El abandono del adulto mayor en las pensiones: desafíos y soluciones

La situación de los adultos mayores en la sociedad contemporánea presenta desafíos complejos, especialmente en lo que respecta a la seguridad social, el bienestar emocional y la participación activa. El abandono, aunque a menudo oculto, es una realidad que afecta a una parte significativa de esta población, con consecuencias graves en su calidad de vida y dignidad.

Realidad demográfica y social del adulto mayor

De acuerdo con el Censo 2017, la población de adultos mayores alcanza los 2 millones 850.171 personas, lo que representa el 16,2% de los habitantes del país. A pesar de este volumen demográfico, solo 3 de cada 10 de ellos mantiene un trabajo remunerado. La vulnerabilidad de este grupo se ve acentuada por diversas situaciones de maltrato, las cuales, con frecuencia, son ocultadas por múltiples razones, haciendo que la dimensión real del abandono sea desconocida.

Gráfico estadístico sobre el envejecimiento poblacional

Esta realidad eleva significativamente los riesgos en la seguridad social de los adultos mayores, su exposición a delitos y el daño en la salud mental al vivir en soledad. Casos recientes han puesto de manifiesto esta problemática, como el fallecimiento de un adulto mayor de 94 años en la comuna de Independencia, cuyos restos, en estado de abandono, fueron hallados al interior de su casa en octubre pasado, con una data de muerte proyectada en 12 meses. Otro ejemplo es el hallazgo por Carabineros de El Quisco de una mujer de 87 años, en una habitación rodeada de basura, que presentaba indicios de desnutrición.

Evolución de los hogares de adultos mayores

Según datos censales, los hogares conformados por personas de 65 años o más han mostrado un aumento notable, pasando del 4,3% en 1992 al 11,6% en 2024. Se proyecta que un número significativo de estos hogares podrían corresponder a viviendas unipersonales habitadas por este segmento de la población, lo que subraya la creciente tendencia hacia la vida en solitario en la vejez.

Macarena Rojas, directora ejecutiva del Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento, destaca que la vejez es una realidad heterogénea. Existen adultos mayores de rangos etarios menores que permanecen activos laboralmente por más años, no necesariamente en desprotección o abandono. Sin embargo, se ha observado un cambio cultural significativo en el acompañamiento familiar. Rojas explica: “En Chile estábamos muy arraigados al acompañamiento familiar. Era muy común familias que convivían con los abuelos constantemente. Eso hoy día se ha modificado mucho. Las familias se han transformado, hay menos hijos para cuidar, acompañar o sostener a los mayores. Muchas veces viven en ciudades o en regiones distintas, y algunas personas mayores también por voluntad propia quieren mantener su independencia.”

Documental: “Herencias, contrastes de la vida del adulto mayor”

Estrategias para mejorar la calidad de vida y prevenir el abandono

Fomento de la participación y la actividad productiva

  • Jubilación progresiva: Es fundamental crear un proceso de jubilación progresiva que permita a los adultos mayores mantener un rol productivo por el tiempo que consideren necesario y sus condiciones de salud lo permitan. Esto no solo contribuye a su bienestar económico, sino también a su sentido de propósito y pertenencia.
  • Educación y capacitación: Generar oportunidades de educación y capacitación para este segmento en los distintos niveles existentes en la sociedad es crucial. En varios países desarrollados ya existen universidades para adultos mayores, lo que demuestra la viabilidad y el valor de estas iniciativas.

Apoyo a la salud y el bienestar social

  • Instituciones de salud especializadas: Es importante estimular y apoyar a instituciones de salud especialistas que se inserten en la comunidad, pudiendo llegar efectivamente a esta población. El acceso a servicios de salud adecuados es un pilar fundamental para prevenir el deterioro y mejorar la calidad de vida.
  • Vivir en familia: Vivir en familia es altamente recomendable, ya que fortalece los aspectos emocionales, cognitivos y físicos. El apoyo familiar constituye una red de seguridad vital.
  • Participación comunitaria: Participar en la comunidad de forma regular disminuye el riesgo de deterioro cognitivo y físico a la mitad. La interacción social y el sentido de pertenencia son protectores contra el aislamiento.

Desarrollo personal y autocuidado

  • Actividad intelectual: Realizar actividad intelectual con la mayor exigencia abordable, como la lectura, el aprendizaje de nuevas habilidades o la resolución de problemas, contribuye a mantener la agudeza mental.
  • Cuidado de la apariencia personal: Cuidar nuestra apariencia e imagen personal, además de fomentar la autoestima, puede impactar positivamente en la interacción social y el bienestar general.

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