Impacto y Rol de los Adultos Mayores Indígenas en la Sociedad

Las personas mayores indígenas son un pilar fundamental en sus comunidades, desempeñando roles centrales tanto en los cuidados familiares como en las economías domésticas. Su contribución, a menudo invisibilizada, es crucial para la cohesión social y la transmisión cultural.

La Importancia Central de los Adultos Mayores Indígenas

Soporte Familiar y Económico

Las personas mayores indígenas son un soporte central en los cuidados familiares. Quizás el rol más conocido y a veces invisibilizado es el de la "abuela cuidadora" que recoge a los niños del colegio, les da de comer y hace las tareas con ellos, o bien los cuida cuando están enfermos.

Pero también las personas mayores son un pilar central en las economías familiares. Aunque sus pensiones suelen ser bajas, son un recurso estable que llega mes a mes, contribuyendo a la seguridad financiera del hogar.

Foto de una abuela indígena cuidando a sus nietos en un entorno rural

Transmisión Cultural Intergeneracional

Uno de los aspectos culturales más centrales del cuidado es que es un espacio de transmisión de conocimientos y prácticas culturales. En diversos estudios, se ha confirmado que el cuidado es un rol familiar y de la comunidad cercana, incluidas vecinas y vecinos, en el caso de los pueblos originarios. En estas interacciones de reciprocidad, la ganancia es mutua y permite el mantenimiento de la comunidad, beneficiando tanto a quienes cuidan como a quienes son cuidados.

Por ejemplo, las mujeres indígenas dicen cantar a sus nietos y nietas canciones en su lengua originaria e incluso que les enseñan a contar. Los datos testifican un alto involucramiento en tareas de cuidados en las personas mayores del Pueblo Chango, ya que el 25% dice participar en la crianza de nietos o nietas y un 25% afirma cuidar a un adulto por enfermedad, discapacidad o dependencia.

Si nos remitimos a datos duros, estudios indican una alta transmisión intergeneracional de conocimientos desde las personas mayores. En el Pueblo Diaguita, por ejemplo, el 46% confirma que ha transmitido las prácticas culturales a sus hijos e hijas y un 20% a sus nietos y/o nietas. Esta transmisión es un aspecto central para el mantenimiento de la identidad de cada pueblo y para generar bienestar en las personas mayores.

Ilustración de una persona mayor indígena compartiendo una historia o conocimiento con niños

La Heterogeneidad del Envejecimiento Indígena

Uno de los principales aprendizajes es comprender que el envejecimiento es heterogéneo, incluso al interior de cada pueblo originario. Esto implica que las experiencias y necesidades varían significativamente.

El Rol de la Mujer Indígena en el Cuidado

Dentro de esta heterogeneidad, es crucial destacar la especificidad del envejecimiento en el Pueblo Aymara, para quienes el cuidado, ya sea de niños, niñas, personas enfermas y personas mayores, es una responsabilidad exclusiva de las mujeres. Estas mujeres cuidadoras, al igual que en otros grupos sociales, deben cumplir igualmente con otras obligaciones reproductivas, domésticas y económicas, lo que se traduce en una clara sobrecarga.

Investigaciones han comprobado que las personas mayores Aymara tienen más desventajas en el ámbito de la salud mental, por ejemplo, mayor sintomatología depresiva, siendo esto aún más preocupante en el caso de las mujeres.

Desafíos y Vulnerabilidades que Enfrentan

Aislamiento Social y Cambios en la Estructura Familiar

El proceso vital para la reproducción y mantenimiento de cada pueblo indígena está en una situación crítica por factores endógenos. Datos de investigaciones en desarrollo indicarían que el 25% de las personas mayores vive sola. Esto supone un reto para la organización tradicional de las comunidades indígenas, ya que las estructuras familiares extensas tienden a ser cada vez menos frecuentes y muchos cuidados son asumidos por la comunidad. Incluso ya existen antecedentes de situaciones de abandono y de una vejez en extrema soledad y aislamiento social.

Barreras Económicas y Educativas

En la actualidad, las problemáticas a las que se enfrentan los adultos mayores se agudizan. El nivel de ingreso y las bajas tasas de ahorro han propiciado el incremento de adultos mayores en situación de pobreza. Además, enfrentan problemas de desempleo, baja cobertura en pensiones y en protección social. El principal problema percibido por cuatro de cada diez personas adultas mayores es la dificultad para encontrar trabajo, la discriminación e intolerancia; seis de cada diez mujeres señalan que sus ingresos no son suficientes para cubrir sus necesidades.

El nivel educativo de las personas adultas mayores es, en promedio, bajo. Según datos de censos, un porcentaje significativo de mujeres y hombres adultos mayores no saben leer o escribir, situación que empeora en zonas rurales. La escolaridad promedio no cubre ni la educación básica completa.

Los principales grupos de ocupación en los que participan las personas adultas mayores que trabajan en el mercado laboral son el comercio, servicios personales, industria, artesanía y ayudantía, así como el área agropecuaria. Las mujeres son sobre todo comerciantes (38.8%) y los hombres trabajadores agropecuarios (38.5%). Sin embargo, las bajas tasas de participación de la mujer indígena se ven influenciadas por menores niveles de educación formal y por aspectos culturales que inciden en sus roles tradicionales, lo que contribuye a una pobre visibilización del trabajo femenino, especialmente en el ámbito doméstico o rural.

Salud Mental y Abordaje Intercultural

Los temas analizados, relacionados con las personas mayores indígenas, se vinculan con la feminización del cuidado, el cuidado e interculturalidad, y el cuidado y territorio. Es fundamental reflexionar sobre el cuidado e interculturalidad, especialmente al considerar que el abordaje de los grupos indígenas, y en especial de la mujer indígena de la tercera edad, debe tomar como referente un modelo que respete la cosmovisión y promueva el bienestar.

Por ejemplo, existen escalas de valoración geriátrica estandarizadas que se aplican en los centros de salud pública, como la Escala Geriátrica de Depresión (GDS). Estas presentan dificultades en la comprensión de la depresión como un proceso individual para las personas mayores indígenas, sin incluir la relevancia del entorno social y la espiritualidad. Es sabido que en los pueblos originarios la salud es un proceso holístico resultante del equilibrio entre los aspectos individuales/espirituales, sociales y comunitarios.

Esquema sobre la visión holística de la salud en pueblos originarios

Inseguridad Alimentaria: Un Reto Crítico

Contexto y Prevalencia

La desnutrición aumenta la propensión a contraer enfermedades y afecta en mayor medida a 1 de cada 4 personas provenientes de hogares indígenas, debilitando el sistema inmunológico. Asociado a esto, surge el concepto de seguridad alimentaria, que existe cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para llevar una vida activa y sana.

En la República Mexicana, por ejemplo, existen condiciones elevadas de inseguridad alimentaria, lo cual implica severos efectos para la salud de las personas. A la dificultad de acceso a los alimentos se suma la desnutrición crónica y la alta prevalencia de sobrepeso en diversas edades. La falta de alimentos impide el desarrollo físico e intelectual, al mismo tiempo que aumenta el riesgo de contraer enfermedades crónicas.

Para muchos adultos mayores en México, el acceso a una alimentación adecuada en términos de cantidad y calidad es incierto o limitado, debido particularmente a las dificultades que implica no contar con una fuente segura de ingresos y no poder transformar los recursos disponibles.

Infografía sobre los niveles de inseguridad alimentaria en México

Investigación Específica sobre Inseguridad Alimentaria en Mujeres Indígenas

En una investigación sobre inseguridad alimentaria en hogares con personas adultas mayores de México, se encontró que el 67.0% de los hogares reportó alguna forma de inseguridad alimentaria. Las prevalencias más altas se registraron en hogares indígenas (85.9%) y rurales (82.2%).

Un estudio específico de carácter cuantitativo, con la participación de 18 mujeres indígenas en un rango de edad de 52 a 80 años (media de 63 años), utilizó la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA). Esta escala permite conocer la experiencia de inseguridad alimentaria en los hogares y detectar cambios en la calidad y cantidad de los alimentos.

Resultados Clave del Estudio:

  • Un 55.56% de las mujeres indígenas encuestadas eran casadas, el 27.78% viudas, el 11.1% madres solteras y el 6% solteras.
  • El nivel de escolaridad más alto fue secundaria (44%), seguido de primaria (39%), con un 6% sin escolaridad, lo que indica un nivel de estudios superior al promedio de analfabetismo femenino reportado en censos nacionales.
  • Con respecto a la ocupación, el 50% de las participantes eran microempresarias (venta de tortillas, zapatos, artesanía, perfumes, entre otros), y el 16.7% empleadas de maquiladoras. Esto significa que por encima del 60% son económicamente activas, lo que confirma una tendencia a enfrentar activamente las circunstancias de vulnerabilidad.
  • En cuanto al consumo de alimentos:
    • El 33% manifestó haber ingerido una sola comida al día.
    • El 22% afirmó haberse quedado sin comida.
    • El 72.2% reportó tener poca variedad de alimentos por falta de recursos.

El mayor porcentaje de inseguridad alimentaria en esta muestra se presenta en el rango leve (61.1%), mientras que el 22.3% presenta inseguridad alimentaria moderada a severa, y el 16.7% tiene seguridad alimentaria. Estos datos revelan una población de adultos mayores que forma parte de grupos vulnerables debido a la discriminación, la desprotección, la dependencia y la segregación laboral, situación que se recrudece en el caso de la mujer indígena.

Gráfico de barras mostrando la distribución de seguridad alimentaria en hogares indígenas

Perspectivas de Investigación y Necesidades de Abordaje

Evidencia de Estudios Recientes

Una revisión sistemática de literatura tuvo como objetivo comprender la importancia de los aspectos culturales en el cuidado de la persona mayor indígena. La metodología implicó la búsqueda de términos como "aspectos culturales", "cuidado adulto mayor" e "indígena" en español, inglés y portugués en bases de datos como LILACS, PUBMED, CINAHL y SCOPUS entre los años 2002 y 2020. Se realizó un análisis temático.

Los resultados de esta revisión identificaron un total de 814 artículos, de los cuales 12 fueron seleccionados bajo criterios de personas mayores desde los 65 años y más, que fueran indígenas y estuvieran al cuidado de familias o instituciones. Se encontraron estudios cualitativos o cuantitativos acerca de aspectos culturales en su cuidado, correspondiendo a aborígenes canadienses, la cultura Kaingang de Brasil, y los grupos Maya y Tsáchila. Estos hallazgos resaltan la diversidad de contextos culturales y la necesidad de enfoques específicos.

Hacia un Abordaje Intercultural del Cuidado

El abordaje de los grupos indígenas, y en especial de la mujer indígena de la tercera edad, necesariamente debe tomar como referente un modelo que respete la cosmovisión y, por sobre todo, promueva el bienestar. En este contexto, debe contemplarse que la mujer indígena enfrenta de forma habitual grandes retos y formas de discriminación por factores de género y por ser parte de una etnia.

La población mundial está envejeciendo rápidamente, y se calcula que entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años se multiplicará casi por dos. Esta inversión en la curva de crecimiento demográfico, donde la población de adultos mayores aumenta mientras que la de otros grupos etarios disminuye, trae aparejado un aumento de problemas económicos y sociales. Es en este panorama global donde se subraya la necesidad de políticas públicas y sistemas de cuidado que integren una perspectiva intercultural y de género para atender a los adultos mayores indígenas.

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