La Realidad Socioeconómica del Adulto Mayor Vulnerable
En los segmentos de la población con mayores carencias, la situación económica es especialmente precaria. Se ha reportado que, para un grupo considerable, el ingreso autónomo mensual promedio es significativamente bajo, lo que subraya una realidad de profunda dificultad económica. Este escenario pone de manifiesto una población que enfrenta serias adversidades.
Aunque los estudios pueden indicar que las personas mayores presentan una menor proporción de pobreza por ingresos en comparación con segmentos etarios más jóvenes, la realidad de la pobreza multidimensional es diferente. La proporción de personas mayores en situación de pobreza multidimensional es consistentemente superior, lo que implica que sus necesidades van más allá de lo meramente económico. Dimensiones como las redes activas, el acompañamiento, la accesibilidad, el estado de las viviendas, la escolaridad, el trato igualitario y la atención de salud son fundamentales y no se resuelven solo con un mejor ingreso monetario. Esta situación es aún más crítica si consideramos que en las próximas décadas la población de adultos mayores constituirá una parte sustancial del total demográfico.
El Envejecimiento: Un Fenómeno Global y Multifacético

El envejecimiento es un proceso natural que forma parte del ciclo de vida y abarca un amplio conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe el envejecimiento, desde una perspectiva biológica, como una combinación de procesos de deterioro molecular y celular que conducen a un descenso gradual de las funciones físicas y cognitivas, aumentando la probabilidad de adquirir enfermedades y, finalmente, la muerte.
Envejecimiento Poblacional y Transición Demográfica
El envejecimiento es uno de los mayores desafíos del siglo XXI. El descenso de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida son una realidad en la mayoría de los países, generando una inversión en la pirámide poblacional. Se proyecta que el número total de personas de 60 años o más aumentará de manera exponencial en las próximas décadas. Por ejemplo, la OMS reporta que entre 2000 y 2050 la proporción de la población mundial de 60 años y más se duplicará, pasando del 11% al 22%.
En el siglo XX se produjo un incremento notable de la longevidad humana, con un aumento significativo de la esperanza de vida. Los 60 años de edad es generalmente el umbral que gobiernos y organizaciones internacionales definen como el del "adulto mayor", aunque la experiencia individual puede variar enormemente. El segmento de más rápido crecimiento dentro de la población adulta mayor es el de las personas de 80 años o más, y se estima que su número se quintuplicará en los próximos 50 años. Además, el número de mujeres de edad supera al de los hombres, especialmente en las edades más avanzadas.
Desafíos del Envejecimiento en Países en Desarrollo
Este crecimiento demográfico presenta grandes desafíos que van más allá de la simple adición de años, adquiriendo dimensiones complejas y multifacéticas. Un aspecto crítico es que, si bien países desarrollados primero se enriquecieron y luego envejecieron, muchas naciones de América Latina y otras regiones en desarrollo se están envejeciendo mientras aún son pobres. Esto genera un desafío único, ya que los sistemas económicos y de apoyo social no siempre están preparados para sostener estos niveles de subvenciones y atenciones. Las proyecciones indican que en el futuro, la mayoría de las personas mayores vivirán en países de ingresos bajos y medianos, lo que subraya la urgencia de respuestas adecuadas.
Conceptos de Envejecimiento: Saludable vs. Patológico
En el envejecimiento se reconocen diferentes tipos, como el poblacional y el individual. Se puede definir el envejecimiento como la disminución de la capacidad del organismo para adaptarse al medio ambiente, lo que requiere especial atención sanitaria. El envejecimiento exitoso se refiere a la habilidad de la persona para mantenerse con una mínima probabilidad de enfermar, practicando altos niveles de actividad física y mental, manteniendo relaciones interpersonales y participando en actividades significativas.
Sin embargo, el concepto de envejecimiento saludable, promovido por el Informe Mundial sobre Envejecimiento y Salud, se enfoca en fomentar y mantener la capacidad funcional del adulto mayor para el bienestar en la vejez, lo que no es sinónimo de envejecer sin enfermedades. Implica fortalecer estilos de vida que permitan el máximo bienestar, salud y calidad de vida a través del autocuidado, ayuda mutua y autogestión, incluyendo alimentación adecuada, ejercicio físico, higiene personal, sueño reparador, recreación y alta autoestima. La OMS también habla del envejecimiento activo, que optimiza las oportunidades de salud, participación y seguridad para mejorar la calidad de vida.
Por otro lado, el envejecimiento patológico (o secundario) se produce a partir de un proceso de envejecimiento prematuro, generalmente específico de un tejido, debido a enfermedades crónicas que se añaden al envejecimiento normal. Estos cambios interfieren con el funcionamiento social y laboral de la persona, llegando incluso a generar discapacidad. Es crucial atender oportunamente las condiciones de salud en este contexto.
Discapacidad y Dependencia en la Vejez

La discapacidad es un término genérico que abarca las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las limitaciones en la capacidad de llevar a cabo actividades y las restricciones en la participación social de una persona con una condición de salud. El envejecimiento mundial está modificando la prevalencia de la discapacidad, ya que el riesgo de adquirir una deficiencia permanente que potencialmente genere discapacidad aumenta progresivamente con la edad.
Prevalencia y Causas de Discapacidad
La prevalencia global de discapacidad es cercana al 15%, y se explica principalmente por el envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre las cuales sobresalen las neurológicas. Las principales enfermedades asociadas a discapacidad en mayores de 65 años incluyen el reumatismo, cardiopatías, hipertensión, diabetes y enfermedad cerebrovascular. La discapacidad es más prevalente en la población adulta mayor y se acumula en países de bajos y medianos ingresos.
La discapacidad en los adultos mayores tiene como consecuencia una mayor acumulación de riesgos para la salud. Debe ser asumida como un fenómeno complejo ligado a la funcionalidad y al establecimiento de relaciones y oportunidades por la sociedad. El aumento de patologías en edades avanzadas, junto con factores como barreras ambientales, situaciones de abandono o maltrato, generan situaciones de dependencia y discapacidad, provocando estados carenciales y de necesidad. El entorno, en estos casos, puede actuar como factor de riesgo o protector.
El Cuidado y la Fragilidad del Adulto Mayor
El cuidado ha sido una parte esencial de la humanidad y del ciclo de vida. Implica una responsabilidad significativa, paciencia, respeto y compromiso. En la vejez, el autocuidado es una variable importante, asociada a niveles de autonomía, independencia y responsabilidad personal. La fragilidad del individuo depende de su salud física, situación social y estado mental. La fragilización se gesta a lo largo de décadas y su consecuencia principal es la dependencia en varios niveles: económica, afectiva y eventualmente física, lo que puede comprometer el desempeño de las actividades más elementales de la vida cotidiana. La merma de la capacidad funcional y la consiguiente dependencia conducen a un deterioro de la calidad de vida de los adultos mayores.
Se ha observado que el cambio epidemiológico predice un incremento de la población portadora de enfermedades crónicas o limitantes que dependerán de otros en su cuidado, si no se enfatiza en la prevención y un envejecimiento saludable. A pesar de los avances en las condiciones de vida, el desplazamiento del inicio de enfermedades mortales prevenibles aumenta la incidencia de enfermedades crónicas no prevenibles, como padecimientos demenciales, osteoartrosis y deterioro sensorial, que son grandes generadores de dependencia funcional. En este contexto, la repercusión funcional de la enfermedad es un indicador altamente significativo para la planeación asistencial y la asignación de recursos.
Estrategias de Atención Integral: Los Centros Día

Ante la creciente necesidad de cuidado, una opción para brindar atención integral a los adultos mayores, especialmente a aquellos en situación de dependencia, son los centros día, también conocidos como estancias diurnas. Estos representan una alternativa intermedia entre conservar el ambiente habitual/familiar de la persona y los casos de institucionalización. Son una opción para no institucionalizar al adulto mayor dependiente, lo que puede evitar la separación de sus familias, y además permiten un respiro para los cuidadores.
Definición y Objetivos de los Centros Día
El tema de los centros día es un tópico en continuo desarrollo, con diversas definiciones, formas de trabajo y procesos terapéuticos. Para el adulto mayor sano, son una opción de actividad, recreación y dignificación. Sus objetivos generales son incrementar y mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a las familias o cuidadores. Además, tienen objetivos dirigidos a la familia cuidadora, como brindar tiempo libre y descanso, generar orientación y asesoramiento, y proveer conocimientos y habilidades para mejorar la calidad de los cuidados a la persona mayor, con o sin enfermedades crónicas, demencia o discapacidad.
Modelos y Servicios de los Centros Día
Actualmente existe el modelo de centro día para personas mayores en situación de dependencia, donde las condiciones de salud requieren tratamientos y respuestas diferentes según las necesidades particulares. Estos centros deben contar con infraestructura y personal calificado para atender a esta población con sus limitaciones. Los objetivos para los adultos mayores con condiciones de salud (envejecimiento patológico o discapacidad) incluyen:
- Terapias de estimulación para retrasar el avance de procesos neurodegenerativos.
- Fomentar la autonomía personal.
- Potenciar las capacidades físicas, cognitivas y funcionales.
- Estimular y entrenar las actividades de la vida diaria.
- Fortalecer relaciones sociales para evitar el aislamiento y la progresión de cuadros demenciales.
- Prestar apoyo por parte de un equipo multidisciplinario (médicos, psicólogos, fisiatras, entre otros).
Existen diferentes modalidades, como la asistencia continua, en la que las personas asisten todos los días en horario completo, con un enfoque en el apoyo a los cuidadores para evitar el síndrome de sobrecarga. Los centros día cubren necesidades personales básicas, terapéuticas y sociales, reconociendo que el cuidado va más allá de la atención médica.
Respuestas Institucionales y Políticas Públicas
Derechos del adulto mayor ¿los conoces?
La creciente longevidad ha sido causada por cambios en la fertilidad y la mortalidad. En este contexto, muchos gobiernos de la región han impulsado un enfoque global de la temática del adulto mayor, reconociéndolos como personas valiosas en el proceso de desarrollo, promoviendo la solidaridad intergeneracional y un envejecimiento más activo y saludable como contrapunto a la dependencia. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y otras agencias internacionales recomiendan promover el mejoramiento de las condiciones de vida y bienestar de esta población, impulsando acciones orientadas al desarrollo humano a lo largo del ciclo vital y con énfasis en los grupos más postergados socialmente.
Si bien la mayoría de los adultos mayores pueden satisfacer sus necesidades con los servicios habituales de salud, un grupo de ellos -los frágiles y los que se encuentran en estado de necesidad- demandan la especialización geriátrica, por tener demandas de salud únicas y especiales. Ellos deben ser evaluados por un médico geriatra y por un equipo multidisciplinario con formación en gerontología. La "salud" de un adulto mayor se mide en términos de función, más que de patología, definiéndose la buena salud y el envejecimiento satisfactorio por la "capacidad para funcionar de manera autónoma en un contexto social determinado."
Avances en la Protección de Derechos del Adulto Mayor (Ejemplo de Chile)
En el caso de Chile, el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) ha impulsado importantes avances en la protección de este grupo vulnerable. En 2018, se creó la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato, con el objetivo de promover los derechos humanos de las personas mayores, prevenir el maltrato y la vulneración de derechos, y favorecer el acceso a la justicia. Desde 2019, esta unidad implementó la figura del Defensor Mayor, abogados que brindan asesoría legal especializada ante situaciones de abuso o maltrato.
Un hito relevante fue la creación del Protocolo de Acceso a la Justicia de Personas Mayores del Poder Judicial, en conjunto con la Corte Suprema, que por primera vez contempla a este grupo etario con un enfoque diferenciado. Adicionalmente, el Programa de Defensa Jurídica Integral para Adultos Mayores del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ofrece atención preferente y representación judicial gratuita a través de las Corporaciones de Asistencia Judicial, conformando duplas sociojurídicas (abogado y trabajador social) para mejorar el acceso a la justicia.
El Impacto de la COVID-19 en las Personas Mayores Vulnerables
La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto especialmente significativo en las personas mayores, quienes fueron identificadas como un "grupo de riesgo". Aunque representaron un porcentaje menor de contagiados, constituyeron cerca del 50% de las hospitalizaciones y alrededor del 90% del total de defunciones en ciertos periodos. Esta situación puso de manifiesto la compleja realidad de las personas mayores, particularmente de aquellas institucionalizadas, las que viven en soledad no deseada o sin redes, y las que carecen de recursos.
Ante este escenario, el SENAMA, en coordinación con el Ministerio de Salud y otras organizaciones, conformó un grupo de trabajo para articular medidas de prevención y control. Se implementaron estrategias dirigidas tanto a residentes en Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM), caracterizados por su heterogeneidad y vulnerabilidad, como a quienes debían permanecer en sus hogares. Esto implicó profundizar el componente sanitario en las residencias, articular alianzas colaborativas y conformar nuevos equipos profesionales. Se dispuso también una estrategia para brindar acompañamiento domiciliario, evitando que las personas mayores asistieran a centros de salud y previniendo contagios.
Acciones para Garantizar el Acceso a la Justicia y la Información
Para abordar las brechas de información, el SENAMA elaboró una "Guía con los principales beneficios del Estado para las personas mayores". Además, el Fono Mayor, un canal de atención del Sistema Integral de Información y Atención Ciudadana del SENAMA, se robusteció durante la pandemia (pasando a ser Fono Mayor Covid-19) para ofrecer un canal seguro y gratuito de comunicación. Este servicio no solo proporcionó información clara y oportuna, sino que también abordó la salud mental de las personas mayores a través de acompañamiento psicológico y prevención del suicidio.
Promoción del Buen Trato y Participación Social
Las campañas implementadas por el SENAMA buscan generar un impacto positivo en la imagen que la sociedad tiene de las personas mayores y en la propia percepción de estas sobre sí mismas, combatiendo el edadismo. Un ejemplo es la campaña "La soledad no es un juego, haz tú el primer movimiento", lanzada en el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Asimismo, se han elaborado protocolos para la votación preferente de personas mayores en procesos eleccionarios, garantizando su plena participación política y social. Las Orientaciones estratégicas para el Plan de Envejecimiento Chile 2021-2030, construidas con la participación de organizaciones de personas mayores y expertos, acentúan la necesidad de cambios sociales para permitir la participación plena y el disfrute de los derechos humanos.
Retos Futuros y una Mirada Integral
La pandemia de COVID-19, si bien exacerbó vulnerabilidades, también abrió la oportunidad de repensar el papel del Estado en el abordaje de las problemáticas de las personas mayores. Entre los retos identificados se encuentran la brecha digital, la importancia de la inclusión tecnológica para la supervivencia en situaciones de crisis y el abordaje de la salud mental, un ámbito en el cual las medidas de restricción de movilidad revelaron importantes afectaciones. Es fundamental que las respuestas de salud pública atiendan la enorme diversidad de experiencias y necesidades de las personas mayores, combatiendo actitudes edadistas y enmarcando las políticas en las tendencias demográficas actuales y futuras.