Reflexión sobre el anciano y la memoria en la vejez

La vejez, tradicionalmente asociada con experiencia y sabiduría, enfrenta en la sociedad moderna desafíos relacionados con la identidad personal y la memoria. Este ensayo explora la compleja relación entre la vejez, la identidad y la memoria, basándose en la investigación y en reflexiones sobre el trato y la percepción de los ancianos.

La Identidad Personal y la Memoria en la Vejez

El estudio de la identidad personal, tradicionalmente centrado en la adolescencia y la adultez temprana, enfrenta un reto significativo con el envejecimiento progresivo de la población. Es fundamental generar conocimiento científico sobre poblaciones de edad avanzada, explorando la relevancia de las narraciones y recuerdos autobiográficos para comprender la identidad personal y la memoria durante la vejez.

Objetivos y Método de Investigación

Un estudio en Costa Rica tuvo como objetivo analizar las dimensiones de identidad personal y memoria en la vejez. Se utilizó un método basado en el análisis de recuerdos autobiográficos de 12 adultos mayores sin demencia y 12 ancianos con demencia tipo Alzheimer. Este enfoque permitió identificar y definir las experiencias y compromisos vitales significativos que conforman el núcleo de las narrativas de los participantes. Se determinaron los períodos de vida en los que se concentran las experiencias más impactantes y sus contenidos esenciales, importantes en la definición del sentido de identidad. Además, se identificó la presencia de características que definen lo que en el estudio se ha llamado "un momento para... la gerotrascendencia" y se describieron las principales características mnemónicas de estos recuerdos autobiográficos en ambas poblaciones.

La Relevancia del Estudio

La importancia científica de esta investigación radica en la oportunidad de estudiar en profundidad dos procesos psicológicos específicos en un período determinado del ciclo vital. Permite explorar desde la psicología un padecimiento como el Alzheimer, que aún carece de certezas científicas en cuanto a su etiología y tratamiento. Comprender temas como la identidad personal y la memoria en la vejez no es solo un ejercicio de curiosidad intelectual, sino un esfuerzo esencial para entender algunos de los problemas más importantes de nuestra época desde una perspectiva de desarrollo.

Infografía: etapas del desarrollo psicosocial de Erikson

El Desarrollo de la Identidad a lo Largo del Ciclo Vital

Reconociendo que el desarrollo humano y la construcción de la identidad personal ocurren a lo largo de todo el ciclo vital, este estudio responde a la necesidad imperiosa de conocimientos específicos desde la psicología a nivel nacional sobre vejez, identidad personal en la adultez mayor, memoria, recuerdo autobiográfico y enfermedades demenciales, dada la carencia de investigación sistemática. Las tendencias mundiales realizan importantes esfuerzos teóricos y aplicados en torno al estudio de la memoria en la vejez para:

  • Reconocer las características de su funcionamiento y diferenciar las manifestaciones neuropsicológicas de la demencia y el deterioro cognitivo asociado a la edad.
  • Conocer mejor los procesos cognitivos y el sustrato cerebral involucrados en la codificación, almacenamiento y evocación de contenidos autobiográficos.
  • Señalar el potencial positivo de los sentimientos de familiaridad de la reminiscencia o el acto de recordar el pasado en el adulto mayor.
  • Explorar el recuerdo autobiográfico y sus particularidades.

La Pregunta por el Sí Mismo: Identidad Personal y Vejez

Aunque Erikson propone una teoría del desarrollo de la identidad a lo largo de todo el ciclo vital, la mayoría de los estudios se han concentrado en la adolescencia, dejando de lado la investigación sobre la organización de la experiencia individual en la vejez. La identidad personal, entendida como una estructura de representación, un sentimiento subjetivo del sí mismo y una forma de autopresentación, se construye a lo largo del ciclo vital.

Integridad vs. Desesperanza

Para el estadio psicosocial de la vejez, Erikson (1982/1997) propone que la crisis básica a resolver se da entre el potencial sintónico de la integridad y su antítesis distónica, la desesperanza. En este proceso, las fuerzas de la vejez son la sabiduría y la integridad, que surgen de preguntas y reflexiones sobre el sí mismo. Estas fuerzas se caracterizan por sentimientos de totalidad y coherencia, dependiendo de una facultad fundamental: la memoria.

La Gerotrascendencia: Una Tarea Final del Desarrollo

La memoria posibilita lo que se define como la última tarea del desarrollo en una perspectiva psicosocial: la gerotrascendencia. Esta implica construir por última vez sobre la identidad existencial, un núcleo invariable que integra el pasado, presente y futuro a partir del sentimiento de mismidad, de ser uno mismo de forma continua y coherente a pesar de los cambios. La gerotrascendencia se entiende como "un cambio en la metaperspectiva de una visión materialista y racional a una más cósmica y trascendente, acompañada, por lo general, de un incremento de satisfacción vital." (Tornstam, citado por Erikson, 1982/1997, p. 127). Esta tarea es la de conocerse y reconocerse para prepararse para la última jornada antes de la propia muerte.

Gráfico: niveles de cambio ontológico en la gerotrascendencia

Dimensiones de la Gerotrascendencia

González (2002) señala que la gerotrascendencia remite a tres niveles de cambio ontológico relacionados con la edad:

  1. Cambios en la percepción de la vida, tiempo, espacio y objetos, que conllevan una desaparición del temor a la muerte y un incremento de afinidad con el pasado y las generaciones futuras.
  2. Autodescubrimiento de aspectos ocultos del propio yo o redescubrimiento de un yo reflexivo.
  3. Cambios en las relaciones sociales e individuales con reducción del interés por cosas materiales.

Otros autores, como Birren y Deutchman (1991), y Bornat (1994), también mencionan la gerotrascendencia como una tarea de integración, resolución y aceptación de la propia identidad en la vejez, a menudo facilitada por la reminiscencia.

El Recuerdo Autobiográfico como Dispositivo de Gerotrascendencia

Se propone que la narración de recuerdos autobiográficos posibilita "un momento para..." la gerotrascendencia. Es decir, un momento de revisión y reflexión sobre aspectos significativos del pasado que, al presentar características de cambio en la metaperspectiva y surgimiento de sentimientos de satisfacción vital, contribuiría a la tarea de desarrollo en la vejez. Esta tarea implica una autocomprensión y una operación subjetiva que permita la historización de la propia biografía con sentimientos de satisfacción.

Cuando la Memoria Falla: Alzheimer y el Núcleo de Identidad

A pesar de la pérdida progresiva de memoria en enfermos de Alzheimer, la hipótesis de estudio sugiere que en sus estadios iniciales e intermedios es posible acceder a su recuerdo autobiográfico más significativo, aquel relacionado con el núcleo de su identidad existencial. Se cree que este núcleo no se destruye fácilmente debido a la repetición de estos eventos en la memoria, su intensidad afectiva y su elaborada codificación. Estos eventos pasados conforman el núcleo de sus historias de vida, narrativas del sí mismo que están fuertemente consolidadas, facilitando el recuerdo, ya que no requieren de la articulación de tantas partes frontales y temporales mediales del cerebro, cruciales para la creación y el acceso a recuerdos de experiencias recientes.

Comprendiendo Nuestros Propios Recuerdos: Memoria, Autobiografía y Vejez

La reminiscencia, la función de recordar pensando o relatando hechos, actos o vivencias del pasado, es una actividad psíquica universal que parece ser necesaria en el envejecimiento y la vejez. Esta actividad favorece la integración del pasado al presente, brinda continuidad, refuerza la identidad, aumenta la autoestima y permite la resignificación. Chaudhury (1999) añade que la reminiscencia sirve a múltiples propósitos para la identidad en los ancianos:

  • Contribuye al mantenimiento de la autoestima en un momento de declive físico y cognitivo.
  • Preserva la identidad como fundamento de la estabilidad psicológica.
  • En contextos sociales, transmite conocimientos a generaciones futuras.

La fuerte inclinación del adulto mayor al pasado y a la narración de recuerdos responde a una característica psicológica sustentada orgánica y socialmente, con un potencial terapéutico positivo.

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La Sabiduría del Anciano Olvidado

Históricamente, el anciano ha sido sinónimo de experiencia y sabiduría, valorándose su opinión. Sin embargo, en la sociedad actual, existe un menosprecio de la vejez, evidenciado por el uso de eufemismos como "tercera edad" o "adultos mayores". Cicerón, en "De senectute" (44 a.C.), ya reflexionaba sobre esta etapa de la vida, argumentando que una buena vejez proviene de una vida de virtud en etapas anteriores. La vejez, salvo en casos de discapacidad o enfermedad grave, puede ser una etapa gozosa de deber cumplido y disfrute de pasiones. Ingmar Bergman afirmaba que "envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre y la vista más amplia y serena".

El Valor de Escuchar: La Reminiscencia como Oportunidad de Crecimiento

Como decía Aristóteles, "los ancianos viven más de la memoria que de la esperanza". Esta tendencia a recordar la vida pasada, o reminiscencia, es una actividad corriente y necesaria para el equilibrio psicológico y afectivo. Vivida en clave positiva, sin connotación patológica, constituye una oportunidad de crecimiento. Permite al adulto mayor levantar acta de su vida, ordenar sus experiencias significativas, reafirmar su identidad y comunicar el mensaje de su experiencia. A través de la reminiscencia, se mantienen vivos y en continuidad con el pasado: "No soy un desecho o un mero dependiente de los cuidados de los demás, soy el que fui, vivo y estoy en relación con otras personas".

La reminiscencia no siempre está exenta de tensiones, ya que pueden revivir acontecimientos penosos o experiencias no asimiladas. Para quienes acompañan a los mayores, es crucial entender que escuchar la narración repetida del pasado no significa oír siempre la misma historia, sino captar un mensaje nuevo en cada ocasión: "hoy, ahora, contigo, contándote lo que ya sabes, me siento vivo y reconocido por ti, pongo orden en mi vida, me autoafirmo, me reconcilio y te considero importante para mi equilibrio afectivo".

Profesionales de la salud y cuidadores deben estimular el recuerdo, invitando a evocar viejos cantos, anécdotas, historias y lugares relevantes, transmitiendo el mensaje claro de que el pasado es importante y su evocación constituye una consideración respetuosa donde se puede encontrar sentido. La falta de tiempo de los profesionales no debe ser una excusa para abandonar al mayor a una soledad afectiva que lo lleve a "morir antes de morir".

Desafíos de la Senectud en la Sociedad Moderna

El proceso de envejecimiento produce diversas crisis: de identidad, de autonomía, de pertenencia. En los "helados dominios de Vejecia", como decía Gracián, el tiempo nos empuja y, distanciados de los contemporáneos, nos encontramos solos. Las tribulaciones de la senectud serían tolerables si nuestros registros sensoriales y centros nerviosos superiores se mantuvieran íntegros. A diferencia de la antigüedad, donde figuras como Demócrito o Platón podían dedicarse a la reflexión, la adaptación a la cultura actual es compleja. El tesoro del saber crece desmesuradamente cada década, creando un desequilibrio entre la capacidad mental y la información acumulada, generando una "indigestión mental progresiva".

Las Fronteras de la Vejez

Con el aumento de la esperanza de vida, las fronteras de la senectud se han alejado. Aunque las opiniones varían, no parece temerario fijar el inicio de la senectud entre los setenta o setenta y cinco años. No deben preocuparnos las arrugas del rostro, sino las del cerebro, que no se reflejan en el espejo, pero son percibidas por nuestro entorno.

Decadencias Sensoriales en la Vejez

El aparato visual, asombrosamente complejo, sufre averías y desgastes inevitables con la edad. A partir de los cuarenta y cinco o cincuenta años, se experimenta la presbicia, la dificultad para leer o escribir de cerca, requiriendo lentes biconvexas que deben cambiarse con frecuencia. Con el avance de la edad (sesenta o más años), el ojo puede sufrir hipermetropía, donde el globo ocular se aplana y la imagen visual se enfoca detrás de la retina, necesitando gafas bifocales o trifocales.

Esquema: ojo con presbicia y corrección

Otra limitación es la disminución de la agudeza visual, especialmente a partir de los ochenta años, que dificulta la lectura de libros y periódicos con tipos diminutos o tintas pálidas. Esta situación, a menudo ignorada por editores e impresores, representa una "crueldad" para la senectud estudiosa.

El Cerebro como Compensación

Si bien la naturaleza nos ha negado sentidos ideales, nos ha otorgado un cerebro privilegiado. Este órgano soberano de conocimiento y acción, sabiamente utilizado, puede aumentar hasta el infinito la potencia analítica de nuestros sentidos, permitiéndonos "bucear en lo ignoto y operar sobre lo invisible", desentrañando los misterios del universo.

Reflexiones Filosóficas sobre la Aceptación y el Sentido de la Vida

En medio de las dificultades de la vejez y los cambios sociales, surge la pregunta sobre la aceptación de la realidad y el sentido de la vida. Desde distintas corrientes filosóficas como el taoísmo, el epicureísmo, el espinozismo y el budismo, se propone una aceptación de lo fáctico y la comprensión de que el sentido no es algo "ahí afuera", sino algo que construimos nosotros. Como dijo Alan Watts, "el misterio de la vida no es un problema a resolver sino una realidad a experimentar". Buscar el sentido de lo real es empeñarse en dar explicaciones innecesarias; "la rosa es sin porqué", como dijera Angelus Silesius.

Hoy prevalece el pragmatismo filosófico. La vieja cuestión de si cabe confiar en la realidad o es una broma de mal gusto se diluye. Se tiende a pensar que la pregunta sobre el sentido de la vida no tiene mucho sentido, ya que este se construye individualmente. Agotadas las respuestas tradicionales, es hora de comprender que el sentido de algo es este mismo algo; el sentido de la vida es la misma vida.

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