El envejecimiento es un proceso natural que conlleva una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo, incluyendo variaciones significativas en el sistema hormonal masculino. Aunque el término adrenarquia se refiere a una fase específica del desarrollo hormonal prepuberal, es fundamental comprender el panorama general de las alteraciones endocrinas que afectan a los hombres a medida que envejecen, especialmente la disminución gradual de las hormonas sexuales masculinas.

La Adrenarquia: Un Proceso Prepuberal y sus Implicaciones
La adrenarquia es un proceso normal de maduración progresiva de la capa más interna de la corteza suprarrenal, conocida como zona reticular. Se caracteriza por la activación progresiva de esta zona, lo que conlleva un aumento en la producción de andrógenos suprarrenales, especialmente dehidroepiandrosterona (DHEA) y su sulfato (DHEAS).
Esta etapa suele preceder a la pubertad verdadera y se manifiesta clínicamente por la aparición de signos como el vello púbico y axilar, aumento de la secreción sebácea y cambios en el olor corporal. La adrenarquia es independiente de la activación del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas que caracteriza a la pubertad verdadera (gonadarquia). Durante la infancia temprana, la actividad de la zona reticular suprarrenal es mínima.
En condiciones normales, la adrenarquia ocurre entre los 6 y 8 años de edad en la mayoría de los niños, aunque puede variar ligeramente según el sexo y factores individuales. Específicamente, en niñas ocurre entre los 6 y 8 años y entre los 7 y 9 años en niños. Se trata de un proceso gradual y asintomático en la mayoría de los casos. Es importante destacar que la adrenarquia no es sinónimo de pubertad. La pubarquia se refiere al signo clínico de aparición de vello púbico, mientras que la adrenarquia es el proceso hormonal que puede causar dicha pubarquia. La adrenarquia es un proceso progresivo y no suele revertirse.
Adrenarquia Prematura
Aunque se considera un proceso fisiológico, la adrenarquia también puede manifestarse de forma precoz o tardía, lo que requiere evaluación médica especializada. La adrenarquia se considera precoz cuando ocurre antes de los 6 años en niñas o de los 7 años en niños. El diagnóstico se basa en la clínica y la determinación bioquímica de niveles séricos de DHEA y DHEAS. Se consideran indicativos valores superiores a los normales para la edad.
La adrenarquia prematura se ha asociado a ser pequeño para la edad gestacional, a alteraciones metabólicas, sobrepeso y síndrome de ovario poliquístico en la adolescencia. Esta condición es más frecuente en algunas condiciones como aumentos de peso rápido. Los síntomas de la adrenarquia prematura se aprecian en niñas menores de ocho o nueve años con la aparición de olor y vello axilar, así como de vello puberal y piel más grasa.
Observaciones en cohortes chilenas de niños sanos y de término, seguidos desde recién nacidos y con datos de la gestación y de los padres, han abordado consecuencias de la adrenarquia prematura. Se ha observado que su presencia es más frecuente en niños con sobrepeso, y que además se asocia con el desarrollo precoz de la telarquia y pubarquia en las niñas.
Estudios indican que hasta 1 año post menarquia el patrón de crecimiento de estas niñas es más acelerado en peso desde los 4 años y en talla desde los 7 años, que alcanzan una edad de mamas en Tanner 2 y Vello pubiano en Tanner 2 y edad de menarquia más tempranas que aquellas niñas que no presentaron adrenarquia precoz, y que sus niveles de andrógenos, aunque dentro del rango normal, son más elevados, mientras que la ecografía pélvica no mostró diferencias. A su vez, desde el punto de vista metabólico solo presentaron mayor riesgo metabólico aquellas que mantenían sobrepeso u obesidad postmenarquia.
Bioquímicamente hablando -es decir, en cuanto a variaciones al alza de DHEAS detectadas mediante exámenes-, este hiperandrogenismo suprarrenal afecta a entre 15-8% de niños en general; pero sus manifestaciones clínicas aparecen en un 8% de las niñas versus un 1-2% de los niños. Es más frecuente en bebés nacidos de bajo peso que recuperan más rápido su peso normal que otros nacidos en la misma condición y en niños que, habiendo nacido de peso normal, tienen obesidad antes de los cinco años. La adrenarquia fisiológica no requiere tratamiento. Sin embargo, en casos de adrenarquia precoz o si se sospecha un trastorno endocrino, el manejo dependerá de la causa subyacente. En algunos niños puede asociarse con cambios leves en la conducta, como mayor irritabilidad o sensibilidad emocional. No siempre. En niños sanos, con desarrollo dentro de los rangos normales de edad, basta con seguimiento clínico.
Andropausia: El Envejecimiento Hormonal Masculino
A diferencia de la adrenarquia que es un proceso prepuberal, en los hombres adultos mayores el foco de los cambios hormonales se centra en la disminución gradual de la testosterona, un fenómeno conocido como andropausia, ‘menopausia masculina’ o síndrome de deficiencia de testosterona. Este es un fenómeno biológico que afecta a muchos varones a medida que envejecen, en el cual disminuyen gradualmente sus niveles de testosterona.
SÍNTOMAS y TRATAMIENTO de la ANDROPAUSIA | Ep.24 | Health Café
La testosterona es la principal hormona sexual masculina y desempeña un papel fundamental en el desarrollo y mantenimiento de características sexuales secundarias, así como en el mantenimiento de la masa muscular y ósea, la producción de esperma y el impulso sexual. Por lo general, a partir de los 20 años de edad empieza a disminuir la producción de testosterona en los hombres, por término medio un 1 a 2% cada año. A medida que los hombres envejecen, sus niveles de testosterona tienden a disminuir a un ritmo de alrededor del 1% al año.
Al contrario de lo que ocurre con la menopausia femenina, donde las hormonas disminuyen rápidamente en pocos años, la edad a la que empieza a disminuir el nivel de testosterona en los hombres es muy variable. A partir de los 30 años, la testosterona empieza a reducirse muy lentamente, pero no es hasta los 45-50 años cuando aparecen los primeros signos de la andropausia en el 50% de los hombres. Una vez alcanzados los 70 años, la mayoría de ellos tendrán niveles bajos de testosterona. La tasa de disminución de la testosterona varía mucho entre los hombres, aunque la mayoría de los septuagenarios tienden a tener la mitad o menos de la testosterona en suero de los veinteañeros.
Esta disminución puede llevar a una serie de cambios físicos, emocionales y sexuales, llegando a tener un impacto significativo en la salud y el bienestar de aquellos hombres que la padecen, aunque no todos la experimentan de la misma manera, y los síntomas pueden variar de un individuo a otro.
Síntomas y Signos de la Andropausia
Los síntomas de la andropausia varían de un hombre a otro y pueden ser difíciles de identificar, ya que en la mayoría de ocasiones se confunden con estrés u otras causas. No obstante, si al hacer un análisis hormonal en sangre en el varón, se comprueba que tiene un déficit de testosterona, los siguientes síntomas pueden estar relacionados con la andropausia:
- Fatiga y falta de energía: Muchos hombres pueden experimentar una sensación general de fatiga y disminución de la energía. Pueden sentirse cansados a pesar de dormir lo suficiente y tener dificultades para concentrarse y realizar actividades diarias.
- Cambios en el estado de ánimo: Algunos hombres experimentan irritabilidad, cambios repentinos de humor, depresión o falta de motivación. Estos pueden afectar negativamente las relaciones personales y la calidad de vida en general.
- Disminución del deseo sexual (libido): La bajada de los niveles de testosterona puede llevar a una disminución del deseo sexual, provocando una disminución en la frecuencia de las erecciones, dificultades para mantener una erección o una disminución general en la satisfacción sexual.
- Cambios en la composición corporal: Puede provocar una pérdida de masa muscular y un aumento de la grasa corporal, especialmente en el área abdominal. Esto puede llevar a una disminución en la fuerza y la resistencia física, así como a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad. Los hombres con valores bajos de testosterona pueden desarrollar características asociadas con el envejecimiento, como menor masa muscular y aumento de la grasa abdominal.
- Cambios en el sueño: Puede alterar el patrón de sueño de los hombres, experimentando dificultades para conciliar el sueño, despertarse con frecuencia durante la noche o no tener un sueño reparador. Estos cambios pueden agravar la sensación de fatiga, disminuir la concentración y ocasionar problemas de memoria.
- Problemas en la erección: La frecuencia, la duración y la rigidez de las erecciones disminuyen gradualmente con la edad. El aporte de sangre hacia el pene disminuye.
- Otros cambios en la función sexual: Disminución de la sensibilidad del pene, disminución de volumen de fluido liberado durante la eyaculación, reducción de la advertencia de la eyaculación, orgasmo sin eyaculación. Después del orgasmo, el pene se vuelve flácido (detumescente) más rápidamente y puede transcurrir un periodo más largo antes de que pueda volver a producirse una erección (período refractario).
- Huesos delgados (osteoporosis) y lumbalgia: Los huesos pueden volverse delgados y fracturarse con facilidad.
- Pérdida de energía y lentificación del pensamiento.
- Número bajo de glóbulos rojos (anemia).
- Mayor riesgo de arteriopatía coronaria.
- Pérdida de vello genital.
Es importante destacar que existe gran variabilidad de manifestaciones clínicas relacionadas con la disminución de la testosterona. Por ello, no todos los hombres van a experimentar los mismos síntomas cuando alcancen la andropausia. Un hombre que no sabe por qué está con menos deseo sexual, que hay un quiebre, acompañado de un grado de disfunción eréctil, bajo ánimo, desgano, le cuesta hacer ejercicio o sigue subiendo de peso a pesar de alimentarse igual y hacer ejercicio, son señales de alarma. Según explica el doctor Cristián Palma, urólogo y andrólogo de Clínica Las Condes, la andropausia es una disminución de la testosterona, la hormona masculina, lo que genera una baja en el deseo sexual, menos ánimo, aumento de peso, mayor riesgo de diabetes y alteraciones del colesterol, además de disfunción eréctil.

Causas de la Andropausia
La principal causa de la andropausia es el envejecimiento natural. A medida que los hombres envejecen, sus testículos producen menos testosterona. Además, con el paso de los años, se produce un aumento de la globulina transportadora de las hormonas sexuales (SHBG), que también atrapa parte de la testosterona y no le permite llevar a cabo sus funciones.
Otros factores que pueden contribuir a esta condición incluyen el estrés, la obesidad, el consumo de alcohol y tabaco, y ciertas condiciones médicas, como la diabetes, el factor hereditario y la enfermedad tiroidea.
Diagnóstico de la Andropausia
Si un hombre presenta síntomas asociados con la andropausia, es importante que consulte a un urólogo especialista en Andrología. El diagnóstico se realiza mediante la evaluación de los síntomas y la realización de pruebas de laboratorio para medir los niveles de testosterona en la sangre.
Tratamiento de la Andropausia
Si bien la andropausia es un proceso natural asociado al envejecimiento, existen opciones de tratamiento disponibles para ayudar a los hombres a manejar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Es fundamental consultar con un urólogo especializado en salud masculina o andrólogo antes de iniciar cualquier tratamiento.
Terapia de Reemplazo de Testosterona (TRT)
La terapia de reemplazo de testosterona implica la administración de testosterona sintética o natural para elevar los niveles de esta hormona en el cuerpo. Esto puede ayudar a aliviar los síntomas, como la disminución del deseo sexual, la fatiga y la depresión. La terapia sustitutiva con andrógenos puede ser por vía oral, por inyecciones intramusculares o por vía tópica con un gel administrado en brazos, espalda y abdomen.
Actualmente se recomienda la terapia sustitutiva con testosterona solo en hombres con síntomas de testosterona baja y niveles de testosterona en sangre anormalmente bajos, un trastorno denominado hipogonadismo. Es importante que la TRT sea supervisada por un urólogo o un endocrinólogo, ya que puede tener efectos secundarios y no es adecuada para todos los hombres.
Existen requisitos antes de proceder a la administración de testosterona:
- Los análisis hormonales deben mostrar que realmente hay un déficit de testosterona.
- El varón tiene que presentar síntomas de andropausia como los mencionados.
- El tratamiento debe seguirse bajo control médico.
Posibles Riesgos y Efectos Secundarios de la TRT
Estudios recientes han encontrado pruebas contradictorias que sugieren un posible aumento del riesgo de ataque cardíaco y de accidente cerebrovascular en hombres que toman terapia de sustitución con testosterona. Además, en contadas ocasiones, el tratamiento con testosterona provoca ciertos efectos adversos, como ronquidos, aumento de los síntomas de obstrucción del tracto urinario (por lo general causados por una hiperplasia prostática benigna), cambios de humor, acné, coágulos sanguíneos y aumento de tamaño de las mamas. A veces la testosterona hace que el cuerpo produzca demasiados glóbulos rojos (eritrocitos), lo que posiblemente aumenta el riesgo de diversos trastornos, como coágulos de sangre y accidentes cerebrovasculares.
Actualmente se cree que el tratamiento con testosterona no tiene efecto alguno sobre la aparición o la progresión del cáncer de próstata. Sin embargo, este tema sigue sin estar totalmente estudiado, de manera que los hombres deben hablar con su médico acerca del riesgo de desarrollar cáncer de próstata. En los hombres que reciben testosterona hay que comprobar cualquier cambio en el hemograma y en los marcadores de cáncer de próstata. Estas pruebas pueden detectar los cánceres de manera precoz, en un estadio en que las probabilidades de curación son mayores. La terapia de reemplazo hormonal tiene algunas contraindicaciones, como el cáncer de próstata, la apnea o los problemas cardiovasculares.
Cambios en el Estilo de Vida
Realizar cambios en el estilo de vida puede ser beneficioso para los hombres que experimentan andropausia. Esto puede incluir mantener una dieta equilibrada, rica en proteínas y minerales, y evitar los excesos. Practicar ejercicio físico de alto impacto para aliviar el estrés y recuperar la masa muscular. Cuidar las horas de descanso y dormir al menos de 7 a 9 horas diarias. Mantener la actividad sexual para evitar los problemas de erección. Disminuir o evitar el consumo de cafeína, tabaco y alcohol. Estos cambios pueden ayudar a mejorar la salud en general y minimizar los síntomas de la andropausia.
Terapia de Apoyo
La terapia de apoyo, ya sea individual o de pareja, puede ser útil para que los hombres aborden los desafíos emocionales y psicológicos asociados con la andropausia. Un terapeuta puede proporcionar herramientas y estrategias para manejar los cambios de humor, la depresión y la disminución del deseo sexual.
Cambios Adicionales en el Sistema Reproductor y Urinario Masculino con la Edad
El envejecimiento en el aparato reproductor masculino puede abarcar cambios en el tejido testicular, producción de espermatozoides y función eréctil. Estos cambios usualmente ocurren de manera gradual. A diferencia de las mujeres, los hombres no experimentan un cambio mayor y rápido en su fertilidad a medida que envejecen (como la menopausia). En lugar de esto, los cambios se presentan en forma gradual durante un proceso que algunas personas denominan andropausia.
Los cambios por el envejecimiento en el sistema reproductor masculino se presentan principalmente en los testículos. La masa tisular disminuye. El nivel de la hormona sexual masculina, la testosterona, se reduce gradualmente. Puede haber problemas para conseguir una erección. Esta es una desaceleración general, en lugar de ser una falta total de funcionalidad.
Fertilidad y Calidad del Esperma con la Edad
Los conductos que transportan el semen pueden volverse menos elásticos (un proceso llamado esclerosis). Los testículos continúan produciendo semen, aunque la tasa de producción de espermatozoides disminuye. El epidídimo, las vesículas seminales y la próstata pierden algo de sus células superficiales. Sin embargo, continúan produciendo el líquido que ayuda a transportar el semen. La fertilidad varía de un hombre a otro. La edad no predice la fertilidad masculina. Un hombre puede engendrar incluso si la próstata ha sido extirpada. Algunos hombres bastante mayores pueden engendrar hijos (y lo hacen). Por lo general, el volumen de líquido eyaculado permanece igual, pero hay menos espermatozoides vivos.
La edad paterna avanzada se define generalmente por encima de los 35-40 años y se asocia con la disminución en la calidad de los parámetros del análisis de esperma. Los hombres mayores de 45 años necesitan aproximadamente 5 veces más tiempo para lograr un embarazo en comparación con los hombres menores de 25 años de edad. Además, existe evidencia de que la edad paterna avanzada aumenta el riesgo de aborto espontáneo, defectos congénitos y autismo. Los hombres mayores de 40-45 años tienen el doble de probabilidades de tener un hijo autista y un riesgo cinco veces mayor de tener un hijo con esquizofrenia.
Función Urinaria y Problemas Comunes
La próstata se agranda con la edad ya que parte de su tejido es reemplazado por tejido fibrótico similar a una cicatriz. Esta afección, que se denomina hiperplasia prostática benigna (HPB), afecta a cerca del 50% de los hombres. La HPB puede causar problemas de micción lenta y de eyaculación. Tanto en los hombres como en las mujeres, los cambios del sistema reproductor están estrechamente relacionados con los cambios del sistema urinario.
La disfunción eréctil (DE) puede ser una preocupación para los hombres que envejecen. Es normal que las erecciones se presenten menos seguido que cuando era joven. Con frecuencia, los hombres de edad son menos capaces de experimentar eyaculaciones repetitivas. Generalmente, la DE es el resultado de un problema de salud, y no el simple hecho de envejecer. Se cree que el 90% de los casos de DE tiene un origen físico más que psicológico. Los medicamentos (como los utilizados para tratar la hipertensión y algunas otras enfermedades) pueden evitar que un hombre tenga o mantenga una erección suficiente para una relación sexual. Enfermedades como la diabetes también pueden causar DE. La DE que es causada por medicamentos o alguna enfermedad a menudo se trata con resultados exitosos. Hable con su proveedor o con un urólogo si está preocupado por esta afección.
La HPB con el tiempo puede interferir con la micción. La próstata agrandada bloquea parcialmente el conducto que drena la vejiga (uretra). Los cambios en la próstata hacen que los hombres mayores sean más propensos a tener infecciones urinarias. La orina se puede acumular en los riñones (reflujo vesicoureteral) si la vejiga no se drena por completo. Si esto no recibe tratamiento, puede llevar finalmente a insuficiencia renal. De igual forma se pueden presentar infecciones o inflamaciones de la próstata (prostatitis).
A medida que el hombre envejece, hay más probabilidades de cáncer de próstata. Esta es una de las causas más frecuentes de muerte por cáncer en hombres. El cáncer de vejiga también se presenta con frecuencia en hombres de edad avanzada. De igual manera, los cánceres testiculares son posibles, aunque son más comunes en hombres jóvenes.

Prevención y Estilo de Vida
Muchos de los cambios físicos relacionados con la edad, como el agrandamiento de la próstata o la atrofia testicular, no se pueden prevenir. El hecho de ser tratado por problemas de salud, como hipertensión y diabetes, puede prevenir problemas tanto con la función urinaria como la sexual. Los cambios en la respuesta sexual están relacionados con mayor frecuencia con otros factores distintos al simple hecho de envejecer.
Los varones que consiguen mantener unos niveles elevados de testosterona después de los 50 años tienen una mejor resistencia física, buen estado de ánimo, capacidad de reacción y vasos sanguíneos mejor dilatados. Es importante que los hombres, en particular al urólogo, no le tengan miedo. "Un hombre que no sabe por qué está con menos deseo sexual, que hay un quiebre, acompañado de un grado de disfunción eréctil, bajo ánimo, desgano, le cuesta hacer ejercicio o sigue subiendo de peso a pesar de alimentarse igual y hacer ejercicio, son señales de alarma."