxígeno que llega a la sangre. Las personas con enfisema tienen mayor riesgo de problemas pulmonares como la neumonía.
Los químicos y partículas del humo del tabaco irritan las vías respiratorias superiores y los pulmones, ralentizando la acción de los cilios, que normalmente ayudan a expulsar materiales nocivos. Esto explica la tos matutina, común entre los fumadores, ya que durante el sueño algunos cilios se recuperan y comienzan a funcionar nuevamente.

Riesgos Cardiovasculares y Circulatorios
Fumar es una causa principal de cardiopatía coronaria (CHD), donde las arterias del corazón no pueden suministrar suficiente sangre rica en oxígeno al músculo cardíaco. También causa hipertensión arterial, reduce la capacidad de ejercicio y aumenta la probabilidad de coagulación sanguínea, además de disminuir los niveles de colesterol HDL (colesterol "bueno").
Es un factor de riesgo importante para la enfermedad arterial periférica (PAD), en la que la placa se acumula en las arterias que irrigan la cabeza, los órganos y las extremidades. Fumar también aumenta el riesgo de sufrir un aneurisma de aorta, un bulto en forma de globo en la arteria principal que transporta sangre desde el corazón, causado por el debilitamiento de la pared aórtica. Asimismo, puede causar o empeorar la circulación deficiente de sangre a los brazos y piernas (enfermedad vascular periférica o PVD) y reducir la capacidad del cuerpo para recuperarse de cortes debido a la afectación del flujo sanguíneo.
Otros Efectos en el Organismo
El consumo de tabaco puede dañar casi todos los órganos del cuerpo. En el sistema reproductor masculino, el flujo de sangre al pene es fundamental para la erección, y los hombres que fuman tienen un mayor riesgo de sufrir disfunción eréctil. En las mujeres, fumar durante el embarazo puede ocasionar problemas de salud que afectan tanto a la madre como al bebé, incluyendo problemas con la placenta.
Muchos de los problemas de salud asociados con el cigarrillo pueden disminuir la calidad de vida, dificultando actividades cotidianas como respirar, moverse, trabajar o disfrutar. Los ancianos a menudo minimizan el impacto negativo del consumo de tabaco en su salud y los beneficios potenciales de dejar de fumar, a pesar de que los reportes de las últimas dos décadas revelan que dejar de fumar es beneficioso en todos los grupos de edad, incluyendo a los mayores, disminuyendo el riesgo de enfermedades cardíacas, cerebrovasculares y mejorando la función pulmonar.
Consumo de Alcohol en la Tercera Edad: Una Problemática Creciente
La población de adultos mayores aumenta rápidamente, y con ella, el consumo indebido de alcohol y las consecuencias relacionadas. Se ha observado que este aumento es más rápido entre las mujeres que entre los hombres en este grupo demográfico.
Definición de Consumo Indebido
El consumo indebido de alcohol se refiere a beber de una manera, situación, cantidad o frecuencia que podría causar consecuencias dañinas a la persona que bebe o a quienes le rodean. Esto incluye el consumo excesivo de alcohol (heavy drinking) y el consumo excesivo y peligroso (binge drinking), así como el consumo en niveles más bajos para algunas personas, especialmente los adultos mayores. Hacer una distinción clara entre dependencia y abuso es difícil, y en la literatura, ambos términos a menudo se utilizan indistintamente.
Impacto del ALCOHOL en tu CUERPO
Mayor Sensibilidad y Efectos Acentuados
Aunque algunos adultos mayores pueden haber disfrutado de una cantidad de alcohol de forma regular durante años sin problemas aparentes, con la edad, pueden notar que los efectos del alcohol son más acentuados y se presentan más rápidamente. A medida que las personas envejecen, los cambios en sus cuerpos, como la reducción de la masa muscular y del agua corporal, pueden hacer que el alcohol les afecte de manera diferente. Esto puede resultar en concentraciones más altas de alcohol en la sangre que en personas más jóvenes después de consumir la misma cantidad, lo que significa que los adultos mayores podrían desarrollar problemas relacionados con el alcohol consumiendo menos cantidad.
Las personas mayores son más sensibles a los efectos sedantes (inductores del sueño) del alcohol, así como a sus efectos sobre el equilibrio, la coordinación, la atención y las habilidades para conducir. Esto les pone en mayor riesgo de presentar caídas, accidentes automovilísticos y otras lesiones. Las investigaciones sugieren que las mujeres pueden ser más susceptibles a los efectos adversos del alcohol que los hombres.
Impacto en la Salud Cognitiva y Mental
El consumo indebido de alcohol en adultos mayores se asocia con un deterioro cognitivo más rápido, manifestándose en problemas con la memoria, el pensamiento y el juicio, lo que puede tener un impacto negativo en la calidad de vida. Además, el consumo indebido de alcohol puede preceder o empeorar afecciones de salud mental preexistentes.
Cambios importantes en la vida, como la jubilación, la muerte de un ser querido o problemas de salud, pueden inducir a una persona a iniciar, continuar o aumentar el consumo de alcohol como una forma de automedicación para lidiar con el estrés, la soledad, el aburrimiento, la ansiedad o la depresión. Desafortunadamente, el alivio temporal producido por el alcohol es de corta duración, agravando las emociones negativas y creando un ciclo de dependencia. Los problemas de salud mental y cognitiva pueden complicar el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol.
Muchos adultos mayores experimentan problemas con la duración y calidad del sueño. Algunos pueden intentar automedicarse con alcohol para mejorar su sueño, pero beber con este fin puede empeorar los problemas de insomnio.
Efectos en la Salud Física
El consumo indebido de alcohol puede aumentar o agravar el riesgo de afecciones médicas más comunes con el envejecimiento, como el dolor crónico, enfermedades cardiovasculares, diabetes e infecciones respiratorias. También se asocia con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer. Investigaciones recientes señalan el consumo de alcohol, incluso en bajos niveles e independientemente del tipo de bebida, como un riesgo para la salud en relación con el cáncer de mama y las enfermedades cardiovasculares.
A nivel neurológico, los efectos del alcohol son casi inmediatos y se agudizan con la edad, aumentando la tendencia a perder funcionalidad. Se pueden producir o agravar neuropatías, como en las extremidades inferiores (generando calambres, sensación de quemaduras y debilidad muscular), dificultades para hablar, estados de confusión o depresiones. Los problemas de equilibrio también son comunes y a menudo se traducen en fracturas por caídas, que pueden ser fatales para un anciano.
En la esfera gastrointestinal, el alcohol puede generar o agudizar patologías como la gastritis aguda, la esofagitis, el reflujo y, finalmente, la cirrosis, una enfermedad frecuente en los alcohólicos. El alcohol reemplaza calorías, lo que lleva a que las personas que ya comen poco, coman aún menos. Junto con esto, se produce un bloqueo de la absorción de vitaminas, especialmente de la vitamina B, lo que puede derivar en déficits nutricionales.

Interacciones Peligrosas con Medicamentos
Muchos adultos mayores toman medicamentos que podrían interactuar negativamente con el alcohol. Estas interacciones pueden hacer que los medicamentos no funcionen correctamente o, peor aún, que sean peligrosos o incluso mortales. Por ejemplo, los medicamentos para la ansiedad, el dolor o los problemas de sueño tienen efectos sedantes que podrían aumentar aún más el riesgo de caídas, lesiones y sobredosis, así como problemas de memoria, cuando se combinan con alcohol.
Algunos ejemplos de interacciones medicamentosas son:
- La combinación de alcohol con aspirina aumenta el riesgo de sangrado estomacal o intestinal.
- El acetaminofén puede causar daño al hígado, particularmente en personas que beben de manera crónica.
- Algunos jarabes para la tos contienen alcohol, lo que podría aumentar los efectos del alcohol de otras bebidas si se consumen simultáneamente.
- La mezcla de alcohol con cualquier droga que produzca sedación o somnolencia (como medicamentos para dormir, para la ansiedad, para el resfriado y las alergias, y opioides para el dolor) puede ser mortal.
- El alcohol puede alterar los niveles en la sangre y la eficacia de ciertos medicamentos para la presión arterial y antibióticos, así como aumentar el riesgo de efectos secundarios.
Dada la gran cantidad de medicamentos que pueden interactuar negativamente con el alcohol, es fundamental que cualquier adulto mayor que consuma alcohol hable con su médico para determinar si sus medicamentos son compatibles o si alguna condición de salud puede empeorar con el consumo.
Prevalencia y Factores Asociados al Consumo en Adultos Mayores
Los datos actuales sobre el consumo de alcohol y tabaco en adultos mayores son escasos, lo que dificulta la estimación exacta de la magnitud y las implicaciones del problema. No obstante, diversas investigaciones han arrojado luz sobre esta realidad.
Estadísticas Generales
El consumo excesivo de alcohol y tabaco supone un riesgo o daño importante para el individuo, incluyendo el consumo diario, episodios de intoxicación y consumo excesivo, cuyo resultado es el desarrollo de dependencia y daño físico o mental en la población adulta mayor.
- El estudio “Cambios en los patrones de consumo de alcohol y tabaco antes y durante la pandemia de Covid-19” describe un aumento significativo en el consumo de alcohol en adultos mayores después de la pandemia, pasando del 48.2% en 2018 al 54.3% en 2020. En hombres, no se registró un cambio significativo en su patrón de consumo.
- Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-2017, el 71% de la población total ha consumido alcohol alguna vez en la vida, y el consumo excesivo en el último mes fue del 19.8%. De las defunciones registradas en 2016, el 78.5% fueron masculinas, y de estas, el 56.7% correspondía a personas mayores de 40 años; en el 8.6% de estas defunciones se encontró evidencia de alguna sustancia, siendo el alcohol la más frecuente (66.6%).
- Un estudio en adultos mayores de México reveló que la prevalencia de alcoholismo según CAGE fue del 2.8% y la del consumo de tabaco del 14%.
- En el estudio de Luis R. Solís, Agustín Vélez y Dorisvelia Berumen (2000) sobre la prevalencia del consumo de bebidas alcohólicas en personas de la tercera edad en la Ciudad de México, se encontró una prevalencia del 20.5%. En comparación con un estudio posterior (59% de prevalencia actual), se observa un incremento significativo del 38.5% en 22 años.
Diferencias por Sexo y Factores de Riesgo
Varios estudios concuerdan en que el consumo de alcohol y tabaco es más prevalente en hombres que en mujeres dentro de la población adulta mayor:
- El estudio “Riesgo tabáquico en adultos mayores desde la consulta de cesación” (GeroInfo) encontró que entre los ancianos con hábito tabáquico predominan los hombres, con un 51.2% entre los 60 y 80 años, y un 78% con mayor riesgo de fumar. Los motivos de riesgo más frecuentes incluyen la búsqueda de relajación, la ansiedad, la depresión y la soledad.
- Patricia Pavón León y coautores mostraron un consumo actual de alcohol del 4.4% y de tabaco del 5.5% en personas mayores.
- En el estudio de Solís, Vélez y Berumen, la prevalencia de consumo de alcohol fue del 20.5%, con diferencias notables entre hombres (36.2%) y mujeres (11.1%).
- Aguilar-Navarro y sus colegas confirmaron que los hombres consumen más tabaco, alcohol y drogas que las mujeres. En su estudio, el 65.3% de la población consumía alcohol y el 45.4% tabaco. El 8.7% de la población (15.8% hombres, 4.4% mujeres) indicó haber estado expuesto al riesgo de beber alcohol en los últimos 12 meses.
En cuanto al tabaco, la prevalencia reportada fue del 48.5%, de la cual el 61.22% corresponde a hombres. Además, el 31.4% consume más cuando consume alcohol, y el 53.4% fuma de uno a quince cigarrillos diarios.
Factores como el aislamiento o la soledad a menudo inducen a las personas mayores a consumir alcohol como una especie de automedicación para sustituir carencias. El problema es habitualmente detectado por terceros o porque los afectados acuden al médico por dolencias que no atribuyen al alcohol, como problemas gastrointestinales, de equilibrio o memoria. Generalmente, es un problema escondido y negado, principalmente en las mujeres, donde una parte importante no reconoce su adicción.
Herramientas de Detección
Existen instrumentos validados para identificar problemas relacionados con el consumo y abuso de alcohol en la población adulta mayor. Entre ellos se encuentran:
- El cuestionario CAGE, desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que consta de cuatro preguntas cuyas respuestas positivas pueden indicar una problemática.
- El Short Michigan Alcoholism Screening Test-Geriatric Version (SMAST-G), con alta sensibilidad y especificidad.
- El Alcohol Use Disorders Test (AUDIT), ampliamente utilizado.
- La Escala Exploratoria de Consumo de Tabaco (EECT), que evalúa la prevalencia y patrones de consumo de tabaco.

Daño Cognitivo Asociado al Alcohol y Tabaco
El impacto de estas sustancias en la salud cognitiva es un área de creciente preocupación, especialmente en el envejecimiento.
Alcohol y Deterioro Cognitivo
Aunque se ha reportado que la ingesta leve o moderada de alcohol podría reducir el riesgo de enfermedad de Alzheimer y demencia vascular, el uso y abuso crónico de alcohol tiene un efecto negativo y puede exacerbar los síntomas de deterioro cognitivo y causar daño cerebral irreversible. Estudios han revelado que el consumo y abuso de alcohol se relaciona con deterioro cognitivo, aunque no necesariamente demencia, siendo un importante factor de riesgo en pacientes con algún tipo de deterioro cognitivo.
Las alteraciones neurocognitivas observadas en pacientes con historia de abuso de alcohol y demencia incluyen problemas visuoespaciales y alteraciones ejecutivas como el enlentecimiento del pensamiento, perseveraciones y confabulaciones. La alteración de la memoria suele ser amnesia anterógrada, mientras que el lenguaje generalmente se preserva.
Tabaco y Riesgo de Demencia
Contrario a lo que previamente se conocía respecto a un posible efecto protector del tabaco sobre la enfermedad de Alzheimer, estudios recientes lo han reconocido como un factor de riesgo para la demencia. La exposición crónica al tabaco causa arteriosclerosis e hipertensión subsiguiente. Estos factores, junto con la agregación plaquetaria aumentada a corto plazo y la vasoconstricción arterial, explican el riesgo marcadamente elevado de ictus y posiblemente de infartos silentes. Se ha encontrado un descenso importante en las puntuaciones del Mini-Mental State Examination (MMSE) en sujetos que fumaban en comparación con no fumadores.
Impacto del ALCOHOL en tu CUERPO
Identificación y Abordaje del Problema
Señales de Alerta
Para los adultos mayores, los signos de un posible problema con el alcohol pueden incluir: pérdida de memoria, depresión, ansiedad, falta de apetito, moretones inexplicables, caídas, problemas para dormir y falta de atención en la limpieza o la apariencia. Si existe preocupación por los patrones de consumo de alcohol propios o de un ser querido, es crucial hablar con un proveedor de cuidados de salud.
Importancia de la Prevención y el Apoyo Médico
Es fundamental comprender cómo el alcohol y el tabaco afectan la salud de los adultos mayores para que ellos y sus proveedores de cuidados de salud puedan tomar decisiones informadas sobre su bienestar. La prevención, la promoción y la educación para la salud son herramientas de vital importancia, desde edades tempranas hasta la vejez, para prevenir, controlar o erradicar el consumo de sustancias que son causantes de múltiples enfermedades y complicaciones en los adultos mayores.
Se puede concluir que a menudo las personas que consumen alcohol y tabaco, tanto por separado como en conjunto, tienden a padecer más enfermedades y/o a agravar cualquier situación en cuestión de salud. Se recomienda continuar estudiando este consumo en dicha población, ya que, a través de los años, la prevalencia se ha incrementado significativamente.