La Relación entre Ontología y Vulnerabilidad en el Pensamiento de Judith Butler

El presente artículo analiza la manera en que Judith Butler plantea una ontología de la vulnerabilidad con base en el concepto de "vida" como una vida digna de duelo, así como sus consecuencias políticas. Se analizará por qué Butler recurre a la categoría de ontología y cómo incorpora la noción de "vida" en sus análisis. Este texto es una reelaboración de la participación en el seminario "Violencia y caminos de paz", organizado por el Cisav, el 7 de noviembre de 2014.

Fundamentos de la Ontología de la Vulnerabilidad

La Vida Precaria y la Vulnerabilidad Compartida

En su obra "Vida precaria. El poder del duelo y la violencia" (2006), Judith Butler (Cleveland, 1956) plantea una ontología de la vulnerabilidad con base en el concepto de "vida" como vida digna de duelo, para pensar la comunidad a partir de la pérdida. Esta obra fue escrita después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, un momento en que la vulnerabilidad se presentía no solo como una cuestión individual, sino también nacional. Butler plantea una ontología de la vulnerabilidad con base en el hecho de que todos estamos expuestos a la violencia; todos tenemos un cuerpo mortal que puede ser herido. Frente a esta posible comunidad que nos integraría a partir de la experiencia del dolor, Butler plantea cómo se regulan las disposiciones afectivas en los contextos mediáticos y los encuadres de la violencia que, en las guerras contemporáneas, operan a partir de una selectividad diferencial del duelo.

La vulnerabilidad también revela la manera en que la relación con el otro nos constituye: "La herida ayuda a entender que hay otros afuera de quienes depende mi vida" (Butler, 2006: p. 14).

Cuerpos Abjectos y Normatividad

La ontología de la vulnerabilidad surge en la obra de Butler a partir de lo que ella llama los "cuerpos abyectos": cuerpos que están fuera de lo legítimo y de lo inteligible. En "El género en disputa" (1990), Butler exponía la heteronormatividad como una cuestión inminentemente política, afirmando que "el género se construye a través de las relaciones de poder" (Butler, 2010a: p. 13) que dependen de "la violencia normativa que conllevan las morfologías ideales del sexo" (Butler, 2011a: p. 24). Además, proponía no solo una teoría, sino una agencia o una subversión, mostrando que las prácticas sexuales tienen el poder de desestabilizar al género.

En "Cuerpos que importan" (1993), Butler aclara malentendidos relacionados con la performatividad del género, mostrando que este no implica un sujeto humanista que decide libremente sobre el sexo, sino que se construye a través de las relaciones de poder y de las restricciones normativas del imperativo heterosexual. Estas relaciones y restricciones producen "no solo el terreno de los cuerpos inteligibles, sino también un dominio de cuerpos impensables, abyectos, invivibles" (Butler, 2010a: p. 14). Es aquí donde Butler introduce la cuestión de la vulnerabilidad y la precariedad, pues aquellos sujetos cuya condición es vivir bajo el signo de lo "invivible" son necesarios para constituir la esfera de los sujetos (Butler, 2010a: p. 20). Se trata de sujetos que se construyen a partir de la fuerza de la exclusión.

Este repudio produce un campo de abyección desde el cual el sujeto emerge, pero a su vez, dicha exclusión es esencial para que el ámbito de lo normativo y de lo normal se establezca. Los cuerpos abyectos y precarios se tienen que mantener con vida, o con una cierta vida, pues ese exterior que representan es constitutivo de las otras subjetividades, a pesar de representar una amenaza. De ahí que Butler se pregunte sobre las condiciones para el reconocimiento de dichas vidas: "¿cómo podrían alterarse los términos mismos que constituyen el terreno 'necesario' de los cuerpos haciendo impensable e invivible otro conjunto de cuerpos, aquellos que no importan del mismo modo?" (Butler, 2010a: p. 14). Esta pregunta aborda cómo la inteligibilidad cultural produce cuerpos insignificantes y vidas más vulnerables. Estas normas reguladoras de la hegemonía simbólica determinan "qué vidas vale la pena proteger, qué vidas vale la pena salvar, qué vidas merecen que se llore por su pérdida" (Butler, 2010a: p. 39).

Judith Butler y la Performatividad de Género - Filosofía Actual

La Influencia de Lévinas en la Ética de la Vulnerabilidad

Ética como Heteronomía y la Interpelación del Otro

En "Vida precaria", Butler dedica un capítulo a la filosofía de Emmanuel Lévinas, quien plantea una ética como heteronomía que sienta bases -más fenomenológicas que racionales- en la exigencia del "No matarás" como significado único del rostro del otro. Butler recurre a la ética de Lévinas, que da cuenta de cómo la precariedad y la vulnerabilidad del otro nos interpelan, y esta demanda o interpelación son intrínsecas a la constitución del sujeto. Lévinas plantea una ética distinta a las teorías deontológica y consecuencialista. En ella, la violencia y la precariedad juegan un papel fundamental, no como dos factores que deban eliminarse en la búsqueda de la felicidad, sino como dos experiencias constitutivas que posibilitan la moral.

Lévinas escribe en "Paz y proximidad": "Partiendo de la rectitud del rostro del otro, pudimos escribir en otra ocasión que el rostro del otro en su precariedad, en su sin-defensa es para mí, a su vez la tentación de matar y el llamado a la paz, el 'No matarás'" (Lévinas, 2006). Butler retoma la noción de rostro en la obra de Lévinas, que no es la cara ni se reduce a las facciones humanas, para relacionar la precariedad con la tensión entre el deseo de matar o de destruir una vida y la sujeción ética. La vulnerabilidad y los cuerpos abyectos despiertan una violencia, un impulso destructor, y es contra este que la moral surge, anterior a todo discurso, como respuesta.

Crítica a la Ontología y Distribución Desigual de la Vulnerabilidad

Butler hace una deconstrucción de la ontología al mostrar, siguiendo los análisis de Foucault y de Althusser, que esta última se encuentra regulada desde el poder y que el poder nos constituye como sujetos (Butler, 2011b). La sujeción no es solo externa: el sujeto se construye a partir de normas que introyecta o que internaliza; pero a la vez, esa internalización crea el interior del sujeto, o como Butler subraya en su lectura de Nietzsche: la conciencia surge con la prohibición internalizada (Butler, 2011b: p. 33).

Butler muestra la manera en la que el poder, que hasta cierto punto dota de realidad a los sujetos, provoca exclusiones a partir de normas sociales y produce cuerpos abyectos, que son inadmisibles, ininteligibles e ilegítimos. Sobre los cuerpos abyectos, existen dos tipos de argumentos: uno epistemológico, que los describe como cuerpos que no son inteligibles; y otro normativo, que los considera ilegítimos. Sin embargo, estos cuerpos, aunque fuera de la norma, existen y son inteligibles justamente como abyectos, y en esa comprensión reside su falta de reconocimiento. Butler argumenta que lo anterior implica una contradicción performativa, que devela a la ontología como un efecto del poder que se introduce en el discurso político.

Partiendo de Lévinas, Butler integra cuestiones éticas para hacer una crítica del sujeto humanista y autónomo y para pensar una política donde el cuerpo tiene una dimensión performativa (Butler, 2012c). En su planteamiento, se imbrican la crítica de la biopolítica o del poder soberano y la cuestión de la responsabilidad y de la acción singular en el ámbito de lo político. Un ejemplo de esta tensión reside en que, si bien Lévinas alude a la precariedad intrínseca a todo rostro, Butler hace énfasis en la distribución desigual de la vulnerabilidad. Al respecto, la autora aclara: "Hay formas de distribución de la vulnerabilidad, formas diferenciales de reparto que hacen que algunas poblaciones estén más expuestas que otras a una violencia arbitraria" (Butler, 2006: p. 14).

Diferenciación de la Precariedad y sus Implicaciones Políticas

Precariedad (Precarity) vs. Precariedad (Precariousness)

La reflexión de Butler hace eco de una diferencia que hará más tarde en "Marcos de guerra" (2010b) entre precarity (precariedad existencial) y precariousness (precariedad política). La primera es una noción existencial, mientras la segunda es más específicamente política. De alguna manera, podríamos asumir que la precariedad constitutiva nos exige hacernos responsables de la precariedad social y política. La precariedad como condición compartida de la vida humana es, según Butler, aprehendida, pero esto implica reconocer la precariedad, es decir, las condiciones económicas y sociales que la vida necesita para mantenerse. Por ello Butler afirma que reconocer la precariedad debería llevarnos a "una política social concreta respecto a cuestiones tales como el cobijo, el trabajo, la comida, la atención médica y el estatus jurídico" (Butler, 2010b: p. 28).

Infografía: Diferencias entre precariedad existencial y política

La Ontología como Efecto del Poder

Surge la pregunta de por qué Butler recurre al término de "ontología", que es, según Lévinas, contrario a la ética como filosofía primera. Hablar de ontología implicaría además el peligro de pensar en estructuras intrínsecas al ser que impedirían apelar a la responsabilidad, ya sea individual o política. Butler aclara que hablar de "ontología" a este respecto "no es reivindicar una descripción de estructuras fundamentales del ser distintas de cualquier otra organización social o política. Antes al contrario, ninguno de estos términos existe fuera de su organización e interpretación políticas" (Butler, 2010b, p. 28).

Es importante resaltar la relación que establece la autora entre una ontología de la vulnerabilidad y la capacidad epistemológica para aprehender una vida, relacionada con las normas de producción de sujetos y con el reconocimiento. Butler afirma que "la producción normativa de la ontología produce el problema epistemológico de aprehender una vida" (Butler, 2010b: p. 16), y hace aquí una diferencia entre el aprehender y el reconocer. El primer verbo estaría más en el orden de la percepción o del conocimiento, sin incluir la reciprocidad del reconocimiento. Si se produce una vida según las normas por las que se reconoce la vida, ello no implica ni que todo en torno a una vida se produzca según tales normas ni que debamos rechazar la idea de que existe un resto de vida -suspendida y espectral- que describe y habita cada caso de vida normativa (Butler, 2010b: p. 16). De alguna manera, la abyección es el espectro de toda vida normada, pero a su vez, la performatividad de la espectralidad de los cuerpos abyectos deniega toda ontología.

Esto último no se limita a una mera abstracción. En "Cuerpos que importan" (1993), Butler no ignora la necesidad de hacer una teoría diferencial de la abyección que incluya, por ejemplo, la raza, pero no como una cualidad dada previamente, sino entendida como aquella que: "se produce parcialmente como un efecto de la historia del racismo, que sus fronteras y significaciones se construyen a lo largo del tiempo" (Butler, 2010a: p. 41). Ello implica pensar en cómo las prácticas sexualizadoras de la heteronormatividad instauran y articulan la distinción racial.

Duelo, Melancolía y la Construcción del "Nosotros"

La Dimensión Psíquica y Sociopolítica del Duelo

La cuestión del duelo y sobre todo de la melancolía ya se encontraba en los trabajos de Butler sobre el género. En "El género en disputa", Butler cuestiona la identificación de género a partir de la identificación de un objeto de amor perdido que conlleva la melancolía de la bisexualidad primaria (Butler, 2011a: pp. 137-151). En "Los mecanismos psíquicos del poder" (1997), la autora retoma la teoría psicoanalítica según la cual, el género se adquiere mediante el repudio de los vínculos homosexuales. Sin embargo, más que una crítica a estas nociones, Butler se centra en los análisis de Freud "sobre las pérdidas lloradas y no 'llorables', y el dilema de vivir en una cultura que tiene enormes dificultades para llorar la pérdida del vínculo homosexual" (Butler, 2011b: p. 153).

Butler comienza aquí a esbozar una ontología de la vulnerabilidad que tiene tanto la dimensión psíquica de un duelo por las posibilidades no vividas como la dimensión sociopolítica que organiza el mundo a partir de ciertos repudios; de ahí, según Butler, que hubiera tal dificultad para lamentar las pérdidas por el sida en la década de los 80. Posteriormente, en "Marcos de guerra", la autora retoma los escritos de Melanie Klein sobre la melancolía, para integrar la cuestión de la violencia, mostrando que la solución melancólica mediante la cual se conserva el objeto perdido puede tener consecuencias destructivas (Butler, 2010b: pp. 237-8).

El Duelo como Reconocimiento de la Sujeción

En "Vida precaria" (2006), Butler argumenta que, cuando experimentamos la pérdida de una persona querida o la de una pertenencia a un lugar o a una comunidad, algo de nosotros también se pierde. El duelo nos enseña la sujeción a la que nos somete nuestra relación con los otros en formas que no siempre podemos contar o explicar -formas que a menudo interrumpen el propio relato autoconsciente que tratamos de brindar, formas que desafían la versión de uno mismo como sujeto autónomo capaz de controlarlo todo (Butler, 2006: p. 16).

Hay una desposesión en el duelo que nos abre al reconocimiento de nuestra sujeción a los otros. A su vez, como lo expresa Butler en "Marcos de guerra", el "nosotros" también está escindido por la alteridad (Butler, 2010b: p. 23). Según Freud, el duelo es un trabajo que se desarrolla en el tiempo, y si bien se ha cuestionado el hecho de que algún día se pueda integrar completamente la pérdida, Butler intenta pensar la manera de hacer ese trabajo de duelo como comunidad política frente a la melancolía como negación, lo cual nos llevaría en términos de la ética lévinasiana a la pasividad, que no es sinónimo de la inacción, sino del reconocimiento de la responsabilidad por la vulnerabilidad de los otros.

La Fantasía de la Inmunidad y sus Consecuencias

Butler recuerda que el 21 de septiembre, días después de los ataques terroristas, el presidente Bush anunciaba que el duelo había terminado y que era el tiempo de una acción resuelta, de comenzar la guerra. "Cuando el duelo es algo que tememos, nuestros miedos pueden alimentar el impulso de resolverlo rápidamente, de desterrarlo en nombre de una acción dotada del poder de restaurar la pérdida o de devolver el mundo a un orden previo, o de reforzar la fantasía de que el mundo estaba previamente ordenado" (Butler, 2006: p. 16).

Dicha fantasía acarreó en Estados Unidos una pérdida creciente de los derechos cívicos, al reforzar la política de seguridad interna, y ciertamente condujo, como lo anotó Jacques Derrida en "El 'concepto' del 11 de septiembre" (Borradori, 2004), a la autoinmunidad. Este término, que proviene de la biología, describe el hecho de que el organismo vivo, al protegerse, destruye sus propias defensas inmunitarias; según Derrida, este es el modus operandi por excelencia de la soberanía. Butler intenta pensar de qué manera ese poder soberano no solo excluye ciertas vidas del ámbito de lo humano, sino que las marca como irreales, lo cual justifica todo tipo de violencia hacia ellas. Sin embargo, ella deja en claro que no es cuestión de volver a dotar de realidad esas vidas, sino de transformar las condiciones que las marcan como irreales.

La Vulnerabilidad desde Diversas Perspectivas

Vulnerabilidad Ontológica: Definición y Alcance

La vulnerabilidad es una condición estructural del ser humano que atraviesa lo ontológico y lo psicológico. No es solo riesgo o déficit; es la apertura fundamental a la alteridad y a la afectación. Pensadores como Emmanuel Levinas y Adriana Cavarero insisten en que la exposición al Otro es constitutiva de la subjetividad. Judith Butler aporta la dimensión política: la vulnerabilidad está distribuida por marcos sociales y legales que la amplifican o la mitigan.

La finitud humana nos impulsa a buscar significado y trascendencia. Pensar la vulnerabilidad desde la ontología y la psicología demanda una mirada compleja que articule ética, clínica y política. La vulnerabilidad refiere a la fragilidad inherente de la existencia humana, a la inevitabilidad de la muerte y a la adaptación y complejidad de nuestras sociedades.

Raíces Fenomenológicas y Narrativas

La fenomenología y la hermenéutica ofrecen recursos para pensar la fragilidad como experiencia vivida. Maurice Merleau-Ponty subraya la corporalidad implicada en la vulnerabilidad; Paul Ricoeur vincula la fragilidad a la continuidad narrativa del yo y a la responsabilidad moral que surge del relato. Ignacio Vieira desarrolla la idea de una ontología relacional donde la vulnerabilidad es condición de posibilidad del cuidado.

Vulnerabilidad en la Psicología Clínica y del Apego

La psicología aporta evidencia empírica sobre cómo la vulnerabilidad se organiza en los lazos tempranos. Donald Winnicott y John Bowlby muestran que la calidad del sostén en la infancia determina patrones de regulación emocional y de apego. Judith Herman documenta cómo la exposición al trauma relacional produce vulnerabilidades crónicas que requieren contextos seguros para la reparación.

Esquema de las diferentes dimensiones de la vulnerabilidad

Perspectiva Social y Estructural

Autores como Robert Castel y Alicia Estévez sitúan la vulnerabilidad en relaciones con la estructura social: precariedad económica, exclusión y erosión de redes aumentan la exposición. Estas perspectivas conectan con Butler al mostrar que la vulnerabilidad no es únicamente individual sino distribuida por políticas y prácticas institucionales.

Vulnerabilidad y Resiliencia Aplicada

Brené Brown ofrece una lectura aplicada que resignifica la vulnerabilidad como fuente de conexión y coraje, vinculándola a la creatividad y al liderazgo auténtico. Desde la investigación psicosocial, la resiliencia se entiende como resultado de la interacción entre recursos individuales, relacionales e institucionales; Olga Hernández y equipos de investigación latinoamericanos enfatizan este enfoque contextual.

Implicaciones Éticas y Políticas

Reconocer la vulnerabilidad ontológicamente implica cambios normativos: priorizar el cuidado, diseñar políticas que reduzcan riesgos estructurales y evitar la estigmatización de la fragilidad. Levinas y Ricoeur aportan el fundamento ético; Butler y Castel recuerdan la urgencia de transformar las condiciones que producen exposiciones injustas. El delirio de autosuficiencia al que muchos nos hemos aferrado es contrario a la humildad y la aspiración humana.

Recomendaciones para Intervención Clínica y Comunitaria

  1. Integrar prácticas de seguridad relacional en terapia, siguiendo a Winnicott, Bowlby y Herman.
  2. Fortalecer redes comunitarias y factores protectores señalados por la psicología comunitaria.
  3. Incorporar narrativas reparadoras y sentido de agencia, inspiradas en Ricoeur y Brown.
  4. Influir en políticas públicas para reducir vulnerabilidades estructurales, atendiendo a las recomendaciones de Castel y Estévez.

Como dijo el Dr. Fabián Sorrentino: "Mostrar la propia grieta es la forma más honesta de construir un puente."

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