La Enfermería en el Cuidado Integral del Adulto Mayor

Introducción a la Gestión del Cuidado en Enfermería Geriátrica

La enfermería como actividad ha existido desde el inicio de la humanidad, dada la constante presencia de personas incapaces de valerse por sí mismas que requieren cuidados específicos. Con el tiempo, la enfermería ha evolucionado hacia un trabajo sistemático, basado en el método científico, lo que ha permitido generar su propio marco de acción denominado Proceso de Atención de Enfermería (PAE), definiéndola como una disciplina dentro del ámbito sanitario.

Según el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), la disciplina de enfermería abarca los cuidados, tanto autónomos como en colaboración, que se prestan a personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o sanos, en todos los contextos. Incluye la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y los cuidados de los enfermos, discapacitados y personas moribundas, en su vertiente curativa y paliativa. Esta definición ha sido compartida por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En resumen, el cuidado es el objetivo principal y la razón de ser de la profesión enfermera, confiriéndole un valor intrínseco que la distingue de otras disciplinas.

Esquema de las funciones y áreas de intervención de la enfermería geriátrica

El Rol de la Gestión del Cuidado

A nivel global, diversas organizaciones han trabajado para fortalecer estrategias que aseguren la fuerza laboral de enfermería, depositando en sus manos la gestión del cuidado de las comunidades con el objetivo de mejorar la promoción de la salud, la recuperación de enfermedades y la rehabilitación cuando sea necesario. Los servicios profesionales de la enfermera comprenden la gestión del cuidado en lo relativo a la promoción, mantenimiento y restauración de la salud, la prevención de enfermedades o lesiones, la ejecución de acciones derivadas del diagnóstico y tratamiento médico y el deber de velar por la mejor administración de los recursos de asistencia para el paciente. Esto permite a la profesión de enfermería realizar la función de "Gestión del Cuidado" de forma autónoma, con carácter exclusivo y excluyente.

La gestión del cuidado de enfermería en las distintas etapas del ciclo vital es un desafío, especialmente considerando los cambios en el perfil epidemiológico global. Se observa una transición del predominio de enfermedades infecciosas y materno-infantiles a la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, accidentes y problemas de salud mental en una población cada vez más envejecida. Esto presenta un inmenso reto para el estamento de enfermería, que debe planificar y coordinar la entrega de cuidados interdisciplinarios seguros, especializados y de calidad, considerando los riesgos y necesidades especiales de las personas mayores y de su entorno.

La Valoración del Adulto Mayor: Un Enfoque Multidimensional

La valoración responde a la identificación que hace la enfermera de la situación de salud en la que se encuentra el anciano bajo su cuidado. Se basa en la filosofía de cuidados internalizada y la forma de expresarla. El modelo a utilizar dependerá de la concepción del hombre y de las características del usuario; uno de los modelos sugeridos para la valoración del anciano institucionalizado es el Modelo de Virginia Henderson.

Propósito y Requisitos de la Valoración

La valoración del adulto mayor residente es un proceso diagnóstico multidimensional, destinado a identificar, describir y cuantificar los problemas físicos, funcionales, psíquicos y sociales que pueda presentar. Esta valoración permite diseñar un plan de cuidado global, optimizar los recursos disponibles y efectuar el seguimiento y la evolución de cada residente.

Cuando se efectúa una valoración del adulto mayor, se deben cumplir ciertos requisitos, que se centran en las estrategias de comunicación y en saber reconocer cuándo postergar la valoración para otra oportunidad, obteniendo solo la información más pertinente para el plan de cuidados. Es crucial estar atento al estado emocional y las preocupaciones del paciente. Se denomina residente a una persona mayor que necesita un nuevo hogar y cuidados que no pueden serle prestados en el domicilio por la familia o los cuidadores, y que presenta condicionantes de discapacidad física, psíquica o problemas sociales. La evaluación debe realizarse al ingreso (desde el domicilio o el hospital) o durante su estancia en la residencia, especialmente si ha habido un reingreso hospitalario.

Un plan de atención interdisciplinario debe ser diseñado dentro de las primeras dos semanas desde el ingreso, para comenzar lo más precozmente posible con la rehabilitación de las discapacidades detectadas en la valoración.

Infografía: Proceso de valoración multidimensional del adulto mayor

Áreas de Valoración

La valoración al ingreso es multidimensional y comprende cuatro áreas principales: clínica, cognitiva, funcional y social, a las que se suma la demográfica.

  • Valoración Clínica

    Permite cualificar y cuantificar patologías sintomáticas, identificar patologías desconocidas, evaluar sus efectos sobre la funcionalidad y planificar y priorizar la intervención terapéutica. Tres puntos importantes son la anamnesis, la exploración física y los exámenes complementarios. Dentro de la anamnesis, se debe preguntar por antecedentes personales y familiares, historia nutricional y farmacológica, hábitos relacionados con tóxicos, vacunaciones, situación basal previa, enfermedades actuales y su impacto sobre la funcionalidad, así como identificar problemas socio-ambientales.

  • Valoración Funcional

    Tiene como objetivo describir y cuantificar la capacidad de movilización y la realización de las actividades de la vida diaria (AVD). Es importante saber cómo el paciente realiza las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.

  • Valoración Mental

    Permite identificar y cuantificar los trastornos en las áreas cognitivas y afectivas que afecten, o puedan afectar, la capacidad de autosuficiencia. Esto debe complementarse con una observación no estructurada del comportamiento, apariencia, ánimo y lenguaje del paciente.

  • Valoración Social

    Su objetivo es identificar situaciones socioeconómicas y ambientales capaces de condicionar la evolución clínica o funcional de los ancianos residentes. Es útil consultar por las características de las instalaciones que el anciano tenía en su hogar previo al ingreso, para conformar un espacio lo más parecido posible al que dejó; conocer la relación con la familia y los amigos, las expectativas con respecto al futuro y los pasatiempos que le agradan.

  • Valoración Demográfica

    Permitirá conocer el nivel cultural, profesión, estado civil, edad, composición familiar y otros datos relevantes. Es útil también consultar qué actividades de ocio realizaba y cuáles son sus hobbies, ya que a menudo los hogares de ancianos carecen de programas de animación sociocultural.

Funciones Específicas de la Enfermera en Residencias Geriátricas

Aunque no hay uniformidad en las funciones específicas que debería realizar la enfermera en una Residencia, se toman como punto de referencia las normadas por entidades como la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica. Estas incluyen una función gestora y el acompañamiento en momentos críticos.

Gestión de Cuidados

La enfermera debe efectuar la coordinación del equipo de enfermería en la planificación y ejecución de cuidados. En muchas residencias, el recurso principal son los cuidadores de enfermos, quienes no siempre tienen la capacitación necesaria para atender a ancianos institucionalizados. Por ello, la enfermera debe velar por la capacitación continua de este personal, especialmente en la estimación funcional (física y mental), y debe registrar en los documentos pertinentes los problemas identificados mediante la valoración sistemática, confeccionando el Plan de Atención Individualizado. Todos los ancianos residentes deben tener una ficha clínica donde conste su nivel de funcionalidad. La enfermera debe planificar, controlar y supervisar los cuidados básicos, evaluar las intervenciones y controlar la calidad de la atención.

Gestión de Recursos

Esta función incluye la gestión de recursos materiales y personales, como el control de ropa, útiles y material fungible. También abarca la gestión administrativa asistencial, que implica la tramitación de documentos e informes.

Atención y Acompañamiento en la Etapa Final de la Vida

La enfermera también juega un papel fundamental en atender y acompañar al anciano y a sus familiares en los momentos finales de su vida, proporcionando cuidados paliativos y apoyo emocional.

Funciones de Enfermeria -¿Que hace una enfermera?

Cuidados Básicos de Enfermería para el Adulto Mayor

La atención de enfermería en el cuidado del adulto mayor abarca un conjunto de actividades dentro del ámbito de la geriatría, cuyo enfoque radica en promover el bienestar integral de las personas durante su etapa de envejecimiento. Este enfoque va más allá del acompañamiento y la asistencia, incluyendo las necesidades psicológicas y los posibles trastornos funcionales para una atención integral. El Ministerio de Salud en algunos países cuenta con normativas técnicas para el cuidado integral de los adultos mayores, especialmente aquellos en condición de dependencia o discapacidad.

Tareas Cotidianas

La atención de enfermería en el cuidado del adulto mayor a nivel cotidiano incluye:

  • Ayuda al adulto mayor a desplazarse.
  • Suministro de los medicamentos.
  • Monitoreo del estado de salud en general.
  • Asistencia para el aseo personal y la higiene integral.
  • Apoyo en la alimentación de ser necesario.
  • Ayuda a adoptar una posición corporal adecuada para prevenir desgaste y lesiones.
  • Vigilancia ante posibles alteraciones en la piel, uñas, ojos, etc.
  • Observación constante del estado de ánimo.
  • Reportes al médico de cabecera sobre el estado del paciente.

Alimentación e Hidratación

Los enfermeros están capacitados para evaluar la condición nutricional de los pacientes de tercera edad, asegurándose de que su dieta sea variada, agradable y equilibrada, y que no contenga alimentos contraindicados. También promueven el hábito de la ingesta de líquidos para prevenir la deshidratación, un aspecto crucial en edades avanzadas donde el ejercicio físico se ve reducido y la nutrición es la base de la salud.

Control de Medicación

Parte de los cuidados de enfermería en el adulto mayor consiste en cumplir con las pautas de tratamiento de un médico especializado respecto a la administración de medicamentos. Esto incluye comprobar que el propio paciente entienda las indicaciones y ayudarlo si presenta dificultad para la ingesta de algún fármaco.

Monitoreo General de Salud

Con base en las condiciones que pudiera padecer el adulto mayor, el enfermero o enfermera a su cargo debe establecer un protocolo de atención y monitoreo. Entre los aspectos más comunes a evaluar figuran los trastornos de sueño (ya que la higiene del sueño repercute enormemente en la calidad de vida y en la salud de los pacientes geriátricos), incontinencia, trastornos de equilibrio, aislamiento, presión alta y afecciones neurológicas, entre otros.

Supervisión de Factores Externos y Detección de Síntomas de Alarma

El personal auxiliar o de enfermería debe asegurar que los elementos de mobiliario con los que interactúa el paciente se adapten a su condición. También deben verificar que la iluminación sea adecuada y que no existan obstáculos en el ambiente. Además, el cuidador debe ser capaz de detectar posibles signos de fragilidad en el paciente, tanto en su capacidad aeróbica como en sus funciones cognitivas. Ello implica prestar atención a las enfermedades crónicas que pudiera estar padeciendo y sus efectos a nivel físico, psíquico y social.

Ilustración de enfermera asistiendo a un adulto mayor en tareas cotidianas

Gestión de Riesgos en el Adulto Mayor Hospitalizado

La gestión del cuidado en enfermería en las personas mayores es un desafío, especialmente durante la hospitalización, donde características intrínsecas del envejecimiento, sumadas a factores extrínsecos relacionados con la terapia o procedimientos, y los propios procesos de la organización, podrían aumentar la frecuencia de incidentes, prolongar la estancia hospitalaria y la ocurrencia de complicaciones. La prevención de eventos adversos durante la hospitalización de los pacientes mayores se basa en la identificación del riesgo, el trabajo interdisciplinar, estrategias preventivas prácticas, capacitación continua y supervisión.

Identificación de Riesgos

Dentro del rol de "Gestión del Cuidado" en Enfermería, la Gestión de Riesgos es un modelo de trabajo sistematizado que, tras la identificación y análisis de riesgos clínicos, permite adoptar medidas preventivas o correctivas, basadas en la mejor evidencia disponible, destinadas a evitar la aparición de daño secundario asociado a la atención sanitaria.

Riesgos Intrínsecos y Extrínsecos

Durante un proceso de hospitalización, los riesgos potenciales de eventos adversos dependen de: factores propios del paciente (intrínsecos), factores asociados a la terapia o procedimientos (extrínsecos) y factores relacionados con los procesos propios de la organización. En adultos mayores, el conocimiento de las características del envejecimiento permite comprender los riesgos intrínsecos que pueden prolongar la estancia y los costos. Los daños potenciales generados por la atención de enfermería y los procesos organizacionales se dirigen hacia la pérdida de funcionalidad, la presencia de delirium y la aparición de riesgos hospitalarios como lesiones de piel, caídas e infecciones, que pueden provocar dependencia física y cognitiva a largo plazo.

Principales Riesgos Identificados

  • Pérdida de Funcionalidad

    No solo la disminución fisiológica de la fuerza muscular, masa muscular y capacidad aeróbica contribuyen a la pérdida de funcionalidad durante una hospitalización. Estudios han demostrado que un alto porcentaje de pacientes mayores de 60 años están en riesgo de deterioro funcional, relacionado con el diagnóstico de ingreso, deterioro cognitivo previo, bajo nivel de actividad social, edad y factores intrahospitalarios como reposo prolongado, larga estancia y rehabilitación tardía. En algunos estudios, un paciente adulto mayor podría perder una parte significativa de su capacidad funcional durante una estadía hospitalaria. Las intervenciones de carácter interdisciplinar que incluyen rehabilitación motora temprana y ejercicio físico son las más recomendadas para evitar esta pérdida.

  • Delirium

    El Delirium es una alteración aguda y fluctuante en la atención y conciencia, extremadamente frecuente en pacientes adultos mayores hospitalizados. Puede presentarse al ingreso o desarrollarse durante la hospitalización, especialmente tras cirugías o en unidades de cuidados críticos. Los factores de riesgo se clasifican en predisponentes (edad avanzada, discapacidades funcionales, patologías coexistentes) y precipitantes (sexo femenino, visión y audición deterioradas, síntomas depresivos, anormalidades de laboratorio, deterioro cognitivo leve, abuso de alcohol, ciertos fármacos, cirugía, dolor, anemia, infecciones, enfermedades graves). Estos factores pueden conllevar un aumento de complicaciones, mayor tiempo de estancia y necesidad de cuidados permanentes post-alta.

    La gestión del cuidado de enfermería para pacientes con delirium debe incorporar el control de la medicación, la creación de protocolos de sueño sin inducción farmacológica y la reducción de fármacos de riesgo (benzodiacepinas, opioides, anticolinérgicos). El manejo ambiental debe incluir orientación y reducción de la deprivación sensorial (calendarios, relojes, iluminación adecuada, uso de anteojos y audífonos). La familia debe ser involucrada desde el inicio de la hospitalización, educando a los responsables para proporcionar orientación constante y animar al paciente a mantenerse activo.

  • Riesgos Inherentes al Ámbito Hospitalario (Caídas y Lesiones de Piel)

    Algunos riesgos en el adulto mayor hospitalizado se relacionan con caídas y lesiones de piel asociadas al reposo en cama. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta un alto número de muertes anuales por caídas, afectando principalmente a mayores de 65 años. Entre un 2% y un 12% de estas personas sufrirán una caída durante la hospitalización, la mayoría dentro de la habitación o cerca de la cama.

    En cuanto a las lesiones de piel, los adultos mayores se ven afectados por factores como el encamamiento prolongado, la movilidad reducida, la malnutrición, las alteraciones fisiológicas y la incontinencia. El manejo del entorno hospitalario es crucial para no deteriorar la capacidad funcional del adulto mayor; prácticas como las camas en posición alta para conveniencia del personal, el uso casi constante de barandas elevadas y la restricción de la movilización deben ser revisadas para priorizar la seguridad y autonomía del paciente.

Gráfico de barras sobre la incidencia de caídas en adultos mayores hospitalizados

El Apoyo Familiar y la Educación en el Cuidado Geriátrico

El vínculo de convivencia y protección más importante para los adultos mayores es su núcleo familiar, un factor que contribuye directamente a su bienestar. Una relación familiar cercana, como su red social más próxima, contribuye a un envejecimiento más activo y saludable.

En diversos contextos, la participación de la familia y la comunidad en el cuidado de los mayores es reconocida por las autoridades de salud, quienes señalan que el intercambio de cuidados con hijos y nietos hace que la relación intergeneracional sea más gratificante, ofreciendo una perspectiva más optimista. Parte de las políticas públicas en este ámbito incluyen la educación en temática gerontológica al adulto mayor y su familia, buscando promover el autocuidado, la independencia, la autonomía y la prevención aplicados a la vida diaria, con el objetivo principal de contribuir al bienestar y la calidad de vida de la persona.

Funciones de Enfermeria -¿Que hace una enfermera?

Recomendaciones para Cuidadores Familiares

En muchos casos, los cuidados de enfermería en el adulto mayor son asumidos por los miembros de su propia familia. Al no contar con formación específica, surgen dudas sobre cómo atenderlos de la mejor forma posible. Para ello, es recomendable:

  • Enumerar las necesidades: Tener claro qué necesita la persona mayor permitirá establecer cómo cada miembro de la familia puede contribuir.
  • Coordinar responsabilidades: Aunque cueste delegar, cuando un familiar se vuelve dependiente, es necesario llegar a acuerdos sobre las responsabilidades y conocer la disponibilidad de quienes ayudarán.
  • Establecer un horario: Es fundamental fijar un horario para cada actividad diaria: comidas, aseo personal, actividades de recreación, etc.
  • Controlar la medicación: Anotar las dosis y horas adecuadas de cada medicamento es crucial, ya que es común que el adulto mayor necesite varios fármacos y pueda confundirse.
  • Manejo de la incontinencia: Si el adulto mayor tiene incontinencia urinaria, es fundamental aprender a realizar el cambio de pañal y saber qué tipo de ropa interior se ajusta mejor a sus necesidades.
  • Higiene personal: El cuidado integral involucra la limpieza e higiene personal. Al bañar a adultos mayores en cama, es importante usar toallas húmedas de diferentes tamaños para jabonar y enjuagar.

La Importancia de la Formación Especializada en Enfermería Geriátrica

El deterioro físico natural producto de la edad, sumado a las enfermedades que puedan tener, hace que los ancianos necesiten de cuidados y atenciones especiales para las cuales no cualquiera está preparado. Una adecuada y completa formación es fundamental, ya que este trabajo exige conocimientos específicos para desarrollarlo con seguridad y adecuación, especialmente al tratar con pacientes que a menudo están incapacitados para realizar actividades básicas.

Se espera que los profesionales de enfermería desarrollen habilidades para abordar de forma integral los cuidados que requieren las personas mayores y sus familias, con un foco gerontológico y una visión positiva del envejecimiento. Esto incluye promover, prevenir, recuperar y rehabilitar la salud durante la hospitalización en áreas médico-quirúrgicas y en el hogar. La formación en cuidados de enfermería en geriatría es imprescindible para garantizar un correcto trato con el enfermo.

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