El Empacho en Personas Mayores: Una Perspectiva Integral

El empacho es una dolencia digestiva ampliamente reconocida en América Latina y entre las poblaciones de origen hispano en Estados Unidos y Canadá. Aunque la medicina moderna no lo reconoce oficialmente como una enfermedad, se manifiesta con síntomas reales que pueden afectar seriamente el bienestar de quien lo padece. Este trastorno de vías digestivas se ocasiona por excesos alimentarios y la ingesta de productos poco o nada digeribles que provocan alteraciones del tránsito gastrointestinal. La información médica, histórica y etnográfica sobre el empacho es extensa y profunda, con registros que datan desde el siglo XVI hasta la actualidad.

Esquema del sistema digestivo humano

Definición y Terminología

Según la Real Academia Española, el empacho se define como una "indigestión de la comida", que a su vez es un "trastorno que por esta causa padece el organismo" cuando un alimento o sustancia "no se digiere o se digiere con dificultad". Desde el punto de vista médico, el término más cercano es dispepsia, que se describe como una "enfermedad crónica caracterizada por la digestión laboriosa e imperfecta". Coincidiendo con esta definición, el Diccionario Terminológico de Ciencias Médicas relata el origen griego de dispepsia a partir de las partículas dys (mal) y pepten (cocer), indicando una "digestión difícil y laboriosa de carácter crónico".

Existe una sinonimia terminológica entre empacho y dispepsia, y otras palabras equivalentes o asociadas son: ahíto, repleción gástrica, crudeza estomacal, hartazgo y embarazo gástrico. Históricamente, la palabra empacho proviene del latín impèdìcáre y del francés antiguo empechier, que se traduce como estorbar o embarazar, o causar indigestión.

Aunque la palabra empacho es poco usada en España, su utilización por mestizos y criollos en toda América Latina es generalizada y cotidiana. También existen palabras amerindias similares, como moxouitiqui para el ahitado y temamatiliztli o tepinauiliztli para la enfermedad del empacho, según Fray Alonso de Molina en su vocabulario de lengua castellana y mexicana.

Causas del Empacho

Las causas que pueden provocar un cuadro de indigestión o empacho son múltiples y se pueden agrupar en varias categorías:

1. Calidad de la Ingesta

  • Ingestión de sustancias no alimenticias: Como tierra, chicle, papel o basura.
  • Ingestión de frutos no maduros.
  • Ingestión de alimentos de difícil digestión: Cáscaras de frutas, cuero de cerdo, tortillas crudas, frijoles en lactantes.
  • Alimentos en descomposición: Como arroz agrio.
  • Alimentos fríos: Un enfriamiento de la madre al lavar o bañarse puede repercutir en la calidad de la leche materna al lactar.
  • Alimentos calientes: Como fruta caliente.
  • Ingerir saliva durante el período de dentición.

Los médicos del siglo XIX diferenciaban entre alimentos "alíbiles" (digeribles) y "no alíbiles" (parcial o totalmente imposibles de degradar por las enzimas gastrointestinales), incluyendo en estas últimas cabellos, chicles y hollejos de diversas frutas y legumbres. También se consideran alimentos insuficientemente cocidos, como masas de pan y pasteles, pastas de sopas sin cocer o tortillas de maíz crudas. Las frutas "fuera de sazón" (sin madurar) son otra causa común.

Existe la creencia de que la ingesta de alimentos debe ser armónica y equilibrada en relación con sus características intrínsecas "frías" y "calientes". Por ejemplo, frutas consideradas "frías" como naranjas y sandías no deben ser consumidas por mujeres embarazadas, cuya naturaleza en ese momento es "caliente". De igual modo, la ingestión de alimentos "fríos" o "calientes" por la madre lactante puede provocar que la leche "se corte" y dañe al lactante, así como la exposición excesiva al sol o un "enfriamiento" al lavar o bañarse.

Consecuencia de esto es el "enlechamiento", una variedad de empacho que se genera cuando el niño ingiere leche materna en las condiciones antes anotadas, o cuando la madre ofrece su leche muy frecuentemente, en exceso, "a deshoras", o después de sufrir un evento sorpresivo (susto) o un fuerte coraje (muina). En todos los casos, la leche se encuentra en grumos, "cortada" o "cruda". En lactantes, la excesiva producción de saliva durante la dentición y el consumo de leche dejada en el biberón durante horas también se atribuyen al empacho.

2. Ingesta Excesiva

Comer en exceso cualquier tipo de alimentos es una de las formas más conocidas de empacho por hartazgo. Este tipo de indigestión es muy común en fechas señaladas como fiestas de fin de año, cumpleaños o cenas de empresa, donde se consumen alimentos ricos en grasas, frituras, carnes, alcohol, dulces y gaseosas en abundancia.

3. Oportunidad de la Ingesta

  • Comer a deshoras, generalmente después de los horarios habituales, lo que a menudo lleva a una ingesta excesiva y ansiosa.
  • Comer inmediatamente antes de dormir.

4. Condiciones o Comportamientos Ante la Ingesta

  • Comer inmediatamente después de haber "hecho un coraje", padecido un "susto" o haber "hecho bilis".
  • Comer rápido, con precipitación o desordenadamente.

En el cuarto grupo, aparecen causas provocadas por otras enfermedades dependientes de la cultura, como los empachos que se producen a consecuencia de sustos y corajes, y los "derrames de bilis" desencadenados por fuertes e intensas experiencias emotivas. En Venezuela, la gente cree que esta enfermedad puede ser "puesta" por hechicería, y en la sierra de Sinaloa, México, se atribuye a "una bruja o al Diablo".

Patogenia

Desde el siglo XVIII, el Diccionario de Autoridades relata que el ahitarse es sufrir "embarazo en el estómago con el exceso grande de la comida, o de viandas no fáciles de digerir" y señala que "la vianda se pega al estómago, y está allí fija". De igual modo, en América Latina, según el saber popular, aquello que causa el empacho queda detenido en el tracto gastrointestinal (se dice que se ha "pegado" a las paredes), lo que podría interpretarse como un cuadro oclusivo parcial (suboclusión), y en casos extremos, oclusivo completo. Estos cuadros de oclusión y sus complicaciones secundarias explicarán los signos y síntomas que sufre el paciente. En Cuba, el descubrimiento de una tumoración abdominal (una "pelota" o "pelotica") se considera el signo clínico por excelencia.

Epidemiología

El empacho es una enfermedad que afecta a todas las personas, sin importar su edad, género o grupo social. Se ha constituido como una entidad patológica dependiente de la cultura, propia de la población latina de América. Es mucho más frecuente en la edad infantil, sobre todo de 1 a 5 años, y en lactantes y preescolares. La morbilidad es mayor durante los meses de abundancia de frutas, y en el hemisferio norte, coincide con la época de lluvias correspondiente al verano. En la costa del Pacífico en Guatemala se presenta por igual en adultos que en niños, mientras que en el Chaco argentino es más frecuente entre los niños porque se considera que tienen su "estómago más débil".

Su mortalidad es desconocida, pero estudios estadísticos de fallecimientos en una parroquia del Valle de México entre 1834 y 1867 mostraron que ocupaba el noveno lugar de la mortalidad general, diferenciándose de enfermedades digestivas como diarreas, disenterías y cólera. Un estudio médico-antropológico realizado en La Pincoya (norte de Santiago, Chile) en los años ochenta encontró que el 82% de la población entrevistada había sufrido algún caso de empacho en la familia. La persistencia histórica del empacho se demuestra con recopilaciones documentales desde el siglo XVII hasta el presente (2014), lo que sugiere su continuidad en tiempos futuros.

Mapa de América Latina destacando regiones con alta incidencia de empacho

Cuadro Clínico: Signos y Síntomas

El diagnóstico del empacho suele construirse a partir del antecedente de una excesiva comilona, la ingestión de sustancias no digeribles y la presencia de diversos signos y síntomas. Los principales síntomas del empacho son, indiscutiblemente, el dolor de estómago, de cabeza, el malestar general, las flatulencias y la diarrea. Pero también pueden mencionarse:

  • Náuseas y vómito.
  • Fiebre.
  • Inapetencia o pérdida de apetito.
  • Decaimiento y postración.
  • Estreñimiento o estitiquez.
  • Ojos hundidos ("asentados", "ahuecados").
  • Lengua saburral (blanca y gruesa).
  • Malestar abdominal ("dolor de guatita").
  • Vientre abultado o distensión abdominal.
  • Abundantes gases.
  • Acidez.

Desde el punto de vista clínico, es importante la distinción popular entre empacho "seco" y empacho "húmedo". En el primero, los datos se agrupan alrededor de un cuadro de estreñimiento o constipación, mientras que en el segundo, la diarrea es el signo fundamental. Por ello, se invalida la catalogación simplista del empacho como una gastroenteritis. Existe otra diferenciación clínica entre empachos recientes y antiguos; los primeros se manifiestan de forma aguda y abierta, mientras que los segundos se encuentran ocultos o enmascarados, apareciendo como un hallazgo durante alguna manipulación terapéutica.

Si se entiende el empacho como un síndrome con una variada causalidad, también se comprende su diversa configuración clínica. Los síntomas pueden variar desde un sencillo y pasajero dolor abdominal hasta múltiples alteraciones orgánicas que ponen en riesgo la vida del paciente. Una investigación en Guatemala señaló que en 26 casos de empacho, los síntomas más frecuentes fueron diarrea (12), ausencia de apetito (9), cefalea (7), vómitos (5), dolor de estómago (5), distensión abdominal (3), fiebre (2) y náusea (2).

En el nordeste de Argentina, se considera que un empacho puede complicarse si no es atendido oportunamente por curadores populares, ya que "se queda adentro, no sale y se va subiendo hasta la cabeza, y ahí ya es peligroso, puede dar hasta meningitis", amenazando la vida del paciente. Los médicos mexicanos del siglo XIX reconocían cuatro grupos clínicos de empacho: alteraciones por excitabilidad gastrointestinal, datos de obstrucción intestinal, datos neurológicos y otras manifestaciones o "accidentes extraños que pueden desfigurar la expresión de la enfermedad".

Diagnóstico

Para construir un diagnóstico desde los elementos clínicos de la medicina académica (biomedicina), basándose en el interrogatorio y la exploración (inspección, palpación, percusión y auscultación), con el empacho se pueden utilizar estas mismas herramientas. El interrogatorio es uno de los principales instrumentos diagnósticos, donde se pregunta a la madre sobre los antecedentes en la ingesta de alimentos, incluyendo frecuencia, regularidad, excesos, propiedades "frías" o "calientes" (según la clasificación popular), frescura y madurez de frutas y verduras, grado de crudeza y cocimiento, presencia o ausencia de hollejos, condición de digeribilidad, y enfermedades asociadas como susto o haber "hecho bilis". También se averigua sobre la ingesta de elementos no digeribles como papel, textiles, cabellos, chicles o tierra.

En la inspección, se puede encontrar a un paciente inquieto, llorón, con facies dolorosa, palidez de piel y tegumentos, y signos compatibles con deshidratación (piel húmeda y fría, hundimiento ocular, fontanela deprimida). En algunos casos, se puede observar el abdomen distendido y, ocasionalmente, una deformidad abdominal por la presencia de una tumoración. A la palpación, se pueden corroborar taquicardia y diaforesis debidas a hipertermia, y en ocasiones, la palpación de una tumoración abdominal en alguna sección del tubo digestivo, siendo los sitios más comunes (en orden decreciente según médicos del siglo XIX): íleon, ciego, colon transverso, intestino delgado y, por último, el estómago. En Cuba, la mayoría de la gente basa el diagnóstico en la presencia de una "bola" o "pelota" en el abdomen. En Honduras, se refiere que "aparecen ciertas masas redondeadas como del tamaño de un nance, en grupos de tres o más... eran detectadas en todo el cuerpo pero fundamentalmente en los brazos".

Durante la percusión, se escuchará un sonido de matidez o submatidez en el lugar donde se ha detectado o palpado la tumoración digestiva. En la auscultación, se escuchará un aumento en la frecuencia de los ruidos intestinales en caso de empacho "húmedo" (relacionado con evacuaciones diarreicas), o una disminución en caso de empacho "seco". Si existiera un problema de oclusión o suboclusión intestinal, la auscultación corresponderá a la presencia de ruidos antes del sitio afectado y su ausencia (íleo paralítico) en secciones posteriores.

Fuera del paradigma biomédico, en Argentina se construye el diagnóstico de empacho mediante la "medida de la cinta", utilizando una cinta de tela no elástica de unos 2 cm de ancho y una longitud tres veces la medida del antebrazo del curador, desde el codo hasta los dedos.

Tratamiento del Empacho: Métodos Tradicionales y Remedios Caseros

¿MALA DIGESTIÓN? ALIVIO DEL EMPACHO, con remedios caseros.

Las directrices terapéuticas para el empacho, especialmente en la medicina tradicional, son seis: dieta, uso de purgantes, aplicación de emplastos, empleo de hierbas medicinales, aplicación de maniobras corporales y acompañamiento con rezos. Por lo general, estas terapias se combinan, configurando una rica y diversa amalgama de recursos materiales y simbólicos fusionados por el curador.

1. Dieta

Se recomienda el ayuno, es decir, la suspensión de toda alimentación, y luego del tratamiento, abundantes líquidos, una dieta blanda y el empleo de "agüita" de arroz, de avena o maicena. También se aconseja hacer comidas ligeras, como sopas suaves, purés y alimentos blandos que no sobrecarguen el sistema digestivo.

2. Purgantes

El mejor ejemplo del uso de purgantes es la combinación del zumo de papa rayada con jugo de limón y aceite.

3. Emplastos

La aplicación de lodo, o un huevo frito con sebo, o cebollín verde con manteca blanca, entre otros remedios caseros, se utilizan como emplasto en la superficie abdominal.

4. Hierbas Medicinales

Preparadas en infusión, las plantas medicinales más empleadas son paico (Chenopodium ambrosioides L.), culén (Psoralea glandulosa L.), menta (Mentha piperita L.) y linaza (Linum usitatissimum). Otras incluyen bailahuén (Haplopappus spp.), manzanilla (Matricaria chamomilla L.), toronjil (Marrubium vulgare L.), jengibre y regaliz. En México, el epazote, además de condimento, tiene un uso terapéutico. El estafiate es otra hierba utilizada exclusivamente en México para curar el empacho. Estas infusiones deben tomarse calientes y en pequeños sorbos, varias veces al día, hasta que desaparezcan los síntomas.

  • Menta: Conocida por sus propiedades digestivas y carminativas, ayuda a disminuir la acumulación de gases y relaja los músculos del estómago.
  • Manzanilla: Con efectos antiespasmódicos, antiinflamatorios y carminativos, es útil para aliviar gases, hinchazón, acidez y dolor.
  • Jengibre y limón: La sinergia de sus componentes, con gingerol como antiinflamatorio y antiespasmódico, favorece el alivio de espasmos digestivos y la inflamación. El limón colabora con una digestión más eficiente.
  • Toronjil (Melissa officinalis): Utilizado como remedio para la dispepsia y el malestar digestivo, con propiedades antiinflamatorias, antiespasmódicas y carminativas.
  • Regaliz: Usado tradicionalmente para calmar la irritación gástrica, la inflamación, la acidez y el dolor, con potencial antiinflamatorio y antiácido. Debe evitarse en casos de hipertensión.
  • Semillas de hinojo: Con efectos antiespasmódicos y antiinflamatorios que relajan los músculos del tracto digestivo, son útiles para la digestión de alimentos grasos.

5. Maniobras Corporales: La Sobada y Quebrada del Empacho

Estas maniobras se refieren a la sobada y "quebrada" del empacho. Se tiene registro de la existencia de "meicas", "curiosas" y "quebradoras" en todo el territorio chileno. Esta manipulación la hacen curanderos especialistas (a veces las mismas madres de familia) pellizcando la piel de la región dorsolumbar hasta lograr un chasquido, que simbólicamente indica que el malestar se ha liberado. El proceso incluye:

  • Masajes circulares en el abdomen, de arriba hacia abajo, para "soltar" los alimentos estancados.
  • Frotación de la espalda, laterales del cuerpo y corvas (parte trasera de las rodillas).
  • Masaje en hombros, brazos y dedos de las manos.
  • Finalmente, se "jala el pellejo" de la región lumbar para que "truene" el empacho.

Este tratamiento suele repetirse de dos a tres veces, dependiendo de la severidad del empacho.

6. Acompañamiento con Rezos

Después de las manipulaciones físicas, se santigua al enfermo, "rezando tres Credos, un Avemaría y un Salve, haciéndole cruces con una ramita de ruda e invocando la virgen de Montserrat".

Terapias Alternativas

Además de las indicaciones anteriores, a través de los siglos se ha observado el empleo de terapias alternativas como la excretoterapia (excremento de cerdo, perro o caballo), la hidroterapia, el naturismo y la homeopatía. Un ejemplo histórico es el del Dr. Benito García-Fernández, quien introdujo la homeopatía en Chile y creía en la existencia del empacho, a diferencia de muchos de sus colegas.

Remedios Caseros Comunes y Otros Consejos

  • Jugo de piña: Ayuda a rehidratar el cuerpo y contiene compuestos bioactivos que favorecen la digestión.
  • Bicarbonato de sodio: Neutraliza el exceso de ácido gástrico y reduce síntomas como el ardor estomacal y el reflujo. Debe usarse con precaución, máximo 2 dosis al día.
  • Caldo de pollo: Reconfortante y fácil de digerir.
  • Agua tibia con miel: Suaviza el revestimiento del estómago y puede aliviar temporalmente la acidez.

Es necesario recalcar que no hay una "fórmula mágica" para aprender cómo curar el empacho. Se debe tener en cuenta que este tipo de indigestión puede ser el síntoma que está alertando al cuerpo de un cuadro más grande o una problemática particular con algún órgano. En tal sentido, la consulta médica es siempre la opción más recomendada.

Prevención del Empacho

De la causalidad devienen las actividades preventivas. Para no llegar a padecer las consecuencias de un empacho es recomendable comer más veces (con mayor frecuencia durante el día) pero en menores cantidades (porciones razonables). Además, beber más agua o líquidos (sopas, tés) y comenzar el almuerzo con una sopa o ensalada, aplicando el mismo procedimiento en la cena, pero en menores cantidades o alternando con alguna fruta o alimento liviano. Es conveniente dormir con el estómago relajado y sin un exceso de alimentación previa.

Otras herramientas de prevención para no tener que curar el empacho son:

  • Consumir alimentos bien cocidos y bien preparados.
  • Lavar bien los biberones.
  • Evitar los alimentos indigestos.
  • No comer frutas en proceso de maduración.
  • Preferir la leche materna por encima de la artificial.

En el pasado, para que los niños tuvieran "buen estómago", se les daba azúcar blanca de perro, leche de perra o se criaban con cabras, e incluso se mencionaba el ofrecimiento de un dedal de leche de perra en ayunas.

Interrelación entre Medicina Tradicional y Medicina Académica

En la actualidad, el distanciamiento entre la medicina académica y la medicina doméstica y popular sigue siendo patente. Aunque la medicina académica mexicana no reconoció el empacho y otras patologías populares al establecerse la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), ya se ha realizado una recopilación de esta "nosología" que abarca desde el siglo XVI hasta la actualidad. Es importante que el médico pediatra se adentre al mundo de los saberes y prácticas populares con la finalidad de mejorar su atención a los pacientes infantes y sus acompañantes familiares, e inducir al estudio serio y sistemático sobre esta entidad nosológica.

Una encuesta realizada en 1986 con agentes de la medicina oficial (médicos, enfermeras y otro personal de salud) arrojó que las enfermedades populares más conocidas por ellos correspondían al empacho, seguido del mal de ojo y los aires. El mayor conocimiento se asociaba con las vivencias rurales, y el desconocimiento de la medicina popular era mayor en el norte de Chile, a diferencia de los residentes en el centro y sur del país. Los autores concluyen que existe información insuficiente sobre la medicina tradicional chilena y que hay juicios restrictivos en el 10% de los trabajadores encuestados.

Cuando a veces los tratamientos populares o biomédicos no dan el resultado esperado, se recurre a otros. En vez de hacer diagnósticos equivalentes simplistas, ausentes de complejidad, hay que empezar por un estudio "serio y profundo de estas patologías". Afirmar que empacho es "nada más" una gastroenteritis aguda infecciosa no es suficiente, o que susto equivale a shock postraumático agudo, "resulta fácil y simplificador", ya que el "comportamiento terapéutico es completamente diferente". Desde una cosmovisión indígena, la persona tiene varias entidades anímicas y una se escapa o se pierde con el susto o el espanto, y el médico tradicional, vía un ritual, se la retorna.

La literatura más abundante sobre el empacho en Chile se concentra en los textos de carácter etnográfico, y en segundo lugar quedarían los textos médicos. La enfermedad se reconoce en todo el territorio chileno, desde la Patagonia hasta la región norteña de Arica y Parinacota e Isla de Pascua, e incluye pueblos indígenas e informantes criollos/mestizos, en áreas rurales, urbanas y suburbanas, especialmente en clases medias y populares. Afecta a todas las edades, pero en particular preocupa su mayor frecuencia y gravedad en la población infantil, sobre todo en lactantes. La continuidad histórica de la enfermedad hasta el presente y su indudable prolongación en tiempos futuros demuestra un patrón de transmisión cultural de género y generacional, pues son las mujeres quienes brindan una sólida y dinámica continuidad a los saberes y prácticas referidas a las enfermedades populares. Estos conocimientos populares tienen orígenes indígenas americanos y europeos mediterráneos, indisolublemente fusionados.

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