El agua, elemento vital que cubre el 70% de nuestro planeta, se enfrenta a una creciente vulnerabilidad. A pesar de su abundancia, solo el 3.5% es agua dulce y un ínfimo 0.025% es potable. Esta distribución desigual, junto con múltiples factores directos e indirectos, genera y agrava la problemática de la escasez hídrica y la contaminación, preocupando a gobiernos y organizaciones globales.
Definición y alcance de la escasez hídrica
La escasez de agua es una situación en la que la demanda de agua supera la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su calidad es insuficiente para su uso. En términos técnicos, se produce cuando una región dispone de menos de 1.000 metros cúbicos de agua dulce por persona al año.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, aproximadamente 2100 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable gestionada de forma segura. El World Resources Institute (WRI) señala que 25 países están expuestos a un estrés hídrico anual "extremadamente alto". Estas cifras subrayan la urgencia de gestionar nuevas políticas para la comprensión, utilización, valoración y proyección de este recurso limitado, indispensable no solo para la vida, sino también para el crecimiento económico mundial.
Escasez de agua y embalses vacíos - La gran sequía | DW Documental
Factores que contribuyen a la vulnerabilidad del agua
La alta vulnerabilidad del agua se debe no solo a los cambios ambientales, sino también al crecimiento de la demanda, el deterioro de las áreas de captación y la reducción del agua aprovechable. La progresiva degradación de las cuencas es un factor determinante que afecta tanto su calidad como su disponibilidad.
Contaminación del agua
Agua y contaminación son dos palabras íntimamente relacionadas como consecuencia de la actividad humana. La contaminación del agua, definida como cambios en su composición hasta quedar inservible, impide su uso humano. Fuentes de contaminación incluyen:
- Vertido de contaminantes: Procede de la producción industrial, desechos de basura, medicamentos vertidos por el retrete o aceite por el fregadero.
- Explotaciones mineras y fugas: Fugas de petróleo, productos químicos, material fecal y plásticos van directos a las reservas hídricas del planeta.
- Calentamiento global: Altera el equilibrio de los océanos.
- Deforestación: Una de las principales causas de la contaminación hídrica.
- Derrames de combustible: Suponen una de las causas más comunes de contaminación.
- Nuevos contaminantes: Fármacos, plaguicidas, moléculas perfluoroalquiladas, polifluoroalquiladas y microplásticos.
Cada año se arrojan al mar más de 450 kilómetros cúbicos de aguas servidas, y 2 millones de toneladas de aguas residuales desembocan en las aguas del mundo cada día, según la ONU. Pequeñas concentraciones de líquidos pueden contaminar vastas extensiones de agua. Las costas de Francia, España e Italia, junto con el Mar Caribe, el Mar Celta y el Mar del Norte, son algunas de las más afectadas por la basura marina, de la cual más del 60% son plásticos.
Uso y gestión inadecuados
- Crecimiento poblacional y urbanización: Una mayor demanda y la urbanización masiva, provocada por el éxodo del campo a las ciudades en busca de mejores opciones laborales, agravan el problema.
- Sobreexplotación: La agricultura consume el 72% de todas las extracciones de agua dulce. Otros sectores y el uso doméstico también contribuyen al uso excesivo de este bien.
- Mala gestión de fuentes: Las fuentes de agua mal gestionadas provocan desigualdades y enfrentamientos. Por ejemplo, en México, la disminución de la disponibilidad de agua potable se debe al poco mantenimiento de las instalaciones y la escasa infraestructura del sistema Cutzamala y otras fuentes de abastecimiento.
- Carencia de conciencia hídrica: La falta de educación para evitar el despilfarro del agua en el primer mundo intensifica el problema.

Impacto de la vulnerabilidad del agua
Salud humana
El agua contaminada y el saneamiento deficiente contribuyen a la transmisión de enfermedades como el cólera, otras enfermedades diarreicas, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Beber agua contaminada causa la muerte de casi cinco millones de personas en el mundo anualmente, especialmente en poblaciones en riesgo de exclusión social, pobreza y marginalidad. Se calcula que aproximadamente 505.000 muertes por enfermedades diarreicas se deben cada año a la contaminación microbiana del agua potable.
En 2022, al menos 1700 millones de personas tomaban agua para consumo de fuentes contaminadas con heces. Además de los principales químicos como arsénico, fluoruros y nitratos, nuevos contaminantes como fármacos, plaguicidas, moléculas perfluoroalquiladas y microplásticos también son peligrosos.
Una buena higiene, que requiere cantidades suficientes de agua salubre, es fundamental para prevenir enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias agudas. La falta de acceso a agua limpia y saneamiento en establecimientos de salud, donde 7 de cada 100 pacientes en países de altos ingresos y 15 en países de ingresos bajos y medianos contraen infecciones, agrava la situación. La prevención de estos factores podría evitar la muerte de unos 395.000 niños menores de cinco años cada año.
Desarrollo socioeconómico
La crisis del agua es también una crisis de derechos humanos. En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el derecho humano al abastecimiento de agua y al saneamiento. Este derecho implica que todas las personas deben disponer de forma continuada de cantidades suficientes de agua salubre, accesible, asequible y de calidad aceptable para uso personal y doméstico.
La escasez y contaminación del agua tienen consecuencias económicas y sociales significativas:
- Pobreza: La mejora del abastecimiento y saneamiento puede impulsar el crecimiento económico y reducir la pobreza. La falta de acceso al agua afecta las posibilidades de optar a un trabajo, profundizando la brecha económica.
- Educación: El acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua puede mejorar la salud de los niños, permitiéndoles no perder días de escuela y beneficiando su desarrollo a largo plazo.
- Conflictos y migración: La escasez de agua puede generar conflictos por su explotación, popularmente conocidos como "guerras del agua", y un aumento de la migración forzada.
- Seguridad personal: Menos tiempo y esfuerzo dedicado a recoger agua de fuentes lejanas permite más tiempo para otras actividades, mayor seguridad personal y menos trastornos osteomusculares.
Medición de la vulnerabilidad hídrica
La vulnerabilidad hídrica mide el grado en que un sistema (cuenca, comunidad, empresa o ecosistema) es susceptible a sufrir daños por la variabilidad y los cambios en la disponibilidad, la calidad y la accesibilidad del agua. Combina exposición, sensibilidad y capacidad adaptativa, y se utiliza para priorizar inversiones de adaptación climática.

Componentes clave:
- Exposición: Déficit hídrico medio (peso: 0.35).
- Sensibilidad: PIB agrícola / PIB total y % de población rural (peso: 0.35).
- Capacidad adaptativa: Renta per cápita y cobertura de agua potable (peso: 0.30).
El Índice de Vulnerabilidad Hídrica (IVH) se calcula como la suma de (Indicador normalizado × peso), en una escala de 0 (muy baja) a 1 (muy alta). Por ejemplo, la Cuenca del Segura en 2023 tenía un IVH de 0.61, indicando alta vulnerabilidad, debido a su clima semiárido, estructura económica dependiente del riego intensivo e infraestructura subdimensionada.
Estrategias y soluciones para la gestión del agua
Para lograr una cobertura universal de los servicios básicos de agua potable para 2030, es necesario duplicar las tasas de progreso actuales. Para los servicios de suministro de agua gestionados de forma segura, las tasas tendrían que multiplicarse por seis. La mejora de los sistemas de abastecimiento de agua debe abordar el cambio climático, la creciente escasez, el crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización.
Innovación y tecnología
- Reutilización de aguas residuales: Una estrategia importante para recuperar agua, nutrientes y energía. Si se hace correctamente, puede incrementar la producción de alimentos, la resiliencia a la escasez de agua y nutrientes, y la circularidad económica.
- Desalinización: La desalinización de agua es una opción complementaria y alternativa para responder a la disminución de los recursos hídricos. Ejemplos como la Planta Desaladora Norte en Chile abastecen el 100% de ciudades como Antofagasta y Mejillones.
- Modernización del riego: Mejorar y aumentar las superficies regadas con sistemas de alta tecnología es un desafío clave en la agronomía.
- Gestión del Sistema Cutzamala: Proyectos como el Programa para la Sustentabilidad Hídrica en la Cuenca del Valle de México buscan generar un suministro sostenible, reforzar el sistema de drenaje, sanear cauces y cuerpos de agua, y aliviar la sobreexplotación del manto acuífero, buscando soluciones aceptables que no impacten en el ambiente y priorizando estrategias de demanda sobre proyectos de importación de agua.
Políticas y colaboración internacional
El Objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU busca garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos. Las metas de este objetivo cubren tanto los aspectos del ciclo del agua como los sistemas de saneamiento.
La OMS, como autoridad internacional en salud pública y calidad del agua, lidera esfuerzos globales para prevenir enfermedades transmitidas por el agua. Asesora a gobiernos sobre metas y reglamentos, elabora directrices para la calidad del agua (incluyendo las Guías para la calidad del agua de consumo humano) y apoya a los países en su implementación.
La colaboración entre la OMS y UNICEF es crucial, especialmente en agua, saneamiento e higiene en establecimientos de atención de salud. La herramienta WASH FIT (Water and Sanitation for Health Facility Improvement Tool) ayuda a mejorar continuamente los servicios en establecimientos de atención primaria de bajos y medianos ingresos.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua 2023 adoptó la Agenda de Acción sobre el Agua, reforzando la necesidad de acciones coordinadas para este recurso vital. La comunidad internacional ha establecido iniciativas como el Decenio Internacional del Agua Potable y del Saneamiento Ambiental (1981-1990) y el Decenio internacional para la acción “Agua para el desarrollo sostenible” (activo hasta 2028).
Acciones individuales y colectivas
Evitar la contaminación del agua está en nuestras manos. Acciones como cerrar el grifo cuando no sea necesario, usar lavadoras y lavavajillas solo cuando estén llenos, y apoyar iniciativas de cooperación al desarrollo son fundamentales para mejorar el acceso y la gestión sostenible del agua en el mundo.
La seguridad hídrica no puede seguir siendo entendida como la capacidad de responder a la emergencia, sino como la posibilidad de reducir la vulnerabilidad de la sociedad y sus efectos. Es una necesidad y una posibilidad concreta pasar de gestionar crisis a prevenirlas.
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