Tendinopatía del tendón flexor digital superficial y desmopatía del ligamento suspensorio en caballos: fisiopatología y terapias regenerativas

Las lesiones de tendones y ligamentos son afecciones comunes en los caballos, afectando de manera predominante al tendón flexor digital superficial (SDFT) y al ligamento suspensorio (SL). Estas patologías suelen manifestarse de forma crónica y degenerativa, y los tratamientos convencionales rara vez logran una curación definitiva, lo que a menudo resulta en recaídas o en una recuperación incompleta de la capacidad atlética del animal.

Los avances en la comprensión de la fisiopatología molecular de las tendinopatías y desmopatías en humanos y animales han revelado la presencia de citocinas catabólicas, que se postula son responsables de la disfunción general observada en estas patologías. El objetivo actual del tratamiento se centra en la regeneración del tejido lesionado, en contraposición a la simple reparación, que conduce a la formación de cicatrices. En equinos, se han investigado y aplicado tratamientos novedosos, incluyendo la inyección de aspirados de médula ósea, células madre mesenquimales, factores de crecimiento recombinantes como el factor de crecimiento insulínico tipo I y plasma rico en plaquetas (concentrados autólogos de plaquetas). Estos enfoques han mostrado resultados prometedores, aunque se requiere investigación adicional para confirmar su efectividad y seguridad clínica en caballos.

Diagrama esquemático del aparato suspensorio y tendones flexores en el dígito equino.

Introducción

Las enfermedades del aparato musculoesquelético constituyen un problema significativo en equinos, generando importantes pérdidas económicas debido a la pérdida de rendimiento y la incapacidad para competir. Se estima que las lesiones de tendones y ligamentos representan un alto porcentaje de las causas de cojera y pérdida de capacidad atlética en caballos de carreras. Estas estructuras sanan de manera lenta, y el tejido reparado no recupera las propiedades elásticas y de fuerza del tejido original, lo que dificulta la elección del tratamiento más adecuado.

Tradicionalmente, la toma de decisiones terapéuticas se basaba en la experiencia clínica, más que en un conocimiento profundo de la fisiopatología de las lesiones tendinosas y ligamentosas. El tratamiento médico convencional para estas patologías en caballos incluye el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), glicosaminoglicanos polisulfatados (PSGGs), inyecciones de corticosteroides (CS), ácido hialurónico (HA) y fumarato de β-aminopropionitrilo (BAPN). En casos agudos, se combinan estos fármacos con reposo, hidroterapia y vendajes de presión. En la fase subaguda de la tendinopatía del tendón flexor digital superficial (SDFT), se emplean HA o BAPN, junto con monitorización ecográfica y un programa de ejercicio controlado. Otras terapias como ondas de choque, rayos infrarrojos y láser frío también se utilizan.

La administración de corticosteroides (CS) es un tema controvertido, ya que algunos estudios sugieren que aumentan el riesgo de rotura tendinosa, a pesar de su persistente uso por parte de algunos veterinarios y médicos humanos. En casos crónicos que no responden al tratamiento médico, las opciones incluyen la cirugía o procedimientos menos convencionales. Las cirugías más comunes para la tendinopatía del SDFT son la estimulación de la revascularización de lesiones crónicas y la desmotomía del ligamento accesorio (AL) del SDFT. Sin embargo, el uso actual de ambos procedimientos no siempre está justificado. Para las lesiones del ligamento suspensorio (SL), especialmente en miembros posteriores, se han empleado la fasciotomía plantar profunda e incluso la neurectomía del nervio tibial o de la rama profunda lateral del nervio plantar. Recientemente, se ha demostrado que las neurectomías pueden causar atrofia por denervación del SL, aumentando el riesgo de rotura catastrófica.

Los mecanismos de reparación natural de tendones y ligamentos lesionados son insuficientes para una recuperación completa, lo que resulta en una alta tasa de recaída (aproximadamente 80%) en caballos afectados, incluso con tratamientos convencionales o terapia física. Esta situación es similar a la observada en humanos con tendinopatías o desmopatías crónicas. En los últimos años, el conocimiento sobre la biología del tejido conectivo ha avanzado, permitiendo esclarecer a nivel molecular varios procesos bioquímicos relacionados con la fisiopatología de estas lesiones. Esto ha ayudado a comprender las causas de los fracasos terapéuticos convencionales y ha inaugurado la era de la terapia regenerativa.

Morfo-fisiología de los Tendones y Ligamentos del Caballo

La anatomía de los tendones y ligamentos en equinos presenta variaciones entre miembros anteriores y posteriores, así como entre individuos, pero la región digital muestra una gran similitud. Cada extremidad posee tres partes anatómicas principales: el SDFT y su ligamento accesorio (AL-SDFT), el tendón flexor digital profundo (DDFT) y su ligamento accesorio (AL-DDFT), y el aparato suspensorio (SA), que incluye el tercer músculo interóseo (SL), el escudo proximal, los ligamentos sesamoideos distales (DSLs) y la brida extensora.

Representación anatómica detallada de un dígito equino, mostrando tendones y ligamentos.

Ultrastructuralmente, tendones y ligamentos son muy similares. Los tendones, que conectan los músculos a las estructuras esqueléticas distales, están formados por una trama de colágeno. Presentan una estructura de bandas o cordones blancos de tejido conectivo denso, con septos interfasciculares que dividen los fascículos. Estos fascículos, a su vez, están compuestos por fibrillas y subfibrillas, las cuales contienen microfibrillas de tropocolágeno.

Esquema de la organización microestructural y funcional de un tendón equino.

Las células predominantes en los tendones son los tenocitos, fibroblastos especializados que cumplen diversas funciones bioquímicas y generan la matriz extracelular. Los tendones también albergan vasos sanguíneos que recorren los espacios interfasciculares, facilitando el transporte de nutrientes y mediadores inflamatorios. La matriz extracelular (ECM) de tendones y ligamentos está compuesta por colágeno, elastina, proteoglicanos, glicoproteínas y agua. El colágeno y la elastina proporcionan la resistencia a la tracción.

El colágeno tipo I (Col-I) constituye la mayor proporción (95%) en tendones y ligamentos, aunque también se encuentran Col-II, III, IV, V y VI. El Col-II es importante en zonas de compresión, mientras que el Col-III predomina en procesos reparativos tempranos. El colágeno se organiza en fibrillas de aproximadamente 67 nm de diámetro, cuya organización influye en las propiedades mecánicas del tejido. Los proteoglicanos y glicoproteínas modulan la matriz de colágeno y la agregación de las fibrillas.

En estado de relajación, las fibrillas de colágeno presentan una estructura en espiral (crimp), que confiere elasticidad al tendón en las fases iniciales de carga. Esta elasticidad disminuye con la maduración del tendón y el ejercicio. A los dos años de edad, el tendón es morfológicamente maduro y presenta mayor rigidez. La disminución del diámetro y número de las fibrillas con la edad también predispone a los caballos mayores a sufrir lesiones tendinosas.

Biomecánica

Los tendones y ligamentos equinos son estructuras robustas, diseñadas para soportar altas cargas y tensiones durante la locomoción. El aparato elástico formado por estas estructuras soporta el menudillo, previene la hiperextensión del carpo, amortigua la energía del impacto y sostiene el peso corporal durante la propulsión. Los tendones de caballos jóvenes se adaptan a las cargas durante su desarrollo, pero en la madurez esquelética (aproximadamente a los 5 años), muchos son propensos a acumular microlesiones debido a la fatiga constante asociada a la actividad atlética.

La proteína oligomérica de la matriz del cartílago (COMP) se encuentra en mayor cantidad en tendones de animales en desarrollo, sugiriendo su importancia en la formación de la ECM. Su disminución con la edad podría hacer a los caballos más susceptibles a lesiones tendinosas. Las variaciones en la cantidad de COMP entre poblaciones equinas podrían explicar la diversidad en las propiedades mecánicas de los tendones entre individuos y razas.

Durante la locomoción, los tendones flexores y el SL actúan como un mecanismo elástico que disipa energía y mejora el rendimiento. Funcionan como resortes que protegen las fibras musculares durante movimientos fuertes, súbitos o inesperados.

Ilustración del ciclo de carga del tendón flexor digital superficial en un caballo durante la locomoción.

Tratamientos Convencionales y sus Limitaciones

El tratamiento médico convencional para las tendinopatías y desmopatías equinas abarca diversas modalidades, cada una con sus indicaciones y limitaciones:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Se utilizan para controlar la inflamación y el dolor.
  • Glicosaminoglicanos polisulfatados (PSGGs): Ayudan a proteger el cartílago y pueden tener efectos antiinflamatorios.
  • Corticosteroides (CS): Su uso es controvertido debido al riesgo de debilitamiento tisular y posible rotura tendinosa. Se emplean para una potente supresión de la inflamación.
  • Ácido hialurónico (HA): Componente importante del líquido sinovial, se utiliza para mejorar la lubricación articular y tiene propiedades antiinflamatorias.
  • Fumarato de β-aminopropionitrilo (BAPN): Un inhibidor de la lisil oxidasa que afecta la formación de enlaces cruzados en el colágeno, utilizado en la fase subaguda de tendinopatías.

En casos agudos, la combinación de fármacos con reposo, hidroterapia y vendajes de presión es común. En la fase subaguda de la tendinopatía del SDFT, se emplean HA o BAPN, junto con monitorización ecográfica y ejercicio controlado. Otras terapias físicas como ondas de choque, rayos infrarrojos y láser frío también se aplican.

Las intervenciones quirúrgicas, como la estimulación de la revascularización y la desmotomía del ligamento accesorio del SDFT, o procedimientos para lesiones del SL como la fasciotomía plantar profunda y la neurectomía, se consideran en casos refractarios. Sin embargo, la justificación de su uso y sus efectos a largo plazo, como la atrofia por denervación tras la neurectomía, son temas de debate.

Terapias Regenerativas en Equinos

La terapia regenerativa representa un cambio de paradigma en el tratamiento de las lesiones tendinosas y ligamentosas en caballos, enfocándose en la regeneración del tejido en lugar de la simple reparación cicatricial. Entre las terapias más prometedoras se encuentran:

  • Aspirados de médula ósea: Contienen células madre mesenquimales y factores de crecimiento que promueven la curación.
  • Células madre mesenquimales (MSC): Células multipotentes con capacidad de diferenciarse en diversos tipos celulares y modular la respuesta inmune e inflamatoria.
  • Factores de crecimiento recombinantes: Como el factor de crecimiento insulínico tipo I (IGF-I), que estimula la proliferación celular y la síntesis de matriz extracelular.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP): Concentrado autólogo de plaquetas que libera factores de crecimiento y citoquinas que aceleran y mejoran la reparación tisular.

Aunque los resultados iniciales con estas terapias son alentadores, es fundamental continuar la investigación para establecer protocolos estandarizados y validar su eficacia y seguridad a largo plazo en la práctica clínica equina.

Plasma Rico en Plaquetas | (PRP)

Casos Relevantes y Consideraciones Especiales

El pie equino varo congénito (PEVC) secundario a síndromes como el mielomeningocele y la artrogriposis presenta desafíos significativos debido a la rigidez de la deformidad y la alta tasa de recurrencias. El Método Ponseti, aunque desarrollado para el PEVC idiopático, ha demostrado utilidad en deformidades asociadas a síndromes. Sin embargo, su aplicación en estos pacientes requiere consideraciones especiales, incluyendo la evaluación de la afectación de otros sistemas, el nivel neurológico y el potencial de marcha, antes de iniciar el tratamiento. La manipulación y aplicación de yesos, la tenotomía del Aquiles y el uso de ortesis deben adaptarse a las particularidades de cada paciente.

En el contexto de la artrogriposis, las contracturas articulares múltiples pueden afectar diversas partes del cuerpo y tener etiologías multifactoriales, incluyendo anomalías neurológicas y estructurales. Los trastornos de los tendones flexores, que pueden ser congénitos o adquiridos, están relacionados con cambios posturales y del casco, cojera y debilidad. El dolor crónico es una causa común de contractura tendinosa adquirida, induciendo contracción muscular refleja y acortamiento de las unidades flexoras.

Los hallazgos clínicos en potros recién nacidos varían desde la incapacidad para mantenerse de pie hasta la marcha sobre las puntas o nudillos. En potros mayores, el inicio de la deformidad tiende a ser rápido. El tratamiento de casos leves en neonatos puede no requerir intervención, mientras que los casos graves pueden beneficiarse de soporte, corrección de la inmunidad pasiva, uso de férulas o escayolas, y tratamientos farmacológicos como la oxitetraciclina. En casos adquiridos, el tratamiento conservador con corrección nutricional, corte adecuado de cascos y analgesia puede ser efectivo si la deformidad no está establecida por más de una semana. La cirugía, como la desmotomía del ligamento accesorio del tendón flexor digital profundo, es un procedimiento común y exitoso para deformidades flexurales distales.

Las miopatías, trastornos musculares que pueden ser congénitos o adquiridos, se manifiestan con rigidez, dolor, atrofia muscular, debilidad e intolerancia al ejercicio. Las miopatías nutricionales, asociadas a deficiencias de vitamina E y selenio, pueden causar degeneración muscular y afectar tanto músculos esqueléticos como cardíacos. Las miopatías de esfuerzo, incluyendo la rabdomiólisis, implican fatiga, dolor o calambres musculares relacionados con el ejercicio. Se han identificado varias formas de rabdomiólisis de esfuerzo crónica, incluyendo miopatías por almacenamiento de polisacáridos, hipertermia maligna y rabdomiólisis de esfuerzo recurrente, cada una con sus bases genéticas y manifestaciones clínicas.

La parálisis periódica hiperpotasémica, una afección hereditaria, causa espasmos musculares intermitentes y debilidad, a menudo desencadenada por cambios dietéticos o estrés. La prevención se centra en reducir el nivel de potasio en el organismo y evitar alimentos ricos en este mineral. Las miopatías infecciosas, causadas por bacterias, virus o parásitos, pueden afectar los músculos, como se observa en la miositis asociada a virus como la influenza equina y el herpesvirus equino tipo 1.

Radiografía mostrando una deformidad flexural en la articulación del menudillo equino.

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