Mujeres indígenas Maya’ q’eqchi’ de Guatemala: memoria, lucha y justicia tras el Sepur Zarco

Cuando 15 mujeres indígenas mayas q’eqchi’ se convirtieron en las primeras en ganar un caso contra ex funcionarios militares en 2016, hicieron historia. Los oficiales fueron declarados culpables de violarlas de manera sistemática y someterlas a esclavitud sexual y doméstica durante varios años en el destacamento militar Sepur Zarco durante el conflicto armado interno de Guatemala a principios de la década de 1980. Las Abuelas de Sepur Zarco, como se las conoce respetuosamente, esperan hoy vivir la justicia. Para ellas, la justicia incluye educación para las niñas y niños de su comunidad, acceso a la tierra, una clínica sanitaria y un conjunto de medidas que pongan fin a la pobreza extrema que su comunidad ha sufrido durante generaciones. La justicia hay que vivirla.

Contexto histórico y enorme valor de estos juicios

La violencia sexual en tiempos de guerra es extremadamente rara y para la violencia sexual en tiempos de conflicto aún más. Se tiende a pensar que son daños colaterales y que las supervivientes suelen enfrentar vergüenza y estigmatización. Además, las sobrevivientes que presentaron estos casos son mujeres indígenas, la población históricamente más marginada de Guatemala. Las mujeres q’eqchi’ y achi rompieron el silencio en torno a la violencia sexual en tiempos de guerra en Guatemala.

El juicio se celebró en el auditorio de la Corte Suprema de Justicia, la misma sala donde se celebró el juicio por genocidio contra el dictador Efraín Ríos Montt en 2013. El auditorio tiene capacidad para más de 500 personas y se llenó casi todos los días. Estaban las mujeres de otras regiones afectadas por la violencia sexual, estaban los jóvenes que nunca habían conocido la guerra y querían conocerla. En Guatemala no se habla de las atrocidades cometidas por el ejército y mucho menos se enseñan en la escuela.

La confianza en el poder judicial ha cambiado con el tiempo: de una institución percibida como herramienta de los poderosos a un marco donde se ha intentado avanzar en juicios por violaciones de derechos humanos. La fiscal general Claudia Paz y Paz y el apoyo internacional, especialmente la CICIG, fortalecieron la autonomía de la fiscalía y la independencia judicial, permitiendo que estos juicios cobren relevancia histórica. Sin embargo, con el cierre de la CICIG y la llegada de gobiernos que buscan revertir avances, la situación actual es más cautelosa y requiere vigilancia y organización de la sociedad civil.

Las voces de las abuelas y el impacto en la comunidad

Las abuelas de Sepur Zarco mostraron una manera de resistir que trasciende el juicio: al hablar en público de sus experiencias, desarticularon estigmas y abrieron vías para la reparación integral. Las reparaciones incluyeron medidas como la restitución de tierras, una clínica móvil, y mejoras en la educación y la infraestructura de la comunidad. En la sentencia se prometió reabrir expedientes de reclamación de tierras y crear un centro de salud; además, se acordó becas para mujeres y niñas/os y otras medidas para sacar a las familias de la pobreza extrema.

La exhumación de fosas en Tinajas en 2012 marcó un punto de inflexión: los hallazgos forenses proporcionaron evidencia crucial que sostuvo el caso Sepur Zarco y permitió a las comunidades exigir verdad y reparación. María Ba Caal, Felisa Cuc y otras abuelas han convertido su dolor en una voz de protesta constructiva, pidiendo educación para las nuevas generaciones y acceso a recursos que sostengan a sus comunidades. "Di todo lo que tenía para obtener justicia", afirma María Ba Caal, destacando la importancia de que Guatemala escuche su historia para que no se repita.

La violencia sexual como arma de guerra y su reconocimiento

El conflicto armado en Guatemala dejó a miles de víctimas, especialmente indígenas mayas. La cronología del conflicto señala la escalada de violencia a partir de 1960 y la brutalidad de los años ochenta, con una devastación que afectó desproporcionadamente a las comunidades indígenas. En Sepur Zarco, las mujeres fueron sometidas a violaciones y esclavitud por militares en un puesto avanzado cercano a la comunidad, mientras se cometían otras violencias contra hombres y familias enteras. Este caso ayudó a reconocer que la violencia sexual fue una estrategia de guerra y no un daño colateral.

El legado del conflicto persiste: la lucha por la reparación integral y el reconocimiento de derechos continúa, con demandas de educación, salud, tierras y desarrollo comunitario. Las abuelas no solo buscan justicia para ellas, sino para toda la comunidad Achí y las mujeres indígenas de Guatemala, fortaleciendo la memoria histórica para las generaciones futuras.

Mapa de Alta Verapaz y Verapaz: áreas donde residen las comunidades q’eqchi’ y achi

El papel del apoyo internacional y las redes de defensa de derechos

La participación de organizaciones como ONU Mujeres y la Open Society Justice Initiative (OSJI) fue clave para monitorear juicios y promover el seguimiento de las sentencias. Estados Unidos, la Unión Europea y otros actores respaldaron esfuerzos contra la impunidad y la corrupción, aunque la evolución política local ha puesto en riesgo estos avances. El Premio de reparación y las iniciativas de educación cívica impulsan una memoria colectiva que busca prevenir la repetición de abusos y fortalecer el estado de derecho.

En la actualidad, las comunidades destacan la importancia de espacios para la voz de las mujeres indígenas y la necesidad de continuar promoviendo justicia transicional, reparación y desarrollo sostenible. El Club del Bienestar, implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ha sido un ejemplo de apoyo psicosocial y desarrollo económico para mujeres en San Miguel Chicaj y otras comunidades, promoviendo confianza, resiliencia y autoestima a través de talleres y actividades en Achí y Kaqchikel.

Fotografía de las abuelas de Sepur Zarco con sus medallas conmemorativas

Table de reparación y acciones pendientes

MedidasEstadoImpacto
Restitución de tierrasComplicada (propiedad privada)Base para desarrollo local, requiere presupuesto y acción gubernamental
Clínica móvil gratuitaActivaAtiende 70-80 personas diarias
Educación y becasCompromisos prometidosOportunidades para niñas/os y jóvenes
Infraestructura escolarCompromisosMejora de acceso a la educación

Enlace con Estela Noj, en la conclusión del caso "Sepur Zarco".

Testimonios y memoria local

“La justicia hay que vivirla”, repiten las abuelas mientras recuerdan a sus esposos e hijos. Su historia, contada en primera persona y compartida con comunidades cercanas, se convirtió en una brújula para la defensa de derechos y la dignidad de las comunidades indígenas. En San Miguel Chicaj, la voz de las mujeres se está fortaleciendo a través de las redes comunitarias, el Club del Bienestar y las iniciativas de la OIM, que fomentan la inclusión económica y la salud mental.

La narrativa de estas mujeres, que oscilaba entre miedo y valentía, muestra que la desubjetivación de generaciones de mujeres indígenas puede transformarse en agencia y liderazgo. “Cuando una mujer encuentra su voz, encuentra su poder”, afirman las jóvenes de Achí y KAQ, subrayando que el camino hacia la reparación es largo, pero vital para la reconstrucción comunitaria.

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