La reforma del sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile ha sido un tema de constante debate y preocupación ciudadana. El Presidente Sebastián Piñera ha anunciado modificaciones al sistema, en un contexto de un país que envejece rápidamente y donde la demanda por pensiones dignas es cada vez más fuerte.
Contexto y Preocupaciones Ciudadanas
Desde el inicio de las AFP en Chile, ha existido recelo sobre su justicia, especialmente por las bajas pensiones que otorgan a sus jubilados. Personas que pertenecen al Antiguo Sistema Previsional, como los del IPS, observan con preocupación la diferencia entre el salario mínimo actual ($326.500) y la pensión mínima ($166.500), resultando en una diferencia real de $160.000.
Los jubilados y futuros pensionados expresan un profundo descontento con el manejo de sus fondos, señalando que las AFP han obtenido ganancias millonarias a costa de sus ahorros. Se cuestiona por qué la riqueza acumulada no se ve reflejada en mejores pensiones, y por qué otros usan el dinero de los cotizantes para beneficios propios.
Un punto de crítica recurrente es la expectativa de vida utilizada para el cálculo de las pensiones, que se extiende hasta los 110 años, lo que se considera irrealista y perjudicial para los cotizantes. Además, se denuncia que el sistema traslada las pérdidas a los afiliados, cobra comisiones elevadas y los deja sin herencia, impidiendo el uso de sus propios fondos para inversiones más rentables, como la compra de propiedades.
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Demandas y Propuestas de los Afectados
Los ciudadanos proponen diversas soluciones para mejorar el sistema previsional:
- Una rentabilidad mínima garantizada, similar a lo establecido en el decreto original de 1980.
- Una pensión mínima igual al sueldo mínimo.
- Que el sistema sea opcional.
- La devolución programada de las imposiciones a los usuarios al jubilar, para cubrir necesidades o para proyectos de inversión sustentables.
- La creación de una AFP Estatal, argumentando que el Estado chileno ha demostrado ser más serio que algunas empresas privadas, que históricamente han incurrido en quiebras y colusión.
- Modificaciones en el porcentaje de cotización, que desde 1981 es del 10% a cargo del empleado, liberando a los empresarios de aportar un porcentaje de las remuneraciones.
Se enfatiza la necesidad de derogar leyes que, según los críticos, han perjudicado a los jubilados, como la Ley 19.641 de 1998, la Ley 19.795 y el DL 35000, para que los cotizantes vuelvan a recibir el 80% de interés por su aporte, en lugar del menos del 40% actual.
La Reforma Anunciada por Sebastián Piñera
El Presidente Sebastián Piñera promulgó la ley que permite el retiro del 10% de los fondos de las AFP, después de su aprobación en la Cámara de Diputados. Este paso administrativo permite a los afiliados solicitar el retiro de un porcentaje de sus ahorros individuales.

Principales Ejes de la Modificación
La reforma presentada por el gobierno de Piñera busca fortalecer tanto el pilar contributivo como el solidario del sistema, reconociendo el envejecimiento de la población chilena y el creciente número de adultos mayores.
Los puntos clave de la reforma incluyen:
- Aumento del ahorro previsional: Se propone un aporte adicional y gradual del 4% del sueldo de cada trabajador, financiado por los empleadores. Este porcentaje se incrementaría de forma progresiva para no afectar la creación de empleo. En régimen, se estima que esto significará un aumento del 30% en las pensiones.
- Libertad de elección: Los trabajadores podrán elegir quién administrará este 4% adicional, con la creación de nuevas instituciones, sean estas con o sin fines de lucro.
- Fortalecimiento del Pilar Solidario: Este pilar crecerá hasta un 40% gracias a un incremento del gasto público de aproximadamente USD 1.000 millones.
- Aportes adicionales por postergación: El Estado hará aportes adicionales a quienes posterguen voluntariamente su edad de jubilación, con la promesa de un aumento superior al 40% en la pensión por una permanencia adicional de 5 años en la fuerza de trabajo.
- Aumento para pensionados actuales: Los actuales pensionados con un mínimo de cotizaciones recibirán un aumento significativo de sus pensiones. Por ejemplo, en el caso de los hombres, un aumento de 2 UF (aproximadamente $56.600 mensuales), lo que representa un aumento promedio del 20% y beneficiaría a más de 500 mil pensionados.
La reforma crea un sistema previsional basado en tres pilares: un Pilar Solidario (financiado por el Estado), un Ahorro Individual (financiado por empleadores y trabajadores), y un Ahorro Colectivo y Solidario (financiado por empleadores y con un aporte inicial estatal).
Medidas para la Competitividad y Transparencia
La reforma también busca mejorar la competitividad y transparencia del sistema con las siguientes medidas:
- Apertura de la industria: Se abrirá la industria de administración de fondos de pensiones a nuevos actores, como sociedades sin fines de lucro, cooperativas de afiliados, entre otras, para fortalecer la competitividad, mejorar la calidad de los servicios y reducir las comisiones.
- Devolución de comisiones: Las administradoras deberán devolver parte de las comisiones cobradas cuando la rentabilidad del Fondo sea negativa. También se restringirá el cobro de comisiones por inversiones en Fondos Mutuos Nacionales y otros servicios de inversión.
- Mayor participación de afiliados: Se introduce la participación de los afiliados en la gestión de sus ahorros a través de la creación de un Comité de Afiliados, la presencia de un afiliado en el directorio de cada AFP, y una mayor participación del Comité de Usuarios del Sistema de Pensiones.
- Revisión periódica de parámetros: El Consejo Consultivo Previsional revisará periódicamente los parámetros del sistema, incluyendo las tablas de expectativas de vida, para proponer perfeccionamientos que aseguren pensiones dignas.
Críticas y Perspectivas sobre la Reforma
A pesar de las promesas de mejora, la reforma ha generado diversas críticas. El movimiento No+AFP, por ejemplo, ha señalado que la propuesta gubernamental no toca ni afecta las ganancias de las grandes empresas y grupos económicos, ni se acerca a un sistema de reparto solidario.

Se argumenta que las AFP seguirán operando por muchos años más en Chile, a pesar del plebiscito en el que participaron más de un millón de chilenos. Las principales objeciones se centran en:
- La reducción del encaje actual a la mitad, lo que permitiría a las AFP retirar la mitad de las garantías, es decir, mil millones de dólares, dejando a los afiliados indefensos ante una crisis.
- El aumento del monto para retirar excedentes de 60 millones a 100 millones de pesos, lo que implica que las AFP administrarían un monto mayor de ahorros por más tiempo.
- Las facultades que se otorgan al Superintendente para cambiar el tiempo de traspaso entre multifondos, lo que podría perjudicar a los afiliados y aumentar los riesgos.
- La potestad de las AFP para cambiar de fondos el capital de los afiliados, sin que se hagan cargo de las pérdidas.
Los críticos también cuestionan que la reforma se centre en incentivos para postergar la jubilación y aumentar las cotizaciones sin abordar un aumento del salario mínimo que permita a los trabajadores cotizar más sin afectar su subsistencia. Además, se critica que la solución para la salud de los adultos mayores sea aumentar la jubilación a través de bonos para aquellos que necesiten cuidado, lo que afecta principalmente a las mujeres que asumen estas labores.
En definitiva, la reforma busca generar un "Nuevo Trato" con los adultos mayores, abordando no solo las pensiones, sino también el acceso a la salud, educación, trabajo, cultura, recreación y vida en la ciudad, en un intento por mejorar la calidad de vida de un segmento de la población que crece exponencialmente.