La transición de una vida laboral activa a la jubilación no siempre es sencilla y, a menudo, requiere un periodo de adaptación y reajuste de las rutinas. En esta nueva etapa, es común extrañar la actividad diaria, el espacio para el aprendizaje y las relaciones que implica el lugar de trabajo, lo que puede producir desconcierto o la sensación de no saber cómo emplear el tiempo disponible. Además, la intensidad y frecuencia de las relaciones sociales tienden a reducirse con el tiempo. Es fundamental no caer en la apatía o el sedentarismo, evitar el aislamiento y procurar mantenerse activo realizando actividades divertidas y gratificantes. La movilidad en las personas mayores no es un capricho, sino una necesidad que es sinónimo de autonomía y calidad de vida.

Importancia de la Actividad Física y Mental en la Tercera Edad
La práctica regular de ejercicio físico, independientemente de la edad, es una inversión crucial en la salud. La actividad física aporta numerosos beneficios y contribuye a prevenir diversas enfermedades, como las de tipo cardiovascular. Además, hacer ejercicio mejora el estado de ánimo, ayuda a reducir el estrés y tiene beneficios directos en el cerebro, como el aumento de conexiones neuronales o la generación de nuevas neuronas. Mantenerse mentalmente activo durante toda la vida es igualmente importante para fortalecer la salud cerebral. La reserva cognitiva es un factor que contribuye a retrasar el posible deterioro cognitivo, ya que promueve una red neuronal más resistente.
Aunque es frecuente que las personas mayores tiendan al aislamiento social a medida que pasan los años, es precisamente en estas etapas cuando más beneficioso resulta cultivar las relaciones con otras personas. La inactividad física, que puede surgir por diversas razones, afecta directamente la salud de los mayores, haciendo que un plan de ejercicios adaptado sea esencial para mantenerse activos.
#IESSeTransforma | Beneficios de la actividad física en adultos mayores
Comprendiendo la Movilidad Articular y el Rango de Movimiento (ROM)
La movilidad articular es la capacidad que tiene una articulación para moverse hacia una dirección a través de su rango de movimiento (ROM) natural. Una articulación es una estructura ubicada en la unión entre dos huesos, generalmente formada por una cápsula articular, ligamentos y cartílagos. Es fundamental no confundir la flexibilidad con la movilidad articular: la flexibilidad es la capacidad de elasticidad de los músculos, mientras que la movilidad articular es la capacidad de realizar movimientos con la articulación sin que estos produzcan dolor.
Factores que Afectan la Movilidad Articular
La edad y el sedentarismo son los principales enemigos de la movilidad articular. Si a estos factores se suman problemas óseos, debilidad muscular, dolor y otras afecciones articulares, la capacidad de movimiento disminuye significativamente. A medida que envejecemos, los músculos pierden elasticidad, las articulaciones se vuelven más rígidas y el equilibrio se convierte en un reto. Esto ocurre principalmente por la falta de estímulo físico, lo que lleva a la atrofia muscular y la "oxidación" de las articulaciones. Sin embargo, este proceso no es irreversible.
Beneficios de los Ejercicios de Rango de Movimiento (ROM)
Los ejercicios de ROM desempeñan un papel vital en la prevención de la rigidez articular y en el mantenimiento de la amplitud de movimiento. Al mantener las articulaciones móviles y los músculos flexibles, estos ejercicios ayudan a prevenir las contracturas, una complicación común en pacientes inmovilizados o con movilidad limitada. Además, la movilización articular regular facilita el flujo sanguíneo, lo que proporciona nutrientes esenciales y oxígeno a los tejidos, acelerando la recuperación y promoviendo la salud general. Otros beneficios incluyen:
- Mejora de la flexibilidad y movilidad: Crucial para la realización de actividades diarias y deportivas. En pacientes con artritis, estos ejercicios pueden reducir la rigidez articular.
- Prevención de contracturas y deformidades: Vital en pacientes postquirúrgicos, especialmente tras fracturas o reemplazos articulares.
- Reducción del dolor: Mantener las articulaciones móviles y los músculos flexibles puede aliviar el dolor asociado con la rigidez y la inmovilidad. Son eficaces para el manejo del dolor en condiciones crónicas como la fibromialgia.
- Mejora de la coordinación y el control motor: Estos ejercicios estimulan la conexión entre el cerebro y los músculos. En pacientes con enfermedades neurológicas como el accidente cerebrovascular (ACV), son fundamentales para la recuperación de la función motora.
Tipos de Ejercicios de Rango de Movimiento (ROM)
Los ejercicios de ROM se clasifican en tres tipos principales, cada uno con aplicaciones específicas:
| Tipo de Ejercicio ROM | Descripción | Aplicación Principal | Beneficios Clave | Protocolo Recomendado |
|---|---|---|---|---|
| Pasivos | El terapeuta mueve la articulación del paciente sin que este participe activamente. | Cuando el paciente no puede mover la articulación por sí mismo debido a debilidad, parálisis o dolor. | Mantienen la flexibilidad y previenen contracturas en pacientes inactivos. | Movimientos lentos y sostenidos a través del ROM completo, sin causar dolor. Varias sesiones diarias según necesidad. |
| Activo-Asistidos | El paciente intenta mover la articulación con su propia fuerza, recibiendo asistencia del terapeuta o un dispositivo para completar el movimiento. | Para pacientes con alguna capacidad de movimiento que necesitan ayuda adicional. | Mejoran la fuerza muscular inicial y la coordinación. | Comenzar con movimientos ligeros y aumentar gradualmente la resistencia con varias repeticiones. |
| Activos | El paciente mueve la articulación utilizando sus propios músculos, sin ayuda externa. | Cuando el paciente tiene suficiente fuerza y control para mover la articulación de manera independiente. | Mejoran la fuerza muscular, la coordinación y la resistencia, además de mantener la movilidad articular. | Establecer una rutina regular con series y repeticiones para cada articulación, aumentando gradualmente la intensidad y duración. |
Actividades Físicas Recomendadas para Adultos Mayores
Es aconsejable escoger una actividad física adecuada a las condiciones físicas y de salud de cada persona (siempre con consejo médico), que motive y pueda incorporarse de manera progresiva en el día a día. La intensidad del ritmo y la duración de los trayectos deben adaptarse a las capacidades individuales.
Ejercicios Generales de Bajo Impacto
- Caminar: Caminar a un buen ritmo es uno de los ejercicios más recomendados para mantenerse en buena forma, especialmente a partir de cierta edad. Si se realiza en la naturaleza, se añade el placer del paisaje y la disminución de la contaminación ambiental.
- Natación: Es uno de los deportes más completos y saludables a cualquier edad, presentando pocos riesgos de lesiones. La gimnasia acuática es otra excelente opción.
- Técnicas de cuerpo-mente: Actividades como el yoga o el tai chi requieren de un aprendizaje, pero una vez adquiridas, permiten realizar ejercicios de forma autónoma para mejorar el bienestar general y el estado de ánimo, proporcionando beneficios en la salud física y mental.
- Bicicleta o elíptica: Son opciones de bajo impacto que mejoran la resistencia cardiovascular y la fuerza muscular.

Ejercicios Específicos para Personas Mayores con Movilidad Reducida
Tener movilidad reducida no implica quedarse quieto; todo lo contrario. Mantenerse activo, dentro de las posibilidades de cada persona, es clave para conservar la autonomía, la salud física y el bienestar emocional. Incluso cuando desplazarse parece complejo, siempre se pueden adaptar actividades que ayuden a moverse, relajarse y sentirse acompañado.
Frecuencia y Duración
Los adultos mayores con poca movilidad pueden realizar actividad física, idealmente, a diario; pero para quienes resulte más complejo, puede ser 5 veces a la semana. Lo importante es que sea adaptada a sus necesidades. Aunque sea con ejercicios suaves, es ideal dedicar al menos 150 minutos por semana a actividades ligeras o moderadas. La constancia es clave: pequeños movimientos diarios son más efectivos que un gran esfuerzo ocasional.
Rutina de Ejercicios Adaptados
La exigencia en los ejercicios dependerá de las capacidades de cada persona. Incluso un paciente en cama puede practicarlos, aunque con adaptaciones.
Calentamiento: Ejercicios de Movilidad Articular
Antes de comenzar cualquier rutina, es importante preparar las articulaciones para evitar lesiones o molestias. Con movimientos circulares de hombros, muñecas y tobillos, se activa la circulación y se evita la rigidez. Estos ejercicios pueden realizarse acostado, sentado o de pie, sin forzar y respetando las señales del cuerpo.

Movimientos de Cabeza y Cuello
En posición sentada con la espalda recta, se puede inclinar suavemente la cabeza hacia adelante, atrás y a los lados, además de realizar giros suaves para liberar tensiones y mejorar la movilidad cervical. Si la persona está en cama, debe mantener el cuerpo recto y mover la cabeza hacia los lados y hacia adelante (llevando el mentón hacia el pecho). Este ejercicio es útil para quienes pasan mucho tiempo sentados.
Movimientos del Tren Inferior
Mover las piernas, incluso estando sentado, marca una gran diferencia. Si la persona está sentada, puede elevar las rodillas alternadamente, estirar las piernas hacia adelante y realizar pequeños círculos con los pies. Si está en cama, puede practicar la movilidad de los tobillos girándolos hacia los lados, doblar y estirar las rodillas alternando, y levantar las piernas lo máximo posible, siempre con supervisión. Estos ejercicios mejoran la circulación y mantienen la fuerza en las extremidades.
- Extensiones de pierna sentado: Sentado en una silla con la espalda recta, extender lentamente una pierna hasta que esté completamente recta y luego regresar a la posición inicial. Esto ayuda a mantener la movilidad de la rodilla, reduce la rigidez y previene la pérdida de funcionalidad.
- Balanceo de piernas: De pie, balancear una pierna hacia adelante y hacia atrás en un movimiento controlado.
Fortalecimiento del Core
Un abdomen fuerte ayuda a mantener la postura y previene dolores de espalda, frecuentes cuando la movilidad está reducida. Se pueden realizar contracciones abdominales suaves, respirando profundo (simulando ejercicios hipopresivos), o inclinaciones del tronco hacia adelante y a los lados de manera controlada y según las capacidades.
Ejercicios de Equilibrio
El equilibrio es clave para prevenir caídas. Quienes puedan ponerse de pie con apoyo, pueden practicar mantener la postura sosteniéndose de una silla o baranda. Si la movilidad es muy reducida, se pueden hacer ejercicios de equilibrio sentado, como levantar un pie unos segundos y mantener la estabilidad.
Estiramientos
Los estiramientos son primordiales para evitar calambres y relajar los músculos, distensionando las articulaciones. Empezar con movimientos lentos de brazos por encima de la cabeza es ideal, seguido de inclinaciones laterales y estiramientos suaves de piernas. Se deben realizar al finalizar cada sesión.
Actividades de Fuerza
Las personas mayores con poca movilidad pueden y deben realizar actividades de fuerza, siempre adaptadas a su condición física y con supervisión. Los ejercicios con bandas elásticas suaves son muy favorecedores. También se pueden usar implementos como botellas pequeñas con agua para simular pesas, o simplemente trabajar con el peso del propio cuerpo. La clave está en hacerlo despacio, sin dolor y con descansos frecuentes.

Actividades Cognitivas y Lúdicas
La salud no se limita al ejercicio físico. Las actividades que estimulan la mente y fomentan la interacción social son igualmente vitales:
- Lectura: Leer es una actividad altamente beneficiosa para estimular el cerebro. Además de aportar nuevos conocimientos, favorece la atención y concentración, ejercita la memoria y la imaginación. La lectura en voz alta es también una buena opción.
- Voluntariado: Algunas entidades ofrecen programas de voluntariado, una gran oportunidad para colaborar con proyectos que mejoran la vida de otras personas.
- Viajes y exploración: Descubrir lugares desconocidos, aunque sean cercanos, o emprender un largo viaje, son actividades muy enriquecedoras que abren la mente a nuevos conocimientos, perspectivas y culturas.
- Juegos de mesa y manualidades: Estimulan la mente y aportan bienestar.
- Música: Escuchar música, cantar o bailar sentado son actividades recreativas que también pueden convertirse en ejercicio físico.
- Ejercicios de memoria: Con palabras o imágenes, los ejercicios cognitivos nunca deben dejarse de lado.
Consejos para la Práctica de Ejercicios y la Movilidad Articular
Para mejorar la movilidad articular, es importante adquirir una rutina diaria de ejercicio, siempre adecuando los ejercicios a las habilidades y condición de la persona, especialmente si tiene lesiones o enfermedades que puedan producir dolor en las articulaciones.
- Preparación: Un calentamiento adecuado activa la circulación, lubrica las articulaciones y reduce el riesgo de lesiones. Mover tobillos, muñecas y hombros en círculos, seguido de respiraciones profundas, es un buen inicio.
- Movimientos controlados: La clave está en hacer movimientos controlados, sin dolor, y progresivos. Evitar forzar demasiado las articulaciones es fundamental.
- Constancia: Un plan semanal puede marcar la diferencia en el seguimiento y la constancia. Pequeñas victorias como levantarse con menos esfuerzo o caminar más tiempo sin fatiga indican progreso.
- Suplementos y consulta médica: El ácido hialurónico puede ayudar a recuperar la viscosidad y elasticidad articular, previniendo el dolor. Siempre es importante tener la opinión y valoración de un profesional médico cuando se detectan problemas de movilidad articular, y consultar con un fisioterapeuta si se experimenta dolor constante, inflamación o un retroceso en la movilidad.
Recuperar buena parte de la agilidad que parece haberse perdido con la edad es posible. El cuerpo siempre responde al movimiento, y cuanto antes se empiece a trabajar la movilidad, más sencillo será mantener la independencia en las actividades cotidianas.
Preguntas Frecuentes sobre Movilidad en Adultos Mayores
¿A qué edad se puede empezar a trabajar la movilidad de las articulaciones?
Nunca es tarde. Se puede empezar a cualquier edad, incluso en personas de más de 80 años. Lo importante es adaptar los ejercicios y avanzar de forma progresiva.
¿Una persona con artrosis puede hacer ejercicios de movilidad?
Sí, de hecho, es muy recomendable. Los ejercicios de movilidad articular ayudan a reducir la rigidez y el dolor articular. Siempre deben estar guiados por un fisioterapeuta.
¿Qué pasa si una persona mayor no se mueve?
La inactividad prolongada provoca pérdida de masa muscular, rigidez articular, fatiga, dolor y riesgo de dependencia. El movimiento es vida, especialmente en la vejez.
¿Los juegos para personas mayores con movilidad reducida realmente ayudan?
Sí. Son una forma divertida y funcional de mantener activa a la persona, trabajar su movilidad, fomentar la socialización y mejorar su estado emocional.
¿Qué diferencia hay entre movilidad y fuerza?
La movilidad es la capacidad de moverse con libertad dentro del rango natural de una articulación. La fuerza es la capacidad de generar tensión muscular. Ambas son fundamentales y se trabajan juntas en fisioterapia geriátrica.