El envejecimiento es un proceso natural e inevitable que implica una serie de cambios biológicos, funcionales, psicológicos y sociales. Comprender el funcionamiento del adulto mayor es crucial para promover un envejecimiento saludable y activo, garantizando una mejor calidad de vida.

El Envejecimiento Activo y su Contexto Global
Concepto de Envejecimiento Activo
El término envejecimiento activo fue adoptado por la OMS a fines de los años 90 para transmitir un mensaje más amplio que el de envejecimiento saludable. Se refiere al proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez.
Este concepto se puede definir como un estado de salud o ausencia de enfermedad, habilidad funcional o ausencia de discapacidad, y de óptimo funcionamiento cognitivo y físico, con un alto compromiso con la vida. Acompaña con cierta frecuencia al proceso de envejecimiento, previo a la aparición de las condiciones incapacitantes e incluso a la necesidad de cuidados por otras personas.
Panorama Demográfico del Envejecimiento
En todo el mundo, las personas viven más tiempo que antes, con la mayoría de la población alcanzando una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Todos los países experimentan un incremento tanto de la cantidad como de la proporción de personas mayores en la población.
- En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
- Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.
- Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.
Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas -conocido como envejecimiento de la población- comenzó en países de ingresos altos, pero los cambios más importantes se están viendo actualmente en los países de ingresos bajos y medianos, donde en 2050 vivirán dos tercios de la población mundial de más de 60 años.
El Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento 2002 describe y analiza los retos planteados por este envejecimiento mundial de la población. La planificación y distribución de los servicios para los ancianos debe dar respuesta a sus necesidades específicas, incluyendo servicios para el anciano relativamente sano e independiente, para aquellos con limitaciones y para quienes requieren cuidado institucionalizado.
Aspectos Biológicos del Envejecimiento
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Esto conduce a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica de una persona es más bien relativa.
Cambios Celulares y Orgánicos
El organismo cambia con la edad a causa de las transformaciones que se producen en las células de forma individual y en los órganos en conjunto. A medida que las células envejecen, funcionan con dificultad y, con el tiempo, las células viejas mueren, un proceso normal en el funcionamiento del organismo.
- Muchas células mueren porque están programadas para ello (apoptosis), activado por la edad de la célula, un exceso de células o lesiones celulares.
- Las células viejas también mueren porque solo se pueden dividir un número limitado de veces, debido al acortamiento de los telómeros. Cuando una célula no puede seguir dividiéndose, entra en un estado de senescencia.
- Las células pueden lesionarse por sustancias nocivas (radiación, luz solar, quimioterapia) o por subproductos de sus propias actividades normales, como los radicales libres.
El buen funcionamiento de los órganos depende del buen funcionamiento de sus células. En algunos órganos, las células mueren y no son reemplazadas, por lo que el número de células disminuye notablemente con la edad en testículos, ovarios, hígado y riñones. La mayor parte de las funciones corporales alcanzan su valor más alto poco antes de los 30 años, y a partir de ahí empieza un descenso gradual. Sin embargo, la mayoría de las funciones siguen siendo correctas debido a la reserva funcional de los órganos. Las enfermedades, más que el envejecimiento normal, suelen explicar la pérdida de la capacidad funcional en edades avanzadas.
Descifrar el código secreto del envejecimiento | DW Documental
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez se incluyen la pérdida de audición, cataratas, errores de refracción, dolores de espalda y cuello, osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y demencia. Con la edad aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez se caracteriza también por la aparición de síndromes geriátricos, estados de salud complejos que son consecuencia de múltiples factores subyacentes. Estos incluyen la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.
Cambios Específicos en Sistemas Corporales
Sistema Musculoesquelético
Los huesos tienden a volverse menos densos. La pérdida moderada se denomina osteopenia, y la grave, incluyendo fracturas, es osteoporosis. La densidad ósea disminuye porque el cuerpo absorbe menos calcio de los alimentos, y los niveles de vitamina D bajan. En mujeres, la pérdida se acentúa tras la menopausia. Los huesos más afectados son el fémur (cadera), los extremos de los huesos del brazo (muñeca) y las vértebras, lo que puede llevar a una disminución de la estatura y una postura encorvada que dificulta la deglución y aumenta el riesgo de ahogo.
El cartílago que reviste las articulaciones también se vuelve más fino debido al desgaste. Las superficies articulares pueden no deslizarse tan bien, aumentando la probabilidad de lesiones y, a menudo, conduciendo a la artrosis. Los ligamentos y tendones se vuelven menos elásticos y se debilitan, lo que provoca rigidez y pérdida de flexibilidad. Además, se desgarran con mayor facilidad y se curan más lentamente debido a la menor actividad de las células reparadoras.
Músculos y Grasa Corporal
La masa y fuerza muscular tienden a disminuir a partir de los 30 años, un proceso que continúa a lo largo de la vida. Esta reducción, conocida como sarcopenia cuando es grave, está parcialmente causada por la inactividad física y el descenso de las concentraciones de hormonas como la del crecimiento y la testosterona. Los músculos también se contraen más lentamente debido a la pérdida de fibras musculares de torsión rápida.
Es importante destacar que los efectos del envejecimiento por sí solos no reducen la masa muscular y la fuerza en más de un 10-15% durante la vida adulta. La mayor parte de la pérdida más allá de este porcentaje se puede prevenir con ejercicio regular. La inactividad física, especialmente el reposo en cama, acelera drásticamente la pérdida muscular; una persona mayor puede necesitar ejercitarse durante dos semanas para compensar un solo día de reposo absoluto.
Hacia los 75 años, el porcentaje de grasa corporal suele duplicarse respecto a la adolescencia. Esta grasa se redistribuye, cambiando la forma del torso y aumentando el riesgo de problemas de salud como la diabetes. Una dieta sana y el ejercicio físico ayudan a minimizar este aumento.
Ojos y Visión
Con la edad, el cristalino adquiere rigidez, haciendo más difícil enfocar objetos de cerca (presbicia), y se vuelve más denso y amarillo, lo que dificulta la visión en semioscuridad y altera la percepción de los colores. La pupila reacciona más lentamente a los cambios de luz, aumentando la sensibilidad al deslumbramiento.
El número de células nerviosas disminuye, afectando la percepción de profundidad y dificultando el cálculo de distancias. También pueden aparecer pequeñas manchas oscuras móviles (moscas volantes) debido a la solidificación del líquido intraocular. Los ojos tienden a secarse por la disminución de la producción de fluidos lubricantes y lágrimas. Externamente, el blanco de los ojos puede adquirir un tono amarillento o amarronado, y puede aparecer un anillo gris-blanco (arco senil) sin afectar la visión.
El Concepto de Funcionalidad en el Adulto Mayor
Definición y Evaluación
La funcionalidad se conceptualiza como la capacidad que poseen los seres humanos para llevar a cabo de manera autónoma actividades de un mayor o menor nivel de complejidad. En términos de salud, un adulto mayor sano, según la OMS, es aquel que es autónomo, considerando la autonomía como el principal parámetro de salud en este grupo.
El estado de salud entre los envejecidos debe definirse no en términos de déficit, sino de mantenimiento de la capacidad funcional. Un anciano sano es capaz de enfrentar el proceso de cambios a un nivel adecuado de adaptabilidad funcional y satisfacción personal. La funcionalidad es multidimensional e implica una relación compleja o interacción entre las condiciones de salud y los factores contextuales (ambientales y personales), abarcando aspectos físico, cognitivo, afectivo, medioambiental, soporte social, económico y espiritual.
La valoración de la capacidad funcional se incluye dentro del concepto más genérico de Evaluación Geriátrica (EG), un proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinar. La EG va más allá del examen médico de rutina, enfatizando los aspectos funcionales y la calidad de vida, utilizando instrumentos estandarizados y equipos multidisciplinares.
Importancia de la Capacidad Funcional
La capacidad funcional en el anciano es el indicador más potente utilizado en la evaluación geriátrica y un parámetro de salud que describe resultados evolutivos relevantes:
- Mortalidad: El riesgo de mortalidad se eleva conforme avanza el grado de discapacidad.
- Consumo de recursos: La frecuentación hospitalaria, el número de ingresos, la estancia media, los reingresos, las visitas médicas y la utilización de fármacos se relacionan con el grado de discapacidad.
- Institucionalización: El riesgo de utilizar una residencia se incrementa notablemente con el deterioro funcional.
- Utilización de recursos sociales: Los costos del cuidado personal y de ayuda doméstica aumentan conforme sube el nivel de dependencia.
- Futura discapacidad: La discapacidad es un estado dinámico que puede mejorar, mantenerse estable o empeorar. Las posibilidades de mejora disminuyen con la edad, pero nunca desaparecen por completo.
El deterioro funcional no debe atribuirse únicamente al proceso de envejecimiento, ya que se corre el riesgo de omitir el verdadero origen, que a menudo son patologías presentes. Todos los cambios en el estado funcional deben conducir a una nueva evaluación diagnóstica.
Valoración de la Funcionalidad del Adulto Mayor
La funcionalidad es fundamental dentro de la evaluación geriátrica, ya que permite definir el nivel de dependencia, plantear objetivos de tratamiento y rehabilitación, e instruir medidas de prevención. La capacidad funcional del adulto mayor se evalúa en tres niveles:
- Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD): Orientadas al cuidado del propio cuerpo (bañarse, vestirse, asearse, continencia, alimentación, transferencias).
- Actividades Instrumentadas de la Vida Diaria (AIVD): Capacidad para mantener un hogar independiente (compras, transporte, usar teléfono, cocinar, tareas domésticas, medicación, finanzas).
- Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD): Capacidad para cumplir con roles sociales, comunitarios y familiares (participar en recreo u ocupaciones).
La observación directa es el método más exacto para la evaluación, pero en la práctica clínica se utilizan autoinformes y la corroboración por un informante o cuidador. El estado cognitivo es un dato clave, ya que el deterioro cognitivo severo conlleva dificultades de autocuidado y debe diferenciarse del declive cognitivo normal del envejecimiento.
Clasificación de Adultos Mayores según su Funcionalidad
La población de adultos mayores puede clasificarse en diferentes grupos según su nivel de autonomía o funcionalidad:
- Adulto Mayor Autovalente sin enfermedad crónica: Estas personas son independientes para realizar las actividades de la vida diaria y por lo general viven en sus viviendas, a menudo integrados en organizaciones de tercera edad donde buscan compañía y esparcimiento. Representan el 57% del total de adultos mayores en Chile.
- Adultos Mayores Frágiles: Sufren ciertas limitaciones que, a pesar de los tratamientos, no mejoran. Requieren ayuda profesional y de terceros para realizar actividades de la vida diaria, generalmente obtenida de familiares o centros de atención. Constituyen el 30% de la población adulta mayor.
- Adultos Mayores Dependientes: Requieren ayuda para todas sus actividades de la vida diaria. Su condición de invalidez los mantiene postrados, con un deterioro ostensible de su calidad de vida y la de su grupo familiar. Necesitan servicios especializados que incluyan cuidados continuos y de larga estancia, paliativos o curativos. Este segmento concentra entre el 3% y el 5% de la población adulta mayor.

Prevención y Tratamiento de la Fragilidad
La fragilidad es una condición que predispone a las personas mayores a un mayor riesgo de caídas, hospitalización y dependencia. Los cambios del envejecimiento que predisponen a la fragilidad física incluyen la disminución de la fuerza muscular (una reducción del 40% entre los 30 y 80 años) y las alteraciones del funcionamiento articular, donde el cartílago se vuelve menos elástico y propenso a fisuras.
Medidas Preventivas
Para un envejecimiento saludable y para prevenir la fragilidad, es fundamental:
- Nutrición adecuada: Preferir la dieta mediterránea (frutas, verduras, pescado, legumbres, aceites vegetales), realizar tres comidas al día, cuidar la salud dental y comer acompañado, lento y sin distracciones. La obesidad aumenta el riesgo de fragilidad física, ya que reduce la tolerancia al ejercicio y favorece la sarcopenia.
- Actividad física: Mantener una actividad física moderada. La inactividad acentúa la pérdida muscular; permanecer medio día en cama aumenta en un 20% el riesgo de dependencia anual en mayores de 70 años. En Chile, uno de cada dos adultos mayores no realiza ejercicio físico.
- Actividades sociales: Participar, asociarse y estar con otros contribuye significativamente a la salud física y mental.
- Hábitos saludables: Beber moderadamente, evitar el tabaco y otros tóxicos.
- Cuidado de la salud: Prevenir enfermedades y evitar la soledad.
Tratamientos para la Fragilidad
La evidencia científica avala cuatro tratamientos eficaces para la fragilidad:
- Ejercicio (resistencia y aeróbico): Incrementa el rendimiento funcional, la velocidad de marcha y el balance, reduce la depresión y el riesgo de caídas. Es sinérgico con los suplementos calóricos y proteicos.
- Suplemento calórico y proteico: La baja de peso es un componente importante de la fragilidad. Los suplementos alimenticios son efectivos para recuperar peso, incrementar la masa y mejorar la fuerza muscular.
- Vitamina D: En adultos mayores con déficit, su suplementación reduce caídas, fracturas de cadera y mortalidad, además de mejorar la función muscular.
- Reducción de la polifarmacia: La polifarmacia (uso de múltiples fármacos) es un contribuyente principal a la fragilidad. La reducción de fármacos inapropiados minimiza los efectos secundarios.

Dificultades y Respuesta en la Atención al Adulto Mayor
Desafíos en la Atención
No existe una persona mayor "típica". Algunos octogenarios tienen facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otros sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. La diversidad en la vejez se debe en gran medida a los entornos físicos y sociales, que influyen en las oportunidades y hábitos de salud.
A menudo, se asume que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad, una visión conocida como edaismo (Butler y Lewis, 1982). Esta visión tópica y despectiva considera a las personas mayores como diferentes en sus opiniones, afectos y necesidades. Los profesionales de la salud pública y la sociedad en general deben hacer frente a estas actitudes edadistas para evitar la discriminación y promover un envejecimiento saludable. La vejez es una consecuencia de un proceso biológico, pero también una construcción cultural (Beauvoir, 1970).
Aporte del Personal Sanitario y Medidas de Abordaje
Los adultos mayores deben constituir un objetivo primordial en la atención que entregan todos los profesionales sanitarios, en particular los profesionales de enfermería, quienes tienen una especial orientación hacia el cuidado de las personas. Deben esforzarse por disminuir el nivel de dependencia de este grupo etáreo y las ocasiones en que estas personas precisen ayuda asistencial.
El Ministerio de Salud ha iniciado programas de capacitación para el mantenimiento de la funcionalidad, enfocados en la sensibilización masiva de los diferentes niveles asistenciales y equipos de salud, propiciando la interacción espontánea y cordial, y estimulando la amistad y colaboración.
Si deseamos aumentar los niveles de funcionalidad de nuestros ancianos, debemos detectar de forma anticipada aquellas situaciones que coloquen en riesgo el mantenimiento de su capacidad funcional. Los programas educativos destinados a potenciar la funcionalidad entre los ancianos deberían contener actividades que les ayuden a fortalecer aquellas potencialidades que han permanecido en desuso, como la capacidad de crear, relacionarse, comunicar, aprender, autorrealizarse, dar y recibir afecto, preocuparse por otros, cultivar la espiritualidad y encontrar el sentido de la vida.
tags: #adulto #mayor #funcionamiento