El gasto en medicamentos representa una carga económica significativa para los hogares en muchos países, con un impacto particular en la economía de los adultos mayores. Esta situación, lejos de mejorar, muestra un crecimiento sostenido que genera inequidad en el acceso a tratamientos esenciales y presiona las finanzas familiares y los sistemas de salud.
La Magnitud del Gasto de Bolsillo en Medicamentos
En Chile, el gasto que realizan las personas de su propio bolsillo para costear medicamentos ha alcanzado niveles preocupantes. Un estudio del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello (ISP UNAB) y la Cámara de la Innovación Farmacéutica (CIF) revela que "el gasto en medicamentos entre 2011 y 2024 aumentó en términos reales en un 80%". Este crecimiento sostenido, sin embargo, no se ha traducido en un aumento del gasto total en medicamentos como porcentaje del PIB, que se ha mantenido en torno al 1%, evidenciando que el incremento ha sido absorbido principalmente por los hogares. Esta situación genera un impacto directo en la equidad del sistema, demostrando "inequidad en el acceso".

Según la vicepresidenta de la Cámara de la Innovación Farmacéutica, Mariela Formas, Chile se posiciona con un "alto gasto de bolsillo de medicamentos, solo por debajo de México y muy por arriba de los otros países latinoamericanos". La causa principal es que los medicamentos no están incorporados adecuadamente en los planes de salud, tanto públicos como privados, lo que demanda reformas estructurales para integrarlos. El informe de la Escuela de Gobierno UC y la CIF también detalla que el Estado chileno cubre solo el 17% del gasto en fármacos, mientras que el 62% lo asumen directamente los hogares.
Brechas de Cobertura y Territorialidad
Actualmente, la legislación cubre principalmente los medicamentos hospitalarios, dejando los tratamientos ambulatorios, fundamentales para enfermedades crónicas, sin un respaldo adecuado. El informe del ISP UNAB advierte que seguir apelando al gasto de bolsillo perpetuará una barrera financiera regresiva y mantendrá la insatisfacción ciudadana con el sistema de salud. Además, existen brechas territoriales de gasto público en medicamentos entre los distintos servicios de salud del país, las cuales han aumentado.
Los medicamentos más consumidos en Chile están destinados a tratar enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso, digestivo y metabólico, afecciones comunes en la población adulta mayor. La Ley Ricarte Soto, aunque ha logrado ordenar el gasto público en medicamentos sin aumentarlo, tiene una cobertura financiera bastante acotada para medicamentos de alto costo. Los gastos en tratamientos para el cáncer (DAC) son aún menores. La investigación destaca la importancia de avanzar en regulaciones que estimulen la investigación clínica para efectos farmacológicos en Chile.
El Impacto Económico en los Hogares, Especialmente en Adultos Mayores
Una encuesta realizada por el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo (UDD) reveló que el 88% de los casi mil encuestados afirmó que el gasto en medicamentos fue significativo para ellos o algún miembro de su familia durante 2022. Esta percepción es más frecuente en los sectores socioeconómicos C3 (89%) y D y E (90%), siendo estadísticamente significativa la diferencia con el grupo ABC1, donde ocho de cada diez personas también lo consideran un gasto considerable.

Estrategias de Adaptación y Consecuencias en el Presupuesto Familiar
El sondeo de CIPS-UDD profundizó en cómo la compra de medicamentos influye en el presupuesto familiar. Una de las opciones más elegidas fue renunciar al consumo de otros bienes para adquirir los medicamentos. En este punto, las mujeres (52%) superan a los hombres (46%).
En cuanto a las edades, la opción de dejar de consumir otros bienes para adquirir sus medicamentos fue la más elegida por los mayores de 61 años o más, con un 57% de las preferencias para este grupo etario. Esta diferencia es estadísticamente significativa con los rangos de 31-40 años (42%) y 32-60 años (48%).

La segunda opción más votada en la encuesta fue endeudarse (30% de los encuestados, de manera similar entre hombres y mujeres). Un tercio de los encuestados entre 31 y 60 años optó por esta afirmación (31-40: 36%; 41-50: 35%; 51-60: 34%). Estos porcentajes son estadísticamente significativos con los más jóvenes (18 a 30 años), donde el 28% dijo endeudarse, y con las personas mayores de 60 años, donde el 24% aseveró lo mismo.
Desafíos en la Adquisición de Fármacos por Beneficiarios de FONASA
A pesar de que los beneficiarios de Fonasa pueden adquirir sus medicamentos en consultorios u hospitales, esta no fue la conducta más practicada en 2022. El 49% de los beneficiarios de Fonasa prefirió ir a la farmacia para conseguirlos más rápido. Estos resultados se alinean con una encuesta anterior de Fonasa, donde el 38% de sus beneficiarios no adquirieron sus medicamentos en el consultorio u hospital, y el 32% optó por comprarlos para obtenerlos más rápido. Esto "nos muestra que hay un tema de gestión a largo plazo que debemos mejorar en cuanto a la disponibilidad de medicamentos y las brechas en la ruta del paciente para adquirirlos".
Envejecimiento Poblacional y Sostenibilidad de los Sistemas de Salud
El envejecimiento de la población representa un desafío estructural que afecta todas las esferas de la sociedad y la economía. Influye en la capacidad de consumo, la generación de ingresos, los patrones de ahorro y el financiamiento de períodos de dependencia. Además, este fenómeno se ve exacerbado por las desigualdades socioeconómicas, reflejando desventajas acumuladas a través de la vida en educación, salud y oportunidades laborales decentes.
El desafío del envejecimiento acelerado en Costa Rica: impacto y soluciones
A mediano plazo, la reducción de la proporción de población activa y el aumento de la relación de dependencia demográfica pueden incidir negativamente en el crecimiento del PIB per cápita, amenazando el desarrollo regional. Sin embargo, el envejecimiento también abre nuevas oportunidades de crecimiento económico y generación de empleo. Es prioritario reformar y fortalecer los sistemas de pensiones, salud, cuidados de largo plazo y los mercados laborales, complementándolos con programas de educación continua y alfabetización digital.
La Amenaza de los Medicamentos de Alto Precio
El gasto en medicamentos de alto precio se ha convertido en una de las principales amenazas a la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud en Argentina y en muchos otros países. Según datos recientes del sector, estos medicamentos representan hasta un 35% del gasto total en prestaciones de salud, a pesar de que solo son utilizados por el 5% de los beneficiarios. Se estima que en Argentina, este gasto se incrementa a una tasa promedio del 25% anual, muy superior a la inflación general o al crecimiento de los ingresos de los financiadores.
Uno de los principales problemas en la gestión de estos medicamentos es la falta de auditoría especializada, que a menudo es realizada por los propios proveedores de tecnología médica, generando un claro conflicto de interés. La ausencia de un modelo de auditoría basado en evidencia científica tiene un impacto directo en las finanzas de las obras sociales y prepagas, lo que exige un cambio de paradigma en la gestión del gasto farmacéutico y una regulación y control imperiosos.
Implicaciones Macroeconómicas del Gasto en Salud en Países con Población Envejecida
En Colombia, se proyecta que el gasto público en salud aumentará alrededor del 35% en los próximos ocho años, principalmente debido al envejecimiento de la población, el incremento en los costos de tratamientos y medicinas, y las políticas del sector. Estas tendencias, en un contexto de alta informalidad y dependencia del régimen subsidiado al presupuesto gubernamental, ejercen una presión significativa sobre las finanzas públicas.
Un análisis de los efectos macroeconómicos de financiar un mayor gasto público en salud mediante impuestos al consumo, al uso del capital o al trabajo, revela que las fuentes de financiamiento juegan un papel significativo en la determinación de la dinámica agregada y la desigualdad del ingreso. Si bien la financiación con impuestos al consumo es la que menos deteriora la producción agregada, no es la más eficiente en términos de reducción de la desigualdad. Esta última se logra cuando la mayor carga impositiva recae sobre la contratación de trabajo formal de alta calificación. Es importante resaltar que, en la medida en que el incremento en el gasto en salud tenga efectos positivos sobre la productividad laboral, los efectos adversos de la mayor tributación se reducen.
Propuestas y Soluciones para Afrontar el Desafío
Ante este panorama, el informe del ISP UNAB explora tres escenarios para una posible cobertura universal de medicamentos: una que cubra el 100% del gasto actual; otra, el 80%, similar a las Garantías Explícitas en Salud (GES); y una tercera con una cobertura del 56%, alineada con el promedio de los países de la OCDE. La investigación también recogió datos de la Encuesta Nacional de Salud UNAB 2021, que revelaba una alta disposición de la población a pagar un adicional por una mejor cobertura.
El informe concluye que mantener la dependencia del gasto de bolsillo perpetúa la inequidad en el sistema de salud. Incluir los medicamentos ambulatorios en los planes de beneficios o implementar un seguro complementario son medidas urgentes. Benjamín Ahumada, investigador a cargo del estudio de la Escuela de Gobierno UC, enfatiza que no basta con aumentar recursos, sino que es necesario orientar las propuestas hacia resultados verificables, apoyándose en la fortaleza del sistema de salud chileno en la calidad de sus registros de gasto para generar evidencia útil para la toma de decisiones.
Desde CIPS-UDD, se ha desarrollado una propuesta para disminuir hasta en un 75% el monto a pagar por las personas en cada compra de medicamentos con receta en farmacias. "El gasto de bolsillo es un indicador que sirve para medir la protección financiera del sistema de salud. Chile está al debe porque el gasto de bolsillo es uno de los más altos y donde más se gasta es en medicamentos. Debemos realizar una reforma de salud que mejore esta protección financiera", concluyen los expertos.