Perfil Académico y Áreas de Investigación de Adriana Marín
Adriana Marín Toro es una socióloga con una sólida formación académica. Se graduó de la Universidad de Valparaíso y obtuvo un Magíster en Desarrollo Urbano en el Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (IEUT-UC). Posteriormente, cursó un Doctorado en Ciencias, dentro del Programa de Arquitectura y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (FAU USP) en Brasil, bajo la orientación de la profesora Dra. Raquel Rolnik.
Sus principales intereses de investigación se centran en la vivienda en arriendo, la financiarización de la vivienda, la teoría urbana y las metodologías de investigación cualitativa. Su trabajo explora cómo estos fenómenos configuran la experiencia residencial, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
La Vivienda en Arriendo como Nueva Frontera de Acumulación y Precariedad
La investigación de Adriana Marín aborda el creciente rol del arriendo como un activo inmobiliario-financiero en ciudades como Santiago y São Paulo. Este enfoque se ve reflejado en publicaciones como "Financiarización de la vivienda en arriendo: la emergencia de un nuevo activo inmobiliario-financiero en Santiago y São Paulo" y "The empire strikes back: the financialization of rental housing-a new frontier of accumulation and precarity". También analiza la "Gestión neoliberal de la precariedad: el aluguel residencial como nova fronteira de financeirização da moradia", destacando cómo el arriendo, tanto formal como informal, se convierte en una nueva frontera de la financiarización de la vivienda en América Latina. Sus estudios también han explorado "Nuevos actores en el mercado de arriendo: Crecimiento de los corporate landlords en América Latina", profundizando en la evolución de este sector.
Vulnerabilidad Residencial en Chile: Casos de Estudio en Valparaíso y Santiago
El Contexto General del Arriendo en Chile y América Latina
En Chile, como en otros países, existe una marcada preferencia por la propiedad privada de la vivienda sobre otras formas de tenencia. Una idea generalizada, incluso entre los propios arrendatarios, es que arrendar significa “botar la plata”. Esta inclinación hacia la propiedad se configura como una práctica social con profundas dimensiones culturales y limitaciones económicas, generando un tipo de arraigo social en ciertos grupos de la sociedad. La vivienda se ha significado como la variable económica más estable a largo plazo, constituyéndose en una de las razones de valoración de la propiedad, especialmente en los grupos de bajos ingresos.
Aunque la proporción de arrendatarios tiende a ser mayor a medida que el nivel socioeconómico aumenta, sigue siendo una proporción menor respecto a la vivienda en propiedad. No obstante, en Santiago, la cifra de arrendatarios ha ido en aumento en los sectores de bajos ingresos. La población de los deciles más bajos que arrienda lo hace en las áreas centrales, motivada principalmente por las redes laborales y sociales que allí se generan. Por lo tanto, este tipo de tenencia se comprende no solo como una demanda por techo, sino como una demanda vinculada a la integración a la ciudad. Los arrendatarios en Chile y América Latina suelen ubicarse en áreas centrales, densas y accesibles, una situación observada en ciudades como Buenos Aires, Lima, Bogotá, Montevideo, Quito y Medellín.
A pesar de esta realidad, los arrendatarios no han sido adecuadamente asimilados por las políticas de gobierno a través de sus programas de vivienda, y sus demandas por la mejora de la calidad de sus hogares, generalmente no son consideradas por las autoridades. Si a esto se suman bajos ingresos familiares, la vulnerabilidad de este grupo es evidente. Debido a su poca importancia cultural y social, y a una débil protección legal, se trata de un grupo fácil de mover y de desplazar de ciertos sectores de la ciudad, especialmente de aquellos más atractivos, donde el mercado de arriendo económico es altamente sensible a los cambios del contexto urbano.
En principio, el arriendo puede presentarse como una alternativa que va contra la razón económica tradicional, ya que la vivienda en propiedad se asocia comúnmente con seguridad social, posesión de capital, garantía de buen mantenimiento, vecinos de ingresos y educación equivalentes, y símbolo de éxito económico y social. Sin embargo, la extensión de la propiedad privada de la vivienda para grupos vulnerables, basada en una política habitacional, enfrenta el principal desafío de la imposibilidad de acceder a suelo bien localizado. El acceso formal a una casa en propiedad no parece suficiente en un contexto de hiper segregación residencial y extensión urbana, donde los valores asociados a la propiedad se van diluyendo.

Dimensiones Subjetivas del Arriendo: Barrio, Arraigo y Vulnerabilidad Residencial
La investigación de Adriana Marín, especialmente en el caso del Barrio Puerto, se basa fundamentalmente en tres conceptos clave que contribuyen a la comprensión de la dimensión subjetiva del arriendo: el concepto de barrio, arraigo y vulnerabilidad residencial.
El Concepto de Barrio
El espacio público, a escala barrial, emerge a menudo como un antídoto contra los procesos de reificación urbana generados por el despoblamiento y las tendencias de expansión. Desde los orígenes de la sociología urbana, el espacio público, y específicamente el urbano, es reivindicado como el lugar que posibilita el encuentro con el otro. El barrio, la calle y el espacio público se entienden como el "punto de contacto más accesible entre el espacio geométrico y el espacio social", articulando el espacio social con el físico. Para Mayol, el barrio se construye a través de prácticas cotidianas, como saludarse o conocerse, forjando una identidad común que genera confianza y pertenencia. El barrio, por tanto, es el resultado de un imaginario colectivo que agrupa las ideas de comunidad de sus habitantes, funcionando como un vínculo entre el espacio privado del hogar y el espacio anónimo de la metrópolis. Se transforma en un elemento crucial de socialización, donde se construyen vínculos y se identifican las fronteras entre el "nosotros" y los "otros". Remite a una presunción de cohesión social y una sensación de pertenencia o familiaridad con relaciones sociales que coinciden en un espacio geográfico determinado, una experiencia de arraigo que Zukin denomina autenticidad.
El Concepto de Arraigo
La idea de arraigo implica un anclaje, donde los sujetos tienden a fijarse y a generar estados de permanencia, estabilidad y reunión. Estas motivaciones pueden ser de carácter social (vinculación a grupos), cultural (normas, modos de hacer) o espacial (vinculación a una localización). Sin importar su naturaleza, el arraigo se relaciona con una construcción sociocultural que propicia el amor a las pertenencias de los sujetos y las memorias compartidas, incluso en contextos precarios o provisorios. El arraigo tiene un estrecho vínculo con el concepto de barrio, ya que influye en la relación entre el sujeto y su lugar de residencia, otorgando un sentimiento de comunidad y redes de protección, reactualizándose en el ejercicio cotidiano de recorrer el barrio y saludar a los vecinos.
Vulnerabilidad Residencial
El concepto de vulnerabilidad, tal como lo propone Marín, se centra específicamente en su dimensión socio espacial, diferenciándola de la dimensión meramente social. Esta aproximación considera la capacidad del espacio para promover procesos de exclusión, desigualdad y accesibilidad. El término ha sido definido de diversas maneras, incluyendo la privatización de bienes urbanos, la falta de seguridad y las carencias en la configuración física. Marín entiende la
VERA app - Vulnerabilidad y exclusión residencial
El Caso Específico del Barrio Puerto de Valparaíso
Un estudio particular de Adriana Marín y sus colaboradores es "Arriendo en propiedad: arraigo y vulnerabilidad residencial en el barrio Puerto de Valparaíso". El Barrio Puerto de Valparaíso, el área fundacional de la ciudad, presenta una tradición en la tenencia de vivienda en arriendo y un contexto que pone en tensión la permanencia de sus arrendatarios. La comuna de Valparaíso ha experimentado un estancamiento demográfico, y el sector conocido como "Plan" (donde se ubica el Barrio Puerto) ha sufrido un decrecimiento sostenido de población desde 1982, contrastando con la expansión metropolitana. Este despoblamiento y deterioro son antecedentes centrales para comprender las amenazas que enfrenta este sector patrimonial, que ha perdido progresivamente su carácter residencial.
El perfil del habitante del Plan de Valparaíso se diferencia del resto de la comuna, con una predominancia de jóvenes entre 20 y 29 años (principalmente estudiantes) y residentes de tercera edad. Viven mayoritariamente en viviendas subdivididas, en relativo hacinamiento y, sobre todo, como arrendatarios. En 1970, el Barrio Puerto tenía alrededor de 2000 habitantes; hoy la cifra es incierta, estimada entre 400 y 1000 personas, de las cuales más del 90% son arrendatarios. La ausencia de datos claros sobre el número de residentes de este sector refleja la
Aunque el Barrio Puerto es un lugar central en la distintiva morfología de Valparaíso, con altos grados de vulnerabilidad social y precariedad, también es atractivo para promover proyectos comerciales y de vivienda. Esto genera una alta presión por gentrificación que podría amenazar la permanencia de los residentes actuales, especialmente los más vulnerables. La vulnerabilidad residencial en este barrio se hace patente por la incertidumbre respecto a las consecuencias de diversos proyectos (públicos y privados) actualmente en tramitación y ejecución en el sector. Estos procesos de renovación urbana, sumados a un escaso reconocimiento social, cultural y legal, facilitan el desplazamiento de este grupo frente a transformaciones de las áreas residenciales de la ciudad. El trabajo busca conocer, desde una aproximación cualitativa, las dimensiones subjetivas del arriendo para grupos de bajos ingresos a escala barrial, a fin de avanzar en la discusión de un "arriendo en propiedad" en nuestras ciudades, que hoy simboliza una opción socialmente desvalorizada.

Arrendatarios en el Área Metropolitana de Santiago: Tipologías y Vulnerabilidad
La creciente relevancia del arriendo plantea desafíos para la política habitacional chilena y latinoamericana, tradicionalmente centrada en la propiedad. En este contexto, investigaciones como "Geografías del arriendo en Santiago de Chile. De la vulnerabilidad residencial a la seguridad de tenencia" realizan una caracterización de los arrendatarios del Área Metropolitana de Santiago mediante un análisis de tipologías, identificando los principales tipos de arrendatarios y analizando su distribución geográfica y niveles de vulnerabilidad. Los resultados muestran importantes diferencias, con la existencia de grupos que enfrentan problemas de habitabilidad e ingresos insuficientes para cubrir los gastos del arriendo.
Con la actual política habitacional del país y el encarecimiento del valor del suelo, es cada vez más difícil implementar vivienda bien localizada para sectores de bajos ingresos en Chile. Las recomendaciones internacionales sugieren el arriendo como solución a los patrones de segregación espacial, sin embargo, los análisis y las políticas públicas vinculadas a este sector han sido escasos en Chile y Latinoamérica. Investigaciones como las de Adriana Marín buscan cerrar esta brecha, ofreciendo diagnósticos y propuestas para un sistema integral de vivienda en arriendo con interés social.
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