El Patinaje en la Edad Adulta: Beneficios y Consejos para Mayores de 40

Cada vez más adultos deciden calzarse unos patines, y no es casualidad. Si ya has pasado de los 40 y te pica la curiosidad por patinar o quieres retomarlo después de años, estás en el sitio adecuado. El patinaje en línea combina ejercicio cardiovascular, equilibrio, coordinación y diversión, convirtiéndose en una excelente opción para mantenerse activo y fortalecer el cuerpo, tengas la edad que tengas.

Adultos mayores patinando en un parque soleado

¿Por qué patinar a partir de los 40?

A partir de los 30 años, si no se practica actividad física, aparecerán problemas de salud o de calidad de vida en un futuro próximo. Hasta los 30, nuestra capacidad muscular es máxima, pero a partir de esa edad disminuye ligeramente hasta los 50 (aproximadamente un 10%), siendo mucho más pronunciada después de los 50. Una gran parte de esta disminución entre los 30 y 50 años se puede evitar con el ejercicio físico frecuente. Otro efecto que acompaña al paso de los años es la acumulación de grasa y la disminución de agua, ligados a la aparición de enfermedades cardiovasculares o diabetes.

El patinaje en línea no solo quema una cantidad significativa de calorías -según la Harvard Medical School, patinar puede quemar entre 420 y 588 calorías por hora, dependiendo del ritmo y del peso corporal-, sino que también ofrece beneficios aeróbicos y anaeróbicos comparables o superiores a los de otras actividades.

Efectos del Patinaje sobre el Cuerpo

El patinaje ofrece múltiples beneficios específicos para la salud:

  • Disminución de la grasa corporal: Se produce a las pocas semanas de comenzar a practicar, especialmente si se acompaña de una dieta adecuada. La combinación del ejercicio con una dieta equilibrada potencia los efectos beneficiosos de ambos.
  • Tono muscular: Nuestra masa muscular se mantiene y nuestra musculatura se fortalece, lo que ayuda a prevenir dolores de espalda, por ejemplo.
  • Equilibrio: Se desarrolla el sentido del equilibrio. Incluso te darás cuenta al ponerte el pijama, ya que te desvestirás y te vestirás apoyado solo en una pierna. A partir de los 40, el equilibrio empieza a deteriorarse si no se entrena, y el patinaje es una excelente manera de mantenerlo.
  • Huesos: El ejercicio físico regular aumenta los depósitos de calcio y otros minerales en el hueso, confiriéndoles una mayor resistencia. El hueso no es un componente estático, sino dinámico, sometido continuamente a un proceso de destrucción y reparación. Si la reparación es mayor que la destrucción, se ganará hueso; si la destrucción es superior a la reparación, se perderá hueso.
  • Salud Cardiovascular: El patinaje ayuda a reducir la presión arterial, mejora la circulación y refuerza el sistema cardiovascular, disminuyendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las personas con buena condición física que hacen ejercicio regularmente tienen menos riesgo de morir en los próximos años, especialmente entre los 30 y 65 años, período en el que aumenta drásticamente la mortalidad por estas enfermedades.
  • Bajo impacto: A diferencia de correr, el movimiento fluido del patinaje genera menos presión en rodillas y tobillos, lo que lo hace una opción más amigable para las articulaciones.
  • Mejora de la calidad de vida: Aumenta la capacidad de llevar a cabo tareas de la vida diaria y la sensación de bienestar. Patinar al aire libre también ayuda a liberar tensiones.
Infografía mostrando beneficios del patinaje para músculos, huesos y corazón

Consideraciones antes de empezar a patinar

Es fundamental realizar una valoración previa de salud por parte de un médico para conocer si podemos realizar ejercicio físico y qué precauciones debemos tomar. Por experiencia, cuando un alumno no ha hecho ninguna actividad física (bicicleta, pasear, etc.) previa, los progresos son más lentos y necesitan de más tiempo.

Consejos para patinar de forma segura y efectiva

  • Condición física: Patina solamente cuando te sientas físicamente bien. Evita hacerlo si tienes gripe o fiebre. Con un catarro o faringitis leve, se puede patinar, pero a una intensidad menor que la habitual.
  • Alimentación: No patines en ayunas o inmediatamente después de comer. Deja pasar al menos dos horas tras la comida.
  • Sustancias: Si has bebido alcohol, café o has fumado en las horas anteriores al ejercicio, recuerda que la frecuencia cardíaca será mayor. Por lo tanto, ese día deberías hacer ejercicio a menor velocidad de lo habitual.
  • Temperatura y vestimenta: A partir de los 30ºC, no fuerces demasiado; un paseo en patines a ritmo moderado será más saludable. Conviene coger aire por la nariz y echarlo por la boca, sobre todo cuando hace mucho frío, para evitar un reflejo de cierre de las arterias coronarias del corazón. Lleva ropa adecuada, abrigándote en invierno y no utilizando ropa para sudar más en verano. En general, la ropa para patinar debe ser la que te aporte mayor comodidad.
  • Progresión: Conviene comenzar siempre progresivamente y no pararse de forma brusca, ya que hay más riesgo de tener un accidente cardiovascular.
  • Control del ritmo: Disminuye la velocidad en las cuestas de tal forma que pudieras aguantar patinando cuesta arriba al menos un buen rato a ese ritmo.
  • Evitar el agotamiento: Nunca patines hasta agotarte. Si un día te sientes cansado antes de hacer ejercicio, es aconsejable realizarlo con menor intensidad y duración. El agotamiento aumenta enormemente la probabilidad de caídas, y es necesario tener el control de tus patines y los cinco sentidos en alerta, especialmente en zonas urbanas abiertas.
  • Señales del cuerpo: Si sientes algo raro o inhabitual en el cuerpo mientras patinas, es mejor parar y consultar a un médico. Ten cuidado con los golpes de calor en verano.
  • Frecuencia cardíaca: Una fórmula sencilla para saber qué frecuencia cardíaca máxima no debes superar es restar a 220 tu edad. Por ejemplo, una persona de 40 años no debería pasar de 180 pulsaciones por minuto.

Imprescindibles en el patinaje

  • Estiramientos: Para evitar lesiones, los estiramientos específicos para el patinaje no te llevarán más de 5 minutos. Realízalos antes y después de patinar.
  • Protecciones: La confianza excesiva puede llevar a caídas. Una caída puede representar una baja laboral y la alteración de tu vida diaria. Aunque pueda parecer "más guay" sin protecciones, es fundamental utilizarlas siempre. Solemos proteger cabeza, muñecas, rodillas y codos, pero la espalda baja (glúteos, coxis) es igual de importante, especialmente al inicio. Existen mallas cortas con protecciones que se pueden disimular bajo un pantalón.
Equipo de protección para patinaje: casco, rodilleras, coderas, muñequeras

Actitud ante el deporte: diversión y socialización

Es de sabiduría popular que los pilares de la salud son la alimentación, el ejercicio y el descanso, y los tres son igual de importantes. No hay que tomarse el ejercicio físico como una obligación, sino como un hábito divertido. A diferencia de otras actividades donde a veces se observa una expresión de esfuerzo, en el patinaje rara vez se ve una cara de no disfrute.

El patinaje hace que el tiempo pase muy rápido, y sin darte cuenta, ya has patinado 10 kilómetros. Otra característica es que puede ser un deporte muy social o individual. Aunque patinar a tu ritmo solo es gratificante, es mucho más divertido hacerlo en grupo. Al patinar en grupo, se produce el efecto “enjambre”, donde nunca estás junto a la misma persona más de dos minutos, lo que favorece las relaciones interpersonales.

Rafael Enrique Gómez: Un ejemplo de vida sobre ruedas

Rafael Enrique Gómez, un hombre de 72 años de Turmequé, Boyacá, es un vivo ejemplo de que nunca es tarde para aprender y disfrutar del patinaje. Rafael, quien recorre las calles de Usaquén en patines, recuerda: “Siempre he sido pobre. Cuando era un pelao, recuerdo, me encontraba patines en la calle, pero de a uno, nunca los dos, ensayaba, hacía maromas, pero de ahí no pasaba. Nunca tuve la parejita, hasta ahora de viejo. Era el momento de aprender”.

Con 72 años, Rafael llegó a una entrevista con casco, rodilleras, guantes y unos patines rojos y negros que maniobra con la destreza de un joven. Él mismo adaptó sus patines, quitándoles una rueda trasera y añadiendo pedazos de una llanta vieja para frenar más eficazmente. Su ingenio y su humor, inquebrantable, son sus motores principales.

Rafael Enrique Gómez de 72 años con sus patines y equipo de protección

La necesidad de una movilidad económica y efectiva, especialmente después de una enfermedad que le impidió usar su patineta anterior, lo llevó a desempolvar unos patines viejos que tenía. “Eso fue como en el 2019, antes de que empezara la pandemia”, comenta. Así comenzó su proceso de aprendizaje, lleno de caídas y levantadas. “Uy si le contara cuántas veces me he pegado, ya perdí la cuenta, pero me sacudía y volvía a comenzar hasta que lo logré”.

Rafael debe bajar todos los días desde su barrio en Cerro Norte, Usaquén, una zona con pendientes pronunciadas, para abastecer de dinero suelto a sus clientes, lo que constituye parte de sus ingresos. Su patinaje no solo es un medio de transporte, sino una "cura para el alma", como él mismo dice.

Desde que patina, su cuerpo se siente saludable. Los médicos que le realizan exámenes confirman su excelente estado de salud, sin dolencias a la vista. “Yo le digo a la gente que no le teman a las enfermedades, los dolores son señas de que estamos vivos y que tenemos que hacer algo para sanarnos. Yo lo hago y me funciona”, comparte Rafael.

Su destreza y espíritu lo han convertido en una figura reconocida en su barrio y en un ejemplo de movilidad sostenible. Incluso fue grabado para redes sociales, lo que llamó la atención de Jeisson González, patinador extremo de la Selección Colombia, quien le regaló un par de patines nuevos. Rafael es feliz haciendo lo que le gusta, demostrando que la edad es solo un número cuando se trata de disfrutar de la vida y mantenerse activo.

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