La integración plena de las personas con discapacidad en la sociedad es un imperativo urgente, lo que implica garantizar un acceso equitativo a una educación de calidad. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la tasa mundial de alfabetización en adultos con discapacidad es del 3%, y para las mujeres con discapacidad, apenas alcanza el 1%. Este colectivo, que representa alrededor del 15% de la población mundial, constituye la minoría más grande del planeta, con aproximadamente 1.000 millones de personas.

Barreras y Desafíos en la Educación Superior
A pesar de la importancia de la educación inclusiva, los estudiantes, académicos e investigadores con discapacidad en la enseñanza superior se encuentran infrarrepresentados y se hallan entre los grupos más marginados, vulnerables y excluidos dentro del campus. Experimentan dificultades significativas para acceder a las instalaciones de aprendizaje y enfrentan diversas formas de estigmatización y discriminación, así como barreras para ejercer sus derechos.
La educación inclusiva no solo es crucial para los estudiantes, académicos y universitarios con discapacidad, sino también para las sociedades en las que viven, ya que contribuye a combatir la discriminación y a promover tanto la diversidad como la participación. En Chile, el número de estudiantes con discapacidad en la educación superior ha aumentado considerablemente y se espera que este crecimiento siga en ascenso (Abu-Hamour, 2013; Konur, 2006).
La Discapacidad y la Tecnología en la Academia
La serie de entrevistas de Impacto Académico de las Naciones Unidas (UNAI) sobre discapacidad y educación superior resalta las contribuciones de los intelectuales con discapacidad en el mundo académico y explora formas para construir un entorno de aprendizaje verdaderamente inclusivo. Un primer análisis de estas entrevistas aborda la relación entre la discapacidad y la tecnología en el ámbito académico, un tema especialmente relevante en el contexto de la pandemia de COVID-19, que transformó la enseñanza y el aprendizaje hacia modalidades en línea.
La profesora emérita de inglés y bioética en la Universidad de Emory en los Estados Unidos, Rosemarie Garland-Thomson, destaca cómo los avances tecnológicos, aunque buscan mejorar vidas, a menudo no consideran sus limitaciones inadvertidas o a quienes quedan fuera. Los requisitos laborales para los profesores cambian a medida que la tecnología evoluciona, a menudo sin adaptarse a las necesidades de las personas con discapacidades, lo que exige ingenio y creatividad para satisfacer las demandas profesionales en un mundo en constante cambio.
I CONVERSATORIO SOBRE TECNOLOGÍA, INCLUSIÓN Y TRANSFORMACIÓN DIGITAL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Estudios Críticos de Discapacidad y Acceso Inclusivo
La profesora Garland-Thomson trabaja como académica, educadora, investigadora y defensora en un nuevo campo de la educación conocido como estudios críticos de discapacidad. Este campo tiene como objetivo principal promover el acceso, la inclusión y la identidad de las personas con discapacidad en una amplia gama de instituciones y comunidades. Un libro del que fue coautora, About Us, es una colección de ensayos escritos por personas con discapacidades sobre cómo navegan por el mundo. Ella considera que el trabajo más significativo que ha realizado como profesora es "mostrar a todos en un entorno institucional educativo cuán fundamental es la experiencia de la discapacidad para la condición humana y el hecho de que las personas con discapacidad pueden tener una vida digna y productiva".
Como profesora con una discapacidad congénita que restringe la parte superior de su cuerpo, Garland-Thomson explica que la tecnología ha facilitado su trabajo académico en algunos aspectos, pero lo ha complicado en otros. "La mayoría de la gente usa la tecnología para comunicarse, hacer cosas y trabajar, pero para las personas con discapacidad, tenemos el desafío por delante de usar tecnología que no ha sido construida para nosotros", señaló al abordar la relación entre tecnología y discapacidades.

Impacto de la Tecnología: Inclusión y Exclusión
La profesora Garland-Thomson ejemplifica cómo la tecnología puede ser tanto inclusiva como exclusiva. Ella utiliza la tecnología de voz a texto para escribir y tomar notas, ya que los teclados tradicionales no son compatibles con su discapacidad, lo que facilita su trabajo. Sin embargo, cuando el aprendizaje se trasladó rápidamente en línea debido a la pandemia de COVID-19, la tecnología se convirtió en una barrera para una experiencia de enseñanza virtual fluida. Durante las videoconferencias, no podía usar la función de chat ni tomar notas en la mayoría de las plataformas, lo que ilustra cómo la tecnología no siempre está diseñada para personas con discapacidades.
Colaboración y Estrategias Adaptativas
Esta situación la impulsó a colaborar con un colega con problemas de audición. Utilizando una iluminación adecuada y anunciando sus palabras, facilita a su colega la lectura de labios, lo que a su vez permite que su colega la ayude a tomar notas. Las funciones de dictado y subtítulos automáticos de herramientas de videoconferencia como Skype también les permiten comunicarse eficazmente en línea. Para la profesora, la colaboración creativa entre profesores con discapacidad les permite apoyarse mutuamente y mantenerse al día con las cambiantes demandas de su trabajo, incluso cuando sus tecnologías preferidas no siempre son compatibles o están diseñadas para un uso conjunto.
La profesora Garland-Thomson afirma que el proceso de navegar en un entorno de enseñanza e investigación que no fue construido teniendo en cuenta a las personas con discapacidades ha enriquecido su enfoque del trabajo académico sobre la discapacidad, brindándole la oportunidad de volverse más analítica. Su experiencia es "un claro ejemplo de cómo el uso de la tecnología para todas las personas ha cambiado con el tiempo y cómo la tecnología aumentó nuestro acceso [de personas con discapacidades] al mundo y actuó como una barrera para nuestro acceso al mundo al mismo tiempo".
Propuestas para el Futuro de la Educación Inclusiva
Al abordar las implicaciones de la relación entre tecnología y academia para el futuro de la educación, la profesora hizo un llamado a todas las instituciones educativas para que lleven un paso más allá su compromiso con la diversidad y la inclusión. "Para lograr verdaderamente una cultura institucional de inclusión, deben reclutar a más personas con discapacidad y brindar no solo acceso a tecnologías, sino también apoyo", explicó. "Esta es la única forma en que los estudiantes, profesores y administradores con discapacidades pueden sentirse cómodos para identificarse como personas con discapacidades y solicitar las adaptaciones que necesitan sin temor a ser entendidos como un gasto o una carga".
La profesora Garland-Thomson anhela un futuro en el mundo académico donde la discapacidad como asignatura esté incorporada en los planes de estudio y los cursos universitarios y "esté escrita en prosa que sea accesible para todos, sin importar la disciplina académica".
Acciones y Programas de Apoyo en Universidades
Los sistemas de acceso y los programas de apoyo para estudiantes con discapacidad difieren entre instituciones universitarias. Es fundamental revisar y proponer orientaciones en inclusión en educación superior (Lissi et al., 2009; Valenzuela-Zambrano et al., 2017; CINDA, 2019). Las universidades deben considerar tanto el sistema de acceso como los programas de apoyo, y es esencial que los nuevos programas aprendan de las experiencias ya realizadas.
Un estudio realizado en dos etapas en tres universidades de la Región del Bío Bío, Chile, se propuso determinar las temáticas y preguntas directrices, informar sobre los objetivos y aspectos éticos del estudio, y examinar las acciones o programas dirigidos a personas con discapacidad para su permanencia en la universidad. Los resultados revelaron que los estudiantes en situación de discapacidad experimentan variadas condiciones de inequidad (Lissi et al., 2009; Valenzuela-Zambrano, Panão, Chacón-López y López-Justicia, 2017). Un ejemplo de esto es la experiencia de una entrevistada al postular a una ayudantía de Química General, donde se sintió limitada.
I CONVERSATORIO SOBRE TECNOLOGÍA, INCLUSIÓN Y TRANSFORMACIÓN DIGITAL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Desafíos en la Admisión y la Cultura Institucional
A pesar de que las universidades chilenas han aumentado sus procesos de admisión regular para estudiantes que presenten algún tipo de discapacidad (DEMRE, 2017), persisten desafíos. La falta de especificación en algunos casos y la necesidad de enviar cartas o solicitudes a departamentos específicos, como Servicios, pueden ser barreras adicionales (Borland & James, 1999; Salinas et al., 2013; Valenzuela-Zambrano et al., 2017, CINDA, 2019).
La visibilización de las situaciones de discapacidad a través de los relatos de los propios afectados es fundamental. Cinco de los ocho entrevistados en el estudio chileno mencionaron la necesidad de revelar su situación de discapacidad. Estos relatos, que a menudo refieren a personal universitario y a sus compañeros, son cruciales para comprender las barreras organizacionales y culturales que aún persisten.
Para construir una cultura inclusiva, es vital que las instituciones de educación superior incorporen la perspectiva de las personas con discapacidad en todos sus procesos formativos y de apoyo, adoptando la premisa "Nada acerca de nosotros sin nosotros".
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