En la actualidad, el aumento de la esperanza de vida a nivel mundial plantea nuevos desafíos y oportunidades para las personas adultas mayores. Sin embargo, la comunicación verbal, una herramienta fundamental para la interacción social y la calidad de vida, puede verse afectada por diversos factores asociados al envejecimiento. El deterioro del lenguaje y del habla puede manifestarse a través de varios problemas que dificultan la comunicación efectiva.

Cambios Asociados al Envejecimiento y sus Desafíos
Entre los cambios asociados con el envejecimiento, se destacan alteraciones en áreas cerebrales clave, como las áreas de Broca y de Wernicke, lo que puede afectar el procesamiento del lenguaje. La fragilidad, una condición multidimensional que puede manifestarse de diversas formas, emerge como un obstáculo significativo para el envejecimiento, impactando la calidad de vida de esta población. Esta fragilidad incluye alteraciones cognitivas por enfermedades cerebrovasculares. Los factores de mayor riesgo para padecerla son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares. Estos pacientes suelen presentar alteraciones motrices que repercuten de forma directa en la producción del lenguaje.
Trastornos Específicos del Lenguaje y del Habla en Adultos Mayores
Los trastornos del lenguaje pueden presentarse como uno de los primeros síntomas de diversas condiciones. A continuación, se detallan algunos de los trastornos comunes:
Afasia
La afasia es la pérdida de la habilidad para entender o expresar el lenguaje hablado o escrito. Comúnmente, se presenta después de accidentes cerebrovasculares o lesiones cerebrales traumáticas. También puede ocurrir en personas con tumores cerebrales o enfermedades degenerativas que afectan las zonas del cerebro que controlan el lenguaje. Es importante destacar que este término no se aplica a los niños que nunca han desarrollado habilidades de comunicación. Existen muchos tipos diferentes de afasia. En algunos casos, el problema se corrige con el tiempo, pero en otros, la afección no mejora.
Algunas condiciones neurodegenerativas específicas también se asocian con afasia o problemas del lenguaje:
- En la Enfermedad de Alzheimer (EA), las personas suelen hacer referencia a una mayor dificultad para encontrar/hallar ciertas palabras/nombres propios y comunes, y también suele verse alterada la comprensión compleja del lenguaje.
- La demencia frontotemporal (DFT) también se conoce como Afasia Progresiva Primaria. Se caracteriza por dificultades para la nominación, es decir, en el hallazgo de las palabras, así como en el significado de las mismas. Dichas personas tienden a tener patrones deficientes del habla/discurso.
Disartria
Las personas con disartria tienen dificultad para expresar ciertos sonidos o palabras, lo que resulta en un lenguaje mal pronunciado (habla enredada). El ritmo o la velocidad del discurso también puede cambiar. Por lo general, un trastorno nervioso o cerebral les ha dificultado el control de la lengua, los labios, la laringe o las cuerdas vocales, que son estructuras esenciales para producir el lenguaje. La disartria, que es la dificultad para pronunciar palabras, a veces se confunde con la afasia, que es la dificultad para producir el lenguaje; ambas tienen diferentes causas. Las personas con disartria también pueden tener problemas para tragar.
En la enfermedad de Parkinson, normalmente se suelen apreciar dificultades en la producción de nombres y un habla con una articulación imprecisa, con falta de entonación que genera un habla monótona, con un incremento de pausas entre palabras y frases y bajo volumen.
Alteraciones de la Voz
Todo lo que cambia la forma de las cuerdas vocales o la forma en que estas trabajan causará una alteración de la voz. Las neoplasias, como nódulos, pólipos, quistes, papilomas, granulomas y los cánceres, pueden ser los culpables. Estos cambios pueden provocar que la voz suene diferente de la forma como normalmente lo hace. Las personas que usan mucho su voz (profesores, entrenadores, artistas vocales) son más propensas a desarrollar trastornos de la voz. Algunos de estos trastornos se desarrollan gradualmente, pero cualquier persona puede sufrir un deterioro del habla o del lenguaje repentino, por lo general, debido a un accidente cerebrovascular o a un traumatismo.

Estrategias para Mejorar la Comunicación y el Apoyo
Las personas con afasia o disartria pueden beneficiarse de la terapia del lenguaje. Además, familiares y amigos pueden adoptar ciertas estrategias:
- Para personas con disartria, es útil hablar lentamente y usar gestos con las manos. Se debe brindarles mucho tiempo para que se expresen. Teclear en un dispositivo electrónico o usar papel y pluma también puede ayudar con la comunicación.
- Para casos de afasia, es posible que los miembros de la familia necesiten proporcionar recordatorios frecuentes de orientación, tales como el día de la semana, ya que la desorientación y la confusión a menudo ocurren con la afasia. Utilizar métodos de comunicación no verbales también puede ser de ayuda.
En general, para mejorar la comunicación:
- Es importante mantenerse relajado, en un ambiente de calma y mantener al mínimo la estimulación externa.
- Hable en un tono de voz normal, ya que esta afección no es un problema auditivo ni emocional.
- Utilice frases simples para evitar malos entendidos.
- No asuma que la persona afectada lo entiende.
- De ser posible, suministre ayudas para la comunicación, dependiendo de la persona y de la afección.
La consejería de salud mental puede ayudar con la depresión o frustración que muchas personas con discapacidad del habla sienten.
Cuándo Buscar Atención Médica
Consulte a su proveedor de atención médica si:
- El deterioro o la pérdida de la comunicación se presentan de manera súbita.
- Hay algún deterioro inexplicable del habla o del lenguaje escrito.
A menos que los problemas se hayan desarrollado después de un caso de emergencia, su proveedor realizará su historia clínica y un examen físico. La historia clínica puede requerir la ayuda de familiares o amigos. Es probable que su proveedor indague sobre el deterioro del habla, preguntando cuándo apareció el problema, si hubo una lesión y qué medicamentos toma la persona.
Exámenes de Diagnóstico
Los exámenes de diagnóstico que pueden realizarse incluyen:
- Exámenes de sangre.
- Angiografía cerebral para revisar el flujo sanguíneo en el cerebro.
- Tomografía computarizada o resonancia magnética de la cabeza para revisar problemas como tumores.
- Electroencefalograma (EEG) para medir la actividad eléctrica del cerebro.
- Electromiografía (EMG) para revisar la salud de los músculos y nervios que controlan los músculos.
- Punción lumbar para revisar el fluido cerebroespinal que rodea el cerebro y la médula espinal.
- Exámenes de orina.
- Estudio de la deglución (se toman radiografías mientras se traga).
- Radiografías del cráneo.
Si se encuentran otros problemas médicos en el examen, necesitará consultar a otros especialistas. Para ayuda con problemas del habla, probablemente necesitará consultar un terapista del habla y del lenguaje o un trabajador social.
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Programas de Entrenamiento Cognitivo para un Envejecimiento Activo
Conscientes de estos desafíos, resulta imperativo desarrollar programas de entrenamiento cognitivo especializados que fomenten un envejecimiento activo, saludable y satisfactorio. Estos programas desempeñan un papel esencial al mantener y mejorar las habilidades cognitivas mediante actividades adaptadas a las características individuales de cada persona mayor. En este contexto, se propone un programa de entrenamiento que busca potenciar la fluidez, precisión y comprensión del lenguaje en diversos contextos y situaciones.
A través de ejercicios diseñados específicamente para fortalecer las áreas cerebrales asociadas con el procesamiento del lenguaje, este programa aspira a mejorar la calidad de vida de las personas adultas mayores al facilitar una comunicación más efectiva y una participación activa en su entorno social. La implementación de iniciativas de este tipo no solo aborda los desafíos cognitivos asociados con la fragilidad en el envejecimiento, sino que también promueve un enfoque proactivo hacia la salud mental y el bienestar de la población.