La situación de las mujeres mayas, particularmente las adultas mayores, en contextos de pobreza y vulnerabilidad es un tema de profunda relevancia social. Este análisis explora las complejidades que enfrentan estas mujeres en México, especialmente en comunidades mayas de Campeche y Yucatán, así como sus estrategias de sobrevivencia y los recursos que aportan a sus familias y comunidades.

Contexto Histórico y Sociocultural de las Mujeres Mayas
Contrario a la creencia popular de que los roles femeninos en la época prehispánica estaban restringidos, el desciframiento de textos jeroglíficos mayas ha revelado que mujeres como las señoras Ik’ Cráneo, K’ab’el e Ikoom emigraron de su ciudad natal, Calakmul, a otros reinos, cubriendo distancias de más de 200 kilómetros. Esto demuestra una movilidad y relevancia social en la antigüedad.
Sofía Paredes Maury, en su ponencia "Figurillas femeninas del acervo de la Fundación de la Ruta Maya, Guatemala", señaló que mientras el arte monumental maya presentaba la historia oficial y la grandeza de las élites, el arte portátil ofrecía una visión más amplia del resto de la sociedad. La Fundación de la Ruta Maya posee un acervo de 116 figurillas femeninas prehispánicas que datan desde el periodo Preclásico Medio (600-300 a.C.) hasta el Clásico Terminal (900-1200 d.C.), lo que permite un estudio más detallado de estos roles.
En el contexto contemporáneo, Esther Chuc Uc destacó que las sociedades humanas experimentan constantes cambios, adaptaciones y pérdidas que impactan la vida de sus habitantes. Actualmente, muchas mujeres mayas han incursionado en negocios colectivos, asumido trabajos comunitarios tradicionalmente masculinos, como la meliponicultura, y se han convertido en activistas sociales en defensa de sus territorios y la autodeterminación de los pueblos originarios.
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Análisis de la Vulnerabilidad y Pobreza en Mujeres Mayas Adultas Mayores
El estudio "Mujeres mayas: envejecimiento, pobreza y vulnerabilidad", realizado por Gina Villagómez Valdés y María Consuelo Sánchez González, analiza la situación de vulnerabilidad de las mujeres adultas mayores en México y, específicamente, en dos comunidades mayas de Campeche y Yucatán. Este trabajo examina las estrategias de estas mujeres y sus familias para enfrentar la pobreza en un contexto de desigualdad social, exclusión y discriminación.
Aspectos Sociodemográficos y Apoyos Recibidos
Se identifican aspectos sociodemográficos de la población femenina mayor y los tipos de apoyos o transferencias que reciben del Estado, la comunidad y la familia. Contrariamente a la percepción común, las mujeres mayores no son sujetos pasivos o una carga, sino que continúan aportando diversos recursos al grupo familiar, lo que subraya la necesidad de atender eficientemente la vejez femenina.
La Mujer Maya y el Cambio: Evolución de los Roles
Mary Elmendorf, en "La mujer maya y el cambio" (1973), ya describía la transformación de los roles de género en el hogar y la vida pública maya debido a las condiciones económicas. Estudios posteriores abordaron la situación de las mujeres en diversos contextos, principalmente sus roles familiares y comunitarios, así como su incorporación a actividades laborales.
Anteriormente, la importancia de las mujeres adultas mayores y su contribución en la dinámica familiar a menudo quedaba fuera del análisis. Los trabajos previos las consideraban como:
- Productoras del campo (Pinto 1980; Cervera, Alonso y Villagómez 1984; Duarte 1987; Mummert y Ramírez 1995; Nadal 1995; Villagómez y Pinto 1997; Rosado 2001)
- Artesanas (Rejón 1995)
- Trabajadoras domésticas (Sacramento l983)
- Empleadas en maquiladoras (Castilla 2004)
- Amas de casa y madres (Pacheco y Lugo 1995; Villagómez y Pinto 1986)
- Transmisoras de la cultura y tradiciones mayas (Santana y Rosado 2012; Máas 1999; Villagómez y Pinto 1997)
- Parteras y curanderas (Güémez 1997)
Ramírez (1995) y Rosado (2004) documentaron cómo las actividades en el mercado de trabajo transformaron los roles e identidades de género. Daltabuit (1992) y Villagómez y Pinto (1997) resaltaron el complejo rango de actividades económicas que realizan las mujeres mayas para la reproducción doméstica, incluyendo horticultura, bordado, tejido, recolección de leña y manejo del solar. Estos estudios destacaron su rol doméstico, comunitario y laboral como fuente de empoderamiento y dignificación.

Paralelismo e Interdependencia de Roles de Género
Sánchez González (2008a y 2008b) propone que, a pesar de las limitaciones impuestas por la cultura patriarcal, los roles de género pueden ser paralelos, interdependientes y complementarios. Restall (1997) señala que hombres y mujeres mayas han sido compañeros en el trabajo, en la organización de rituales domésticos y en la estructura social de la comunidad desde tiempos antiguos.
Sin embargo, Herrero (2001) identifica las resistencias masculinas que aún enfrentan las mujeres al intentar participar en la política dentro de una comunidad maya. La mayoría de los estudios anteriores sobre mujeres mayas en la península de Yucatán no visibilizaron la situación de las mujeres mayores, mencionándolas principalmente en roles privados como parteras, curanderas o amas de casa, dejando de lado su papel centralizador en las relaciones familiares y su provisión de recursos hasta edades avanzadas.
Riesgos y Contribuciones de las Adultas Mayores
Estudios en Yucatán y Campeche (Villagómez 2013 y Villagómez y Sánchez 2013) demuestran que las adultas mayores se encuentran en situación de riesgo debido a su nivel de pobreza, lo que las obliga a continuar realizando diversas labores dentro y fuera del hogar para subsistir. Se observa que la jefatura femenina es superior a la media nacional en mujeres mayores de sesenta años, y en estos hogares, ellas continúan proporcionando recursos a parientes ascendentes y descendentes.
La vejez, especialmente la femenina, requiere una atención eficiente. Contrariamente a la creencia popular, las mujeres mayores no son sujetos pasivos o una carga, sino que aportan diversos recursos a la familia.
Propuesta y Objetivos del Estudio
Este trabajo busca contribuir a la generación de conocimiento con perspectiva de género y envejecimiento, proporcionando información sobre las estrategias de sobrevivencia de las mujeres mayas adultas mayores en situación de pobreza. Los objetivos incluyen:
- Ofrecer datos para el diseño de políticas públicas específicas que mejoren sus condiciones de vida mediante acciones afirmativas en los sistemas de transferencias gubernamentales.
- Implementar programas de sensibilización dirigidos a las familias para fomentar la atención a las personas mayores, especialmente a las mujeres de pueblos originarios que se encuentran en riesgo debido a la pobreza.
- Destacar la necesidad de considerar las necesidades de las personas mayores, en particular las mujeres indígenas, al asignar recursos.
Los grupos mayas, aunque diversos y con una armonía en sus sistemas de pensamiento (Marion 1984), enfrentan factores como la pobreza y políticas públicas que desalientan la inclusión. No existe una sociedad maya única, sino un mosaico de enclaves rurales y urbanos que conservan elementos ancestrales, modificados por la presión social, la evolución y la interacción con tradiciones cristianas y gobiernos nacionales dominantes (Freidel, Schele y Parker 1999).

Contexto Nacional de Pobreza y Vulnerabilidad del Adulto Mayor
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) de México señala que los niveles más altos de pobreza se concentran en grupos vulnerables: población infantil, adultos mayores, indígenas y zonas de atención prioritaria (CONEVAL 2012). La pobreza extrema es más pronunciada en la población indígena, mientras que la pobreza moderada se observa en zonas prioritarias.
Los adultos mayores presentan un mayor grado de vulnerabilidad debido a sus carencias sociales y bajos ingresos, lo que exige acciones compensatorias urgentes. La población de más de 65 años con escasos ingresos se encuentra en una situación de riesgo casi tres veces superior al promedio nacional. Asimismo, la población indígena del país, especialmente en pobreza extrema, enfrenta condiciones de riesgo y vulnerabilidad.
Pobreza Multidimensional en Adultos Mayores
El CONEVAL (2011; 2012) registró 3.5 millones de hombres y mujeres de 65 años o más en condición de pobreza multidimensional (45.8%), con más del 35% en pobreza moderada y casi el 11% en pobreza extrema. Estos datos revelan importantes carencias que ubican a la población senescente en una situación de vulnerabilidad social superior al promedio nacional, con desigualdades significativas entre contextos rurales y urbanos que afectan particularmente a la población indígena.
Vulnerabilidad de las Mujeres Mayas Adultas Mayores
Según el INEGI (2010), el envejecimiento aumenta la vulnerabilidad al disminuir las facultades físicas, la autonomía económica o la fortaleza para trabajar. Esto genera un grado de dependencia familiar, especialmente en mujeres que, durante su vida laboral, no obtuvieron una jubilación, enfrentando una desigualdad de género.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define la vulnerabilidad como un fenómeno social multidimensional que abarca factores de riesgo, inseguridad e indefensión, sustentados en la base material y provocados por cambios de gran envergadura en el modelo de desarrollo (Aranibar 2001). Esta situación se agudiza en contextos de pobreza, en zonas indígenas y, aún más, en el caso de mujeres ancianas.

Discriminación y Desigualdad de Género
En el contexto de género y pobreza, la vulnerabilidad se define como la exposición al riesgo de sufrir discriminación, maltrato y violencia de género, o carencias económicas y sociales que impiden el desarrollo óptimo (CONEVAL 2013). Las mujeres pobres muestran una mayor dependencia de los programas sociales, triplicando la cantidad de hombres pobres beneficiarios y duplicando a las mujeres no pobres que también pertenecen a algún programa.
Transformaciones Familiares y Nuevas Demandas
La institución familiar ha experimentado una transformación constante debido a las condiciones económicas globales. El aumento de la esperanza de vida, el aplazamiento del matrimonio, la reducción de nacimientos, el aumento de divorcios y la incorporación de las mujeres al mercado laboral han generado nuevas formas de organización doméstica, con pactos inéditos para el cuidado de niños, discapacitados y adultos mayores (Villagómez 2013).
Al final de la vida, la pérdida de capacidades físicas y mentales, la disminución de la autonomía y el deterioro de los roles familiares y sociales obligan a las personas mayores a depender de la familia y la sociedad, generando importantes demandas de manutención y cuidado. Comprender las redes sociales, como la familiar, es crucial en este escenario.
Desigualdades Estructurales y la Teoría de la Desventaja Acumulativa
Este trabajo analiza las desigualdades sociales que enfrentan las mujeres mayores indígenas en entornos urbanos, destacando cómo la pobreza, la exclusión educativa, la discriminación étnica y de género, y la precariedad laboral configuran un cúmulo de desventajas acumuladas a lo largo de sus vidas. Desde una perspectiva cualitativa, basada en un diseño narrativo, se examinan sus trayectorias de vida a través de la Teoría de la Desventaja Acumulativa.
La CEPAL (2013) indica que las personas mayores indígenas enfrentan condiciones críticas de pobreza y vulnerabilidad debido al acceso limitado a salud, educación, bienes y servicios. Esta situación es más grave para las mujeres indígenas mayores, quienes experimentan una triple o cuádruple opresión vinculada a su pertenencia étnica, clase social, condición de pobreza y género, lo que perpetúa desigualdades sociales y restringe oportunidades (Hughes, 2004; Rea-Ángeles, 2021).
Investigaciones recientes resaltan que las mujeres indígenas enfrentan altos niveles de pobreza, menores ingresos que los hombres no indígenas, dependencia de programas contra la pobreza y exclusión sistemática de servicios de salud y seguridad social, lo que impacta su capacidad intrínseca en la vejez (Barrera-Rojas et al., 2019; Paredes et al., 2020; Pinto, 2023; Salinas-Rodríguez et al., 2024).
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Inserción Laboral en Contextos Urbanos
Según la CEPAL (2013), el 54.1% de las mujeres indígenas en México reside en áreas urbanas, donde enfrentan vulnerabilidades por ser mujeres, indígenas, mayores y migrantes. Se insertan en el mercado laboral en empleos informales e inestables, como el trabajo doméstico, comercio informal o en hoteles y fábricas, caracterizados por alta explotación, bajos salarios y ausencia de prestaciones (Castillo y Schenerock, 2020; Olivares y Guerrero, 2023; Salazar, et al., 2020).
Principios de la Teoría de la Desventaja Acumulativa
La Teoría de la Desventaja Acumulativa sostiene que las desigualdades se amplían con el tiempo, profundizando ventajas o desventajas debido a factores estructurales e institucionales que asignan recursos de manera desigual (Saraví, 2020). La "desventaja" se refiere a la ausencia de oportunidades para un funcionamiento seguro en áreas clave como la salud, el empleo, la educación y las relaciones sociales (Wolff y de-Shalit, 2007, citado en Wolff, 2009).
Este enfoque va más allá de la pobreza monetaria, abarcando múltiples dimensiones que limitan el bienestar. Las desventajas tienden a agruparse, donde una desventaja en un área puede desencadenar otras, reforzando la vulnerabilidad. La teoría reconoce que las desigualdades sociales no solo surgen en la infancia, sino que también son el resultado de procesos sociales endógenos persistentes que operan a nivel micro (interacciones cotidianas), meso (organizaciones y roles sociales) y macro (estructuras económicas y políticas) (Dannefer, 2020).
Esta perspectiva resalta el cruce de la discriminación por edad, género, etnia y clase social, que moldea las trayectorias de vida y el proceso de envejecimiento (Holman y Walker, 2020; Saraví, 2020). Es crucial comprender los mecanismos de acumulación de riesgos y desigualdad para revelar las fuentes de las disparidades específicas por edad y las inequidades en la distribución de oportunidades y recursos (Castañeda y Díaz, 2020).
Metodología del Estudio y Hallazgos Clave
Este estudio cualitativo empleó un diseño narrativo para comprender los procesos a través de las vivencias de las participantes (Czarniawska, 2011). Se consideró la vejez como una construcción social vinculada al envejecimiento biológico y a la acumulación de años y condiciones de vida previas (Hernández-Delgado, 2020).
Aunque la Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores define "mayor" a partir de los 60 años (OEA, 2015), se seleccionaron mujeres desde los 58 años, considerando la menor esperanza de vida en la población indígena de México (Secretaría de Salud, 2007; Torres et al., 2003). Los criterios de inclusión fueron ser hablante de una lengua indígena y residir en la zona urbana de Zapopan, Jalisco.

Características Sociodemográficas y Desigualdades
Las características sociodemográficas de las participantes (trabajo, nivel educativo, estado civil y enfermedades) reflejaron condiciones de desigualdad. La inserción laboral informal, sin seguridad social (Morales et al., 2022), se vincula a bajos niveles educativos. El estado civil destacó la dependencia económica de las parejas, cuyo fallecimiento reducía drásticamente los ingresos (Pochintesta, 2015).
Las entrevistas, realizadas entre noviembre de 2022 y marzo de 2023, en domicilios de las participantes, revelaron factores de desventaja en la infancia, vida productiva y vejez:
- Pobreza en la infancia: Escasez de recursos económicos en sus familias de origen, limitando el acceso a la educación.
- Desigualdad en el acceso a la educación: Muchas no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela o solo cursaron algunos años de educación básica.
- Trayectoria laboral precaria: Comenzaron a trabajar desde temprana edad en actividades como el cuidado de animales, milpa, artesanías o como jornaleras. Tras migrar a la ciudad, se integraron a trabajos intermitentes como veladoras, trabajadoras domésticas, pelado de cebolla, venta de dulces o en la construcción.
- Desigualdad territorial: Habitan colonias irregulares con falta de servicios públicos básicos, como agua corriente, saneamiento, pavimentación y alumbrado.
- Discriminación étnica y de género: Restricciones de movilidad en la ciudad y acceso limitado a servicios y recursos debido a un conocimiento insuficiente de las instituciones de apoyo.
Estas mujeres enfrentan condiciones de desigualdad que reflejan su marginación económica y social. Sus ingresos, a menudo insuficientes, no cubren sus necesidades básicas de alimentación y salud. El apoyo familiar varía según las posibilidades económicas de los hijos, siendo más limitado en núcleos familiares con hijos pequeños.
Vulnerabilidades Agravadas en la Vejez
La vejez agrava la situación de desventaja de estas mujeres, marcada por la pérdida progresiva de salud, como la pérdida de piezas dentales, disminución auditiva y visual, y dolores persistentes. Además, envejecen en contextos de infraestructura deficiente, violencia y presencia del crimen organizado, lo que exacerba su vulnerabilidad. Esto es consistente con hallazgos de mayores tasas de analfabetismo y menor acceso a servicios básicos en poblaciones indígenas (Gomes et al., 2022).
Su nivel educativo básico incompleto o nulo limita significativamente su acceso a información, servicios y empleo formal (CONEVAL, 2020), relegándolas a trabajos informales, precarios y mal remunerados, lo que perpetúa su exclusión.
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