Intervenciones de Enfermería frente al Maltrato del Adulto Mayor

El maltrato al adulto mayor es un problema social y sanitario complejo, que ha permanecido "oculto" durante mucho tiempo y solo recientemente ha comenzado a visibilizarse y a ser reconocido en los ámbitos profesionales y sociales. A pesar de la complejidad de definir el maltrato a los ancianos, se busca abordar este problema de manera integral. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido el maltrato hacia las personas mayores entre sus desafíos, instando a enfrentarlo a través de políticas públicas.

Esquema de las diversas formas de maltrato al adulto mayor

Definición del Maltrato al Adulto Mayor

La complejidad de encontrar una definición universalmente aceptada de maltrato al adulto mayor es considerable. Sin embargo, en la Primera Conferencia de Consenso sobre el anciano maltratado, celebrada en España en 1995, se acordó definir el maltrato como “cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no, practicado sobre personas de 65 y más años, que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional, que vulnere o ponga en peligro la integridad física, psíquica, así como el principio de autonomía o el resto de los derechos fundamentales del individuo, constatable objetivamente o percibido subjetivamente”.

El maltrato vulnera los derechos y la dignidad como consecuencia del abuso de poder hacia una persona que se encuentra en una situación de desventaja e inferioridad debido a sus limitaciones, ya sea por razón de edad, género o pérdida de capacidades. El tema también está recogido dentro del marco del envejecimiento activo en los siguientes términos: “El maltrato de las personas mayores es una violación de los derechos humanos y una causa importante de lesiones, enfermedades, pérdida de productividad, aislamiento y desesperación. Enfrentarse al maltrato de personas mayores y reducirlo requiere un enfoque multisectorial y multidisciplinario”.

Tipos de Maltrato a Personas Mayores

Diversos tipos de maltrato son identificados, como físico, psicológico, sexual, financiero y negligencia. Los tipos de maltrato descritos por Yon Y, Mikton CR, Gassoumis ZD. et al. incluyen:

  • Maltrato físico: Daño corporal, dolor o deterioro físico, producidos por fuerza física o violencia no accidental. Ejemplos: golpes, quemaduras, inmovilización o sujeción mecánica, administración inapropiada de medicamentos.
  • Maltrato psicológico: Causar intencionadamente angustia, pena, sentimientos de indignidad, miedo o estrés mediante actos verbales o no verbales. Es el tipo más frecuente y se desarrolla una relación en la que el agresor provoca en el anciano inseguridad, angustia y baja autoestima, vulnerando su dignidad y autonomía. Ejemplos: amenazas, insultos, humillaciones, aislamiento, no respetar sus decisiones.
  • Abuso sexual: Comportamientos o contacto sexual de cualquier tipo, intentado o consumado, no consentido o con personas incapaces de dar consentimiento. Ejemplos: acoso sexual, tocamientos, violación.
  • Abuso económico, patrimonial o financiero: Utilización no autorizada, ilegal o inapropiada de fondos, propiedades, o recursos de una persona mayor. Ejemplos: tomar dinero sin permiso, falsificación de firmas, obligar a firmar documentos.
  • Negligencia: Rechazo, negativa o fallo para iniciar, continuar o completar la atención de las necesidades de cuidado de una persona mayor, ya sea voluntaria o involuntariamente, por parte de la persona responsable de su cuidado. Esta conducta amenaza la propia salud o seguridad personal del mayor mediante restricciones o deficiencias en la atención de sus necesidades. Se considera tanto la negligencia física (relacionada con la nutrición, higiene, medicación, etc.) como la emocional (negaciones de afecto, desprecios, aislamiento).
Infografía sobre los tipos de maltrato al adulto mayor

Factores de Riesgo

Los factores de riesgo que contribuyen al maltrato del adulto mayor incluyen aspectos médicos, culturales, sociales, económicos y familiares. Se identifican factores extrínsecos o ambientales, e intrínsecos, entre los que se debe destacar:

  • Enfermedades agudas o crónicas y la accesibilidad a una atención digna.
  • Uso de fármacos.
  • Cambios propios de la edad en relación con la dependencia.
  • Factores culturales, sociales y económicos.
  • Relación familiar.

La Red Internacional para la Prevención del Maltrato al Mayor y la OMS, en un estudio de 2001, coincidieron en señalar como origen del maltrato la estigmatización de la imagen de las personas mayores como pasivos e improductivos, y un ambiente social adverso que no facilita la atención de adultos mayores dependientes por parte de sus familiares.

Por norma general, los ancianos más susceptibles de sufrir algún tipo de maltrato son aquellos que muestran mayor nivel de dependencia. La sobrecarga de las personas cuidadoras es una variable importante, ya que en el contexto familiar y/o en la unidad de cuidados es donde se recogen la mayoría de los casos de maltrato. El género también es una variable a considerar, pues los estudios muestran que, a mayor edad, existe una mayor dependencia económica, física y emocional hacia el agresor, siendo el sexo femenino el más afectado.

Reportaje - Día mundial del maltrato en la vejez

Intervenciones de Enfermería frente al Maltrato del Adulto Mayor

La actuación enfermera ante el maltrato en el anciano se basa en la detección, evaluación, intervención y prevención. Es fundamental identificar signos físicos (hematomas, desnutrición, úlceras por presión) y emocionales (ansiedad, miedo, retraimiento) que puedan indicar abuso.

Detección del Maltrato

Existen diferentes instrumentos de cribado que sirven para detectar rápidamente el maltrato en el anciano y reforzar la sospecha. La detección del maltrato es mayoritariamente observacional. Algunas herramientas son:

  • Elder Abuse Suspicion Index (EASI): Una herramienta de fácil manejo y rápida cumplimentación, utilizada para la detección del riesgo de sufrir maltrato en ancianos sin deterioro cognitivo.
  • Escala de Detección del Maltrato por parte del Cuidador (Caregiver Abuse Screen, CASE): Incluye 8 ítems que permiten evaluar la posibilidad de maltrato psicológico o abandono por parte del cuidador principal. Resultados iguales o superiores a 4 muestran un probable caso de maltrato.
  • Escala de Zarit: Herramienta utilizada por los profesionales de enfermería para el riesgo de cansancio del rol del cuidador, dado su alto nivel de validez.

El área donde más influencia tiene el trabajo de la enfermera y donde mejor puede desempeñar sus actividades es en el ámbito de la Atención Primaria. Para detectar la posible existencia de maltrato, se deben seguir unas pautas de actuación, incluyendo una exploración neurológica mediante escalas o cuestionarios para detectar situaciones de ansiedad, depresión u otros signos de sospecha.

Diagnóstico

El diagnóstico de maltrato en el anciano es complejo debido a una serie de limitaciones y barreras. La confirmación se apoya en la existencia de datos incongruentes con la situación real del paciente o signos físicos y/o psíquicos no atribuibles a otras causas, observados en la entrevista clínica o a través de una denuncia. Es de vital importancia mantener una relación clínica basada en la confianza, empatía y escucha activa con el anciano para lograr que se sincere, ya que muchas personas mayores que sufren abusos no buscan ayuda por vergüenza, miedo al abandono o por la dependencia del abusador.

Intervención

La intervención de Enfermería debe adaptarse a cada situación. Ante la sospecha de maltrato, se debe proceder con cautela. Las intervenciones generales pueden consistir en:

  • Asistencia médica: Para abordar las lesiones físicas y problemas de salud derivados del maltrato.
  • Educación: Proporcionar a las víctimas formación sobre el maltrato y las opciones disponibles, así como diseñar planes de seguridad.
  • Apoyo psicológico: Psicoterapia a corto o largo plazo para que la víctima y sus familiares hablen sobre la depresión y los efectos del trauma.
  • Aplicación de la ley e intervenciones legales: Arresto del agresor, órdenes de restricción y asesoramiento legal, incluida la protección de bienes.
  • Vivienda alternativa: Como una vivienda de acogida para personas mayores o el ingreso en una residencia.
  • Derivación a servicios de apoyo básico: Transporte, asistencia alimentaria y reducción del aislamiento social.

Si las víctimas son competentes para tomar decisiones, deben participar en la determinación de su propia intervención. Si no lo son, un equipo interdisciplinario debe tomar las decisiones, basándose en la gravedad de la violencia, el estilo de vida anterior de la víctima y sus ramificaciones legales. Un profesional de la salud debe controlar cuidadosamente cada caso.

Los familiares, amigos y conocidos, así como los profesionales de la salud, tienen la responsabilidad de ayudar si saben o sospechan firmemente que hay abuso. No es recomendable enfrentarse directamente al abusador, ya que esto puede agravar la situación. En su lugar, se debe denunciar. En algunos lugares, es obligatorio denunciar los abusos y la negligencia sospechados o confirmados, especialmente si ocurren en una institución. Las leyes también contemplan la protección de las personas vulnerables y de quienes denuncian sospechas de abuso.

Prevención

La mejor manera de prevenir el maltrato en el anciano es respetar y promover su autonomía funcional o moral. Esto implica educar a cuidadores sobre el buen trato, fomentar entornos seguros y sensibilizar a la población general. Es importante destacar la educación en salud para los ancianos y la educación social para combatir la estigmatización del maltrato, que a menudo solo reconoce la forma física, ignorando otras como la psíquica o institucional.

Se propone una estrategia que incluye la identificación del problema, elaboración de protocolos y formación, acompañadas de seguimiento y evaluación. Esto implica realizar estudios con familias de pacientes crónicos y ancianos para conocer sus preocupaciones, y encuestas a profesionales para entender cómo les afecta el problema. Con los datos obtenidos, se redactarán protocolos ante posibles casos de maltrato. Se realizarán sesiones formativas en los centros de salud a los profesionales (enfermeras), para que aprendan a valorar al anciano y descubrir si pudiese tratarse de un caso de maltrato. También se llevarán a cabo sesiones de formación/información para las familias cuidadoras y el público en general, y campañas informativas para llegar a la población general.

La enfermera de atención primaria, en las consultas rutinarias de los mayores, realizará la evaluación y seguimiento de la familia. Esto ayudará a la creación de una red de apoyo entre estas familias. Por último, la enfermera realizará un seguimiento de las familias para valorar las posibilidades de maltrato y cómo se enfrentan a la situación de la vejez o enfermedad crónica.

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