El SVA (Statement Validity Assessment): Análisis de la Credibilidad del Testimonio

El SVA (Statement Validity Assessment), o Evaluación de la Validez de la Declaración, es un procedimiento ampliamente utilizado en el ámbito de la psicología forense para valorar la credibilidad del testimonio, especialmente en menores víctimas de abusos sexuales. Aunque se ha establecido como una herramienta validada, su aplicación requiere un rigor metodológico estricto y no está exenta de subjetividad. Las conclusiones obtenidas mediante este protocolo solo tendrán validez en el procedimiento judicial si se aplica con la máxima precisión y objetividad.

Esquema del proceso de evaluación de la credibilidad del testimonio

Orígenes y Evolución del SVA

Durante los años setenta y ochenta del siglo pasado, surgieron numerosas propuestas para evaluar la credibilidad de las declaraciones de posibles víctimas de abuso sexual infantil. De todas estas metodologías, el SVA es quizás la más reconocida (Köhnken y Steller, 1988; Steller y Köhnken, 1989). Sus raíces se encuentran en propuestas previas de Suecia (Trankell, 1972) y Alemania (Arntzen, 1970; Undeutsch, 1967), y fue adoptado por primera vez en castellano en 1990. Su utilidad como método de evaluación de credibilidad fue ratificada por el Tribunal Supremo alemán en 1999.

A pesar de los avances significativos en la psicología forense y un mayor conocimiento sobre las bases y limitaciones de estas técnicas, el uso del SVA se ha extendido de manera generalizada en muchos países, a veces sin considerar los datos empíricos acumulados durante las últimas tres décadas. Esta situación puede llevar a la pérdida de los fundamentos originales del procedimiento (Köhnken, 2014).

Estudios recientes, como el de Pelisoli, Herman y Dell’Aglio (2015), han revelado que la mayoría de los profesionales carecen de los conocimientos adecuados para la evaluación forense del abuso sexual infantil, lo que resulta en la comisión de errores frecuentes en estas evaluaciones.

El SVA como Procedimiento de Falsación de Hipótesis

Contrario a ser una prueba psicométrica, el SVA es un procedimiento de generación y falsación de hipótesis sobre el origen de una declaración. Su correcta aplicación exige un análisis exhaustivo de todas las posibles fuentes de una declaración, siguiendo el método de falsación de hipótesis (Popper, 1959). Es un procedimiento comprehensivo diseñado para generar y probar hipótesis sobre las posibles causas de declaraciones incorrectas, así como para determinar el origen de una declaración específica.

El componente más importante y crucial del SVA es el planteamiento riguroso de hipótesis, es decir, el análisis de todas las fuentes potenciales u orígenes de la declaración. Los procedimientos de evaluación, los datos a recopilar y las estrategias específicas dependen de la formulación inicial de estas hipótesis.

Es fundamental que el evaluador mantenga una postura neutral, sin el empeño de "descubrir" abusos sexuales, sino permaneciendo abierto a la posibilidad de que los hechos invocados hayan sucedido o no. La falta de neutralidad puede conducir al sesgo confirmatorio, donde se valoran más positivamente los elementos que confirman una hipótesis, ignorando aquellos que la refutarían (Tversky y Kahneman, 1974).

Proceso de Aplicación del SVA

La aplicación del SVA sigue un proceso estructurado que incluye:

  1. Análisis Preliminar del Expediente: Se examinan datos como la edad del menor, sus capacidades cognitivas, la relación con el acusado, el tipo de hecho (único o reiterado), declaraciones anteriores (número de interrogatorios, técnicas de entrevista utilizadas) y cualquier otra información relevante del caso (tiempo transcurrido, consistencia con otras pruebas).
  2. Planificación de Métodos de Evaluación: Una vez recogidos los antecedentes, se planifican los métodos de evaluación adecuados para poner a prueba las hipótesis formuladas.
  3. Entrevista Semi-estructurada: Se realiza una entrevista semi-estructurada con el menor sobre el hecho en cuestión.
  4. Valoración Integrada: Finalmente, los antecedentes y la información recopilada son valorados, integrando categorías del listado de validez, que incluyen:
    • Características psicológicas del menor.
    • Características de la entrevista.
    • Aspectos motivacionales que puedan indicar un interés en proporcionar una declaración falsa.
    • Cuestiones relacionadas con la investigación.

2º Diplomado en Evaluación Psicológica Forense en casos de Maltrato y Abuso Sexual Infantil

Hipótesis a Analizar en el SVA

El SVA busca responder preguntas fundamentales: ¿cuál es la fuente de esta declaración?, ¿describe una experiencia personal o tiene otra fuente?, ¿cuáles son las posibles razones de una declaración incorrecta?

Raskin y Esplin (1991) propusieron cinco hipótesis que el evaluador debe analizar, siendo la hipótesis principal que la declaración es válida. Las hipótesis alternativas son:

  • La declaración es válida, pero el menor ha reemplazado la identidad del agresor.
  • La declaración es válida, pero el menor ha sido influenciado o ha inventado información adicional no verídica.
  • El menor ha sido presionado por un tercero para formular una versión falsa.
  • Por intereses personales o para ayudar a terceros, el menor ha presentado una declaración falsa.
  • A consecuencia de problemas psicológicos, el menor ha fantaseado o inventado su declaración.

Una crítica importante a estas hipótesis es que no contemplan el error como fuente de una declaración falsa. Por ello, es crucial considerar la posibilidad de que el menor relate un hecho falso debido a un error de interpretación o contaminación no intencional de sus recuerdos, lo que daría lugar a un falso recuerdo. La propuesta de Raskin y Esplin es orientativa y las hipótesis deben formularse específicamente para cada caso.

Orígenes de Declaraciones Incorrectas: Errores No Intencionales y Mentiras Intencionales

El origen de las declaraciones incorrectas es diverso, al igual que el grado de conciencia del testigo sobre su declaración. Generalmente, pueden ser:

  1. Errores no intencionales: Incluyen la falta de competencia para testificar, errores inadvertidos o falsos recuerdos. El sujeto no es consciente de que su declaración es incorrecta.
  2. Mentiras intencionales: El sujeto es consciente de que está mintiendo deliberadamente.

Los sujetos que aportan testimonios basados en falsos recuerdos, a diferencia de aquellos que mienten intencionalmente, están convencidos de que los hechos ocurrieron, percibiendo sus recuerdos con la misma calidad que un testimonio verdadero (Bruck y Ceci, 2009; Erdmann, 2001; Loftus, 2005; Volbert y Steller, 2014).

Errores No Intencionales

Köhnken (2004) destacó que los errores no intencionales pueden deberse a una percepción incompleta, falta de atención, olvido o confusiones de memoria. A diferencia de los falsos recuerdos, estos errores afectan solo ciertos detalles dentro de un relato sobre un acontecimiento real.

No existen métodos específicos para evaluar si una variable concreta causó la incorporación de detalles incorrectos en un testigo particular. Sin embargo, una vasta investigación empírica (Ceci, Ross y Toglia, 1989; Hritz et al., 2015; Manzanero, 2010; Toglia, Read, Ross y Lindsay, 2007) ofrece conocimientos sobre la exactitud de los testimonios y las variables que pueden influir en su precisión. Estos estudios no determinan si un testimonio es correcto o no, sino que indican la probabilidad de errores basándose en el conocimiento empírico. Por lo tanto, el método adecuado es un análisis de riesgos: ¿qué riesgo existe de cometer errores involuntarios cuando una variable específica está presente durante los procesos de codificación, almacenamiento y recuperación de la memoria?

Habilidades para Testificar y Limitaciones Cognitivas

Evaluar las habilidades para testificar es crucial, ya que pueden estar reducidas en niños muy pequeños (Manzanero y Barón, 2014). Los menores de cuatro años, por ejemplo, suelen carecer de las habilidades cognitivas necesarias para una correcta percepción, almacenamiento, recuperación e identificación de la fuente de información. Es una regla general, pero las habilidades cognitivas varían entre niños de la misma edad. Un niño pequeño puede describir un evento reciente correctamente, pero su descripción podría no ser útil forensemente después de un tiempo.

Es importante distinguir entre memoria semántica (conocimientos generales) y memoria episódica (recuerdos anclados espacial y temporalmente). En niños de entre cuatro y seis años, se recomienda evaluar las habilidades cognitivas mediante pruebas de desarrollo y recopilar su historia a través de entrevistas con padres u otras personas relevantes (Manzanero y González, 2013).

En caso de limitaciones cognitivas asociadas a una discapacidad intelectual (Manzanero, Recio, Alemany y Cendra, 2013), es indispensable valorar el grado de discapacidad y su impacto en las habilidades para testificar (Contreras, Silva y Manzanero, 2015) antes de evaluar el contenido de las declaraciones. Sin embargo, una discapacidad no implica automáticamente la falta de competencia para testificar (Manzanero, Contreras, Recio, Alemany y Martorell, 2012), ya que no todas las capacidades cognitivas se ven afectadas de la misma manera. También es relevante considerar la presencia de psicopatologías (como psicosis infantil o TDA) o el consumo de tóxicos. Además, puede ser necesario adaptar los procedimientos de análisis de contenido para estas poblaciones, dado que el contenido de sus declaraciones puede variar (Manzanero, Alemany, Recio, Vallet y Aróztegui, 2015).

Falsos Recuerdos

Los falsos recuerdos son otra fuente de declaraciones incorrectas no intencionales y pueden generarse por:

  • Una reinterpretación errónea de hechos reales que no constituyen abuso sexual.
  • Formatos de entrevista inadecuados en el contexto de la investigación policial y judicial.
  • Procedimientos terapéuticos inapropiados.

Loftus y Davis (2006) identifican tres tipos de falsos recuerdos:

  • Fallos en la recuperación de recuerdos.
  • Recuerdos falsos de hechos no vividos realmente.
  • Distorsiones o alteraciones de la memoria de hechos vividos.

Las dos fuentes principales de estos fallos de memoria son los procesos inferenciales y esquemáticos, y las fuentes de información sesgada. El problema central con los falsos recuerdos es que la persona que los experimenta está convencida de su veracidad. Las entrevistas sugestivas, en particular, tienen un alto riesgo de crear falsos recuerdos, y la repetición de preguntas sugestivas puede producir declaraciones muy similares a relatos de experiencias realmente vividas (Ceci y Bruck, 1993; Eisen, Quas y Goodman, 2001).

Limitaciones y Errores en la Aplicación del SVA

El SVA no debe aplicarse en todos los casos, ni a todas las personas, ni bajo cualquier circunstancia. Su correcta aplicación exige una amplia formación académica y una comprensión profunda de sus indicaciones y limitaciones. Uno de los errores más comunes es el reduccionismo dicotómico, donde las declaraciones se conciben simplistamente como "verdad o mentira". En consecuencia, el análisis de la declaración se reduce a la aplicación del CBCA (Criteria Based Content Analysis) como un mero detector de engaños, lo que lleva a una aplicación incorrecta del procedimiento.

Las declaraciones pueden ser incorrectas por múltiples razones, y el engaño intencional es solo una de ellas. Antes de aplicar el CBCA, es fundamental distinguir la verdadera fuente de una declaración incorrecta. El SVA, como procedimiento integral, no solo busca la mentira, sino que se centra en generar y probar hipótesis sobre todas las posibles causas de una declaración, sean estas intencionales o no intencionales.

En última instancia, la apreciación y valoración de la prueba corresponde a la autoridad judicial. Para superar las limitaciones del SVA, existen propuestas integradoras como el Sistema de Evaluación Global (SEG).

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