Acceso Global al Tratamiento del Dolor: Un Derecho Fundamental y un Desafío Sanitario

El dolor crónico es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, impactando significativamente su calidad de vida. Se define como aquel que persiste durante más de tres meses. Por ejemplo, en España, según el Barómetro del Dolor Crónico en España 2022 de la Fundación Grünenthal y el Observatorio del Dolor de la Universidad de Cádiz, afecta a 9 millones de personas, lo que equivale al 25,9% de la población.

Desde los albores de la humanidad, el dolor y el deseo de controlarlo han acompañado al ser humano. La International Association for the Study of Pain (IASP) lo define como "una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión real o potencial de los tejidos, u ocasionada por dicha lesión". Atendiendo a su evolución temporal, el dolor se clasifica en crónico y agudo. El dolor agudo es una señal de alarma como consecuencia de un daño tisular y generalmente desaparece con la reparación de la lesión. Sin embargo, un tratamiento inadecuado puede llevar a su cronificación.

Esquema de la clasificación del dolor agudo y crónico

La Medicina del Dolor y su Enfoque Multidisciplinar

La medicina del dolor se enfoca en encontrar los mecanismos para aliviar estos cuadros, mejorar la vida de los pacientes e incidir en los factores que provocan el desarrollo del dolor. Esta especialidad abarca diversas áreas médicas, incluyendo la anestesiología, rehabilitación, traumatología, neurología y neurocirugía, entre otras. Vivir con dolor crónico es un desafío, pero adoptar un enfoque proactivo en el tratamiento, que incluya la colaboración estrecha con especialistas, puede marcar una gran diferencia. El dolor crónico no tiene que ser una sentencia de vida; con los avances en medicina y un enfoque personalizado, es posible recuperar la calidad de vida.

Innovaciones en Tratamientos para el Dolor

Las innovaciones tecnológicas han mejorado las opciones de tratamiento del dolor crónico. Entre las técnicas más destacadas se encuentran:

  • Estimulación Nerviosa Transcutánea (TENS): Impulsos eléctricos que bloquean las señales de dolor mediante cómodas pegatinas colocadas en la piel.
  • Radiofrecuencia: Esta técnica innovadora utiliza impulsos eléctricos específicos para interrumpir la transmisión del dolor desde su origen hasta el cerebro, ofreciendo un alivio prolongado. Permite desactivar nervios específicos responsables del dolor.
  • Neuroestimulación: Sistemas avanzados de estimulación, similares a los marcapasos, que, colocados junto a la médula, modulan la transmisión de la información nerviosa, reduciendo sustancialmente el dolor en pacientes con cuadros severos.
  • Discectomías y Tratamientos Intradiscales: Intervenciones dirigidas a problemas específicos de la columna vertebral.
  • Terapia Magnética Transcraneal.

Además, la rehabilitación es fundamental para recuperar la funcionalidad y reducir la dependencia de medicamentos. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado de las lesiones pueden evitar el dolor crónico.

El Dolor como un Derecho Humano y Problema Ético Global

El dolor es uno de los síntomas que más sufrimiento produce en cualquier enfermedad y constituye un problema básico de salud en todo el mundo. Sin embargo, con frecuencia no recibe el tratamiento adecuado por razones culturales, religiosas, actitudes de la sociedad y de los profesionales sanitarios, así como por motivos políticos y económicos.

Perspectiva Ética

Desde el punto de vista ético, aliviar el dolor es un derecho del ser humano y una obligación de los profesionales sanitarios. Esta responsabilidad está recogida en el Juramento Hipocrático y en la Declaración de Ginebra, que exige ante todo velar por la salud del paciente. El alivio del dolor es un claro ejemplo del principio de beneficencia, que consiste en orientar el ejercicio de la Medicina a buscar el bien del paciente. Permitir que sufra dolor sin poner los medios necesarios para evitarlo vulnera abiertamente este principio. No proporcionar los medios terapéuticos disponibles actualmente para el alivio del dolor constituye una forma de abandono que, llevado a un caso extremo, podría considerarse como omisión del deber de socorro.

El principio de no maleficencia se basa en el principio hipocrático de primum non nocere ("ante todo no hacer daño"), implicando que ningún profesional sanitario debería ocasionar perjuicios a un enfermo. El principio de autonomía se refiere a la capacidad del enfermo para decidir sobre su tratamiento. No proporcionar información sobre las medidas disponibles para el control del dolor contraviene el derecho del paciente de participar activamente en la elección de la terapéutica, afectando seriamente al principio de autonomía. El principio de justicia establece que la Medicina debe tratar a todos los seres humanos sin ningún tipo de discriminación, protegiendo más a los más desfavorecidos y asegurando una distribución justa y equitativa de los recursos sanitarios.

Perspectiva Legal y de Salud Pública

Desde un punto de vista legislativo, la legislación internacional en materia de derechos humanos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1976), obliga a los Estados firmantes a proteger con todos los recursos a su alcance los derechos que la misma garantiza, aunque no establece expresamente el derecho a un alivio adecuado del dolor. No obstante, el derecho a la salud lleva implícito el derecho a un adecuado tratamiento del dolor.

La Constitución Española de 1978, en su artículo 43, reconoce el derecho a la protección de la salud y, por tanto, el derecho de los ciudadanos a recibir una asistencia sanitaria adecuada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado que el alivio del dolor es un derecho fundamental y que incurre en una falta de ética grave aquel profesional de la salud que impida a un ser humano el acceso a la posibilidad de alivio del mismo. La OMS ha dictado criterios indispensables para un buen control del dolor, incluyendo la adecuada formación de los profesionales y la disponibilidad de fármacos.

🔴 #Entrevista | Santiago Bastidas, especialista en medicina del dolor.

Subestimación y Subtratamiento del Dolor

Sabemos que, en todo el mundo, el dolor agudo suele estar infravalorado e infratratado, a pesar de que existen tratamientos eficaces y asequibles. Además de afectar al individuo fisiológica y psicológicamente, el dolor no tratado tiene un amplio impacto social y económico, y es muy probable que la situación empeore. Al mismo tiempo, el 80% de la población mundial carece de acceso a medicamentos opioides. A diferencia del tratamiento del dolor crónico, para el que hay pocas pruebas que respalden su uso, los opiáceos son muy eficaces en el tratamiento del dolor agudo.

A pesar de estas cifras extraordinarias, la concienciación sobre estos problemas entre el personal sanitario, los gestores y la sociedad en general sigue siendo escasa, y se ve agravada por la falta de formación en el tratamiento del dolor. La falta de una formación adecuada por parte del personal sanitario es una de las causas de la ausencia de evaluación o valoración inadecuada de la intensidad del dolor, así como de un tratamiento subóptimo. La comunicación inadecuada entre profesionales y pacientes es otra de las razones del infratratamiento o mal tratamiento.

La actitud o comportamiento del que descuida o se descuida en algo se denomina "negligencia". Se podrían denominar así situaciones en las que no se realiza una terapéutica analgésica adecuada existiendo medios suficientes para hacerlo.

Mejora del Acceso a la Analgesia en los Sistemas de Salud

Para mejorar el acceso adecuado a los medicamentos opiáceos y garantizar la disponibilidad de medicamentos analgésicos incluidos en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS, es crucial el compromiso con los líderes sanitarios. Los gobiernos deben adoptar medidas eficaces, cuando sea posible, para un tratamiento adecuado del dolor, reconociendo sus consecuencias en términos de salud, productividad y costo económico.

Se debe establecer un sistema y un procedimiento estándar para registrar y recopilar información relativa al dolor para un monitoreo y estadísticas correctas.

Formación de Profesionales de la Salud

La formación de los profesionales de la salud debe ser integral e incluir:

  • Evaluación del dolor y su control basado en la evidencia.
  • Eficacia y riesgos de los analgésicos, incluyendo medicamentos para el dolor, acción de los opioides, prevención de reacciones adversas, ajuste y conversión de dosis.
  • Opciones de tratamiento no farmacológicas.
  • Habilidades de comunicación interpersonal, sensibilidad cultural y capacidad de evaluar el dolor a nivel fisiológico, psicológico y espiritual.

Recomendaciones para el Tratamiento del Dolor Neuropático

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en The Lancet Neurology, que incluyó datos de 313 ensayos controlados aleatorizados con casi 50.000 participantes, recomendó tres clases de medicamentos para uso de primera línea en el dolor neuropático:

  • Ligandos alfa-2 delta: como pregabalina y gabapentina.
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina: como la duloxetina.
  • Antidepresivos tricíclicos: como la amitriptilina.

Como terapias de segunda línea, se establecieron los parches de capsaicina y lidocaína, así como la crema de capsaicina, a pesar de sus bajos efectos sobre el dolor. El Grupo de Interés Especial sobre Dolor Neuropático de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor publicó por primera vez sus directrices en 2007, y la última actualización fue en 2015.

Declaración de Montreal y el Derecho a la Terapia del Dolor

La Declaración de Montreal, un hito en la lucha contra la gestión inadecuada del dolor a nivel mundial, es un documento clave para iniciativas conjuntas de científicos, médicos, responsables de políticas sanitarias, aseguradoras de salud y otras instituciones. Su objetivo es garantizar el acceso a la terapia del dolor como un derecho humano fundamental. El acceso no discriminatorio a la terapia del dolor es un indicador de los sistemas de salud y las sociedades modernas que atienden las necesidades de las personas afectadas por el dolor causado por lesiones o enfermedades, incluido el sufrimiento al final de la vida.

Los gobiernos deben revisar periódica y adecuadamente las políticas sobre el control de medicamentos para asegurar la disponibilidad y accesibilidad de los fármacos controlados, como los opioides. Los pacientes con dolores deben tener acceso a medicamentos eficaces para el dolor, incluidos los opioides. Los gobiernos deben asegurar que los medicamentos controlados, incluidos los opioides, estén disponibles y accesibles para ayudar a aliviar el sufrimiento.

Autores clave en la promoción del acceso y manejo del dolor incluyen a C. Martínez Caballero (Directora de Proyectos Científicos de EMNIPRE. Efhre International University. Belize), F. Collado Collado (Clínica del Dolor. Unidad de Dolor Agudo. Hospital Puerta del Mar. Cádiz), J. Rodríguez Quintosa (President. Efhre International University. Belize) y J. Moya Riera (Director del Fórum Mediterráneo Multidisciplinar contra el Dolor).

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