Estimulación Cognitiva en Niños con Discapacidad Visual

La infancia es un período crucial en el desarrollo de todo individuo, un tiempo lleno de exploración, aprendizaje y descubrimiento. Para los niños y niñas con discapacidad visual, esta etapa debe estar llena de oportunidades enriquecedoras que les permitan participar activamente en el mundo que los rodea. La estimulación cognitiva en niños con discapacidad visual es un asunto de primer orden, ya que les permite comprender, relacionar y adaptarse a nuevas situaciones, desarrollando su pensamiento y capacidad de interacción con el entorno.

Definiciones y Consideraciones sobre la Discapacidad Visual

Desde el punto de vista oftalmológico, la ceguera se entiende como la ausencia total de visión y, por consiguiente, de percepción de la luz. Sin embargo, desde el punto de vista práctico, se definen como personas ciegas a aquellas que cuentan con restos visuales funcionales dentro de unos estándares establecidos. Según la OMS, una persona ciega es la que presenta una baja visión, contando con una agudeza visual inferior a 1/3 y/o su campo de visión no alcanza los 30 grados. En el lado opuesto se encuentran los problemas de campo visual, siendo en este caso afectada la movilidad de la persona y el reconocimiento de objetos de mayor tamaño. En este caso, la lectura no se verá afectada.

La discapacidad visual limita al sujeto en sus quehaceres diarios, para lo que necesita de ciertas adaptaciones o métodos específicos. Es oportuno tener en cuenta el momento de aparición de la deficiencia visual, ya que la información que nos llega gracias a la vista es primordial a edades tempranas para el desarrollo evolutivo del niño.

La Importancia de la Estimulación Temprana

Aunque nos encontramos ante un término relativamente nuevo, las técnicas y su aplicación son tan antiguas como la humanidad. La estimulación temprana, intervención precoz o atención a edad temprana es el grupo de técnicas educativas especiales empleadas en niños entre el nacimiento y los 6 años de vida para corregir trastornos reales o potenciales en su desarrollo, o para estimular capacidades compensadoras. Los programas se desarrollan teniendo en cuenta tanto al individuo como a la familia y el entorno. El término de estimulación temprana es actualmente el más aceptado, por referirse al período de desarrollo en el cual actúa un determinado sistema de influencias educativas, organizado de manera sistemática para propiciar el desarrollo del niño correspondiente a ese momento. También se habla de la educación temprana, que incluye las relaciones entre estimulación y educación.

Plasticidad Neuronal y Susceptibilidad

Los primeros 6 años de vida se caracterizan por un alto grado de plasticidad neuronal que permite la adquisición de funciones básicas como el control postural, la marcha o el lenguaje. Este desarrollo surge de la interacción entre los genes y el ambiente, siendo los factores ambientales (biológicos, psicológicos, sociales y culturales) fundamentales en la maduración de conductas de adaptación al entorno y la disposición al aprendizaje. Cotman define la plasticidad cerebral como una capacidad general del cerebro para adaptarse a las diferentes exigencias, estímulos y entornos, es decir, la capacidad para crear nuevas conexiones entre las células cerebrales.

Esta etapa temprana de la vida también se caracteriza por una mayor susceptibilidad a condiciones ambientales inadecuadas que pueden retrasar o bloquear la adquisición de algunas habilidades. La falta de estimulación puede tener efectos permanentes e irreversibles en el desarrollo del cerebro, pues altera su organización y las posibilidades de configurar las estructuras funcionales que van a constituir la base fisiológica para el aprendizaje. Por ello, es importante iniciar lo más precozmente posible los programas de intervención, especialmente en niños con alteraciones del desarrollo o con alto riesgo de padecerlos.

Colectivos en Riesgo

Con el objeto de favorecer la implantación precoz de programas de atención temprana, se definieron como colectivos con mayor riesgo de padecer alteraciones o retrasos en el desarrollo los siguientes:

  • Trastornos genéticos que dificultan el desarrollo (Amaurosis congénita de Leber, Síndrome de Turner, Albinismo, Aniridia, Síndrome de Usher).
  • Enfermedades congénitas o adquiridas que interfieren en el desarrollo (Trastornos del metabolismo, endocrinopatías, encefalopatías).
  • Alteraciones del período pre, peri o posnatal (prematuridad, bajo peso al nacer, anoxia durante el parto).
  • Niños de riesgo psicosocial (ausencia de cuidados, maltratos familiares, familias disfuncionales).

Al diseñar programas específicos para cada niño, se tienen en cuenta sus necesidades y circunstancias en todos los ámbitos: biológico, psicosocial, emocional, familiar, escolar, cultural o socioeconómico.

Áreas Clave de la Estimulación

Para favorecer el óptimo desarrollo del niño, las actividades de estimulación se enfocan en cuatro áreas principales:

Esquema de las cuatro áreas de desarrollo infantil: cognitiva, motriz, lenguaje y socio-emocional.
  • La área cognitiva le permitirá al niño comprender, relacionar y adaptarse a nuevas situaciones, mediante el pensamiento y la interacción directa con los objetos y el mundo que lo rodea. A través de experiencias podrá ampliar su capacidad de razonar, poner atención, seguir instrucciones y reaccionar de forma rápida ante diversas situaciones.
  • La área motriz está relacionada con la habilidad para moverse y desplazarse, permitiéndole interactuar con el mundo. Comprende la coordinación entre lo que ve y lo que toca, su capacidad de tomar los objetos, pintar, dibujar, etcétera. Para desarrollarla, el niño debe tocar, manipular y explorar, sin dejar de establecer límites frente a posibles riesgos.
  • El área de lenguaje se refiere a las habilidades que le permitirán comunicarse con su entorno y abarca la capacidad comprensiva, expresiva y gestual. Es importante hablarle constantemente de manera articulada, relacionándolo con cada actividad que realice o para designar un objeto que manipule.
  • El área socio-emocional incluye las experiencias afectivas y la socialización que le permitirá sentirse querido y seguro, capaz de relacionarse con otros. Para su adecuado desarrollo es fundamental la participación de los padres en la formación de vínculos afectivos, brindarles seguridad, cuidado, atención y amor.

Todas las experiencias sensoriales son importantes, pero las experiencias visuales tempranas tienen un papel de particular importancia. Una gran porción del cerebro se dedica al procesamiento visual. La visión es el primer canal sensorial que se utiliza para tener acceso a la información acerca del mundo circundante. Si hay un buen ambiente familiar, el niño con una discapacidad visual sigue las mismas pautas evolutivas que el vidente, con algunas consideraciones: cuanto más observe y use su visión, mayor capacidad tendrá de funcionar visualmente de manera eficaz. El resto visual puede mejorarse con la práctica: cuanto más se mire, sobre todo de cerca, más se estimulará el cerebro.

Estrategias y Actividades de Estimulación Cognitiva y Sensorial

El conocimiento acerca del mundo que nos rodea se construye, básicamente, a través de estímulos visuales. Los niños ciegos, al no poder acceder a la información por esta vía, necesitan que la estimulación les llegue a través de canales sensoriales diferentes: el oído, el tacto, el olfato, el gusto. Como consecuencia, el aprendizaje adquiere características especiales.

Aunque existen métodos y programas específicos para la estimulación de la visión (Barraga: Mira y Piensa, Caja de Luz), es importante tener en cuenta que el desarrollo de la función visual no se realiza nunca de forma aislada, sino respetando el proceso evolutivo del niño desde el área emocional, cognitiva y motora.

Fomentando el Desarrollo Cognitivo y Sensorial

Aquí se presentan diferentes propuestas de actividades para estimular áreas cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje y la motricidad, adaptadas para niños con discapacidad visual:

Fotografía de un niño con discapacidad visual explorando un objeto con sus manos.
  1. Estimulación visual: A modo de entrenamiento específico para optimizar al máximo el resto de visión.
  2. Lectoescritura: Establecimiento de un código de lectoescritura, ya sea en tinta o en braille. Los niños con discapacidad visual pueden aprender a leer y escribir en braille; es esencial enseñarles el alfabeto y realizar actividades de lectura y escritura en braille para practicar.
  3. Habilidades auditivas: Puedes crear actividades que involucren la discriminación auditiva. Por ejemplo, pedirles que identifiquen sonidos específicos o que distingan entre sonidos similares. Puedes ponerle música tradicional local o canciones infantiles con diferentes melodías e instrumentos.
  4. Actividades sensoriales: Son excelentes para los niños con discapacidad visual. En ellas se emplean diferentes texturas, olores y sonidos para estimular sus sentidos. Además, les permiten a los niños experimentar y aprender sobre el mundo que les rodea de una manera más completa y enriquecedora. Proporciona juguetes y objetos con diferentes texturas: pelotas suaves, peluches de diferentes tamaños y formas, y materiales con superficies variadas.
  5. Juego de roles: Son fantásticas para ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales y emocionales. Puedes crear situaciones de juego de roles que involucren la comunicación y la interacción con los demás. Un ejemplo de juego de roles adaptado es el “supermercado”, donde los niños juegan a ser clientes y vendedores.
  6. Matemáticas táctiles: Es un método de enseñanza de las matemáticas que emplea materiales táctiles y manipulativos para ayudar a los niños con discapacidad visual a comprender conceptos matemáticos abstractos.
  7. Arte táctil: Son una excelente manera de fomentar la creatividad y la expresión artística. Puedes incorporar materiales como arcilla, pintura con relieve, tela y otros materiales táctiles para que los niños creen y experimenten con patrones y diseños de diferentes texturas y materiales, dotándolos de efecto relieve mediante el pegamento. Ofrece papel en relieve, plastilina y otros materiales que permitan a los niños crear obras de arte táctiles.
  8. Cuentacuentos: Utiliza libros con texto en braille o libros con ilustraciones táctiles para que los niños puedan sentir y explorar las imágenes mientras escuchan la historia.
  9. Contacto con la naturaleza: Explora parques, jardines y áreas naturales, animando a los niños a tocar, oler y escuchar su entorno.
  10. Juegos de construcción: Son ideales para el desarrollo de habilidades motoras y cognitivas. Proporciona bloques grandes con diferentes texturas y formas, y permite que los niños creen estructuras y formas únicas.
  11. Cocina: Puede ser un espacio de aprendizaje y diversión. Ayuda a los niños y las niñas a preparar alimentos simples, como mezclar ingredientes o cortar frutas.
  12. Juegos de memoria auditiva y de sonido: Utiliza instrumentos musicales o graba diferentes sonidos para que los identifiquen y asocien.
  13. Experiencias culturales: Muchos museos y centros culturales ofrecen experiencias táctiles y sensoriales diseñadas para involucrar a niños y niñas con discapacidad visual.
  14. Actividad física adaptada: Es esencial para el bienestar de todos los niños. Los niños y niñas con discapacidad visual pueden disfrutar de deportes y actividades adaptadas. Explora opciones como goalball, un deporte de equipo específicamente diseñado para personas con discapacidad visual, o actividades como yoga y natación adaptadas.

Propuestas Específicas de Actividades Sensoriales

Infografía con ejemplos de actividades de estimulación sensorial para niños con discapacidad visual.
  • Reconocimiento de aromas: Utilizando frutas u otros alimentos, o a través de juegos que contengan botecitos con aromas de frutas y frutos secos. Se les proporcionan los aromas y deben adivinar de qué se trata.
  • Baldosas de cartón con texturas: Se pueden hacer con cartones, pegando elementos como legumbres, algodón, hierba, hojas, pompones, cartulina rizada o textura rugosa. Los niños deberán tocarlas y reconocer con qué están hechas.
  • Reconocimiento de objetos: Se puede hacer con objetos cotidianos (cubiertos, esponjas, espejos, lápiz, llaves) o con piezas de madera de algún juego, pidiendo que reconozcan las figuras.
  • Reconocimiento de figuras geométricas: Juegos de figuras geométricas con varios agujeros, las cuales hay que encajar en los postes correspondientes.
  • Memory auditivo: Se puede preparar con botes de plástico rellenos de diferentes elementos (legumbres, cascabeles). Se rellenan dos botes con cada elemento, y la persona debe relacionar los que suenan igual.
  • Reconocimiento de sonidos u onomatopeyas: Buscar sonidos de medios de transporte, animales, sonidos de la casa o producidos por el propio cuerpo, para que los niños los reconozcan.
  • Experimentar sensaciones con líquidos de diferentes temperaturas: Por ejemplo, poner dos recipientes, uno con agua fría y otro con agua caliente (sin que llegue a quemar) para que perciban el contraste.
  • Experimentar con espumas sensoriales: Permiten estimular diferentes sentidos: el olfato por su olor; el tacto, por su sensación pegajosa pero agradable; y el oído, por el sonido que producen al contacto.
  • Bolsas sensoriales: Rellenar bolsas con espuma de afeitar, gomina, bolas de hidrogel, etc., sellarlas bien y permitir que los niños experimenten su tacto.
  • Bandejas sensoriales:
    • Descubrir objetos escondidos en espuma: Poner diferentes objetos en la bandeja y cubrirlos con espuma, pidiendo que busquen táctilmente los objetos.
    • Clasificar elementos: Elegir una temática, como el otoño, y llenar la bandeja con elementos propios (granos de maíz, calabazas pequeñas, hojas, castañas, nueces) para que los clasifiquen.
    • Reconocer figuras y apilarlas.
    • Separar legumbres y tipos de pasta: En un recipiente, poner dos o tres tipos de legumbres o pastas diferentes para que los niños las reconozcan y clasifiquen.
  • Ensartar piezas en un cordón: Utilizar bolas y piezas de diferentes formas para que los niños las metan en un cordón.
  • Enroscar y desenroscar: Practicar con tapones de botellas o tuercas de madera.

Inclusión Educativa y Adaptaciones

Este alumnado acude a los mismos centros que cualquier otro niño sin discapacidad, pues el centro le proporciona los recursos, humanos y materiales, que necesita para dar respuesta a sus necesidades educativas. Por ello, es preciso hablar de inclusión educativa en todos los centros educativos. El profesor es el elemento clave en el proceso de inclusión educativa.

Discapacida auditiva. Recursos para el acceso a la comunicación y a la formación

Adaptaciones Curriculares y de Entorno

Elemento esencial de la educación del alumno es, sin duda, el currículo, concebido genéricamente como el conjunto de objetivos, contenidos, metodologías, estrategias de enseñanza y sistemas de evaluación que definen y configuran el proceso formativo. El concepto de adaptación curricular hace referencia al intento de adecuar la enseñanza a las peculiaridades y necesidades de cada alumno. Alude, asimismo, al reconocimiento del aula como conjunto heterogéneo y diverso de alumnos, para el que no existe una respuesta educativa única. Así, las adaptaciones curriculares son las estrategias de adecuación del currículo general a las necesidades individuales de los alumnos.

Las acciones llevadas a cabo en los centros educativos incluyen:

  • Adaptación del entorno en función de las necesidades educativas del alumno/a.
  • Adaptaciones del entorno físico: Referidas a los cambios materiales que es preciso realizar en el aula y en el centro escolar para garantizar una adecuada integración física del alumno.

El Papel de los Compañeros y la Familia

Los compañeros del niño ciego o discapacitado visualmente son el primer estrato de la sociedad en la que progresivamente él ha de integrarse. Del aprendizaje y de las experiencias que tenga en ese primer nivel dependerá, en gran medida, el desarrollo posterior de su integración. Si la metodología de enseñanza que pone en práctica el profesor de aula es participativa y cooperativa, el alumno ciego puede recibir de su compañero vidente ayuda y apoyo, al mismo tiempo que proporcionarla él mismo, lo que generará sin duda un enriquecimiento mutuo y un considerable incremento del nivel de autoestima personal. Esto se corrobora con estudios e investigaciones sobre el nivel de aceptación y el tipo de relación más frecuente que se entabla entre alumnos ciegos y videntes en aulas ordinarias.

Los Equipos Específicos de Apoyo y el maestro itinerante son elementos básicos y característicos del modelo actual de integración educativa de alumnos ciegos y deficientes visuales.

Los padres desempeñan un papel relevante en el proceso de integración educativa del niño ciego y con baja visión. La familia es pieza clave en el proceso de socialización; es también elemento insustituible para el fomento de la autonomía personal del hijo, para la aceptación por este de su discapacidad y para la adquisición de un autoconcepto positivo.

Principios para la Interacción y el Apoyo

Es esencial establecer con el niño un vínculo desde lo personal y no desde el déficit. Se deben tener en cuenta cuáles son los canales para poder obtener información del mundo en que viven y con el que han de interactuar y, en consecuencia, cómo han de obtener de ellos el máximo aprovechamiento.

  • Permitirle autonomía, no ayudarle si no lo necesita.
  • No negar sus limitaciones, pero sí potenciar sus capacidades.
  • Preguntarle sobre sus necesidades.
  • Saludos: saludarlo y dirigirse a él directamente.
  • Decir las cosas claramente.
  • Anticipar verbalmente algunos hechos, sobre todo si el entorno es poco conocido.
  • Es necesario potenciar las experiencias personales del alumno en relación con la vida real.
  • Respetar el ritmo del alumno.

Es fundamental que la intervención se realice a través de un equipo multidisciplinario que aborde todos los aspectos del desarrollo que puedan resultar afectados: oftalmólogo, optometrista, maestro, genetista, psicopedagogo, fisioterapeuta, logopeda, rehabilitador visual, de modo que el trabajo, las decisiones y los objetivos sean comunes y compartidos por todo el equipo.

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