Prevención de Caídas en Adultos Mayores

Una caída se define como un evento que ocurre cuando una persona desciende involuntariamente o accidentalmente al suelo u otro nivel inferior. En personas de 65 años o más, las caídas son una de las principales causas de lesiones y pérdida de independencia, y la séptima causa principal de todas las muertes.

La mayoría de las caídas ocurren cuando personas mayores, con una o más discapacidades físicas que afectan la movilidad o el equilibrio, se encuentran ante un peligro en su entorno. En Estados Unidos, cada año aproximadamente una de cada cuatro personas de 65 años o más refiere haber sufrido una caída, lo que da lugar a un total de más de 14 millones de caídas anualmente, según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). El número de caídas y muertes relacionadas está en aumento, con una tasa de muerte ajustada por edad que aumentó un 41% entre 2012 y 2021. Las caídas también son más comunes en mujeres que en hombres y en aquellos que viven en entornos rurales.

Es importante destacar que, aunque muchos adultos mayores se caen, las caídas no son necesariamente una parte normal del envejecimiento y, con frecuencia, se pueden prevenir. Una persona que se ha caído una vez es más propensa a volver a caerse. Las caídas ponen en riesgo la independencia de los ancianos y causan una cascada de problemas individuales y socioeconómicos. Por lo tanto, resulta imperativo implementar intervenciones como la educación para la prevención de caídas y ejercicios funcionales.

¿Por qué Ocurren las Caídas? Factores de Riesgo

La mayoría de las caídas ocurren por la interacción compleja y multifactorial de varios elementos. El predictor más consistente de una caída es una caída previa. Los factores principales incluyen afecciones físicas que alteran la movilidad o el equilibrio, el uso de ciertos medicamentos, peligros en el medio ambiente y situaciones potencialmente peligrosas.

Factores Intrínsecos (Relacionados con la Persona)

La condición física de una persona se ve afectada por los cambios debidos al envejecimiento, su buena forma física, los trastornos presentes y los fármacos utilizados. El estado físico probablemente tiene un efecto más importante sobre el riesgo de caídas que el entorno y las situaciones peligrosas. Las limitaciones en la condición física no solo aumentan el riesgo de caídas, sino que también influyen en cómo la persona responde a los peligros y a las situaciones de riesgo.

  • Cambios relacionados con la edad: Con el envejecimiento, la agudeza visual, la percepción de los contrastes y la profundidad, así como la adaptación a la oscuridad, se reducen. La pérdida o los trastornos sensitivos y la disfunción cerebelosa pueden disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio. Los cambios en los patrones de activación muscular y la capacidad de generar suficiente potencia y velocidad muscular pueden afectar la habilidad de mantener o recuperar el equilibrio.
  • Condiciones físicas que aumentan el riesgo:
    • El equilibrio o el caminar.
    • La visión (ej., las personas se vuelven menos capaces de calibrar la separación entre objetos y pueden necesitar luz más brillante para ver bien).
    • La sensibilidad, en especial en los pies.
    • La fuerza muscular (ej., la pérdida de fuerza muscular puede impedir que los adultos mayores mantengan o recuperen el equilibrio).
    • Las capacidades cognitivas (ej., el deterioro cognitivo puede impedir recordar tomar medidas de seguridad).
    • La tensión arterial o la frecuencia cardíaca (ej., la presión arterial baja o los latidos lentos pueden causar mareos o pérdida de consciencia).
  • Uso de ciertos medicamentos: Varios fármacos pueden aumentar el riesgo de caídas, especialmente aquellos que afectan la atención (como los analgésicos opioides, los ansiolíticos y algunos antidepresivos) o los que reducen la presión arterial (como los antihipertensivos, los diuréticos y algunos medicamentos para el corazón). El riesgo aumenta en función del número de medicamentos que recibe el paciente.
  • Salud ósea y muscular: El riesgo de una caída traumática que provoca una fractura se incrementa debido a la osteoporosis y cambios en la calidad ósea relacionados con la edad, que aumentan la fragilidad ósea, y la pérdida de músculo (sarcopenia), que reduce las respuestas protectoras a las perturbaciones.

Factores Extrínsecos (Riesgos Ambientales)

Muchos caídas se deben a riesgos del entorno, los cuales pueden aumentar el peligro de caídas de forma independiente o, más importante, a través de la interacción con los factores intrínsecos. El riesgo es máximo cuando las condiciones del medio requieren un mayor control postural y del movimiento, por ejemplo, al caminar sobre una superficie resbaladiza o en un entorno desconocido (como tras una mudanza).

Infografía sobre riesgos ambientales comunes que causan caídas en el hogar para adultos mayores

Los riesgos del entorno que aumentan el peligro de caídas comprenden:

  • La iluminación inadecuada.
  • Las alfombras que no están fijadas.
  • Los suelos resbaladizos (especialmente si no se limpian derrames de inmediato).
  • Los cables eléctricos y alargadores u otros objetos que se encuentran en las zonas de paso.
  • Las aceras irregulares y los bordillos rotos.
  • Entornos desconocidos.

La mayoría de las caídas suceden en casa, tanto al estar quieto y de pie como, más comúnmente, al moverse: al levantarse o meterse en la cama, una silla o el asiento del inodoro, o al caminar, subir o bajar escaleras. Los adultos mayores que usan dispositivos de asistencia para la movilidad tienen más probabilidades de informar un historial de caídas, lo que refleja las limitaciones de movilidad subyacentes que llevaron a la prescripción del dispositivo.

Factores Situacionales (Comportamientos y Circunstancias)

Ciertas actividades o decisiones pueden aumentar significativamente el riesgo de caídas y lesiones relacionadas. Cualquier movimiento puede ser peligroso, pero el peligro aumenta si la persona se mueve apresuradamente o está distraída. Por ejemplo, correr al baño (especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación es inadecuada), apresurarse a contestar el teléfono, o caminar mientras se habla por un teléfono móvil, hace el movimiento más peligroso.

Estar distraído y no notar un peligro ambiental (como un bordillo o un escalón) es otra causa común. La demencia puede exacerbar muchas de estas situaciones peligrosas que causan caídas, ya que el deterioro de la cognición, el juicio y la conciencia de los peligros puede hacer que los adultos mayores se distraigan y se apresuren, aumentando el riesgo.

Consecuencias y Síntomas de las Caídas

Síntomas Premonitorios

A menudo, antes de caer, la persona no presenta ningún síntoma. Cuando un riesgo del entorno o una situación peligrosa causan una caída, lo hacen sin avisar. Sin embargo, si una caída se debe, en parte o completamente, a un problema físico, los síntomas pueden notarse antes de la caída. Los síntomas pueden consistir en mareos o vértigo, mareo leve o latidos del corazón irregulares o rápidos (palpitaciones).

Lesiones y Complicaciones Post-Caída

Después de una caída, es muy común que la persona sufra una lesión, que tiende a ser más grave cuanto más avanzada es la edad. Más de la mitad de las caídas causan por lo menos una lesión leve, como una contusión, un esguince o una distensión muscular. Las lesiones más graves pueden incluir fracturas óseas (casi todas las roturas de cadera se deben a caídas), roturas de ligamentos, heridas profundas y lesiones en órganos como los riñones o el hígado. Algunas caídas producen pérdida de consciencia o traumatismo craneoencefálico.

Foto de una persona mayor con una fractura de cadera recibiendo atención médica

Las caídas pueden causar aún más problemas si la persona no logra levantarse inmediatamente o pedir ayuda. Permanecer en el suelo, aunque sea durante unas pocas horas, puede provocar problemas como:

  • Deshidratación.
  • Baja temperatura corporal (hipotermia).
  • Neumonía.
  • Rabdomiolisis (degradación muscular que puede conducir a daño o insuficiencia renal).
  • Úlceras por presión.

Los efectos de una caída pueden durar largo tiempo. Alrededor de la mitad de las personas que caminaban antes de caerse y fracturarse la cadera ya no vuelven a caminar tan bien como lo hacían, incluso después del tratamiento y la rehabilitación. Quienes han caído una vez pueden experimentar miedo a caer de nuevo, lo que les priva de la confianza en sí mismos. Como consecuencia, pueden decidir quedarse en casa y abandonar algunas actividades, como ir de compras o visitar a los amigos. Cuando las personas se vuelven menos activas, las articulaciones se vuelven más rígidas y los músculos pueden debilitarse, lo que incrementa el riesgo de caídas y hace más difícil permanecer activo e independiente.

Para muchas personas, las caídas son un factor importante en la decisión de trasladarse a una residencia geriátrica o a otro establecimiento asistencial. Por todas estas razones, las caídas pueden empeorar enormemente la calidad de vida de las personas. Algunas caídas pueden ser graves y causar la muerte, ya sea de inmediato por traumatismo craneoencefálico o, con mucha mayor frecuencia, más tarde a causa de complicaciones de las lesiones graves provocadas por la caída.

Diagnóstico y Evaluación Médica Post-Caída

Es de vital importancia comentar al médico que se ha sufrido una caída, aunque no lo pregunte, porque el médico puede descubrir algunas causas tratables. Las personas que han sufrido una caída pueden ser reacias a comentarlo con su médico, a veces por la creencia errónea de que las caídas son parte del envejecimiento, o por temor a que sus actividades sean restringidas o que sean ingresadas en una institución. Sin embargo, es necesario informar las caídas a los profesionales de la salud para prevenir futuras caídas.

Fragilidad y riesgo de caídas: algoritmo de detección e intervención

Anamnesis y Examen Físico

Para identificar la causa de la caída, el médico debe indagar acerca de las circunstancias en que se produjo, incluyendo cualquier síntoma que pudiera precederla (como vértigo y palpitaciones) o cualquier actividad que pueda haber contribuido a la misma. También se informa acerca del consumo de fármacos, recetados o no, y alcohol. El primer paso consiste en llevar a cabo una exploración física para comprobar si hay lesiones y obtener información sobre las posibles causas.

La exploración comprende lo siguiente:

  • Medición de la presión arterial: Para detectar hipotensión ortostática.
  • Auscultación cardíaca: Para buscar frecuencia cardíaca muy baja, arritmias, problemas de las válvulas cardíacas e insuficiencia cardíaca.
  • Evaluación de la fuerza muscular y la amplitud del movimiento: Especialmente en la espalda, piernas y pies.
  • Evaluación de la visión y el sistema nervioso: Se examina la funcionalidad del sistema nervioso, incluyendo fuerza muscular, coordinación, percepción de la propia posición y equilibrio (ej., prueba de Romberg, permanencia en un pie, marcha en línea recta).

A veces, los médicos piden a la persona que realice algunas actividades habituales, como sentarse en una silla, ponerse de pie, caminar o subir y bajar un peldaño, para identificar alteraciones que contribuyan a la caída.

Pruebas de Desempeño y Laboratorio

Una variedad de pruebas estandarizadas basadas en el rendimiento están disponibles para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores en adultos mayores con riesgo elevado de caídas. Una prueba inicial comúnmente utilizada es la prueba básica de levantarse y andar (Timed "Up & Go"), donde se observa al paciente mientras se levanta de un sillón, camina 3 metros, gira, vuelve y se sienta. Un tiempo de > 12 segundos indica un aumento significativo del riesgo de caídas.

No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída. Sin embargo, pueden ser útiles pruebas como:

  • Hemograma completo para excluir anemia o leucocitosis.
  • Medición de glucemia para excluir hipoglucemia o hiperglucemia.
  • Medición de electrolitos para excluir la deshidratación.

Otras pruebas como electrocardiograma (ECG) o tomografía computarizada (TC) se recomiendan solo cuando se sospecha una causa cardíaca o neurológica específica.

Tratamiento y Rehabilitación Tras una Caída

La prioridad fundamental tras una caída es el tratamiento de las lesiones, como las lesiones en la cabeza, las fracturas, los esguinces y las heridas musculares. La siguiente prioridad consiste en prevenir posteriores caídas, tratando las enfermedades que pueden haber contribuido a la caída. Por ejemplo, en personas con un ritmo cardíaco muy lento acompañado de sensación de mareo, se podrá considerar la opción de instalar un marcapasos.

Si es posible, se interrumpe el tratamiento con cualquier fármaco potencialmente perjudicial, se reduce la dosis o se sustituye por otros fármacos. Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales desempeñan un papel crucial, ayudando a mejorar la marcha y el equilibrio, así como la confianza en uno mismo después de una caída. También pueden dar consejos sobre cómo evitar las caídas y animar a la persona a mantenerse activa. La fisioterapia, los ejercicios supervisados de equilibrio y los estiramientos ayudan a reducir el riesgo de caídas.

Estrategias de Prevención de Caídas

Los expertos coinciden en que algunas caídas en adultos mayores se pueden prevenir. Implementar medidas preventivas es la forma más eficaz de reducir el riesgo de incidentes y mejorar la calidad de vida. Un taller de caídas es un excelente recurso para educar y entrenar a los adultos mayores y sus cuidadores en estas estrategias.

Ejercicio y Actividad Física

El ejercicio regular es fundamental. La resistencia o el entrenamiento con pesas pueden ayudar a fortalecer las piernas débiles y así mejorar la estabilidad al caminar. Disciplinas como el tai chi y los ejercicios de equilibrio (como aguantarse sobre un solo pie) ayudan a mejorar el equilibrio corporal. Los programas de ejercicio deben adaptarse a las necesidades personales. Muchos centros de la tercera edad, centros de fitness y clubes de salud ofrecen clases de ejercicios en grupo gratuitas o asequibles, adaptadas a la tercera edad. Caminar o nadar también son excelentes opciones si la movilidad lo permite.

Adultos mayores realizando ejercicios de equilibrio y fortalecimiento en un taller

Revisión de la Salud y Medicamentos

  • Exámenes de visión y audición: Realícese un examen de la visión y la audición cada año o cada vez que note un cambio, ya que dificultades para ver y oír pueden impedir evitar objetos y causar pérdida de equilibrio.
  • Revisión de medicamentos: Conozca los efectos secundarios de los medicamentos que toma. Pregúntele a su médico o farmacéutico si pueden afectar su equilibrio. Las pastillas para dormir o los sedantes pueden impactar negativamente.
  • Consumo de alcohol: Limite la cantidad de alcohol que bebe, ya que puede alterar el equilibrio y otros sentidos.
  • Cuidado de los pies: Pregúntele a su médico si los callos o las callosidades deben ser eliminados de sus pies, y hable con él si tiene entumecimiento en los pies.
  • Hidratación: Beba mucho líquido, optando por agua y otros líquidos claros, para prevenir la deshidratación que puede causar mareos. Si tiene una enfermedad renal, cardíaca o hepática con restricción de líquidos, consulte a su médico antes de aumentar la ingesta.

Adaptación del Entorno Doméstico y Exterior

Muchas caídas ocurren en el hogar debido a riesgos ambientales. Adapte su entorno para minimizar estos peligros:

  • Eliminar obstáculos: Quite escalones en la puerta de entrada, alfombrillas y obstáculos. Fije las alfombras sueltas o repare las áreas levantadas del piso. Mueva los muebles y los cables eléctricos para que no estén en los pasillos.
  • Suelos seguros: Utilice cera antideslizante para pisos y seque de inmediato cualquier derrame, sobre todo en suelos de baldosas de cerámica.
  • Iluminación adecuada: Mantenga la casa bien iluminada, sobre todo las escaleras, los porches y los pasillos exteriores. Utilice lamparitas nocturnas en áreas como vestíbulos y baños. Ponga interruptores de luz adicionales o use interruptores a distancia para encender las luces fácilmente por la noche.
  • Soportes de seguridad: Instale pasamanos o barandillas sólidos en las escaleras. Ponga los artículos que más utiliza en los estantes bajos de los gabinetes (aproximadamente a la altura de su cintura).
  • Preparación para emergencias: Tenga un teléfono inalámbrico y una linterna con baterías nuevas cerca de su cama. Si es posible, coloque un teléfono en cada habitación o lleve siempre un celular. Considere usar un dispositivo en el cuello o la muñeca que presione un botón para enviar una señal pidiendo ayuda.
  • Seguridad en el baño: Instale agarraderas y tapetes antideslizantes dentro y fuera de la ducha o la tina, así como cerca del inodoro y el lavabo. Utilice una silla para la ducha y un banco para la bañera. Use una cabeza de ducha portátil. Considere instalar un asiento de inodoro elevado y repare los asientos sueltos. No cierre con llave la puerta del baño mientras se ducha.
  • Entorno exterior: Mantenga las entradas y los senderos exteriores bien iluminados. Mire dónde pisa. Si vive en una zona con nieve y hielo, eche sal en aceras y escalones resbaladizos o pida a alguien que lo haga. Lleve consigo un teléfono o un dispositivo de alerta médica cuando salga al aire libre.

Calzado Adecuado y Movimiento Seguro

  • Calzado apropiado: Use zapatos de tacón bajo que le queden bien, le den buen apoyo a sus pies y tengan suelas antideslizantes. Revise y repare o reemplace los tacones o las suelas desgastados. No camine en calcetines sin zapatos sobre suelos lisos.
  • Movimiento consciente: Incorporarse lentamente después de haber estado sentado o acostado y espere unos segundos antes de comenzar a moverse. Esto ayuda a prevenir mareos. Mantenga las manos libres al moverse, utilizando una cartera bandolera, una riñonera o una mochila.
  • Visión y anteojos: Si usa anteojos bifocales o trifocales, es posible que tenga problemas al bajar escalones o subir escaleras. Averigüe cómo obtener anteojos con una sola receta que pueda usar cuando camine.
  • Servicios de entrega: Utilice servicios de envío para farmacias y tiendas de comestibles, especialmente cuando el clima es adverso.

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