Claves para la Felicidad en Adultos Mayores de 65 Años

La felicidad es uno de los grandes objetivos vitales de todas las personas. Prepararse para enfrentar una nueva etapa es importante. La tercera edad, para algunas personas, es símbolo de plenitud, mientras que para otras puede ser sinónimo de más visitas al médico. Sin embargo, años sanos y felices son posibles. Según un estudio publicado por la Universidad de Oxford, ‘Happy older people live longer’, la felicidad está asociada con una menor probabilidad de muerte.

Alcanzar los 65 años no representa un punto final, sino el comienzo de una etapa enriquecedora en la que es posible redescubrirse con mayor libertad y sabiduría. Para que esta fase de la vida sea realmente plena, es crucial identificar y dejar atrás ciertos hábitos que limitan el bienestar emocional y físico.

Esquema de un cerebro con conexiones neuronales representando la salud mental en la tercera edad

Factores Esenciales para una Vida Plena en la Tercera Edad

Llegar a la tercera edad con las mejores condiciones físicas y mentales es posible. A continuación, se detallan aspectos clave y acciones recomendadas:

  • Vivienda y Convivencia: Después de los 60 años, puede haber preferencias por vivir solo, con la pareja, o tal vez con familiares. Es importante evaluar si es necesario hacer arreglos y ajustes a la casa para garantizar comodidad y seguridad.
  • Seguridad Económica: Tener disponible un ingreso fijo cuando llegue el tiempo de pensionarse o decida no trabajar más es otra de las planeaciones que se deben hacer. Si es pensionado, un ingreso extra es siempre bienvenido. Para lograrlo, invertir a largo plazo es una estrategia recomendable.
  • Mantenimiento Cognitivo: El cuerpo no es el único que tiene cambios, la mente también. Aprender algo nuevo cada día es una excelente manera de mantener la mente activa y saludable.
  • Sentido de Utilidad y Actividad: Cuando se ha decidido no vivir solo y tener cerca a la familia, también hay que ser coherente. Sentirse útil y activo es una de las principales metas que tienen las personas al llegar a la tercera edad, dejando de lado el edadismo.

La Felicidad y su Estabilidad a lo Largo de la Vida

Según un estudio reciente llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada, publicado en ‘Journal of Happiness Studies’, es más probable llegar a ser un anciano feliz si se ha gozado de una vida feliz. Cada vez más científicos estudian qué es la felicidad y qué factores son los que acercan a ella. Investigadores de la Universidad de Granada entrevistaron a 154 personas de entre 65 y 96 años para saber cuál era su grado de felicidad en la actualidad y cuál había sido en el pasado.

Una de las principales conclusiones es que las personas mayores son más felices cuando lo han sido de jóvenes. Como explica Débora Godoy, del Grupo de Investigación de Psicología de la Salud y Medicina Conductual de la Universidad de Granada y una de las autoras del estudio, “la felicidad es bastante estable en el tiempo, no es una emoción pasajera que viene y va. Creemos, con los hallazgos previos de otros investigadores, que las personas que han sido felices a lo largo de su vida han ido construyendo recursos para ser feliz”. Así, cuando son mayores, pueden beneficiarse de esa magnífica inversión que han hecho a lo largo de su vida.

Aunque, por otro lado, las personas mayores que participaron en la investigación señalaron que eran menos felices en el presente que en el pasado. De todos modos, los mayores del estudio obtienen una puntuación de 6,6 sobre 10 en felicidad, similar a la de personas de la tercera edad de otros países europeos en estudios parecidos. Muy poca gente señala que es infeliz (puntuaciones por debajo de cinco puntos) o muy feliz (por encima de ocho puntos).

Factores que Acercan a la Felicidad en la Tercera Edad

Goce de familia y amigos, no sufrir depresión y poder realizar las tareas cotidianas son factores que acercan a la felicidad. En una encuesta que incluyó personas que vivían en sus hogares y en residencias, se observó que, a pesar de que estas últimas se declaraban igual de felices, había diferencias en aspectos relacionados con la calidad de vida. Quienes vivían en residencias eran más dependientes, no podían realizar tantas actividades relacionadas con el ocio y sentían menos el apoyo de sus familiares.

Aparte de haber gozado de una vida feliz, los mayores que se declaraban más felices coincidían en que gozaban de una red familiar que los apoyaba, no sufrían depresión y podían hacer sus tareas cotidianas con normalidad. Los factores que acercan a estas personas a este estado de bienestar son, como señala Godoy, que “tengan un buen balance afectivo (más emociones positivas que negativas), que se sientan satisfechas en general con su vida, que se sientan capaces de realizar sus tareas cotidianas y que tengan amigos y familiares con quienes compartir las cosas buenas de la vida”.

También es de gran ayuda gozar de buena salud o, por lo menos, de una salud medianamente buena. Sin embargo, es importante decir que la mayoría de las personas con enfermedades crónicas o incluso graves son también felices o incluso muy felices, según la investigadora. La situación económica, aunque importante para la felicidad, “lo es mucho menos de lo que mucha gente piensa”. Si, llegados a cierta edad, no se ha alcanzado un nivel satisfactorio, no hay que caer en la desesperanza, ya que la felicidad es modificable y cada uno puede construir su estado de ánimo.

Superar Barreras y Adoptar una Mentalidad Positiva

Una de las primeras ideas que conviene abandonar es la creencia de que existe una edad para dejar de aprender o emprender. Esta noción, tan extendida como errónea, impide el desarrollo personal. Contar con experiencia no es un obstáculo, sino una ventaja para iniciar nuevos retos con mayor perspectiva y madurez. El paso del tiempo debe ser visto como un aliado. A partir de los 65, muchas personas descubren talentos dormidos o pasiones postergadas. Romper con el "ya es tarde" permite abrir la puerta a nuevas oportunidades.

Otro punto relevante para lograr una vida más consciente consiste en dejar de mirar atrás con nostalgia permanente. El recuerdo tiene su valor, pero si se convierte en un ancla emocional, impide avanzar. Aceptar lo que ha cambiado permite descubrir una forma diferente y valiosa de vivir. Más allá del plano mental, también es fundamental prestar atención al cuerpo. Una alimentación sana y equilibrada y actividad física regular se vuelven pilares esenciales. Cuidarse es sinónimo de autoestima y calidad de vida.

La gratitud es otra herramienta poderosa para transformar la mirada. Agradecer lo que se tiene ayuda a focalizarse en lo positivo y en lo que realmente importa. Ese cambio de foco mejora la salud emocional. Lejos de ser una pérdida de tiempo, mantener vivos los hobbies es una inversión en bienestar. Finalmente, dejar de vivir con la vista puesta en lo que no se hizo o se perdió es una de las decisiones más valientes y liberadoras. El aquí y ahora es el lugar donde transcurre la vida. Concentrarse en el momento actual es la mejor manera de disfrutar plenamente del trayecto.

Grupo de adultos mayores riendo y socializando en un parque

El Papel del Ocio y las Conexiones Sociales

El ocio es uno de los factores que parece tener un peso importante en la felicidad de las personas mayores. Entretenerse en compañía de otras personas proporciona emociones positivas. Este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.), publicado en ‘Computers in Human Behavior’, las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen y corren menos riesgo de sufrir una depresión.

Teorías Científicas sobre el Bienestar en la Vejez

La felicidad es un concepto ampliamente estudiado en la psicología y la sociología, y su relación con la edad ha sido objeto de investigación durante décadas. El envejecimiento de la población genera un interés creciente por comprender el bienestar en la vejez y cómo se puede promoverlo. Además de la salud física y mental, autoconceptos positivos, sentido de propósito y grado de autonomía son factores influyentes. La presencia de enfermedades crónicas y discapacidades puede tener un impacto negativo en la salud, pero una actitud positiva y resiliencia pueden contrarrestar estos efectos.

Hallazgos Relevantes de Estudios

  • Un estudio de 2016 publicado en ‘Journal of Happiness Research’ examinó la relación entre el bienestar en la vejez y una variedad de factores, incluida la satisfacción con la vida, la autoeficacia, la salud mental y la capacidad de adaptarse a los cambios. Los resultados mostraron que la satisfacción con la vida era el factor más importante.
  • Otro estudio, publicado en ‘Journals of Gerontology: Social Sciences’ en 2017, examinó la relación entre el bienestar en la vejez y una sensación de control y propósito en la vida.
  • Una revisión de 2019 publicada en ‘Journal of Happiness Research’ examinó 27 estudios sobre el bienestar en la vejez, y descubrió que los factores más importantes eran la satisfacción con la vida, la salud física y mental y las conexiones sociales.

Principales Teorías del Bienestar en la Vejez

A lo largo de los años, diversas teorías han intentado explicar el bienestar en la vejez:

  • Teoría de la actividad: Establece que mantenerse física, social y cognitivamente activo es esencial para una mayor satisfacción en la vejez. La inactividad y el aislamiento conducen a la frustración y la depresión.
  • Teoría de la selección, optimización y compensación: Sugiere que, a medida que las personas envejecen, ajustan sus metas y prioridades para enfocarse en actividades y relaciones más significativas. También pueden desarrollar estrategias compensatorias para hacer frente a las limitaciones físicas y cognitivas.
  • Teoría del enfoque socioemocional: Enfatiza la importancia de las relaciones sociales y emocionales. Los adultos mayores tienden a centrarse en relaciones cercanas y mantienen redes sociales de apoyo que brindan conexión y satisfacción.
  • Teoría del declive de las emociones negativas: Sostiene que, a medida que envejecemos, experimentamos menos emociones negativas como ansiedad, estrés y tristeza, y estas son menos intensas. La vejez puede ser una época de mayor satisfacción y bienestar emocional. Las investigaciones muestran que los adultos mayores tienen menos síntomas de depresión y ansiedad que los adultos más jóvenes.
  • Teoría de la preservación selectiva: Propone que nos enfocamos más en actividades y relaciones que nos traen alegría y satisfacción, y dejamos de lado las que no son importantes. Los adultos mayores pueden experimentar mayor felicidad y salud emocional si se enfocan en lo verdaderamente importante.
  • Teoría del ajuste socioemocional: Sugiere que nos enfocamos más en las relaciones cercanas y significativas y nos alejamos de las superficiales. El bienestar en la vejez está vinculado a la capacidad de mantener estas relaciones.
  • Paradoja de la felicidad de la vejez (Teoría de la U invertida): Establece que los niveles de felicidad tienden a seguir una trayectoria en forma de U a lo largo de la vida. Las personas son más felices al principio y al final de la vida, disminuyendo en la mediana edad para luego aumentar. Los adultos mayores aprecian más las cosas simples, encuentran significado en experiencias y relaciones cotidianas, y son más capaces de regular las emociones.

En conclusión, el bienestar en la vejez es el resultado de varios factores interrelacionados. Ser activo, establecer metas realistas, mantener relaciones significativas y una actitud positiva son elementos clave para promover la felicidad en esta etapa de la vida. La investigación científica sustenta la relación entre el bienestar en la vejez y la satisfacción con la vida, las relaciones sociales, la salud física y mental, y la calidad de vida.

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