Triglicéridos en Adultos Mayores: Riesgos, Control y la Importancia del Omega-3

Los triglicéridos son la forma más común de grasa presente en el cuerpo y en la mayoría de los alimentos que consumimos. Desempeñan un papel esencial en la provisión de energía, el desarrollo celular, la inmunidad y la coagulación sanguínea. El cuerpo los utiliza como fuente de energía y, en cierta medida, son necesarios para el correcto funcionamiento de las células.

Cuando comemos, las calorías, el azúcar y el alcohol extra que el cuerpo no necesita de inmediato se convierten en triglicéridos y se almacenan en las células grasas. Entre comidas, las hormonas liberan esos triglicéridos para dar energía. Sin embargo, si se consumen más calorías de las que se queman de forma sostenida, los triglicéridos pueden acumularse en exceso, circulando por la sangre y aumentando el riesgo de diversos problemas de salud.

Triglicéridos Altos (Hipertrigliceridemia)

¿Qué significan los triglicéridos elevados?

La hipertrigliceridemia, conocida comúnmente como tener los niveles de triglicéridos altos, consiste en una elevación anormal de este tipo de grasa en la sangre. Si el nivel de triglicéridos en la sangre es elevado, esto podría significar un alto riesgo de tener problemas de salud. Los triglicéridos elevados representan un factor de riesgo cardiovascular importante.

Niveles elevados de lípidos en sangre son uno de los principales factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. La hiperlipidemia es una condición caracterizada por diversas anomalías en las cantidades de lípidos presentes en sangre: hipertrigliceridemia, aumento del “colesterol malo” (LDL) y bajos niveles de “colesterol bueno” (HDL).

Riesgos Asociados a los Triglicéridos Altos

El exceso de triglicéridos en la sangre puede afectar el funcionamiento de las arterias, provocando su estrechamiento y endurecimiento, lo que se conoce como aterosclerosis. Esto aumenta el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos y enfermedad arterial periférica (EAP). Además, los niveles muy altos de triglicéridos también pueden generar inflamación aguda del páncreas (pancreatitis) y contribuir al desarrollo de hígado graso, una acumulación de grasa en el hígado que puede progresar a inflamación y daño hepático.

Los triglicéridos altos a menudo son un signo de otras afecciones que aumentan el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, incluyendo la obesidad y el síndrome metabólico, un grupo de condiciones como demasiada grasa alrededor de la cintura, hipertensión arterial, triglicéridos altos, hiperglucemia y niveles anormales de colesterol.

Causas y Factores de Riesgo

El aumento de los triglicéridos puede ser resultado de una combinación de factores genéticos, hábitos de vida y condiciones médicas. Las causas más frecuentes incluyen:

  • Alimentación desbalanceada: Una dieta alta en azúcares y carbohidratos refinados (pan blanco, bebidas azucaradas, jugos, masas y dulces) es la principal responsable, ya que el cuerpo convierte el exceso de azúcar directamente en triglicéridos. Numerosos estudios en las últimas décadas han demostrado que una dieta rica en ácidos grasos saturados es la principal causa de dislipidemias.
  • Consumo excesivo de alcohol: Incluso cantidades moderadas pueden elevar los triglicéridos de forma significativa, ya que el alcohol es metabolizado por el hígado directamente como grasa.
  • Sedentarismo: La falta de actividad física reduce la capacidad del cuerpo para utilizar las grasas como energía.
  • Sobrepeso y obesidad: El exceso de grasa corporal, especialmente abdominal, se asocia directamente con triglicéridos altos.
  • Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2: Cuando el cuerpo no usa bien la insulina, se desregula el metabolismo de las grasas.
  • Hipotiroidismo: La tiroides lenta reduce el metabolismo de los lípidos.
  • Factores genéticos y hereditarios: Algunas personas tienen una predisposición familiar a la hipertrigliceridemia, independientemente de sus hábitos.
  • Enfermedades renales y hepáticas.
  • Medicamentos: Ciertos medicamentos, como diuréticos, hormonas (estrógeno y progestina), retinoides, esteroides, betabloqueadores y algunos inmunosupresores o medicamentos para el VIH, pueden elevar los triglicéridos como efecto secundario.
  • Menopausia y tabaquismo.
Infografía sobre las principales causas de triglicéridos altos

Síntomas de Triglicéridos Altos

Esta es la parte complicada: los triglicéridos altos generalmente no producen síntomas. La mayoría de las personas con triglicéridos elevados no siente nada, incluso con valores de 300 o 400 mg/dL. Por eso, un examen de sangre es la única forma confiable de detectarlos. Los niveles altos de triglicéridos usualmente no causan síntomas, en general se detectan cuando el médico solicita pruebas de sangre que incluyen un panel de lípidos.

Solo en casos muy severos (sobre 500-1000 mg/dL) pueden aparecer señales como:

  • Dolor abdominal (señal de pancreatitis).
  • Xantomas (pequeños depósitos de grasa bajo la piel).
  • Arco corneal (anillo grisáceo alrededor del iris).

La Importancia del Omega-3 en Adultos Mayores

Un estudio reciente ha demostrado la asociación entre bajas concentraciones de omega-3 y niveles más altos de triglicéridos entre personas mayores de 70 años. Esta investigación, realizada por un grupo de investigadores de la Universidad de Newcastle de Callaghan (Australia) y publicada en la revista The Journal of Nutritional Biochemistry, ha puesto de manifiesto que los ancianos con un Índice Omega-3 alto (una medida de la cantidad de EPA y DHA en sangre), mostraron un nivel de triglicéridos un 28% menor respecto a quienes tenían un índice más bajo. Esto sugiere la importancia de los ácidos grasos poliinsaturados en el mantenimiento de una buena salud en la vejez.

Asociación entre bajo Índice Omega-3 y triglicéridos altos

El objetivo de este estudio fue investigar la asociación entre el Índice Omega-3 -es decir, el porcentaje de EPA y DHA respecto al total de grasas presentes en las membranas de los glóbulos rojos- y el perfil lipídico en sangre en personas mayores de 70 años. Todavía son escasas las investigaciones realizadas sobre ancianos y los efectos del consumo a largo plazo de omega-3.

Los datos obtenidos de hombres y mujeres australianos mayores de 70 años indicaron que los niveles de triglicéridos eran hasta un 28% más bajos en los sujetos con un valor medio más alto de Índice Omega-3, en comparación con aquellos con un valor medio más bajo. El nivel de EPA y DHA en sangre también se asoció a una mejor proporción entre colesterol total y HDL, subrayando la importancia de los omega-3 para un envejecimiento saludable.

Según Jessica Ferguson, la investigadora principal del estudio, esta asociación confirma la eficacia prolongada del vínculo entre omega-3 y triglicéridos plasmáticos, ya que el Índice Omega-3 refleja el consumo dietético prolongado de omega-3.

Gráfico que muestre la relación entre el Índice Omega-3 y los niveles de triglicéridos

Diferencias entre hombres y mujeres

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron los datos de 276 personas con una edad media de 77,6 años, que participaron en un estudio sobre salud y estilo de vida en personas jubiladas. Los resultados mostraron que las mujeres tenían un Índice Omega-3 significativamente mayor que el de los hombres, y que su valor se asociaba inversamente con las concentraciones de triglicéridos. También se puso de manifiesto una asociación positiva entre los niveles de omega-3 y el colesterol bueno HDL.

En cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres, se observó que la probabilidad de tener triglicéridos elevados era mayor solo en las mujeres con el Índice Omega-3 más bajo. Esta tendencia sugiere la necesidad de futuros estudios en subgrupos masculinos y femeninos, y podría implicar recomendaciones sobre el consumo de omega-3 en la dieta que varíen según edad y sexo, con el fin de optimizar eficazmente los efectos hipolipemiantes del EPA y el DHA y mantener un perfil lipídico saludable. Es posible que la interacción entre hormonas sexuales y omega-3 deba ser considerada por los investigadores.

Contexto Histórico y Confirmación

Las primeras observaciones sobre el efecto cardiosaludable de los omega-3 se realizaron en las poblaciones de esquimales de Groenlandia, cuya dieta está basada en el pescado, mamíferos marinos y aceite de pescado, y, por lo tanto, es muy rica en omega-3. Los investigadores notaron que la mortalidad por enfermedades cardiovasculares era mucho menor que en poblaciones industrializadas con menor consumo de pescados. Desde entonces, los estudios posteriores han confirmado que los ácidos grasos omega-3 disminuyen notablemente la trigliceridemia.

Según los científicos que llevaron a cabo el estudio, los resultados obtenidos no solo confirman la importancia del Índice Omega-3 como un factor de riesgo útil para el diagnóstico precoz y la prevención de enfermedades cardiovasculares en adultos, sino que también promueven la necesidad de estudios sobre los efectos a largo plazo de una dieta rica en omega-3 en personas mayores. Los resultados de estos estudios podrían favorecer el desarrollo de estrategias alimentarias destinadas a mejorar los niveles de omega-3, favorecer el envejecimiento saludable y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Diagnóstico y Valores de Referencia

Cómo se miden los triglicéridos

Los triglicéridos se miden en miligramos por decilitro (mg/dL) mediante un examen de sangre, usualmente como parte de un perfil lipídico. Un panel de lípidos examinará en la sangre los niveles de colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL y triglicéridos. La información que brinda un perfil lipídico ayuda a los profesionales de la salud a calcular el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Para la prueba de triglicéridos, el profesional de la salud toma una muestra de sangre de una vena de un brazo. Es crucial ayunar (no comer ni beber nada, solo agua) durante 8 a 12 horas (idealmente 12-14 horas) antes de la extracción de sangre, ya que comer antes del examen puede elevar los valores significativamente y dar un resultado que no refleja el estado real. Los resultados suelen estar disponibles en unos cuantos días y el médico hará recomendaciones con base en los niveles indicados en las pruebas.

Los riesgos de un análisis de sangre son mínimos. En general, los triglicéridos se miden en miligramos (mg) de triglicéridos por decilitro (dL) de sangre. Las pautas para niños y adolescentes son diferentes a las de los adultos. Si los niveles de triglicéridos en sangre están en el límite, el profesional de la salud puede solicitar otro análisis de sangre llamado apolipoproteína B o "apo B". Los resultados de este análisis pueden ayudar a entender qué tan alto puede ser el riesgo de tener problemas cardíacos y vasculares.

Valores normales de triglicéridos en sangre

Los valores de triglicéridos en sangre se basan en un estado de ayuno y se miden en miligramos de triglicéridos por decilitro de sangre (mg/dL):

Nivel de Triglicéridos (mg/dL) Categoría Recomendación General
Menor a 150 mg/dL Normal Mantener hábitos saludables. Chequeo anual.
150 - 199 mg/dL Limítrofe alto Ajustes en dieta y actividad física. Control en 3-6 meses.
200 - 499 mg/dL Alto Consulta médica. Cambios de hábitos y posible tratamiento farmacológico.
500 mg/dL o más Muy alto Atención médica prioritaria. Riesgo elevado de pancreatitis aguda.

Es importante recordar que los triglicéridos deben medirse siempre en ayunas (al menos 8 horas).

¿Con qué frecuencia deben realizarse las pruebas?

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) sugiere que las personas mayores de 20 años se realicen pruebas cada 4 a 6 años. Según la salud individual, el médico puede sugerir realizarlas con más frecuencia. La AHA también recomienda que los niños se realicen pruebas una vez entre los 9 y 11 años y una vez entre los 17 y 21 años.

Se recomienda medir los triglicéridos:

  • Todo adulto mayor de 20 años, al menos cada dos años como parte de un perfil lipídico de rutina.
  • Anualmente si se tiene sobrepeso, diabetes, hipertensión, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular o colesterol alto.
  • Cada 3-6 meses si ya se tiene diagnóstico de hipertrigliceridemia y se está en tratamiento.

Diferencia entre Triglicéridos y Colesterol

Los triglicéridos y el colesterol se forman en el hígado y se consumen por los alimentos. Ambos circulan en la sangre. Aunque existen algunas similitudes, tienen funciones distintas:

  • Los triglicéridos son un tipo de grasa o lípidos que almacenan las calorías que no se usan, sirviendo como reserva de energía.
  • El colesterol es una lipoproteína (una sustancia cerosa) que el organismo necesita para formar células, producir ciertas hormonas y sintetizar la vitamina D, entre otras funciones. Existen dos tipos de colesterol: el colesterol LDL (malo) y el colesterol HDL (bueno).

Aunque los triglicéridos son un factor de riesgo cardiovascular tan importante como el colesterol, suelen ser mucho menos conocidos.

Diagrama comparativo de triglicéridos vs. colesterol

Triglicéridos Bajos: ¿Es un Problema?

Valores bajos de triglicéridos (menor que 150 mg/dL, o específicamente bajo 50 mg/dL) son poco frecuentes y generalmente no representan una preocupación, a menudo reflejando decisiones de estilo de vida como una dieta baja en grasas o una dieta sana que incluye ayuno.

Sin embargo, en ciertos casos, un nivel bajo de triglicéridos también podría ser una indicación de una afección subyacente como desnutrición, mala absorción intestinal (por ejemplo, enfermedad celíaca) o hipertiroidismo (tiroides hiperactiva). Dichas afecciones usualmente se diagnosticarían por la presencia de otros síntomas. Si los triglicéridos están bajos y no se tienen otros síntomas, generalmente no requiere tratamiento, pero si es un hallazgo inesperado, el médico puede investigar la causa.

Estrategias para Controlar los Triglicéridos

La buena noticia es que los triglicéridos son uno de los valores más sensibles a cambios en el estilo de vida. Muchas personas logran normalizarlos en 2-3 meses sin necesidad de medicamentos.

Cambios en el Estilo de Vida

Para mejorar los niveles de triglicéridos, es fundamental optar por un estilo de vida saludable que incluya una dieta adecuada, dejar de fumar y hacer ejercicio regularmente. Los estilos de vida saludables que reducen los niveles altos de triglicéridos incluyen:

Dieta

La dieta es el cambio con mayor impacto, pudiendo reducir los triglicéridos entre un 20% y 50%.

  • Reducir azúcares y carbohidratos refinados: Evitar los carbohidratos simples (como azúcar, miel, bebidas azucaradas y refrescos), la fructosa, pan blanco, masas, pasteles, galletas y dulces, ya que son los principales culpables. El azúcar es el principal combustible de los triglicéridos, más que la grasa dietaria.
  • Limitar grasas saturadas y trans: Es importante seguir una alimentación que sea baja en grasa saturada, presente en productos de origen animal como la mantequilla, la nata, las carnes grasas, los lácteos enteros, y en algunos alimentos de origen vegetal como el aceite de coco y de palma (frecuentemente utilizado en repostería industrial). Se deben evitar los alimentos con aceites o grasas hidrogenadas y los "ácidos grasos trans". Es necesario leer las etiquetas para valorar el contenido de “grasa total” y “grasa saturada”. Para disminuir el aporte lipídico, seleccionar carnes magras, aves sin piel, quesos bajos en grasa, leches y yogures totalmente desnatados, y retirar la grasa visible de la carne.
  • Incorporar grasas saludables: Emplear alimentos ricos en ácidos grasos monoinsaturados, como el aceite de oliva, y aquellos en los que predominen los ácidos grasos omega-3. En este último grupo destacan los pescados azules (sardina, caballa, atún, bonito, pez espada, salmón, arenque, boquerones, jurel, etcétera), las nueces y el aceite de canola o colza. Los ácidos grasos omega-3 tienen un efecto directo en la reducción de triglicéridos, y 2-3 porciones de pescado graso a la semana pueden hacer una diferencia medible.
  • Aumentar el consumo de fibra: Incorporar al menos cinco raciones al día de frutas y verduras, ya que son una buena fuente de fibra y antioxidantes naturales.
  • Limitar o evitar el alcohol: Incluso 2-3 copas de vino a la semana pueden mantener los triglicéridos elevados en personas sensibles. La abstinencia o reducción significativa suele tener un efecto rápido, ya que el alcohol aumenta la síntesis hepática de triglicéridos.

Actividad Física Regular

El ejercicio aeróbico (caminata rápida, trote, bicicleta, natación) durante al menos 150 minutos semanales (por ejemplo, 40 minutos de ejercicios aeróbicos moderados, 3 a 4 veces a la semana, como recomienda la AHA) reduce los triglicéridos entre un 15% y 30%. El ejercicio ayuda al cuerpo a usar los triglicéridos como fuente de energía en lugar de almacenarlos.

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Control de Peso

Perder entre un 5% y 10% del peso corporal puede reducir los triglicéridos entre un 20% y 40%. No se necesitan cambios drásticos; una pérdida gradual y sostenida es más efectiva que dietas extremas. Debido a que las calorías adicionales se convierten en triglicéridos y se almacenan como grasa, reducir las calorías contribuirá a disminuir los triglicéridos. Es fundamental enfocarse en mantener un peso saludable con dieta y ejercicios.

Otros Hábitos Saludables

Otros cambios en el estilo de vida para ayudar a reducir los triglicéridos incluyen:

  • Controlar la hipertensión arterial y la diabetes (el control de la glicemia es fundamental, ya que la resistencia a la insulina y los triglicéridos altos van de la mano).
  • Dormir lo suficiente.
  • Controlar el estrés.
  • Dejar de fumar.

Suplementos y Medicamentos

Mantener los triglicéridos bajo control es importante para salvaguardar la salud cardiovascular. Si los cambios a un estilo de vida saludable no son suficientes para controlar los triglicéridos altos, el médico podría recomendar medicamentos con receta, incluyendo estatinas (como rosuvastatina cálcica y atorvastatina cálcica) o fibratos (como gemfibrocil y fenofibrato).

El médico también puede sugerir un suplemento como niacina (ácido nicotínico) o aceite de pescado (ácidos grasos omega-3). Existen suplementos alimenticios que contienen altas concentraciones de EPA y DHA; estos dos importantes omega-3 contribuyen al mantenimiento de niveles normales de triglicéridos en sangre si se consumen en una cantidad de 2.000 miligramos diarios.

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