Las vejeces emergen hoy desde una invisibilidad histórica, convirtiéndose de pronto en el foco de políticas sociales y sanitarias, especialmente ante la emergencia de situaciones como la pandemia de COVID-19. Aunque los gobiernos buscan proteger a las personas mayores, a menudo a través de confinamientos forzosos, no todas pueden resguardarse en condiciones óptimas. Demasiado a menudo, la pobreza, la soledad y el hacinamiento cruzan la vida de la ancianidad, afectando su dignidad.

La Feminización del Envejecimiento
El envejecimiento de la población es un fenómeno global que se acelera. Entre los años 2000 y 2050 se duplicará en el mundo la proporción de los mayores de 60 años, que crecerá del 7% a más del 16% de la población total. Este fenómeno tiene una marcada característica de género.
Demografía Global y Regional
Las mujeres de 60 años y más, en casi todos los países, superan hoy en número a los varones. A nivel mundial, las mujeres mayores superan a los hombres por su expectativa de vida más alta; en 2022, representaban casi el 56% de las personas mayores de 65 años a nivel mundial.
Se estima que, por ejemplo, Chile para el año 2050 será el país más envejecido de la región latinoamericana y caribeña. Según la última encuesta Casen, el 16,7% de los habitantes del país (dos millones 885 mil 157 personas) superan los 60 años. De ellos, un 57% corresponde a mujeres y un 42,7% a hombres, lo que indica una clara feminización de la vejez en el país. Las estimaciones para Chile indican que para el 2050, las mujeres representarán el 69% de las personas en ese rango etario.
Cuando se superan los 80 años, existe una mayor probabilidad de dependencia física y/o mental; el 24.1% de la población adulta mayor presenta dependencia, de estos un 6.7% presenta dependencia leve, 5% presenta dependencia moderada y un 12.4% dependencia severa. De este total, un 66,4% corresponde a mujeres adultas mayores.
Discriminación y Exclusión en la Vejez Femenina
Las mujeres mayores enfrentan una mayor discriminación y exclusión debido a diversos factores interrelacionados, que van desde los estereotipos sociales hasta las brechas de género acumuladas a lo largo de su vida.
El Edadismo y su Impacto
En gran parte de las sociedades occidentales, observamos un ensalzamiento exagerado de la juventud como modelo estético e ideal de vida. La vejez, por el contrario, aparece como sinónimo de debilidad, pérdida de capacidades y obsolescencia, lo cual conduce a la marginación y el aislamiento social de quienes "se van haciendo mayores".
El concepto de edadismo (del inglés ageism), acuñado por Robert Butler en los años 60, hace referencia a la discriminación sistemática hacia las personas mayores por el hecho de serlo. La Organización Mundial de la Salud lo define como los estereotipos, los prejuicios y la discriminación hacia las personas debido a su edad. Estos estereotipos identifican la vejez con la enfermedad, la fealdad, la dependencia o la disminución de capacidades, provocando actitudes discriminatorias y una infravaloración de sus necesidades.
Triple Discriminación
En el caso de las mujeres, a lo ya mencionado se suma la discriminación que sufren por su condición de género. Más aún, si la mujer mayor es pobre, sufrirá una triple discriminación social, con el consiguiente deterioro de su calidad de vida y goce de derechos.
Factores Socioculturales
Las mujeres enfrentan un gran escollo en su paso hacia la edad madura, de tipo ideológico y cultural. En un mundo donde el principal valor social de la mujer y su misma identidad han sido definidos en términos de su potencial reproductivo y de su atractivo sexual, existen enormes dificultades para aceptar el envejecimiento como proceso natural del ciclo vital, puesto que la sociedad castiga a las mujeres con especial fuerza. En nuestro ideario colectivo, el valor social de las mujeres ha estado ligado a su belleza, juventud y capacidad para ser madres y esposas.
Las canas, las arrugas y la experiencia pueden ser percibidas como atractivas para los hombres, pero no ocurre lo mismo en las mujeres, lo que incide en la forma en que se trata a las mujeres mayores y en la visión que ellas tienen sobre sí mismas y su identidad.
Impacto Socioeconómico y Laboral

Desafíos Económicos y Previsionales
Las mujeres mayores que viven en soledad, ya sea porque son viudas, separadas o no han tenido pareja, enfrentan a menudo más pobreza que los varones. Para el acceso al trabajo, no tienen las mismas oportunidades que los hombres si desean seguir en la fuerza laboral activa. Además, enfrentan una persistente brecha salarial de género: se ha comprobado que las adultas mayores que sí trabajan, ganan un 30,3% menos que los hombres de su edad por el mismo trabajo.
Cabe recordar que las jefaturas de hogar femeninas han crecido en los últimos años, y muchas jefas de hogar son mayores de 60 años que sostienen solas a sus familias. Así, están dispuestas a trabajar en condiciones muy desventajosas, en forma precaria y desprotegida (como en el comercio callejero).
Por todo ello, es frecuente que al llegar a la vejez no cuenten con una pensión que les ofrezca una mínima seguridad económica, salvo una pensión básica solidaria que a menudo resulta insuficiente para una subsistencia digna. Al analizar la protección social, las mujeres mayores presentan mayor pobreza, menor nivel educacional, rentas más bajas cuando se encuentran laboralmente activas y menores pensiones en la vejez.
El Valor No Reconocido del Trabajo Doméstico y de Cuidado
Otras mujeres mayores cuidan a nietos y nietas y realizan tareas domésticas varias, una contribución rara vez reconocida, valorada y, por supuesto, no remunerada. En momentos de pandemia, cuando se suponía que muchas mujeres mayores deberían estar en confinamiento total, no podían hacerlo con frases como: "Si no trabajo, no como" o "Cuido a mi madre, cuido a mi padre, cuido a mi esposo", evidenciando que en ese "cuidar" se les va la vida. Este desproporcionado trabajo de cuidados no remunerado que asumen las mujeres a lo largo de su vida tiene un impacto significativo en sus recursos económicos y serias implicaciones para sus derechos en la vejez.
Salud y Bienestar en la Mujer Mayor
Aunque es sabido que las mujeres viven más que los hombres, también enferman más y su calidad de vida es peor en la vejez; es decir, viven más, pero viven peor.
Salud Física y Mental
Sus morbilidades resultan de largos años de desatención a sus necesidades específicas de salud, mala nutrición, repetidos embarazos, partos y abortos, desgaste emocional y vivencia de violencias. Su mayor longevidad va acompañada casi siempre por la enfermedad crónica y necesidad de asistencia. En las mujeres mayores se ha evidenciado mayor prevalencia de morbilidad y discapacidad, con la enfermedad cardiovascular y el cáncer como principales causas de muerte, y una baja presencia de factores de protección, con un sedentarismo del 90% y el más alto consumo de horas de televisión, comparado con otras edades y género.
En cuanto a la salud mental, un 40% de las mujeres mayores ha presentado síntomas depresivos durante la pandemia. Las tasas de ansiedad, depresión, percepción de soledad y aumento en el consumo de psicofármacos, son mayores que las de los hombres. Además, el climaterio, una etapa de la vida de la mujer entre 45 y 65 años, puede presentar manifestaciones psicológicas severas como irritabilidad, cefalea, signos de ansiedad y depresión, influenciadas también por factores sociales como la proximidad de la jubilación.
Violencia y Maltrato
Se ha venido identificando con mayor certeza que las personas mayores son objeto de violencia en el ámbito de las familias y comunidades. Las tipologías de maltrato abarcan el Abuso Físico, Psicológico, Financiero o Patrimonial, Abuso Social o Violación de los Derechos, Abuso Sexual y Negligencia o Abandono. Aunque afectan a hombres y mujeres, es probable que algunas de estas formas tengan un mayor impacto sobre las mujeres, sus vidas y sus derechos humanos fundamentales. La pandemia por COVID-19, por ejemplo, aumentó la violencia intrafamiliar.
La Carga del Cuidado
Cuando se pregunta a las personas mayores quién quiere que los cuide, uno de cada tres cree que es deber de los hijos hacerse cargo de ellos y llevarlos a vivir a su casa cuando no pueden vivir solos. Sin embargo, en Chile, el 85,6% de los casos, el cuidado es asumido por una mujer: esposa, hija o nuera. Estas cuidadoras lo hacen por más de 12 horas diarias, 2 de cada 3 no han tomado vacaciones hace más de 5 años, no comparten el cuidado, se sienten solas, sobrecargadas y sobrepasadas.
La situación anterior tiene varias consecuencias en las mujeres cuidadoras, por ejemplo, entre las mujeres inactivas del país, se estima que 63.832 mujeres dejaron su último empleo por cuidar un adulto mayor. También, tienen graves consecuencias en la salud física y mental, en las relaciones interpersonales, en la previsión y proyección de vida de la mujer cuidadora. La dependencia que pueda afectar a las personas mayores no implica que no puedan tomar decisiones, por lo que es fundamental respetar su intimidad y proteger su seguridad personal, ejercicio de libertad y movilidad.
Las mujeres como rol de cuidadoras en la familia | Episodio 1: Verdades al desnudo
Marco Legal y Políticas de Apoyo
Para desafiar la exclusión histórica que afecta a las mujeres mayores, es indispensable que los principios de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores sean conocidos, respetados y fomentados activamente.
El 1 de septiembre de 2017, la Presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet, promulgó el proyecto de acuerdo que ratifica esta Convención. Uno de los principios que se destacan (letra f) es el Bienestar y Cuidado.
Programas y Servicios
En el país, se están implementando programas de cuidado. El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) cuenta con el programa de Cuidados Domiciliarios, que entrega un conjunto de servicios de apoyo sociosanitarios a los adultos mayores en situación de dependencia moderada a severa en su domicilio. Estos servicios son otorgados por un asistente domiciliario capacitado. SENAMA también trabaja en:
- Centros Diurnos del Adulto Mayor
- Condominios de Viviendas Tuteladas
- Programas para promover el Envejecimiento Activo
- Escuela de Formación para Dirigentes Mayores
Iniciativas y Compromisos
Debido al gran número de mujeres de 60+ en el país, se ha vuelto necesario pensar en su futuro, resguardando todos sus derechos y asegurando apoyo en dicha etapa de la vida. Es fundamental crear espacios en los cuales las mujeres 60+ puedan conversar sobre sus necesidades, reflexiones y requerimientos.
Acciones de la Sociedad Civil
La contribución de organizaciones es imperante, ya que se convierten en una herramienta de contención debido a los diversos enfoques que presentan y la ayuda que pueden prestar. Por ejemplo, una corporación organizada por Abogadas Líderes realizó un evento que reunió a diversas mujeres de más de 60 años para conversar sobre sus derechos. El evento contó con la participación de Paula Rojas, Asistente Social de SENAMA, quien conversó sobre los 27 derechos humanos específicos protegidos que resguardan a las personas mayores.
Las fundadoras de Abogadas Líderes destacaron su objetivo de "trabajar a través de la difusión, educación y concientización de las leyes, para así poder aportar a todas y todos quienes lo necesiten". Entre las reflexiones que más se destacaron estuvieron la importancia de la sororidad, el trabajo en conjunto, la repercusión de la información y los espacios de mujeres adultas como contención y dispersión. Las experiencias de las participantes resaltaron cómo la actividad y la participación social pueden ser una buena alternativa para ampliar amistades, aprender y abogar por sus derechos.
Yanina Marín, directora de la corporación, ha recogido que mayoritariamente las mujeres necesitan "ser escuchadas, valoradas y darles instancias de participación. La mejor red de apoyo en una comunidad es la que entre todas podemos armar".
Envejecimiento Saludable y Perspectiva de Género
El Observatorio del Envejecimiento en 2020 publicó un estudio respecto a la mirada de las mujeres mayores, señalando que la feminización del envejecimiento es un aspecto que se ha desarrollado de manera paulatina en Chile y existen consideraciones relevantes para la discusión académica y pública. La generación de programas y políticas públicas que consideren estas particularidades es fundamental, destacando la necesidad de contar con más información respecto a la interacción entre envejecimiento y género.
Tanto las entidades supranacionales como las nacionales han alertado acerca de la doble discriminación que viven las mujeres mayores, la falta de acceso a servicios de salud y la realidad invisible del trabajo no remunerado de este grupo.

Reconociendo el Valor de las Mujeres Mayores
Se reconoce y valora los aportes de las mujeres mayores en distintos ámbitos de la sociedad y su importante rol en las decisiones de consumo familiar de productos y servicios. Para que las empresas sean amigables con las mujeres mayores, se propone el siguiente listado de verificación:
Para Colaboradoras Mayores:
- ¿Sabes si tu colaboradora mayor cuida a otros?
- ¿Has ofrecido el medio día libre para exámenes preventivos?
- ¿Propicias los encuentros entre trabajadoras de distintas edades?
- ¿Has incorporado a tu trabajadora mayor a instancias de capacitación?
- ¿Tu trabajadora mayor tiene acceso a un baño con la privacidad necesaria?
Para Consumidoras Mayores:
- ¿Cuentas con información que tenga accesibilidad universal?
- ¿Tu negocio cuenta con estacionamientos exclusivos para personas mayores?
- ¿Hay medios distintos a los digitales para pagos o visualización de información?
- ¿Cuentas con señalética que deje claro dónde están los baños o la posibilidad de acceso a ellos?
- ¿Hay alternativas para que quienes no pueden subir o bajar escaleras, exploren tu negocio?
- ¿Tu personal está capacitado para tratar con personas mayores? ¿Saben qué hacer frente a una emergencia?
- ¿Tienes una "custodia" donde se puedan dejar de forma segura ayudas técnicas como andadores, bastones, sillas de ruedas?
- ¿Tienes la posibilidad de aislar o disminuir el ruido de tu negocio?
- ¿Tienes espacios donde las personas se puedan sentar a esperar acompañantes o mujeres mayores?