La presión arterial es un indicador vital de la salud cardiovascular, especialmente relevante en la población adulta mayor. Su correcta medición y el conocimiento de sus valores son fundamentales para la prevención y manejo de enfermedades graves. Tradicionalmente, se ha recomendado medir la presión arterial sobre el brazo desnudo; sin embargo, investigaciones recientes han cuestionado esta práctica en favor de la comodidad y eficiencia.
Medición de la Presión Arterial sobre la Ropa: Evidencia y Práctica
En el ámbito clínico, la medición de la presión arterial (TA) habitualmente se enseña a realizar en brazos desnudos. No obstante, enrollar las mangas puede comprimir la arteria humeral y tener un efecto incluso mayor en la TA que usar ropa delgada debajo del manguito del manómetro. Medir sobre la manga de la persona examinada es indudablemente más práctico, ya que ahorra tiempo y es ventajoso por razones de higiene y privacidad; además, en situaciones de emergencia, puede ser inevitable.
Estudios sobre la Medición con Ropa Delgada
Una búsqueda exhaustiva ha localizado varios estudios que comparan la medición de la TA sobre la ropa del brazo versus el brazo desnudo, concluyendo que no hay diferencia significativa en la TA registrada sobre el brazo con ropa o en el brazo desnudo.
- Un ensayo clínico aleatorizado (ECA)(1) determinó el efecto de usar ropa debajo del manguito en la toma de la TA. El estudio examinó 200 sujetos con métodos esfigmomanométricos auscultatorios y oscilométricos automáticos, midiendo la TA en cada uno con y sin ropa en el brazo en orden aleatorio. Se utilizaron camisas y suéteres con un grosor igual o menor de 2 mm. Los autores concluyeron que las mediciones de TA con el manguito sobre la manga no difieren significativamente de las mediciones sin manga, incluyendo personas normotensas e hipertensas con un amplio rango de edad.
- El segundo ECA(2) comparó la medición de la TA sobre un brazo con manga versus un brazo desnudo. Reclutó 376 pacientes entre 18 y 85 años. No se encontraron diferencias clínicamente importantes o estadísticamente significativas en la TA registrada en un brazo con ropa o en un brazo desnudo.
- Otro ensayo posterior(3) también evaluó si hay diferencias entre las lecturas de la TA en pacientes que usan ropa debajo del manómetro o sin usar ropa. Midió la TA en brazo sin mangas, brazo con mangas y nuevamente en brazo sin mangas en 258 pacientes hipertensos. La medición de la TA con el manguito sobre el brazo con mangas del participante no difirió significativamente de las mediciones del brazo sin manga, concluyendo que las mangas no tienen efecto en los resultados de la TA.
- Un estudio pretest y postest(4) determinó el efecto de la ropa en la medición de la TA en 162 estudiantes. Los valores medios de TA sistólica y diastólica no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre las medidas tomadas sobre la manga y bajo la manga enrollada.
Estos estudios muestran consistentemente que, para ropa de grosor menor o igual a 2 mm, la medición de la presión arterial sobre la manga es tan precisa como la realizada sobre el brazo desnudo. Las lecturas tomadas sobre las mangas serán mucho más prácticas y ahorrarán tiempo en departamentos con alta presión asistencial como salas de emergencia, o durante catástrofes naturales, además de facilitar las encuestas generales de detección de salud.

No obstante, es importante señalar que un manual de procedimientos de exámenes médicos(5) aún sugiere que el brazo debe estar desnudo y sin presiones causadas por la ropa, con la palma de la mano hacia arriba y el codo ligeramente flexionado.
La Hipertensión Arterial en el Adulto Mayor: Un Panorama Completo
La hipertensión arterial (HTA) es una de las condiciones más frecuentes a nivel mundial y la principal causa de mortalidad en los países desarrollados. Es el factor de riesgo cardiovascular más prevalente y su prevalencia se incrementa significativamente con la edad, afectando a la mayoría de los ancianos.
¿Qué es la Presión Arterial y Cómo Saber si Está Alta?
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias a medida que el corazón la bombea. Se expresa en dos números: el sistólico (presión máxima, cuando el corazón bombea) y el diastólico (presión mínima, cuando el corazón se relaja entre latidos). Se mide con un instrumento llamado esfigmomanómetro o tensiómetro.
La hipertensión arterial es una enfermedad caracterizada por un aumento sostenido de esta presión. Es sumamente peligrosa y silenciosa, ya que no exhibe síntomas en las primeras etapas.
¿Cuáles son las causas de la hipertensión? #telodigodecorazón
Valores de Presión Arterial
Los valores de la presión arterial se dan generalmente como dos números, por ejemplo, 120/80 mm Hg. Una o ambas cifras pueden ser demasiado altas. Los siguientes números se aplican a personas que no están tomando medicamentos para la presión arterial y para quienes no están enfermos:
- Presión Arterial Normal: Menor a 120/80 mm Hg la mayoría de las veces.
- Presión Arterial Elevada: Si el valor sistólico es de 120 a 129 mm Hg y el diastólico es menor a 80 mm Hg.
- Presión Arterial Alta (Hipertensión): Cuando uno o ambos números de la presión arterial son de 130/80 mm Hg o mayores la mayoría de las veces.
- Hipertensión en Etapa 1: Valores de 130-139 / 80-89 mm Hg.
- Hipertensión en Etapa 2: Valores de 140/90 mm Hg o más.
Para personas con problemas cardíacos o renales, o antecedentes de accidente cerebrovascular, se puede recomendar una presión arterial incluso más baja.
Valores Recomendados según la Edad (Guías Actualizadas 2025)
Aunque los rangos pueden variar ligeramente según la fuente, estas directrices reflejan las recomendaciones más actuales para 2025:
- Niños y Adolescentes (1 a 17 años): La presión arterial normal varía considerablemente según la estatura y el género; por ello, se recomienda que un especialista la valore individualmente. Ejemplo: En niños de 6 a 9 años, valores cercanos a 100/60 mmHg se consideran adecuados.
- Adultos Jóvenes (18 a 45 años): El rango normal se sitúa generalmente en torno a 120/80 mmHg. Pequeñas variaciones son aceptables, siempre que no se mantenga en niveles elevados de forma crónica.
- Adultos Medianos (46 a 65 años): Se considera normal una presión ligeramente superior, en torno a 125/80 mmHg, dado el proceso natural de envejecimiento y cambios en la elasticidad arterial.
- Adultos Mayores (más de 65 años): La presión arterial puede presentar valores algo más altos. Actualmente, se considera adecuado mantenerla por debajo de 130/80 mmHg, siempre adaptándose a las condiciones clínicas particulares y recomendaciones médicas.
Es importante recordar que estos rangos son orientativos. Factores individuales (como antecedentes familiares, estilo de vida y condiciones médicas) pueden influir, por lo que es indispensable la valoración personalizada. Las guías de la Sociedad Europea de Hipertensión Arterial (2009) y el documento de consenso ACC/AHA (2011) ya incluían aspectos novedosos para el tratamiento de la HTA en la población anciana, considerándolos de 65 años o más, y diferenciando entre "jóvenes viejos" (65-74 años), "ancianos viejos" (75-84 años) y "ancianos muy viejos" (≥85 años).
Epidemiología y Fisiopatología de la Hipertensión en el Anciano
La prevalencia de HTA incrementa progresivamente con el envejecimiento, llegando a casi el 80% entre las mujeres y cercana al 70% de los hombres mayores de 75 años. Con el paso de los años, se produce un incremento de la rigidez de la pared arterial, lo que conduce a un aumento de la presión arterial sistólica (PAS) mientras que la presión arterial diastólica (PAD) se mantiene estable o incluso disminuye después de haber aumentado hasta edades medias de la vida. Esto genera una mayor presión del pulso (PAS - PAD), resultando en una mayor prevalencia de HTA sistólica aislada en pacientes ancianos.
Aunque el tratamiento de la PAS reduce el riesgo cardiovascular en ancianos, estudios han demostrado una relación bimodal entre la PAD y el riesgo cardiovascular en individuos añosos, con un incremento similar del riesgo con cifras de PAD >90 mmHg que con cifras <70 mmHg.

Factores que Influyen en la Presión Arterial en el Adulto Mayor
Muchos factores pueden afectar la presión arterial, y usted es más propenso a que le digan que su presión arterial está demasiado alta a medida que envejece, debido a que los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos con la edad.
Factores de Riesgo para Hipertensión:
- Genética: La herencia familiar juega un papel crucial.
- Estilo de Vida:
- Dieta poco saludable: Alto consumo de sal, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados. El contenido más alto de sal en la dieta suele ser un factor de riesgo en adultos mayores.
- Sedentarismo: Falta de actividad física regular.
- Obesidad y sobrepeso: Índices en aumento.
- Estrés crónico: Asociado a estilos de vida acelerados.
- Consumo de tabaco y alcohol: La ingesta excesiva de alcohol puede contribuir al aumento de la PA. El tabaco incrementa la PAS, especialmente en mayores de 60 años.
- Consumo de cafeína: En pacientes de edad avanzada, la misma cantidad de cafeína puede resultar en una mayor concentración en plasma y tejidos, llevando a recomendar su restricción en ciertos pacientes.
- Condiciones Médicas: Enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad renal, dislipidemia, microalbuminuria, hiperuricemia, osteoartritis degenerativa y artritis reumatoide.
- Fármacos con Efectos sobre la PA:
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Ampliamente utilizados y con impacto negativo en el control tensional.
- Glucocorticoides: Mayor incidencia de HTA inducida en pacientes mayores.
- Tratamiento hormonal: La administración de estradiol puede incrementar la PAS en mujeres posmenopáusicas jóvenes, mientras que en posmenopáusicas mayores el efecto puede ser contrario. Los niveles bajos de testosterona en hombres ancianos pueden contribuir a la rigidez arterial.
- Otros medicamentos: Píldoras anticonceptivas, pastillas para adelgazar, algunos medicamentos para el resfriado, para la migraña, algunos antipsicóticos y ciertos medicamentos para tratar el cáncer.
Hipertensión Arterial Secundaria en el Anciano
Aunque la sospecha de HTA secundaria es mayor en pacientes jóvenes, un comienzo muy tardío de HTA debe hacer pensar en esta posibilidad. Las principales causas en el anciano incluyen:
- Estenosis de arteria renal: Su incidencia incrementa con la edad, pero la efectividad del cribado y tratamiento es incierta.
- Apnea obstructiva del sueño (SAOS): La prevalencia se duplica por cada 10 años de incremento de edad. Los ancianos con SAOS parecen menos susceptibles de desarrollar HTA secundaria que los pacientes más jóvenes.
- Hiperaldosteronismo: Menos frecuente que en población joven.
- Alteraciones de la glándula tiroides: Tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo pueden conducir a HTA.
Efectos de la Hipertensión en Órganos Diana y Calidad de Vida
Si se deja sin tratamiento, la presión arterial alta puede llevar a muchas afecciones médicas. La fuerza de la asociación entre PA y riesgo de enfermedad cerebrovascular (ECV) isquémica y hemorrágica se incrementa con la edad, siendo la HTA sistólica aislada un importante componente del riesgo. La HTA es también un factor de riesgo para el desarrollo de demencia vascular y enfermedad de Alzheimer.
En pacientes ancianos, la prevalencia de enfermedad coronaria es superior en los hipertensos. Existe una relación positiva entre edad y HTA con la insuficiencia cardíaca y el desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda (HVI). La fibrilación auricular incrementa su incidencia en pacientes octogenarios y se relaciona con la rigidez arterial y la reducción en la capacidad de relajación ventricular.
La HTA, la edad y la proteinuria tienen un impacto negativo sobre la evolución de la enfermedad renal crónica. En relación con los cambios en el fondo de ojo, su especificidad disminuye con la edad, haciéndolos poco fiables como indicadores de la duración de la HTA en ancianos.
En los pacientes ancianos, la calidad de vida es crucial. Una reducción excesiva de la PA puede causar síntomas como hipotensión ortostática e hipotensión posprandial, que repercuten negativamente en la calidad de vida y pueden conducir a inseguridad, dependencia y pérdida de autonomía. Por ello, el objetivo es mantener una buena calidad de vida para estos pacientes.
Diagnóstico y Manejo de la Hipertensión en Adultos Mayores
Detección y Seguimiento
El diagnóstico y el tratamiento temprano de presión arterial alta pueden ayudar a prevenir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, problemas visuales y enfermedad renal crónica. Su proveedor medirá la presión arterial varias veces antes de diagnosticarle hipertensión arterial, ya que es normal que su presión arterial sea distinta según la hora del día.
Todos los adultos mayores de 18 años deben controlarse la presión arterial periódicamente. Para las personas mayores de 40 años, se recomienda controlarse la presión arterial una vez al año. Las personas con antecedentes de presión arterial alta o con factores de riesgo de hipertensión podrían necesitar mediciones más frecuentes. Las lecturas de presión arterial que usted se toma en casa con un tensiómetro casero de buen ajuste y calidad pueden ser una mejor medida de su presión arterial actual. Es crucial estar relajado y sentado por cinco minutos o más antes de tomar la lectura.

Objetivos del Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir la presión arterial para disminuir el riesgo de problemas de salud. El objetivo de presión arterial debe establecerse de manera individualizada con el proveedor, considerando la edad, medicamentos concomitantes, riesgos secundarios de posibles fármacos y otras afecciones médicas (enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, problemas renales o diabetes).
- Si la PA es de 120-129 / <80 mm Hg (elevada), se recomiendan cambios en el estilo de vida. Rara vez se usan medicamentos en esta etapa.
- Si la PA es de 130-139 / 80-89 mm Hg (etapa 1): Si no hay otras enfermedades o factores de riesgo, cambios en el estilo de vida y mediciones repetidas. Si se mantiene alta, se pueden considerar medicamentos. Con otros factores de riesgo, es probable que se recomienden medicamentos junto con cambios en el estilo de vida.
- Si la PA es mayor de 140/90 mm Hg (etapa 2): Es muy probable que se inicie tratamiento con medicamentos y se recomienden cambios en el estilo de vida.
Antes del diagnóstico final, se recomienda realizar mediciones de PA fuera del consultorio médico o del hospital.
Cambios en el Estilo de Vida
Usted puede tomar muchas medidas para ayudar a controlar su presión arterial:
- Alimentación balanceada: Consumir una alimentación cardiosaludable (frutas, verduras, granos integrales, potasio y fibra) y reducir el consumo de sodio (menos de 1,500 mg por día).
- Actividad física regular: Realizar al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de moderado a vigoroso por semana.
- Control de peso: Mantener un peso saludable para reducir la carga sobre el sistema circulatorio. La disminución de peso corporal aminora la necesidad de medicación antihipertensiva.
- Evitar sustancias nocivas: Dejar de fumar o consumir tabaco. Reducir el alcohol a 1 bebida al día para las mujeres y 2 para los hombres o menos.
- Reducir el estrés: Tratar de evitar factores estresantes y probar con meditación o yoga.
Tratamiento Farmacológico
En la mayoría de las ocasiones, el proveedor indicará primero cambios de estilo de vida y revisará la presión arterial. Es probable que se recomiende un tratamiento con medicamentos si las lecturas de presión arterial permanecen cerca o por encima de 130/80 mm Hg. Si se tienen diabetes, problemas cardíacos o antecedentes de accidente cerebrovascular, los objetivos de presión arterial pueden ser aún más bajos (menos de 120 a 130/80 mm Hg), y se puede iniciar la medicación con lecturas más bajas.
Hay muchos diferentes medicamentos para tratar la hipertensión arterial, y la elección se basa en la individualidad del paciente, teniendo en cuenta la polifarmacia, la comorbilidad y las condiciones sociales del adulto mayor para minimizar el riesgo de efectos secundarios.
- Diuréticos tiazídicos: Como la hidroclorotiazida, son considerados de primera línea. Las dosis habituales son de 12.5 a 25 mg/día.
- Bloqueadores beta: Deben usarse con precaución debido a efectos secundarios como bradicardia, deterioro de la función renal y la calidad de vida, especialmente en adultos mayores frágiles.
- Inhibidores de la ECA (IECA) y Bloqueadores de los receptores de angiotensina II (ARA II): Son muy eficaces para disminuir la tensión arterial y reducir la incidencia de daño a órgano blanco, protegiendo el riñón. Se pueden prescribir de manera confiable, pero se debe vigilar la hipercalemia y el deterioro de la función renal.
- Calcioantagonistas: Se asocian con neutralidad metabólica y un perfil bajo respecto a los efectos secundarios, siendo una buena opción.
El tratamiento debe ser individualizado y adaptado al entorno social y económico del paciente, buscando opciones terapéuticas integrales que permitan una mejor calidad de vida.