El nivel de la pensión que una persona recibe al jubilarse es el resultado de una compleja interacción de factores individuales y sistémicos. En Chile, la pensión se calcula con base en una serie de elementos que, en conjunto, determinan el monto mensual que se recibirá. Comprender estos factores es crucial para planificar la etapa de la vejez.

Ahorros Previsionales y Rentabilidad
Uno de los pilares fundamentales para el cálculo de la pensión son los ahorros acumulados en las cuentas individuales de los afiliados. Las cotizaciones que se realizan periódicamente son invertidas por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), las cuales buscan obtener rentabilidad para esos ahorros previsionales en distintos instrumentos financieros, cumpliendo con la elegibilidad y los límites de diversificación que dicta la Ley.
Los ahorros se invierten en los multifondos del sistema previsional (A al E), y su crecimiento depende del desempeño de estas inversiones. La reforma de pensiones 2025 establece la creación de un nuevo esquema de fondos generacionales, donde los aportes se asignarán automáticamente a fondos estructurados por edad. Sin embargo, este cambio no se implementará de inmediato, sino que habrá un proceso gradual definido por la autoridad.
Modalidades de Pensión
Al momento de jubilar, existen dos modalidades principales para recibir la pensión:
- Retiro Programado: En esta opción, los fondos se mantienen en la cuenta individual del afiliado, por lo que siguen rentando para financiar la pensión en Unidades de Fomento (UF). La pensión se recalcula anualmente según el saldo disponible, la tasa de interés vigente y la expectativa de vida del jubilado.
- Renta Vitalicia: Bajo esta modalidad, los fondos se entregan a una aseguradora, que paga un monto fijo mensual, en UF, de por vida.
Expectativa de Vida y Tasa de Interés
La pensión se calcula considerando el tiempo que, estadísticamente y en promedio, se espera que el beneficiario reciba el pago. Es importante destacar que, según Alejandra López, "es falso que las AFP calculen las pensiones hasta los 110 años".
La Tasa de Interés Técnica para Retiro Programado (TITRP) es una tasa fijada por la Superintendencia de Pensiones que se utiliza para calcular cuánto dinero necesitará una persona al jubilarse con Retiro Programado o Renta Temporal. Esta tasa se basa en lo que se espera que ganen los fondos de pensiones en el futuro, no en lo que han ganado hasta ahora.

Factores que Impactan Directamente el Monto de la Pensión
Diversos elementos influyen negativamente en el nivel de las pensiones:
- Baja tasa de cotización: La cotización obligatoria no ha sido modificada desde la creación del sistema, lo que posiciona a Chile por debajo del 18,2% promedio de los países miembros de la OCDE.
- Baja densidad de cotizaciones: Las personas cotizan por poco tiempo a lo largo de su vida laboral. El promedio de densidad de cotizaciones del sistema de pensiones en Chile es de 53,9% (49,2% en mujeres y 58,2% en hombres). Por ejemplo, en Chile, los hombres cotizan por 22 años, mientras que las mujeres lo hacen solo por 14 años.
- Altos niveles de informalidad laboral: Cerca de 3 de cada 10 trabajadores son informales, en su mayoría jóvenes y mujeres, quienes a menudo prefieren la flexibilidad horaria o un mayor ingreso líquido que un empleo informal puede ofrecer, pero que no cotizan para salud ni para pensiones. "Si se trabaja como independiente o por cuenta propia, es posible que no coticemos lo mínimo que se exige en Chile".
- Bajo crecimiento de los salarios: En los últimos 14 años, los salarios han crecido solo un 1,8% por encima de la inflación, como consecuencia de niveles de productividad que casi no aumentan.
- Edades de jubilación no actualizadas: Desde la creación del sistema hasta 2023, la expectativa de vida ha aumentado 9 años en hombres y 10 años en mujeres. Chile es uno de los 7 países miembros de la OCDE (de 38) que tiene edades diferenciadas entre hombres y mujeres. "Hoy vivimos 10 años más que hace 30 años". Mientras más tiempo se pase sin ahorrar de manera constante, peor será la pensión para la vejez.
El Pilar Solidario y su Impacto
El sistema de pensiones en Chile también contempla un pilar solidario, diseñado para apoyar a la población más vulnerable.
Origen y Evolución de las Pensiones No Contributivas
Las pensiones no contributivas, aquellas que no están basadas en un sistema de ahorro colectivo o personal, tienen su origen en Chile en 1975, a partir del Programa de Pensiones Asistenciales. Este programa entregaba pensiones a adultos mayores vulnerables y a personas en situación de discapacidad. Esta situación cambió en 2007 con la reforma al sistema de pensiones. En particular, se creó la Pensión Básica Solidaria, la cual garantizó una pensión no menor (o mínima) de $65.000 al 40% más vulnerable de la población que tenía cero ahorros previsionales.

Impacto de las Pensiones Mínimas en la Calidad de Vida
Investigaciones realizadas, como la de Miglino, E., Navarrete, N., Navarrete, G., & Navarrete, P. (2020), han analizado los efectos de la Pensión Básica Solidaria en otras áreas de la vida de los beneficiarios. Los resultados sugieren que recibir la Pensión Básica Solidaria no solo aumenta el ingreso y la calidad de vida de los adultos mayores, sino que también mejora su salud y aumenta su expectativa de vida.
En el caso chileno, se ha demostrado cómo aquellos beneficiarios de la pensión básica solidaria aumentaron sus expectativas de vida, mejoraron su salud y también las perspectivas de sus familiares. La figura 1 (no incluida en el texto) muestra la tasa de sobrevivientes entre los postulantes a la Pensión Básica Solidaria que recibieron y no recibieron la pensión. En los grupos más fuertemente afectados (adultos mayores que viven solos o únicamente con otros adultos mayores), quienes reciben la Pensión Básica Solidaria fallecen a menores tasas y están menos días hospitalizados que quienes no la reciben.
Efectos en el Grupo Familiar
El aumento de ingreso que representa una pensión mínima puede afectar no solo a quienes lo reciben directamente. Se ha analizado los efectos de la Pensión Básica Solidaria en otros integrantes del grupo familiar. Resultados muestran que en familias que reciben la Pensión Básica, las mujeres en edad fértil tienen más probabilidad de tener un recién nacido, un efecto que comienza a aparecer un año después del inicio de los pagos y se acumula en el tiempo. Este resultado podría producirse porque, en ausencia de la Pensión Básica, los miembros en edad de trabajar transfieren parte de sus ingresos a los adultos mayores, y una vez que la pensión comienza a otorgarse, estas transferencias de ingreso se detienen.
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Experiencias Internacionales
La literatura económica reporta los múltiples beneficios de aportes no contributivos en la vida de los adultos mayores en otros países. Por ejemplo, Martin Salm (2011) realizó uno de los primeros estudios de este tipo en Estados Unidos, analizando los efectos de las pensiones en los veteranos de la Guerra de Secesión (1861-1865). En contextos más cercanos, el caso de la pensión mínima garantizada en Sudáfrica durante los últimos 20 años reveló antecedentes relevantes. La premio nobel Esther Duflo (2003) muestra que los niños que viven junto a los beneficiarios de esta pensión presentaron diferencias de en promedio cinco centímetros de estatura con respecto a los niños que no vivían con beneficiarios. Investigaciones también han encontrado efectos sobre otros campos, como el efecto en la participación del mercado laboral de los parientes más jóvenes de los pensionados. Ardington et al. (2009) encontró que los adultos en edad de trabajar que vivían con un pensionado tienen mayores probabilidades de participar del mercado laboral que aquellos que viven con adultos mayores no beneficiarios de la pensión. El caso chino también muestra antecedentes reveladores, donde la introducción de un programa de pensiones subsidiado por el gobierno en 2009, dirigido al mundo rural, benefició a millones de personas.
Todo lo anterior, entre otras cosas, es ahorro para el Estado e implica beneficios de largo plazo. El impacto de este tipo de políticas en las arcas fiscales no es igual al monto que se destina a ellas. Por una parte, un 19% del monto de la pensión vuelve al Estado producto del IVA que pagan los pensionados. Además, un porcentaje mayor retorna si se tienen niños y estudiantes mejor alimentados, más gente que trabaje y poblaciones de adultos mayores sanas, como lo demuestran los estudios presentados. Los impactos en salud son especialmente relevantes dado el alto costo que tienen las atenciones médicas.
Compensación por Expectativa de Vida en Mujeres
En el contexto de las diferencias en la expectativa de vida, se ha establecido un beneficio automático para mujeres pensionadas. Este beneficio, que no requiere postulación, se otorga como una pensión (similar a una renta vitalicia) calculada en Unidades de Fomento (UF) con el objetivo de complementar la pensión de las mujeres.
La compensación mínima será de 0,25 UF (Unidades de Fomento). Solo recibirán el pago en enero de 2026 quienes tengan 65 años o más. Esta compensación se pagará junto con la pensión autofinanciada, tendrá un monto fijo en UF (o la unidad que la reemplace) y estará afecta al pago de impuestos y cotizaciones de salud. El pago de la compensación comenzó en enero de 2026 y puede extinguirse en caso de fallecimiento. Si al sumar esta compensación y otros beneficios a la pensión, el monto total alcanza o supera la pensión mínima garantizada, se dejará de recibir la Garantía Estatal (aporte que se recibe cuando los ahorros previsionales no son suficientes), ya que se otorga el beneficio de mayor monto. Importante: esta limitación no se aplicará a las pensionadas o afiliadas al Decreto N° 3.500 con anterioridad al 1 de agosto de 2025. Si se cumplen los requisitos, se recibirá una notificación por correo electrónico y/o en la CasillaÚnica.
Desafíos Actuales y Reformas
En el contexto actual de crisis económica, con los retiros del 10%, los afiliados a las AFP corren un evidente riesgo de ver reducidas sus pensiones, lo cual incrementará su vulnerabilidad. La literatura internacional ha demostrado que reducciones en las pensiones generan impactos negativos sobre los pensionados (ver, por ejemplo, Jensen and Richter, 2003).
La reforma al sistema de pensiones presentada por el gobierno recientemente contempla un aumento de la cobertura del pilar solidario desde el 60% al 80% más vulnerable de la población. Históricamente, el debate sobre el aumento de montos y coberturas del pilar solidario se ha centrado principalmente en su "alto" costo. Así, quienes se han opuesto a aumentos previos han argumentado que es un "gasto" que no deja retorno ni otro efecto más allá de mejorar los ingresos de quienes reciben este beneficio.
El aumento de cobertura del pilar solidario desde el 60% al 80% que contempla el proyecto de reforma al sistema de pensiones presentado por el ejecutivo va en la dirección correcta, al entregar ingresos mínimos a una fracción mayor de la población en vulnerabilidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta dos consideraciones. Primero, la ministra Zaldívar solo se ha pronunciado respecto de si es "ético" que el Estado provea un mismo monto a todos los chilenos independiente de su ahorro individual, pero ha estado silente respecto al incremento de la cobertura de la pensión mínima garantizada al 100% de la población. De acuerdo con lo visto, es probable que esto también traiga beneficios asociados. En segundo lugar, se ha fijado la línea de la pobreza como el punto de llegada respecto al monto de la pensión mínima garantizada. Pero el debate público debiera ser transparente respecto de si este monto es la meta o tan solo un paso intermedio en un trayecto largo hacia un monto deseado. También debe precisarse cuál es ese monto y no ir evaluando día a día hacia dónde vamos.
Es tiempo de que el debate público sobre las pensiones incorpore en su análisis no solo los impactos directos que estos aportes generan en el presupuesto de la nación y en el poder adquisitivo de los pensionados, sino también sobre otros aspectos de la vida de los pensionados y sus grupos familiares. Este debate también tiene que estar abierto a que un aumento en las pensiones beneficie al núcleo familiar completo, mucho más allá de lo que se creía en un principio. Todo lo anterior significa ahorros importantes en otras partidas del presupuesto de la nación.