¿Qué es la Enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson (EP) es un proceso degenerativo del sistema nervioso central de inicio insidioso, progresivo y desarrollo lento. Es consecuencia de una lesión idiopática en el sistema extrapiramidal, cuyas manifestaciones clínicas características son rigidez, temblor y bradicinesia. Aunque se describen formas raras en menores de 20 años, su aparición se asocia a edades avanzadas, generalmente entre los 58 y 62 años, siendo muy poco frecuente antes de los 50. La EP es la segunda entidad neurodegenerativa y progresiva más diagnosticada, después de la enfermedad de Alzheimer.
Se presenta en personas de edad avanzada, sin diferencias significativas en cuanto a sexo, raza o clase socioeconómica, aunque se ha referido un 50 % menos de afectados en la raza negra respecto a la blanca. Su diagnóstico definitivo se determina por el método clínico.
Existen cambios tisulares microscópicos, como una pérdida irreversible de neuronas y una disminución de células de Purkinje en la corteza cerebelosa. Son importantes los cambios en la neurotransmisión; en el sistema dopaminérgico existen niveles menores de dopamina próximos a la sinapsis, un menor número de células con dopamina y una mala transmisión dopaminérgica. También se describe una declinación de neuronas colinérgicas, una disminución de síntesis y liberación de acetilcolina. Además, se han identificado alteraciones en la doble hélice del ácido desoxirribonucleico, modificaciones en las proteínas cromosómicas, y alteraciones en los sistemas antioxidantes. En 10 a 20 % de los casos, la enfermedad depende de mutaciones invasoras que se transmiten de forma autosómica dominante o recesiva; en los últimos años se han identificado unos 20 genes con alelos asociados al aumento o la disminución de la enfermedad.

Síntomas de la Enfermedad de Parkinson
La EP ha sido definida históricamente como un síndrome motor; sin embargo, existen manifestaciones no motoras que predominan en la presentación clínica de los pacientes con EP y que impactan significativamente en la salud mental y calidad de vida.
Síntomas Motores Principales
- Temblor: Se presenta a menudo en estadios precoces de la enfermedad. Es un temblor de reposo asimétrico y marcado (4-6 Hz/s) de las manos, que disminuye al mantener una postura. Afecta principalmente manos y pies, pero también puede dañar la cara (labios: mueca de conejo), la mandíbula y los músculos de la lengua.
- Bradicinesia: Es el componente más discapacitante de la enfermedad, afectando principalmente a la cara y los músculos axiales. Se produce un enlentecimiento progresivo de los movimientos voluntarios, particularmente al iniciar algunos como pasear o girarse en la cama, y de la destreza manual, que conduce a la micrografía. La marcha es típicamente "a pequeños pasos". La última expresión de la bradicinesia es el "bloqueo o congelación", donde el paciente se queda repentinamente "enganchado", incapaz de dar un paso adelante.
- Rigidez (o hipertonía parkinsoniana): En la EP están rígidos todos los músculos de las extremidades dañadas, produciendo un aumento del tono a lo largo de todo el movimiento pasivo de la extremidad, comparado con la sensación de doblar una barra de plomo.
- Alteración de reflejos posturales: Con la progresión de la enfermedad, los pacientes se sienten inestables y tienen dificultad para mantenerse de pie en posición recta. Esto puede llevar a caídas graves.

Síntomas No Motores y su Impacto en la Salud Mental
Los síntomas no motores, causados por la falta de dopamina, pueden afectar la salud mental desde el principio del diagnóstico y complicar la vida diaria.
- Problemas Cognitivos: Incluyen pérdida de memoria (reciente), dificultad de nuevos aprendizajes, pérdida de inteligencia fluida, y enlentecimiento general del pensamiento. La demencia se produce en el 15-25 % de los pacientes con EP, siendo clínicamente distinguible de la enfermedad de Alzheimer, aunque a veces pueden coexistir.
- Trastornos del Comportamiento: Se manifiestan como pérdidas en la adaptabilidad al medio y un enlentecimiento general.
- Trastornos del Sueño: Muy frecuentes en la EP (afectan al 60-90% de los casos), consisten inicialmente en una alteración del ritmo, pero posteriormente es un insomnio debido a causas como falta de movilidad, depresión, acatisia, necesidad imperiosa de mover las extremidades (síndrome de las piernas inquietas) y mioclono nocturno. Otros trastornos incluyen somnolencia diurna y trastorno de conducta del sueño REM (RBD).
- Depresión: Aproximadamente el 40-50 % de los pacientes con EP sufren depresión, inherente a la entidad clínica o reactiva. Sus características distintivas pueden incluir sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza.
- Ansiedad: Es la presentación psicológica más común, afectando hasta el 55 % de las personas con Parkinson y manifestándose a menudo como ansiedad generalizada o ataques de pánico relacionados con fluctuaciones motoras.
- Estrés: El "estrés ambiental", causado por cambios en la rutina, puede desencadenar una reacción química que dificulta el funcionamiento del sistema nervioso, aumentando los síntomas de la enfermedad de Parkinson.
- Alucinaciones y Delirios: Alrededor de una cuarta parte de las personas con Parkinson experimentan alucinaciones visuales, que varían desde experiencias ilusorias hasta alucinaciones completas y pueden ser muy angustiantes. Los delirios son creencias falsas, como pensar que alguien intenta hacerles daño.

El Rol Fundamental de la Psicología en la Enfermedad de Parkinson
La Psicología juega un papel importante en el manejo integral de la enfermedad de Parkinson, que es un trastorno neurodegenerativo crónico que impacta significativamente en la función cognitiva, emocional y psicosocial de los pacientes. Es vital aprender a vivir con la enfermedad y cuidar la salud mental, ya que vivir con la EP puede ser difícil tanto física como mentalmente.
Apoyo Psicológico y Neuropsicológico
Históricamente, los síntomas de salud mental en la EP han recibido menor prioridad que los síntomas físicos. La falta de servicios de salud mental adecuados lleva a peores resultados para las personas con Parkinson y a una mayor demanda de los servicios de emergencia. Es necesario, de manera urgente, mejorar los servicios psicológicos y neuropsicológicos.
La psicología aplicada a la EP ofrece diversas formas de apoyo:
- Diagnóstico y Ajuste Emocional: Recibir un diagnóstico de Parkinson puede ser abrumador y emocionalmente desafiante. La psicología ayuda en este proceso de ajuste.
- Tratamiento de la Depresión y la Ansiedad: Muchos pacientes con Parkinson experimentan síntomas de depresión y ansiedad. Los psicólogos pueden brindar terapia y estrategias de afrontamiento efectivas para manejar el estrés, el dolor y otros síntomas.
- Terapia de Apoyo: Beneficiosa para pacientes y cuidadores, brinda un espacio para hablar sobre las dificultades y desafíos cotidianos.
- Estimulación Cognitiva y Neuropsicología: La enfermedad de Parkinson puede afectar la función cognitiva. La neuropsicología, una rama de la psicología, ayuda a preservar y mejorar las funciones cognitivas como la memoria y la concentración. Incluye psicoeducación, rehabilitación cognitiva (restaurativa y compensatoria) y psicoterapia.
El papel del psicólogo se basa en crear, aplicar y evaluar una estrategia que mejore notablemente el bienestar del paciente, con cuidados totalmente personalizados según la fase de la enfermedad. La angustia clínicamente significativa es elevada en las personas con Parkinson, por lo que las intervenciones psicológicas como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) han demostrado efectos beneficiosos para la ansiedad y la depresión, siendo preferibles a la medicación que puede producir graves efectos adversos en estos pacientes.
El documento propone un modelo de atención adaptada como el enfoque óptimo para cubrir las necesidades psicológicas de las personas con Parkinson, que son amplias, complejas y fluctuantes. Este modelo difiere del "cuidado escalonado" tradicional, donde todos los pacientes comienzan con el servicio menos especializado. La guía enfatiza el papel fundamental de los profesionales de la Psicología y Neuropsicología en la integración de toda esta información para llevar a cabo una formulación biopsicosocial integral y holística.
La psicología en el tratamiento del Parkinson | #YoFluyoconParkinson
Apoyo Psicológico para Cuidadores
La EP es una enfermedad neurodegenerativa que afecta directamente a una persona, pero indirectamente a todo su entorno. El cuidador principal, en muchas ocasiones el familiar más allegado, es quien sufre la sobrecarga del cuidador, acompañada de fatiga, estrés y, en algunos casos, depresión. Según un estudio realizado por COPPADIS, la sobrecarga del cuidador se manifiesta a través de síntomas depresivos en más del 50 % de los casos.
La terapia psicológica es importante para combatir este síndrome del cuidador, ofreciendo un espacio para reflexionar y recibir ayuda. La psicología aplicada a cuidadores de Parkinson puede ayudar a prevenir y tratar problemas como la depresión, ansiedad y estrés, y a aprender cómo comunicarse afectivamente con la persona afectada.

Estrategias para Mejorar la Salud Mental en Personas con Parkinson
No existe cura para el Parkinson, por lo que es vital aprender a vivir con la enfermedad y cuidar la salud mental. Consulte siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento o de iniciar un nuevo programa para tratar problemas de salud mental.
Terapia y Asesoramiento Psicológico
Hablar abiertamente de los retos de la enfermedad con un terapeuta o consejero puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad. La terapia puede proporcionar consejos prácticos para controlar los síntomas, aceptar los cambios y desarrollar estrategias de afrontamiento, siendo una valiosa fuente de apoyo en momentos difíciles.
Ajustes en el Estilo de Vida
Un estilo de vida saludable puede mejorar la salud mental, ya que la mente y el cuerpo están intrínsecamente conectados.
- Ejercicio Regular: Tanto el ejercicio en interiores como al aire libre reduce el estrés, la ansiedad y la depresión debido a las endorfinas que el cuerpo libera, además de mejorar el sueño.
- Mejore su Sueño: Ajustes sencillos como un dormitorio tranquilo y cómodo, dormir a la misma hora, limitar la cafeína o evitar permanecer en la cama despierto por períodos prolongados pueden mejorar la calidad del sueño y, por ende, la salud mental.
- Dieta Sana: Una dieta sana y equilibrada puede mejorar el bienestar general gracias a un conjunto completo de nutrientes importantes.
- Dedíquese Tiempo a Usted Mismo: Las prácticas de relajación y meditación tienen efectos calmantes. Actividades sencillas como leer, escuchar música, aromaterapia o recibir un masaje también son beneficiosas.
Importancia de la Conexión Social y Comunitaria
Las personas son seres intrínsecamente sociales; el aislamiento puede ser perjudicial para la salud mental. Conectarse a una comunidad puede brindar un sentido de pertenencia, significado y propósito, ayudando a combatir la soledad, la ansiedad y la depresión. Una sólida red de apoyo es crucial. Rodéese de seres queridos y aprenda a comunicarse abiertamente. También puede buscar grupos de apoyo o eventos para personas con EP, donde compartir experiencias y encontrar apoyo de quienes comprenden la enfermedad.
Consideraciones sobre la Medicación
Varios trastornos mentales pueden mejorarse con medicación, como los antidepresivos, ansiolíticos, antipsicóticos y estabilizadores del estado de ánimo. Si busca medicamentos para su salud mental, hable con su médico o terapeuta.
Recomendaciones Prácticas para el Manejo Cotidiano y la Comunicación
Nunca debe sentirse avergonzado por pedir ayuda para su salud mental. Estos problemas indican que la persona tiene algún tipo de necesidad física o emocional.
- Aplicar, con mayor frecuencia, la distracción en lugar de la confrontación cuando la persona tiene capacidades cognitivas disminuidas, alucinaciones y/o ideas delirantes.
- Ante cualquier situación que le genere ansiedad, tratar de identificar cuál es la causa.
- Si la persona manifiesta agresividad o agitación, descartar primero que no tenga dolor o algún tipo de incomodidad.
- Dejar a la persona expresar sus emociones sobre sus vivencias y darle apoyo. No hay que restar importancia a sus sentimientos y debemos validar siempre sus emociones. Algunas frases que ayudarán serán “te comprendo, estoy aquí para ti”, “puedo entender cómo te sientes”, “dime cómo te puedo ayudar” o “¿quieres hablar sobre ello?”.
- Si observamos un comportamiento que nos resulta poco adecuado en el entorno social o familiar, y no estamos de acuerdo, expresar nuestro punto de vista. Con palabras sencillas y concisas, cuidando el tono de voz (no infantil) y nunca regañando, amenazando o castigando.
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