El adulto mayor y los desafíos en el ámbito laboral

El mundo occidental ha adoptado esquemas de desarrollo donde la ciencia y la técnica han sido condicionadas por la productividad, convirtiendo al trabajo en un eje central. En esta lógica, el recurso humano posee un valor económico indispensable para los objetivos organizacionales. Sin embargo, este proceso ha coincidido con una dinámica de bajo crecimiento poblacional, menores tasas de fecundidad y un notable incremento en la esperanza de vida. Este fenómeno, presente en Europa, Estados Unidos y América Latina, ha provocado la prolongación de la etapa laboral más allá de la jubilación legal.

Infografía comparativa: Aumento de la población de 60 años y más en Chile entre 1990 y 2024, destacando la transición demográfica y la mayor proyección de vida.

El paradigma del envejecimiento activo

La gerontología -disciplina que aborda la vejez como etapa y el envejecimiento como proceso- ha impulsado un cambio de paradigma. Desde finales de los años 90, la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve el concepto de envejecimiento activo, donde la vejez deja de ser sinónimo de déficit para convertirse en una etapa con posibilidades de desarrollo, optimización y compensación. Este enfoque considera factores determinantes como la salud, la participación social y la seguridad social.

Para lograr el potencial de bienestar biológico, mental y social, es fundamental que el adulto mayor participe de manera continua en la sociedad. El trabajo, ya sea asalariado o mediante emprendimiento, permite a las personas desarrollar sus potencialidades, adquirir nuevas habilidades y construir una imagen personal positiva, cumpliendo con los derechos sociales, económicos y culturales establecidos por las Naciones Unidas.

Condiciones de empleo y calidad laboral en la vejez

A pesar de la necesidad de mantenerse activos, la realidad laboral de los trabajadores de 60 años y más enfrenta brechas significativas. La literatura especializada y los estudios nacionales, basados en indicadores como el Índice de Calidad de Empleo (ICE), advierten que los adultos mayores suelen registrar condiciones laborales inferiores en comparación con otros segmentos etarios.

Factores que determinan la calidad del empleo

  • Ingreso laboral: A menudo insuficiente, obligando a muchos a trabajar más allá de la edad de jubilación.
  • Contrato laboral: Persiste una alta tasa de informalidad o contratos temporales que carecen de estabilidad.
  • Seguridad social: Muchos trabajadores mayores carecen de cotizaciones previsionales y de salud, lo que aumenta su vulnerabilidad.
  • Jornada laboral: Frecuentemente adaptada a esquemas que no siempre respetan la jornada legal completa.
Tabla resumen: Factores del Índice de Calidad de Empleo (ICE) y su impacto en la percepción de bienestar del trabajador adulto mayor.

Desafíos estructurales y brechas de género

La participación laboral en la vejez no es uniforme; existen disparidades marcadas por el nivel educativo, la zona geográfica y el género. Los estudios indican que aquellos con mayor escolaridad mantienen mejores condiciones laborales y prolongan su vida activa por elección, mientras que quienes poseen menor educación se ven forzados a aceptar empleos de baja calificación o a caer en la inactividad.

La brecha de género es una preocupación crítica. Aunque la participación femenina ha aumentado, persisten patrones culturales que relegan a la mujer a empleos informales o domésticos, con menores ingresos y menor cobertura previsional. En 2024, las tasas de ocupación masculina superan significativamente a las femeninas en todos los tramos de edad, acentuándose la desigualdad tras los 65 años.

Hacia una política pública de inclusión

La alta informalidad y la necesidad de complementar pensiones insuficientes son los motores principales de la inserción laboral tardía. Ante este escenario, la agenda pública debate medidas cruciales:

  • Protección social: Mejora de los sistemas de pensiones para reducir la dependencia del trabajo forzoso en la vejez.
  • Combate a estereotipos: Eliminación del rechazo institucional y la discriminación en el clima laboral.
  • Formación continua: Capacitación en alfabetismo digital y nuevas competencias profesionales.
  • Seguridad y salud: Implementación de entornos laborales seguros, considerando que una proporción importante de accidentes en adultos mayores ocurre en el ámbito del trabajo.

Buenas Prácticas APS 2016 - Adultos Mayores

Para que el envejecimiento en el mercado laboral sea una oportunidad y no una carga, las empresas y el Estado deben asegurar condiciones adecuadas. La participación efectiva de las personas mayores en el diseño de políticas públicas es esencial para dotar de dignidad a una etapa de la vida que, cada vez más, se desarrolla dentro del ecosistema laboral.

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