Qué es un Adulto Mayor Independiente y Autovalente

El proceso de envejecimiento poblacional es una realidad global y un desafío significativo para las sociedades modernas. En este contexto, surge la importancia de comprender y promover la autovalencia e independencia en las personas mayores, con el fin de asegurar una prolongación de la vida en mejores condiciones. Chile, como muchos otros países, enfrenta un constante proceso de envejecimiento, destacando comunas como Viña del Mar, donde los mayores de 60 años representan el 18,45% de la población, superando la media nacional según datos de la encuesta CASEN 2015. Frente a esta realidad, en materia de salud se han desarrollado políticas públicas y programas de salud preventivos para contar con una población de adultos autovalentes física, psíquica y socialmente más preparados para enfrentar la prolongación de este periodo de vida en mejores condiciones.

Definiendo la Autovalencia e Independencia en la Tercera Edad

Juan Pablo Cea, kinesiólogo y terapeuta del Taller de Yoga del Programa “Más Adultos Mayores Autovalentes”, explicó que un adulto autovalente es aquel que “es capaz de realizar sus actividades diarias por sí solo sin tener que depender de otras personas”. Esta definición subraya la capacidad fundamental de autogestión en la vida cotidiana.

Independencia Funcional y Autonomía Decisional

La independencia funcional es la capacidad para mantener la independencia frente a los problemas y necesidades de la vida diaria. Esto implica la habilidad de desenvolverse de manera independiente en la realización de actividades de la vida diaria, ya sean básicas (relacionadas con la supervivencia como comer, dormir, bañarse) o instrumentales (relacionadas con el manejo de un instrumento, administrar dinero o tomar locomoción).

A juicio del sociólogo Edgar Morin, “no existe reciprocidad entre la autonomía y la dependencia“, es decir, se puede ser autónomo y dependiente al mismo tiempo. En este sentido, la independencia en personas mayores se entiende como la posibilidad de contar con los recursos adecuados para realizar las tareas diarias.

Asimismo, el término de autonomía decisional se refiere a la gestión de las propias dependencias. Las personas mayores tienen derecho a tomar sus propias decisiones, a definir su plan de vida y a desarrollar una vida autónoma e independiente, en igualdad de condiciones que las demás, reafirmando su autonomía personal sin discriminación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la autonomía como el principal parámetro de salud en el grupo de adultos mayores. En este concepto está comprendida la idea de funcionalidad, debiendo definir el estado de salud en la vejez no en términos de déficit, sino de mantenimiento de la capacidad funcional. De esta manera, el anciano sano es aquel que es capaz de enfrentar el proceso de cambios a un nivel adecuado de adaptabilidad funcional y satisfacción personal.

Esquema de las capacidades clave de un adulto mayor autovalente: física, psíquica y social

La Capacidad Funcional: Un Indicador Crucial

La idea de función debe conceptualizarse como la capacidad que poseen los seres humanos para llevar a cabo, de manera autónoma, actividades de un mayor o menor nivel de complejidad. La valoración de la capacidad funcional se encuentra incluida dentro del concepto más genérico de Evaluación Geriátrica Integral (EGI). Esta es un proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinar, dirigido a las capacidades funcionales, médicas y psicosociales de un anciano, en orden a desarrollar un plan de tratamiento y de seguimiento. Va más allá del examen médico de rutina en su énfasis en los aspectos funcionales y en la calidad de vida, en su exhaustividad, en la utilización de instrumentos estandarizados de medida y en la utilización de equipos multidisciplinares.

Importancia de la Capacidad Funcional

Al margen del hecho ineludible del impacto que la discapacidad tiene sobre la calidad de vida, la dificultad o imposibilidad para llevar a cabo las acciones de los dominios de la actividad humana es un parámetro de salud y un descriptor de resultados evolutivos relevantes:

  • Mortalidad: El riesgo de mortalidad se eleva conforme avanza el grado de discapacidad.
  • Consumo de recursos: La frecuentación hospitalaria, las visitas al médico o la utilización de fármacos se relacionan con el grado de discapacidad.
  • Institucionalización: El riesgo de utilizar una residencia se ve notablemente incrementado al ascender en el deterioro funcional.
  • Utilización de recursos sociales: Los costos del cuidado personal y de ayuda doméstica para individuos mayores aumentan conforme incrementa el nivel de dependencia.
  • Futura discapacidad: La discapacidad es un estado dinámico que puede mejorar, mantenerse estable o empeorar. Las posibilidades de mejora disminuyen en función de la edad, aunque nunca desaparecen por completo.

Clasificación de Adultos Mayores según su Nivel de Funcionalidad

La población de adultos mayores es heterogénea en su grado de autovalencia. En Chile, el 77,80% de este grupo etario es autovalente según ENDIDE 2022, mientras que un porcentaje presenta algún nivel de dependencia:

  1. Adultos Mayores Autovalentes: Este grupo representa la mayoría, viviendo generalmente en sus viviendas (con familiares, solos o allegados), y muchos están integrados a organizaciones de tercera edad como clubes, talleres o parroquias. Se reúnen con frecuencia en busca de compañía y esparcimiento, aprenden, comparten experiencias y expresan sus deseos de vivir la vida. Son independientes para realizar las actividades de la vida diaria y carecen de enfermedades crónicas que limiten su funcionalidad.
  2. Adultos Mayores Frágiles: Constituyen aproximadamente el 30% de la población mayor. Sufren ciertas limitaciones que, a pesar de los tratamientos, no mejoran su descompensación, requiriendo ayuda profesional para mantener su estado de salud y asistencia de terceros para realizar actividades diarias.
  3. Adultos Mayores Dependientes: Este segmento concentra entre el 3% y el 5% de la población adulta mayor. Corresponde a personas que requieren ayuda para todas sus actividades de la vida diaria. Su condición de invalidez puede mantenerlos postrados, con un deterioro ostensible de su calidad de vida y la de su grupo familiar. Necesitan mayor cantidad de recursos y servicios especializados que incluyan cuidados continuos y de larga estancia, paliativos o curativos.
Gráfico comparativo de la distribución de adultos mayores por nivel de funcionalidad (autovalentes, frágiles, dependientes)

Desafíos Sociales y el Paradigma de la Interdependencia

La vejez es una etapa de la vida que, además de ser un proceso biológico, es una construcción cultural. Los gerontólogos han acuñado el término "edaismo" para referirse peyorativamente a las personas de edad avanzada, una visión tópica y despectiva que las considera diferentes. Esta discriminación por edad, junto con las desventajas acumuladas por género, clase social y etnia, se manifiesta en las representaciones sociales y percepciones de la vejez, impactando directamente en el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores.

Frente a este panorama, es crucial reorientar las percepciones sociales y trabajar sobre las narrativas que descalifican a las personas mayores, ya que estas conducen al aislamiento y a la pérdida de autonomía. La sociedad debe crear más espacios de integración, y los propios adultos mayores deben asumir un rol cada vez más activo en el cuidado de su salud para vivir no solo más, sino mejor.

La Interdependencia: Clave para una Comprensión Integral

A fin de comprender adecuadamente la independencia de las personas, también en la vejez, es fundamental enmarcarla en la interdependencia constitutiva del ser humano. Los seres humanos son intrínsecamente sociales y, por lo tanto, siempre interdependientes. Sus independencias parciales se engarzan con dependencias parciales que, amparadas convenientemente, las hacen posibles.

Este enfoque permite observar que las dependencias reales no deben atribuirse meramente a deficiencias funcionales. En una sociedad inclusiva, que se expresa a través de la accesibilidad universal, la no discriminación y la distribución de recursos para garantizar la igualdad de oportunidades, la dependencia ligada a la deficiencia funcional se reduce drásticamente. Por eso, acoger la condición de dependencia de las personas supone crear sociedades inclusivas ante los déficits de capacidad funcional.

Enmarcar el acercamiento a las personas mayores en este contexto elimina toda percepción de ellas como seres sin valor o una carga social, pues tal juicio supone concebir la dependencia de forma indebida, unilateral y parcializada. Además, este enfoque permite una lectura estructural de las realidades, modos e intensidades de las dependencias en la vejez, que son en gran medida atribuibles a mecanismos de sociedades que excluyen a las personas mayores, no permitiéndoles la expansión de sus capacidades relativas a la autonomía e independencia que conservan, o acrecentando sus situaciones de dependencia.

La interdependencia, sobre todo en la vejez, pone de relieve la importancia de la referencia a la biografía personal. En esta etapa, la biografía que se refiere al pasado domina sobre aquella que aún está por construirse. Esta dinámica que supone la asunción biográfica de lo que uno es no debe truncarse por una atención a la situación de dependencia en la vejez que ignore esta dimensión vital.

Expertas como Elizabeth Lewis y Verónica Montes de Oca destacan que la autonomía nunca es completa durante el curso de la vida, y que en la vejez es esencial promover momentos en que las personas mayores puedan tomar sus propias decisiones, brindándoles acceso a dispositivos de apoyo que fortalezcan sus conocimientos y capacidades. Subrayan la necesidad de no homogeneizar a las personas mayores, sino de rescatar la diversidad de este grupo social y del proceso de envejecimiento.

Campaña de sensibilización a la sociedad sobre las personas mayores. SerMayorEsLoMás

Políticas Públicas y Programas de Apoyo en Chile para la Autovalencia

Frente al constante proceso de envejecimiento, en materia de salud se han ido desarrollando políticas públicas y programas de salud preventivos para contar con una población de adultos autovalentes física, psíquica y socialmente más preparados. El kinesiólogo Juan Pablo Cea destacó que existe un cambio positivo en el modelo de salud para que el adulto mayor tenga un rol más activo siendo protagonista de su propio bienestar y se integre socialmente.

Programas Focales para el Mantenimiento de la Funcionalidad

Programa “Más Adultos Mayores Autovalentes”

Producto del envejecimiento de la población chilena, desde hace varios años se ejecuta este programa, con aportes del Ministerio de Salud. Alrededor de mil 500 inscritos participan anualmente en este programa destinado a mejorar la condición funcional de las personas de la tercera edad, por medio de la educación, integración y participación en talleres sobre autocuidado, estilos de vida saludable, prevención de caídas y estimulación de funciones cognitivas y motoras. Se imparten tres talleres principales:

  • Yoga: Con ejercicios adaptados especialmente y supervisados por kinesiólogos, que ayudan al fortalecimiento de huesos y articulaciones. “La única forma de paliar el dolor [articular] es haciendo actividad física”, afirmó Cea, destacando que “en los talleres de yoga trabajamos el dolor de las articulaciones producida por la artrosis, que es un proceso natural del envejecimiento”.
  • Arte Terapia: A cargo de psicólogos, fomenta la estimulación cognitiva a través de las manualidades.
  • Cocina Saludable: Nutricionistas promueven el autocuidado a través de la alimentación, considerando patologías como diabetes e hipertensión, así como los cambios fisiológicos de la tercera edad.

Otra arista del programa apunta a fomentar la participación social y la integración comunitaria mediante un Taller de Formación de Líderes, con el propósito de formar una red de colaboradores que puedan replicar los contenidos. El programa tiene un enfoque de salud preventivo, conducido por un equipo multidisciplinario de profesionales, y consta de un total de 24 sesiones.

Examen Médico Preventivo del Adulto Mayor (EMPAM)

El EMPAM es una de las principales mediciones para los usuarios del sistema de salud público mayores de 65 años. Su objetivo es evaluar la salud integral del adulto mayor, identificar y controlar los factores de riesgo de pérdida de la funcionalidad y elaborar un plan de atención y seguimiento. Este examen muy completo, que dura alrededor de 60 minutos, es pre-requisito para ingresar al Programa Más Adulto Mayor Autovalente. El EMPAM evalúa 8 aspectos, incluyendo:

  • Medición antropométrica (peso, presión, índice de grasa).
  • Actividad física realizada (frecuencia y duración).
  • Vacunas (influenza, neumococo).
  • Estado nutricional (desnutrición, inscripción en el programa de alimentación complementaria, PACAM).
  • Adicciones y patologías, así como fármacos en uso.
  • Existencia de exámenes anuales al día.

Luego se aplica el test de funcionalidad del adulto mayor, que mide su capacidad de desenvolverse de manera independiente en actividades de la vida diaria, ya sean básicas (comer, dormir, bañarse) o instrumentales (manejo de dinero, toma de locomoción). Este diagnóstico también mide la presencia de redes familiares y sociales, sospecha de maltrato, depresiones y riesgo de caídas.

Infografía detallando los 8 aspectos evaluados en el Examen Médico Preventivo del Adulto Mayor (EMPAM)

Marco Legal y Programas de SENAMA

Chile ha avanzado en su marco legal y programas para las personas mayores:

  • Política Nacional del Adulto Mayor (1996): Se planteaba como objetivo principal “lograr un cambio cultural que dé un mejor trato a la población adulta mayor”.
  • Ley N°20.500 sobre Asociaciones y Participación Ciudadana (2011): Permite la creación de Consejos Comunales de la Sociedad Civil y la agrupación de Uniones Comunales en Federaciones y Confederaciones, elevando el nivel de participación social.
  • Escuela de Formación para Dirigentes Mayores: Un programa de SENAMA que fomenta la capacitación en nuevos liderazgos para la participación ciudadana.
  • Consejos Asesores Regionales de Mayores y Comité Consultivo: Organismos integrados por dirigentes y expertos para asesorar en planes y programas.
  • Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados “Chile Cuida”: Reconoce el derecho al cuidado (recibir, cuidar, autocuidado) y busca promover la autonomía y prevenir la dependencia. El Proyecto de Ley que Reconoce el Derecho al Cuidado fue ingresado al Congreso en junio de 2024.
  • Programa Cuidados Domiciliarios: Ofrece servicios de apoyo a personas mayores con dependencia moderada y/o severa que no cuentan con cuidador principal y están en situación de vulnerabilidad socioeconómica.
  • Centros Diurnos Comunitarios: Buscan mejorar o mantener la funcionalidad de personas mayores con dependencia leve, permitiéndoles mantenerse en su entorno familiar y social.
  • Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM): Residencias para personas mayores vulnerables o con dependencia, ofreciendo servicios integrales.
  • Programa Habitacional: Contribuye a que personas mayores autovalentes en situación de vulnerabilidad accedan a viviendas adecuadas y servicios de apoyo sociocomunitarios.
  • Talleres de Inclusión Digital: Promueven la autonomía digital de las personas mayores mediante el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).
  • Programa “Voluntariado País de Mayores” (2004): Busca promover la inclusión social mediante actividades que fortalezcan las relaciones intergeneracionales.
  • “Decálogo de Buen Trato a las Personas Mayores” (2022): Establece 10 preceptos para la atención directa y un plan de capacitación sobre derechos para funcionarios y operadores.
  • Proyecto de ley integral de las personas mayores y de promoción del envejecimiento digno, activo y saludable: En etapa final de tramitación, busca establecer un cambio de paradigma y especifica 15 derechos fundamentales, incluyendo el derecho a la independencia y autonomía.

El Rol del Personal Sanitario y Estrategias Preventivas

En el sector salud se produce un verdadero cambio de paradigma. Los adultos mayores deben constituir un objetivo primordial en la atención que entregan todos los profesionales sanitarios. Juan Pablo Cea señaló que “lo peor que puede hacer [un adulto mayor] es quedarse quieto o aislado porque aumenta la depresión, los dolores físicos y la pérdida de masa muscular”. La pérdida de musculatura ocasiona falta de fuerza, propensión a tener caídas y perder el equilibrio.

Para el logro del mantenimiento de la funcionalidad, el Ministerio de Salud ha iniciado programas de capacitación y sensibilización. Es crucial "DETECTAR" en forma anticipada aquellas situaciones presentes en el adulto mayor que pongan en riesgo la mantención de su autovalencia. El aprendizaje no es algo relegado solo a los grupos jóvenes de la población; los programas educativos destinados a potenciar la funcionalidad entre los ancianos deberían contener actividades que les ayuden a fortalecer aquellas potencialidades que han permanecido en desuso, entre ellas la capacidad de crear, relacionarse, comunicar, aprender, autorrealizarse, dar y recibir afecto, y encontrar el sentido de la vida en esta etapa.

Desde una perspectiva preventiva e integral, las estrategias de salud pública orientadas a los adultos mayores presentan un desafío compartido, tanto por la sociedad para abrir más espacios de integración como por los propios adultos mayores, en la medida que asuman un rol cada vez más activo en el cuidado de su salud para que no solo vivan más, sino que vivan mejor.

Campaña de sensibilización a la sociedad sobre las personas mayores. SerMayorEsLoMás

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