Testimonios y la Crisis del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile

La situación de los niños, niñas y adolescentes vulnerables bajo la tutela del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile ha sido objeto de profunda preocupación y extensas investigaciones. A través de desgarradores testimonios y la exposición de fallas sistémicas, se ha revelado una realidad de desprotección, negligencia y vulneración de derechos que exige una transformación urgente.

Esquema de la estructura del Sename y sus tipos de centros

Casos Emblemáticos que Revelan la Crisis

El Trágico Caso de Guillermina

La llegada de Guillermina, de 16 años, al Centro de Protección Alborada del Sename, a las 04:19 de la mañana, la traía un policía. Venía a "medio vestir" y con dinero. Guillermina se resistió violentamente al reingreso, forcejeando y arrojando objetos al personal. Cuando lograron calmarla, la acostaron en la parte baja de un camarote. Menos de media hora después, Guillermina fue encontrada colgada con sus propios cordones. No era la primera vez que intentaba suicidarse. Contrario a todo protocolo internacional de manejo de menores vulnerables, Guillermina no fue llevada a un hospital para cerciorarse qué tipo de sustancia la tenía en ese estado y estabilizarla, ni para hacerle un chequeo completo. La única lesión constatada por la policía fue una herida en su rodilla, según el abogado querellante Oliver Pérez. La querella por cuasi delito de homicidio presentada por su familia no prosperó, y la muerte de Guillermina en agosto de 2012 quedó registrada como un "egreso" más del sistema.

Foto de Guillermina, 16 años

El Factor Lissette y el Punto de Inflexión

De sus 11 años de vida, Lissette pasó más de la mitad entrando y saliendo de centros dependientes del Sename. Desde los 5 años, la justicia decidió que sus padres no estaban capacitados para hacerse cargo, con evaluaciones del Sename que incluían maltrato físico y psicológico, abuso sexual y abandono. A pesar de esto, Lissette escribía cartas a su madre pidiéndole volver a casa, expresando su pena y la sensación de que le faltaba un pedacito de su corazón. En el centro donde estaba internada, era conocida por sus episodios de rabia y "pataletas". El lunes 11 de abril, pasadas las 20 horas, una de sus crisis resultó fatal. Según el testimonio de una cuidadora, Lissette se golpeó la cabeza y comenzó a sangrar, desvaneciéndose. Ni ella ni su compañera a cargo de 20 niñas tenían conocimientos en primeros auxilios. Para cuando se dieron cuenta de la gravedad, Lissette ya estaba muerta. Nuevamente, no se aplicó ningún protocolo acorde con los parámetros internacionales.

Foto del Centro Galvarino, donde falleció Lissette

La entonces directora del Sename, Mariela Labraña, atribuyó el fallecimiento a una "crisis emocional" porque un familiar no la visitó, una explicación que le costó el puesto y fue considerada poco ética. Este episodio marcó un punto de inflexión, impulsando una profunda transformación en el sistema de protección de menores en Chile.

La Problemática de la Sobremedicación

El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette, afirmó que su impresión clínica era que Lissette estaba sobremedicada. Se le suministraba benzodiazepina en una cantidad que actuaba como antipsicótico, y estuvo "expuesta a antidepresivos por años", a pesar de que no está demostrado que hagan efecto en niños, e incluso la sertralina puede tener un efecto adverso, volviéndolos "más agresivos, impulsivos e irritables". Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, asegura que la "poca prolijidad" con la que se manipulan estos medicamentos en los centros es "generalizada", lo que genera problemas graves con la dosificación y el control de la ingesta.

El senador Alejandro Navarro señaló que el 63% de los niños bajo tutela estatal están con tratamiento farmacológico, y más de 3.000 niños carecen de la debida atención médica especializada. Esta situación es aún más crítica considerando que Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región, sin suficientes camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil.

El Caos Estadístico y la Opacidad del Sistema

El único dato claro sobre el número de menores vulnerables muertos cada año bajo la tutela del Estado es que no se sabe con certeza. Un informe del Ministerio de Justicia indicó que 185 menores murieron entre 2005 y mayo de 2016, cifra que un reporte de Unicef reveló que era cinco veces mayor solo para el año 2010. El gobierno chileno aclaró que la cifra solo incluía a menores del área de "protección", ya que el sistema se divide en dos grandes áreas: "protección" (para menores vulnerados) e "infractores de la ley". Un análisis de los anuarios oficiales del Sename de 2010 a 2014 arrojó 318 fallecimientos, que sumados a los 77 del informe de Justicia, darían un total de 395.

Infografía con estadísticas de muertes de niños en Sename

Sin embargo, la cifra oficial no parece confiable ni siquiera para quienes la publicaron. María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, reconoce un "problema de cifras", mientras el diputado René Saffirio, miembro de la comisión investigadora del Sename, afirma que "el Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales".

Francisco Estrada añade que "es posible que esté replicada la información. Por ejemplo, si un niño ingresó a distintos programas y murió, su muerte será contabilizada como egreso en todos ellos".

Críticas al Sistema y Medidas Incumplidas

Más allá de los números exactos, las investigaciones han puesto en evidencia un sistema donde los niños vulnerables son cuidados por personal sin capacitación alguna, ni siquiera en primeros auxilios, y donde existen quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia. El diputado Saffirio, presidente de la primera comisión investigadora del Congreso chileno sobre el Sename, presentó un informe con 200 medidas urgentes, de las cuales "ninguna se han cumplido".

Ortiz subraya que este no es solo un problema del servicio, sino "del conjunto de la sociedad, porque durante 25 años el gobierno, el Legislativo, el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto no se ha hecho cargo de los niños. Y en el caso especial de estos niños, menos todavía porque son los más pobres de los pobres. No marchan, no votan, no exigen".

Testimonios de Vida: La Realidad Tras los Muros del Sename

Andrés: La Calle como Destino y la Desilusión

Andrés, un joven moreno, alto y fornido de 19 años con dificultad de pronunciación, relata su vida tras crecer en hogares del Sename desde que era "guagua". Al cumplir 18 años, se vio "tirado a la calle" y duerme en un albergue municipal. Él vivió en hogares de menores en Quellón, Ancud, Puerto Varas y Osorno, sin conocer Santiago.

Foto de un joven en situación de calle

Andrés nunca pasó más allá de primero básico, repitiendo segundo y luego "haciendo la cimarra". Leer y escribir le cuestan mucho. Su único "amigo verdadero" fue Jesús, en un hogar de Puerto Varas, con quien compartía "juegos de imaginación". Tiene un bajo concepto de sus capacidades: "Yo no sirvo ni para arreglar ni una silla, nada. [...] Se puede decir que yo soy así; alguien de poca fe". Ha perdido la fe incluso en Dios, por las "puras desgracias" en su vida.

Su familia fue una "tremenda decepción", especialmente su madre. Siente que por su culpa está en su situación actual: "Si hubiera tenido otra familia, estaría en otro lugar". Nunca tuvo un apoyo real: "Nadie se acercó a mí". Culpa tanto a su familia como al Sename: "Cada persona que yo conocía me decía 'tú debes exigirle al Sename, ellos son tus protectores, tienen que darte apoyo, ellos deben enseñarte a leer, a escribir, educarte', pero a mí no me dieron nada de eso. Todo lo contrario".

Su cumpleaños número 18, en la residencia Catalina Keim de Carabineros, fue el "infierno", con "abusos, peleas, trago". Su salida del sistema lo llevó a la casa de su abuela, de donde lo sacaron carabineros. Recibe una pensión estatal de 193 mil pesos por una supuesta discapacidad: "Yo tengo brazos y piernas buenos, tengo mi cerebro bueno, y no sé por qué me hicieron ese diagnóstico. Claro que yo siento que con esa pensión, me salvo".

Vivir en la calle es "igual de horrible que el Sename", con frías noches, robos, asaltos y golpes. Su sueño de ser bombero o entrar a la Armada se frustró por la falta de estudios: "El nivel mío no es tan alto para llegar a eso: a tener una casa, un hijo, una familia. Como ya le dije, yo no saqué mi cuarto medio. Ni mi segundo básico, saqué. No leo ni escribo". La falta de un título de cuarto medio limita enormemente sus oportunidades laborales.

La Mirada Experta: Análisis de Claudine Litvak

La psicóloga Claudine Litvak, jefa del área de desarrollo de la dirección social del Hogar de Cristo, analiza el caso de Andrés destacando que ha tenido "una vida entera de derechos denegados". Enfatiza la importancia de los primeros mil días de vida, periodo en el que Andrés fue institucionalizado, y cómo la falta de apego, estimulación y figuras de referencia significativas mermó su desarrollo. Cuestiona por qué el Estado no puso a Andrés en adopción o con una familia de acogida, señalando que "un niño no puede pasar 16 años institucionalizado". La falla de las instituciones fue "total", y su salida al sistema y posterior situación de calle son consecuencias lógicas de lo que se le negó. La merma en su autoestima y la sensación de invisibilidad son consecuencias directas de la falta de herramientas para ser independiente. Litvak concluye que la precariedad de su protección al cumplir 18 años "pavimentó su camino a la exclusión y la situación de calle", y que este caso no es una excepción.

Claudio Yáñez: Veinte Años de Silencio y Superación

Claudio Yáñez, psicólogo y empleado de aduanas, miembro de la Agrupación de Ex Menores Víctimas de Prisión Política y Tortura, relata su experiencia en centros del Sename. Fue internado por primera vez a los 10 años, con una infancia marcada por la inestabilidad familiar. Describió estos lugares no como centros de acogida, sino como "cárceles, unos lugares muy violentos, muy agresivos". Relata que "ocurrían abusos sexuales y castigos corporales. Nunca me imaginé que se pudiera ser golpeado tan fuerte". Además, no había acceso a educación ni a servicios de salud, y se utilizaba un lenguaje militar. La falta de apoyo emocional y la "ley del más fuerte" lo llevaron a que estos lugares "te mutilan tu emocionalidad. Dejas de ser empático con el otro, dejas de demostrar afecto y camaradería hacia el otro. Te haces indolente al dolor ajeno".

Foto de Claudio Yáñez

Una prueba psicológica reveló su alto coeficiente intelectual, permitiéndole asistir a la escuela, pero al regresar, volvía a la "cárcel". Un trabajador social conocía la situación, pero las quejas no eran escuchadas. Una familia lo acogió, y aunque le costó adaptarse al afecto, hoy los considera su familia. Tras 20 años de silencio, motivado por las revelaciones sobre el Sename, decidió compartir su historia, encontrando una reacción positiva de sus colegas. Reconoce que Chile ha cambiado, lo que permite que su historia llegue a más gente. Actualmente, dirige una organización que ayuda a niños en el sistema del Sename, buscándoles motivación y ayudándoles a crear sueños.

La Experiencia de una Ex-SENAME: De la Institucionalización a la Lucha por los Derechos

Una persona que vivió 16 años en el sistema del Sename (desde los 3 años y medio hasta los 19 años) comparte su experiencia, marcada por la privación de un hogar familiar, el derecho a la salud y la infancia. Huyó del hogar a los 8 años, conoció la indiferencia de la sociedad y fue devuelta, donde un número se convirtió en su compañero. Experimentó las consecuencias de que el Estado trate a los niños como objetos. Se pregunta a quién le importaban frente a tantas irregularidades e injusticias. A sus 19 años, fijó su camino para ir en auxilio de aquellos niños olvidados, fundando la Fundación de Egresados de Casas de Menores (ECAM). Relata la aplicación de lindano en su cuerpo sin protección, lo que le dejó secuelas en las piernas, y sufrir abusos constantes hasta el intento de suicidio a los 12 años. Tras escapar a los 17, logró independizarse, superando momentos de consumo de drogas y de dormir en la calle.

Logo de la Fundación ECAM

El "Informe Jeldres" de 2012 detalló las graves fallas del sistema de protección de menores, revelando la vulnerabilidad de la infancia en Chile y cuestionando la responsabilidad política y moral del Estado. La situación de muchos niños en el sistema actual no ha mejorado respecto a los años 90, con la delincuencia juvenil transformándose en delincuencia infantil. Se señala la culpabilidad del Estado por alimentar un sistema que, prometiendo protección, ha vulnerado aún más a los niños, reduciendo sus oportunidades.

Christian: Un Ejemplo de Reinserción Posible

Christian, un joven egresado del Servicio Nacional de Menores, se encuentra trabajando de apoyo administrativo en una constructora y terminando su enseñanza media. A los 12 años dejó el colegio, comenzó a robar para ayudar a su familia, y a los 17 fue enviado a un centro del Sename. Soledad Burgos, directora ejecutiva de la Fundación Proyecto B, destaca que el testimonio de Christian muestra que los cambios son posibles y que la reinserción juvenil es un tema relevante. Se enfatiza que nadie sabe lo que lleva a una persona a delinquir, y que al salir de un hogar sin recursos, la delincuencia puede ser una obligación.

Foto de Christian en su puesto de trabajo

Diagnóstico del Sistema y Propuestas de Solución

La Multi-Culpabilidad

Las investigaciones, como el libro "Huellas Imborrables" de la periodista Rosario Moreno y alumnos de la U. del Desarrollo, revelan que el Sename no es el único culpable. Los primeros responsables son los padres, a menudo ausentes, drogadictos, alcohólicos o involucrados en violencia intrafamiliar. La pobreza no se considera una excusa para el abandono. El Sename, por su parte, presenta fallas sistémicas y viola derechos humanos en plena democracia. Las condiciones laborales de los funcionarios son precarias, con sueldos bajos y un incentivo perverso a las horas extras extremas, lo que puede llevar a jornadas laborales de hasta 48 horas seguidas. Las actividades en los centros buscan "matar el tiempo" en lugar de formar a los menores.

Propuestas para una Transformación Radical

Según Francisco Estrada, una solución definitiva para el problema se basa en tres pilares:

  1. Apoyo y seguimiento psiquiátrico adecuado: Se necesitan unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que también trabaje con las familias, no que las aísle.
  2. Reintegración familiar como objetivo final: El objetivo debe ser que los niños vuelvan con sus familias de origen, rompiendo el círculo de pobreza y maltrato, en lugar de internarlos por pobreza. Estela Ortiz señala una posible estigmatización de la pobreza al cuestionar por qué no hay niños de altos niveles socioeconómicos en el Sename, a pesar de que el abuso y la violencia son transversales.
  3. Defensa jurídica adecuada: Es necesario que los niños cuenten con una defensa jurídica que vele porque todos los actores del proceso hagan su trabajo, a diferencia de los menores vulnerados que a menudo son vistos como un trámite burocrático.

Al mediano plazo, el Consejo para la Infancia pretende cerrar el Sename y realizar una transición a un nuevo servicio, que Ortiz espera "dejar instalado" en este gobierno, es decir, antes de 2019. Sin embargo, "los niños no pueden esperar".

La Comisión Asesora Presidencial y la Plataforma de Testimonios

La Comisión Asesora Presidencial para el Esclarecimiento de la Verdad sobre Violaciones a los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes bajo custodia del Estado, creada por mandato presidencial, tiene como misión escuchar, reconocer y hacer recomendaciones de reparación y no repetición. El Centro Tecnológico Ucampus de la Universidad de Chile fue el encargado de crear una innovadora plataforma de agendamiento para coordinar y programar la entrega de testimonios de personas que, entre 1979 y 2021, vivieron vulneraciones a sus derechos en residencias, centros o programas del Servicio Nacional de Menores (Sename) y organismos privados, así como de familiares directos de víctimas.

Esta plataforma no solo organiza y coordina las citas, sino que amplía la accesibilidad, permitiendo que más personas puedan agendar de forma sencilla, desde cualquier lugar y dispositivo, asegurando que nadie quede fuera por barreras tecnológicas o geográficas. Al término de su funcionamiento, la Comisión entregará un informe final con conclusiones y propuestas concretas.

Estadísticas de Egreso del Sename

Según datos del anuario estadístico del año 2020 del Sename, egresaron de la línea de atención de cuidado alternativo un total de 6.295 niños, niñas, adolescentes y adultos. En relación al tiempo de permanencia, el 43,6% (2.744) de los usuarios permanecieron entre "1 a 2 años" y el 26,8% permaneció "más de dos años" (1.689) antes de su egreso de centros y residencias. En promedio, los egresados durante el 2020 permanecieron 629,4 días. Casos como el de Andrés, quien estuvo casi 6 mil días de su vida en una residencia de protección, elevan significativamente este promedio, evidenciando largas institucionalizaciones.

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