Introducción a las Visitas Domiciliarias
Las visitas domiciliarias representan una estrategia fundamental en la atención de la salud materno-infantil, con una larga historia en las sociedades occidentales para brindar servicios a poblaciones vulnerables. En muchos países europeos, estas visitas forman parte de la rutina del cuidado de la salud materno-infantil, aunque su establecimiento en Canadá y Estados Unidos ha sido menos consolidado. En las últimas tres décadas, una de las estrategias de prevención más prometedoras para disminuir las tasas de maltrato infantil ha sido la provisión de servicios de salud, educación en crianza y apoyo social a mujeres embarazadas y familias con niños pequeños en su propio hogar.
Un visitador domiciliario capacitado se acerca al hogar para conocer a la gestante y su familia. Este profesional suele ser un enfermero, un trabajador social u otro miembro del personal debidamente formado.

Programas y Elegibilidad para Visitas Domiciliarias
Los programas de visitas domiciliarias, a menudo financiados por entidades como la Health Resources and Services Administration (HRSA), generalmente atienden a mujeres embarazadas, bebés y niños de hasta 5 años, priorizando comunidades con altas necesidades. Los criterios de elegibilidad pueden variar significativamente entre los programas locales, adaptándose a las necesidades específicas de cada comunidad. Para determinar la elegibilidad, se recomienda contactar directamente con un programa local, donde un coordinador de inscripción evaluará la situación individual.
En la primavera de 2010, la Health Resources and Services Administration y la Administration for Children anunciaron la disponibilidad de fondos para el programa Affordable Care Act Maternal, Infant, and Early Childhood Home Visiting Program. Este programa enfatiza el apoyo y la implementación exitosa de programas de visitas domiciliarias de alta calidad que demuestren efectividad.
Impacto y Evidencia de las Visitas Domiciliarias
Aunque algunos metaanálisis de programas de visitas domiciliarias sugieren que diversas intervenciones pueden reducir resultados adversos como el maltrato y las lesiones infantiles, es crucial considerar la representatividad de los ensayos en la clasificación cruzada de poblaciones objetivo, modelos de programas y formación de los visitadores familiares. La comprensión de los impactos de estos programas en el desarrollo social y emocional de los niños comienza con la identificación de aquellos que han influido en los factores de riesgo y protección relacionados con el niño y su desarrollo emocional, así como en los resultados específicos.
Un número reducido de programas de visita domiciliaria ha mejorado los resultados de embarazos, la trayectoria de vida de los padres, la tasa de abuso y negligencia infantil, los cuidados parentales y los problemas emocionales y sociales de los niños. Las intervenciones con mayores perspectivas de modificación de estos resultados son aquellas que han empleado visitadores familiares profesionales, especialmente enfermeras, quienes han demostrado efectos sistemáticos sobre resultados clínicos significativos en diversos ensayos.

Cuando los responsables de políticas y los profesionales deciden invertir en servicios de visitas domiciliarias durante el embarazo y los primeros años de vida del niño, es fundamental examinar cuidadosamente las bases de evidencia del programa en el que se invierte.
Resultados de Estudios Específicos
Estudio en el Hospital de Apoyo de Pichanaki (2019)
Un estudio observacional, retrospectivo y transversal realizado en el Hospital de Apoyo de Pichanaki durante 2019, con 104 gestantes que recibieron visita domiciliaria, arrojó los siguientes resultados:
- Características sociodemográficas: 49.9% adolescentes, 58.7% nivel de instrucción secundaria, 27.9% primaria, 35.6% solteras. El 36.5% se dedica a la agricultura, 29.8% a trabajo independiente y 27.9% son amas de casa. El 52.9% residen en zona urbana y el 47.1% en zona rural.
- Motivos de la visita: Plan de parto (40.4%), no acudir a su atención prenatal (APN) (31.7%), presentar riesgos (20.2%) y parto domiciliario (5.8%).
- Problemas identificados: Dudas sobre el lugar del parto (38.5%), falta a su APN (34.6%), antecedentes de cesárea anterior (15.4%), parto domiciliario, VIH.
- Actividades demandadas: Educativa (81.7%), sensibilización en la APN y toma de análisis (74%), cumplimiento de toma de sulfato y tratamientos (46.2%). El 6.7% requirió coordinación para el cumplimiento de baterías de laboratorio.
- Resultados adicionales: En el 43.3% se tamizó violencia basada en género, y en el 48.1% se concluyó el plan de parto y firma de compromiso de un parto seguro.
La conclusión de este estudio resalta que el obstetra realiza visitas domiciliarias para vigilar el desarrollo del embarazo y lograr un parto seguro, priorizando a adolescentes, gestantes con lugar de parto no definido y aquellas con riesgo, a fin de salvaguardar la vida de la madre y el niño.
Visitas Domiciliarias en Entornos de Crisis y Comunidades Vulnerables
Se recomienda el parto y la atención postnatal inmediata en centros de salud u hospitales. Sin embargo, en situaciones de crisis, las mujeres pueden tener dificultades para acceder a la atención en centros de salud, además de las restricciones culturales de aislamiento postnatal. En entornos donde los programas de salud comunitarios son limitados, el establecimiento de visitas domiciliarias se vuelve más complejo.
El personal de salud no profesional, como los Trabajadores de Salud Comunitarios (TSC) y visitadores del hogar, pueden ser capacitados para proporcionar atención posnatal a nivel domiciliario, manteniendo vínculos con la atención formal a través de redes de referencia. Esto es especialmente útil en escenarios humanitarios con escasez de trabajadores de la salud locales. La preparación del personal para la posibilidad de que las mujeres necesiten atención en sus hogares, tanto inmediatamente después del parto como a más largo plazo, es crucial.
En situaciones de crisis, las mujeres que dan a luz fuera de un centro de atención sin supervisión especializada, y en áreas donde la atención profesional continua no está garantizada, enfrentan un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad materna y neonatal. Las visitas domiciliarias en la primera semana de vida son una estrategia probada para reducir las muertes neonatales en entornos de alta mortalidad y vincular a las mujeres y sus bebés a servicios continuos.
Incluso cuando la inseguridad o la destrucción de carreteras impiden las visitas domiciliarias, se deben identificar otras formas de seguimiento, como llamadas telefónicas estructuradas. Los Visitadores del Hogar pueden dejar información sobre señales de peligro y números de contacto de emergencia.

Iniciativas del Ministerio de Salud (Minsa) en Perú
Con el objetivo de mejorar el estado nutricional y de salud de las gestantes, así como de niñas y niños hasta los 12 meses, el Ministerio de Salud (Minsa) ha lanzado programas de visitas domiciliarias. En el distrito de San Juan de Miraflores, en coordinación con los Gobiernos locales de Lima Metropolitana y Callao, se ha capacitado a más de 600 agentes comunitarios (actores sociales) para realizar estas visitas. A nivel nacional, más de 22,000 actores sociales realizan visitas domiciliarias a más de 203,000 niños y 35,000 gestantes en 879 distritos priorizados.
Las visitas domiciliarias a gestantes tienen como fin sensibilizar sobre la prevención y control de la anemia, asegurando que los niños nazcan en condiciones saludables. El trabajo conjunto se enfoca no solo en la niña y el niño (fomentando lactancia materna, control de crecimiento y desarrollo, y esquema de vacunación), sino también en la prevención de la anemia en las gestantes.
Durante las visitas domiciliarias, se involucra a la gestante en su cuidado y autocuidado para una gestación responsable, asegurando su acceso a servicios básicos. Se prioriza conocer su estado de salud, si recibe su paquete de servicios básicos, y se le orienta para acudir a su establecimiento de salud, consumir suplementación de hierro y mantener una alimentación saludable rica en hierro.
Visitas Domiciliarias en Mujeres con Problemas de Alcohol o Drogas
Existe una limitada información sobre las visitas domiciliarias en mujeres embarazadas o en posparto con problemas de alcohol o drogas. Estas mujeres presentan un mayor riesgo de aborto espontáneo, bajo peso al nacer, infecciones y depresión posnatal, y sus recién nacidos están expuestos a síntomas de abstinencia o deficiencias del desarrollo.
El objetivo de las visitas domiciliarias es mejorar los resultados sanitarios y sociales de madres y recién nacidos. Una revisión de siete ensayos con 803 mujeres encontró evidencia de que las visitas domiciliarias posparto pueden aumentar la participación de estas mujeres en servicios de tratamiento de drogas y el uso de anticonceptivos. Sin embargo, no hubo datos suficientes para determinar si esto mejoró la salud del recién nacido o de la madre.
Los visitadores en estos estudios incluyeron enfermeras comunitarias, pediátricas, asesores capacitados, asistentes paraprofesionales, parteras y voluntarias. A pesar de las limitaciones metodológicas, la evidencia sugiere que las visitas domiciliarias son un método con potencial para mejorar los resultados en estas poblaciones. No obstante, no hay evidencia suficiente para recomendar su uso sistemático en mujeres embarazadas o en posparto con problemas de drogas o alcohol.
Visitas domiciliarias - Nuestros Niños Sanos y Listos
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