La Enfermería Integral en el Cuidado del Adulto Mayor

Los cuidados de enfermería en el adulto mayor son fundamentales para su bienestar físico y emocional. La población adulta mayor (PAM) en muchos países, incluido Perú, experimenta un aumento progresivo. Según el INEI, en Perú hay cerca de 5 millones de personas que superan los 60 años, representando el 13.6% de la población, y se espera que esa proporción se duplique para el 2050. Este cambio demográfico inminente subraya la necesidad de tomar medidas efectivas en su atención.

infografía sobre el crecimiento de la población adulta mayor en Latinoamérica

La Gerontología y el Enfoque Integral de la Enfermería

Para diseñar estrategias que garanticen cuidados efectivos en favor de los adultos mayores, es necesario comprender la gerontología, una rama de la medicina que estudia el proceso de envejecimiento y los cambios que produce a nivel físico y mental. La atención de enfermería en el cuidado del adulto mayor hace referencia a un conjunto de actividades dentro del ámbito de la geriatría, cuyo enfoque radica en promover el bienestar de las personas durante su etapa de envejecimiento.

Este tipo de cuidados va más allá del acompañamiento, la asistencia o de aspectos biomédicos. Los profesionales de enfermería deben conocer las necesidades psicológicas de los pacientes y los posibles trastornos funcionales que puedan estar padeciendo, a fin de que la atención sea integral, abarcando tanto el bienestar físico como emocional.

Principales Áreas de Cuidado de Enfermería

El Ministerio de Salud (Minsa) en Perú cuenta con una normativa técnica de salud para el cuidado integral de los adultos mayores, especialmente para aquellos en condición de dependencia, discapacidad o que requieran apoyo. Aunque las leyes locales no siempre mencionan actividades de enfermería en el adulto mayor de forma específica, manuales de entidades internacionales como la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología o el Instituto para la Atención de los Adultos Mayores en México ofrecen ideas centrales.

Cuidados Básicos y Cotidianos

En términos generales, la atención de enfermería en el cuidado cotidiano del adulto mayor incluye:

  • Ayuda al adulto mayor a desplazarse.
  • Suministro de los medicamentos.
  • Monitoreo del estado de salud en general.
  • Asistencia para el aseo personal.
  • Apoyo en la alimentación, de ser necesario.
  • Ayuda a adoptar una posición corporal adecuada.
  • Vigilancia ante posibles alteraciones en la piel, uñas, ojos, etc.
  • Observación constante del estado de ánimo.
  • Reportes al médico de cabecera sobre el estado del paciente.

Alimentación e Hidratación

Los enfermeros están en capacidad de evaluar la condición nutricional de los pacientes de tercera edad, asegurándose de que su dieta sea variada, agradable y equilibrada, y que no consuma alimentos contraindicados. También promueven el hábito de la ingesta de líquidos para prevenir la deshidratación, ya que una correcta nutrición es la base de la salud y cobra especial importancia en edades avanzadas.

Control de Medicación

Parte de los cuidados de enfermería en el adulto mayor implican cumplir con las pautas de tratamiento de un médico especializado respecto a la administración de medicamentos. Ello incluye comprobar que el propio paciente entienda las indicaciones y ayudarlo si presenta dificultad para la ingesta de algún fármaco.

Monitoreo de Salud

En base a las condiciones que pudiera padecer el adulto mayor, el enfermero o enfermera a su cargo deberá establecer un protocolo de atención y monitoreo. Entre los aspectos más comunes a evaluar figuran los trastornos de sueño, incontinencia, trastornos de equilibrio, aislamiento, presión alta y afecciones neurológicas, entre otros.

Supervisión de Factores Externos y Detección de Síntomas de Alarma

El personal auxiliar o de enfermería debe procurar que los elementos de mobiliario con los que interactúa el paciente se adapten a su condición. También verifican que la iluminación sea adecuada y que no existan obstáculos en el ambiente. Adicionalmente, el cuidador debe estar en capacidad de detectar posibles signos de fragilidad en el paciente, ya sea en su capacidad aeróbica como en sus funciones cognitivas. Ello implica prestar atención a las enfermedades crónicas que pudiera estar padeciendo y sus efectos a nivel físico, psíquico y social.

ilustracion de enfermera monitoreando signos vitales de un adulto mayor

El Rol Profesional del Enfermero Geriátrico

En la mayoría de los casos, los cuidados del adulto mayor están a cargo de profesionales en enfermería, cuyas funciones pueden variar dependiendo de la formación que hayan recibido. Es frecuente pensar que las enfermeras y enfermeros sólo realizan actividades de asistencia. Sin embargo, sus labores respecto a los adultos mayores también pueden incluir la realización de controles y evaluaciones diagnósticas, así como cuidados paliativos, rehabilitación y apoyo emocional.

Especializaciones como la Enfermería Geriátrica aportan los conocimientos necesarios para reconocer al adulto mayor dentro de su contexto sociocultural, con el objetivo de establecer protocolos de atención personalizados. La enfermería geriátrica es la rama de la enfermería que se encarga de las personas mayores de 65 años, trabajando junto con el adulto mayor, su familia y la comunidad, para permitir un envejecimiento exitoso con la máxima calidad de vida.

La labor de la Enfermería Geriátrica en ORPEA Madrid Sanchinarro

La Gestión del Cuidado en Contextos Específicos

La Gestión del Cuidado en Enfermería en las personas mayores es un desafío actual para la profesión, dadas las proyecciones de una población envejecida.

Enfermería a Domicilio

Cuidar de un ser querido de la tercera edad puede ser abrumador, especialmente cuando las necesidades médicas superan las capacidades familiares. La enfermería a domicilio permite un cuidado preventivo, evitando que situaciones menores se conviertan en emergencias y reduciendo el estrés de manejar la salud de un ser querido. Este servicio es ideal para brindar atención profesional, personalizada y preventiva en casa, evitando hospitalizaciones y visitas de urgencia desgastantes. La enfermería a domicilio permite identificar y atender signos de alerta de manera temprana, y su costo varía según la frecuencia de visitas y el tipo de atención requerida.

Gestión de Riesgos en la Hospitalización del Adulto Mayor

Durante la hospitalización, las características intrínsecas del envejecimiento, sumadas a factores extrínsecos relacionados con la terapia o procedimientos, y los procesos propios de la organización, pueden elevar la frecuencia de incidentes. Esto podría aumentar la estadía hospitalaria y la ocurrencia de complicaciones. La prevención de eventos adversos durante la hospitalización de los pacientes mayores de 65 años se basa en cinco estrategias clave: identificación del riesgo, trabajo interdisciplinar, estrategias preventivas prácticas, capacitación continua y supervisión.

Dentro de las acciones intrínsecas del rol de “Gestión del Cuidado” en Enfermería, se encuentra la “Gestión de Riesgos”, un modelo de trabajo sistematizado que, tras la identificación de riesgos clínicos y su análisis, permite adoptar medidas preventivas o correctivas, basadas en la mejor evidencia disponible. Estas medidas están destinadas a evitar la aparición de daño secundario derivado de los riesgos clínicos asociados a la atención sanitaria[11]. Los riesgos potenciales de un evento adverso durante la hospitalización dependen de factores propios del paciente (intrínsecos), factores asociados a la terapia o procedimientos (extrínsecos), y factores relacionados con los procesos propios de la organización.

En los adultos mayores, el conocimiento de las características propias del envejecimiento permite comprender los riesgos intrínsecos a los que esta población podría verse expuesta durante una hospitalización, los cuales prolongan la estadía y los costos más allá del curso natural de la patología[12].

Pérdida de Funcionalidad

No sólo la disminución de la fuerza y masa muscular, ni la reducción de la capacidad aeróbica que se presentan de manera fisiológica en las personas mayores, pueden contribuir a la pérdida de funcionalidad durante una hospitalización. Estudios han descrito que entre un 47% y un 70% de los pacientes mayores de 60 años pueden ser considerados de alto riesgo para presentar deterioro funcional durante la estadía en el hospital. Esto se relaciona con el diagnóstico de ingreso, deterioro cognitivo previo, bajo nivel de actividad social, edad y factores intrahospitalarios como reposo prolongado, larga estancia y rehabilitación tardía[13]. Intervenciones de carácter interdisciplinar, que incluyan rehabilitación motora temprana y ejercicio físico, son las más recomendadas para evitar la pérdida de funcionalidad en el adulto mayor durante la hospitalización[15].

Delirium

El Delirium es definido por el “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders” (DSM) en su quinta edición, como una “alteración en la atención y conciencia, que se desarrolla de manera aguda y tiende a fluctuar”[16]. Esta afección es extremadamente frecuente en pacientes adultos mayores hospitalizados, afectando a un tercio de los mayores de 70 años. Los factores de riesgo se clasifican en predisponentes (edad avanzada, discapacidades funcionales, patologías coexistentes) y precipitantes (sexo femenino, deterioro visual/auditivo, síntomas depresivos, anormalidades de laboratorio, deterioro cognitivo leve, abuso de alcohol, ciertos fármacos, cirugía, dolor, anemia, infecciones y enfermedades crónicas)[16].

La gestión del cuidado de enfermería para pacientes con delirium debe incorporar estrategias de control de la medicación, creación de protocolos de sueño sin inducción farmacológica y disminución de fármacos de riesgo. Asimismo, el manejo del ambiente debe considerar la orientación y la reducción de la deprivación sensorial. El aporte de los miembros de la familia es crucial, y el personal de enfermería debe educar a los responsables del cuidado para que proporcionen orientación constante y animen al paciente a mantenerse activo[16].

Riesgos Inherentes al Ámbito Hospitalario

Algunos riesgos durante la hospitalización se relacionan con caídas y lesiones de piel asociadas al reposo en cama. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta aproximadamente 646,000 muertes anuales por caídas, siendo el grupo etario más afectado los mayores de 65 años. Se estima que entre un 2% y un 12% de estas personas sufrirán una caída durante la hospitalización[17]. En cuanto a las lesiones de piel, los adultos mayores se ven especialmente afectados por factores como el encamamiento prolongado, la movilidad reducida, la malnutrición, las alteraciones fisiológicas y la incontinencia[18]. El manejo del entorno hospitalario es fundamental para no deteriorar la capacidad funcional del adulto mayor.

El Apoyo Familiar en el Cuidado de los Mayores

El vínculo de convivencia y protección más importante para los adultos mayores es su núcleo familiar, un factor que contribuye directamente a su bienestar. Una relación familiar cercana, como su red social más próxima, contribuye a un envejecimiento más activo y saludable. En el caso del Perú, la participación de la familia y la comunidad en el cuidado de los mayores es reconocida por el Ministerio de Salud, cuya norma técnica señala que el intercambio de cuidados con hijos y nietos hace que la relación intergeneracional sea más gratificante, ofreciendo una perspectiva más optimista.

Parte de las políticas públicas en este ámbito incluye la educación en temática gerontológica al adulto mayor y su familia. Entre los aspectos que se busca promover encontramos el fomento del autocuidado, la independencia, la autonomía y la prevención aplicados a la vida diaria, con el objetivo principal de contribuir al bienestar y calidad de vida de la persona.

foto de una familia cuidando a un adulto mayor en casa

Recomendaciones para Cuidadores Familiares

Sabemos que en la mayoría de los casos, los cuidados de enfermería en el adulto mayor los asumen los miembros de su propia familia. Al ser familiares, no suelen contar con formación específica para la labor, y es común que surjan dudas sobre cómo atenderlos de la mejor forma posible. Aquí algunas recomendaciones:

  • Enumerar necesidades: Lo primero es identificar todas las necesidades de la persona mayor. Al tener claro lo que se necesita, podrá establecer cómo cada miembro de la familia puede contribuir, reuniendo los medios y personas requeridas para el cuidado.
  • Delegar responsabilidades: Cuando un familiar se vuelve un adulto mayor dependiente, es necesario llegar a acuerdos con otros familiares respecto a las responsabilidades. Es importante estar consciente de quiénes ayudarán y cuál es su disponibilidad.
  • Establecer un horario: Es recomendable establecer un horario para cada actividad durante el día. Esto abarca las comidas diarias a horas establecidas, el aseo personal y las actividades de recreación.
  • Registro de medicación: Es común que el adulto mayor necesite varios medicamentos y pueda confundirse. Es fundamental llevar anotaciones de las dosis y horas adecuadas de cada medicamento.
  • Manejo de la incontinencia: Si el adulto mayor tiene incontinencia urinaria, es crucial aprender a realizar su cambio de pañal y saber qué tipo de ropa interior se ajusta mejor a sus necesidades.
  • Higiene personal: El cuidado integral del adulto mayor involucra mucho su limpieza e higiene personal. Con frecuencia, se suelen bañar a los adultos mayores en cama; en este caso, es importante usar toallas húmedas de diferentes tamaños para jabonar y enjuagar.

La labor de la Enfermería Geriátrica en ORPEA Madrid Sanchinarro

Formación Profesional Continua

El deterioro físico natural producto de la edad, sumado a las enfermedades que puedan tener, hace que los ancianos necesiten cuidados y atenciones especiales para las cuales no cualquiera está preparado. Una adecuada y completa formación es absolutamente fundamental, ya que es un trabajo que exige conocimientos específicos para poder desarrollarlo con seguridad y de manera adecuada. No debemos olvidar que estamos ante pacientes incapacitados, en muchas ocasiones, para realizar tal actividad por sí mismos.

La formación en cuidados de enfermería en geriatría es imprescindible para garantizar un correcto trato con el enfermo. Esta formación ayuda a satisfacer las necesidades de la población que envejece, debido a la mayor esperanza de vida y a la disminución de las tasas de fecundidad, lo que aumenta la proporción de personas de edad avanzada.

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