El Jubileo de las Personas con Discapacidad se ha consolidado como una ocasión fundamental para reflexionar y prestar una atención renovada a la participación activa de las personas más vulnerables dentro de la sociedad y la Iglesia. Este evento no solo celebra la fe, sino que también ofrece una oportunidad invaluable para concienciar sobre la dignidad y la respetabilidad inherente a cada ser humano. En un espíritu de inclusión social, diversas instituciones eclesiales, como el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI), se proponen como promotores de la dignidad del individuo, considerando a la persona con discapacidad no solo como destinatario, sino como protagonista de la acción pastoral.
Iniciativas Globales y el Rol del DSDHI
El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI) ha implementado y continúa desarrollando diversas iniciativas específicas destinadas a establecer un foro de diálogo cuyo propósito es "dar voz a quienes son discriminados por su discapacidad". Un ejemplo significativo de este compromiso fue la serie de consultas en línea sobre la discapacidad en el África subsahariana, realizadas en marzo de 2024 y tituladas: "Desarrollo humano integral de las personas con discapacidad".
Un Camino de Inclusión en África
Este camino de inclusión, fundamentado en la escucha de la Iglesia local africana, ha proporcionado orientaciones pastorales basadas en los principios fundamentales de la Iglesia para responder a los desafíos que plantea la discapacidad en todos los contextos globales. En el marco del diálogo continuo con la Iglesia del continente africano, el DSDHI -en colaboración con las Hermanas de los Pobres de Bérgamo presentes en Kenia- ha desarrollado un kit pastoral para vivir una jornada jubilar caminando junto a las personas con discapacidad.
CAMPAÑA INCLUSIÓN LABORAL DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Participación en Congresos
Otra iniciativa digna de mención es la participación de Sor Alessandra Smerilli HMA, Secretaria del DSDHI, en el congreso "El deporte paralímpico generador de esperanza", celebrado el 28 de abril en la LUMSA, destacando la relevancia de la inclusión en diversos ámbitos de la sociedad.
Celebraciones del Jubileo en España
En España, varias diócesis han abrazado la celebración del Jubileo de las Personas con Discapacidad, integrándolo en sus agendas pastorales y promoviendo eventos significativos.
La Diócesis de Salamanca
La Diócesis de Salamanca dedicó el domingo 14 de diciembre a esta jornada, que comenzó con una peregrinación desde la iglesia de San Sebastián y culminó con una eucaristía inclusiva, a las 12:00 horas, en la Catedral Vieja, presidida por el obispo, Mons. José Luis Retana. Desde la Comisión Diocesana para el Jubileo, se consideró una buena manera de cerrar el Año Santo. La comunidad de Fe y Luz fue encomendada la preparación de la peregrinación y la celebración. El obispo destacó que las personas con discapacidad ocupan un lugar central en la Iglesia y que son un lenguaje de esperanza, enseñando "la gramática del Evangelio, la de Jesús, que es la gramática del amor". Subrayó que, en un mundo que valora la productividad y la eficiencia, las personas con discapacidad recuerdan que lo importante es "amar y ser amados", siendo "maestros del Evangelio".
Día Internacional de las Personas con Discapacidad y la CEE
El 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. La Conferencia Episcopal Española (CEE), desde el Área de la discapacidad, se une a esta Jornada y ofrece diversos recursos con el fin de animar la evangelización de este sector pastoral y avanzar en su inclusión en la sociedad y en la Iglesia. En esta ocasión se ha elegido como lema: «Todos juntos regalamos esperanza». El Papa Francisco en la Bula de convocatoria del Jubileo 2025 subraya la necesidad de esperanza en nuestro mundo, especialmente para los pobres, enfermos, migrantes, abuelos y jóvenes, quienes viven en la desesperanza y necesitan la presencia de cristianos que alivien su situación y la conviertan en esperanza. Nuestra campaña se presenta como "un canto a la esperanza, un aliento fresco que permita descubrir que todos somos un regalo de esperanza para los demás", una afirmación reflejada en el canto del grupo Hakuna: «Todos somos un regalo para los demás».

Recursos y Testimonios
El video que acompaña esta campaña incluye imágenes de personas del Hogar de Santa Teresa en Madrid, de los centros de Ntra Sra de la Luz y La Providencia en Badajoz, y de otras familias, todas ellas viviendo un ambiente donde se experimenta que unos y otros son un regalo y dadores de esperanza. El video, una reflexión de los obispos de la Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado (donde se encuentra el área para personas con discapacidad) y un guion litúrgico son los recursos ofrecidos para la celebración. Además, el 1 de diciembre se retransmitirá una misa desde la basílica de la Concepción en 13tv a las 12:00 horas, con participación de personas con discapacidad.
El Jubileo en Alcalá de Henares
La Delegación de Iniciación Cristiana de la diócesis de Alcalá de Henares organizó, en el contexto del año jubilar de la esperanza y en torno al 3 de diciembre, un jubileo de las personas con discapacidad para que también ellas tuvieran un día especial de encuentro fraterno y de celebración junto con el obispo diocesano. Este evento tuvo lugar el domingo 7 de diciembre de 2025, comenzando a las 11:30h con una acogida en el salón de actos del Palacio Arzobispal, seguido de testimonios y una Misa Jubilar presidida por Don Antonio Prieto Lucena en la Catedral-Magistral a las 13:00h. La alegría de celebrar este jubileo radica en que las personas con discapacidad "sientan cada vez más la acogida, integración y cercanía del pueblo fiel", escuchando sus "testimonios, que sin duda serán muy enriquecedores", y que "reciban la fuerza para seguir siendo testigos de esperanza en un mundo en el que impera la cultura del descarte".
Clausura del Jubileo de las Personas con Discapacidad en Roma
El Jubileo de las personas con discapacidad concluyó en Roma el martes 29 de abril de 2025, un evento extraordinario que congregó a alrededor de diez mil peregrinos provenientes de más de 90 países de todo el mundo.
Peregrinación y Celebraciones Litúrgicas
La jornada del lunes 28 de abril comenzó con la peregrinación a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Simultáneamente, en la Iglesia de San Giovanni Battista dei Fiorentini, tuvo lugar un momento de confesión y adoración eucarística con sacerdotes capacitados para acoger a personas con diversas formas de discapacidad. A las 17:00, en la Basílica de San Pablo Extramuros, se celebró la solemne eucaristía presidida por S.E. Mons. Rino Fisichella, encargado de la organización del Jubileo.

Catequesis y Testimonios en la Plaza de San Pedro
El martes 29 de abril, en la Plaza de San Pedro, los peregrinos vivieron una intensa mañana de catequesis guiada por Mons. Fisichella y conmovedores testimonios de personas con discapacidad. Bajo paraguas abiertos y sombreros para protegerse del sol primaveral, centenares de personas con discapacidad, acompañadas por sus familiares y cuidadores, participaron en su Jubileo y en la catequesis de Monseñor Rino Fisichella, ex proprefecto del Dicasterio para la Evangelización. Un saludo en LIS abrió este momento de oración y reflexión, en el que participaron personas de 95 países. Monseñor Fisichella enfatizó que "El mundo entero está hoy aquí en la Plaza de San Pedro" para el Jubileo de la esperanza, esa esperanza que "acompaña a todos en el despertar" y que "guía toda nuestra vida", una llama que hay que reavivar. La verdadera esperanza, recordó el prelado, tiene "el rostro de Jesús de Nazaret", invitando a "caminar junto a Él, dejándonos guiar por su Palabra, dando testimonio con gestos y opciones de vida porque Él es esperanza para todos, nadie excluido".
La Debilidad como Vocación
Dirigiéndose a las personas con discapacidad, Monseñor Fisichella afirmó: “Ustedes están en el corazón de la Iglesia”, señalando que en la debilidad debemos encontrar nuestra vocación en la Iglesia, y que la debilidad es una herramienta para amar aún más. Invitó a "hacer de la discapacidad la fuerza del amor que se da a todos" y a "no mirar para otro lado", porque "quien experimenta la debilidad es testigo del amor de Cristo". Contó la historia de Erman, un niño discapacitado del siglo XI que, a pesar de sus limitaciones, escribió la Salve Regina, una oración de fe que nació de alguien que "experimentó lo que era la verdadera esperanza, la verdadera fe y el amor a María, madre de misericordia". Concluyó instando a "no rendirnos nunca, ser más creativos, alegres, capaces de comunicar la esperanza que hay dentro de nosotros". El momento culminó con el canto coral de la Salve Regina en todos los idiomas de los presentes.
Testimonios Impactantes
Después del momento de oración, hubo espacio para diversos testimonios. Desde Kerala, India, Monseñor Mar Jose Pulickal relató la experiencia de “Angels’ Village”, una iniciativa que ofrece oportunidades a niños con discapacidad mental. Alessio Carparelli y Barbara Racca, padres de dos niños con autismo severo, compartieron el sufrimiento inicial y cómo aprendieron a "rediseñar sus vidas, a volver a vivir y ya no sobrevivir", pidiendo a todos mirar al otro "sin prisa, ofreciendo una sonrisa". Annamaria, Mario, Raffaele y Lavinia, de la Parroquia de los Santos Mártires de Uganda en Roma, compartieron sus historias. Annamaria, de 20 años y catequista, enfatizó la importancia de educar juntos a los hijos, con o sin discapacidad, para cambiar nuestra perspectiva. Raffaele, de 13 años, cuya voz fue narrada por Lavinia, habló de la belleza de su parroquia y su deseo de "usar sus zapatos para ayudar a los demás", al igual que el Papa Francisco.
CAMPAÑA INCLUSIÓN LABORAL DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Fiesta y Compartir en Castel Sant’Angelo
Por la tarde del 29 de abril, la atmósfera se transformó en una explosión de fiesta y compartición en los Jardines del Castel Sant’Angelo con música, espectáculos, juegos y momentos emocionantes presentados por Rossella Brescia y Rudy Zerbi. Entre los artistas que subieron al escenario, estaban Noemi, Ladri di Carrozzelle, Rulli Frulli, Chicco’s Band y Hearts for Music, entre otros, ofreciendo un espacio de alegría y celebración inclusiva.
Formación en Chile: De la Inclusión a la Corresponsabilidad
En Chile, el equipo de Pastoral de personas en situación de discapacidad, animado por el Secretariado Pastoral de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), organizó una significativa instancia de formación los días 20, 21 y 22 de enero, con gran interés y entusiasmo por parte de los más de doscientos agentes pastorales de la mayoría de las diócesis del país.
Objetivos y Contenidos
El propósito fue abordar la importancia de la inclusión en la Iglesia Católica, mejorar el servicio pastoral y avanzar en el camino sinodal de la conversión de las relaciones. Para varios participantes, esta fue su primera oportunidad de formación en este ámbito. La formación se realizó en el marco del cierre del año jubilar 2025, agradeciendo los aprendizajes y testimonios que surgen de las situaciones personales.
- Primera jornada: Patricia Díaz, Psicóloga Clínica y Neuropsicóloga, abordó el Trastorno de Espectro Autista (TEA) desde la perspectiva médica y psicológica, promoviendo la aceptación y valorando la vida de las personas con TEA. Angélica Herrera, Educadora Diferencial DI/TEL, exploró la educación inclusiva y la participación social de las personas con TEA, enfatizando cómo la esperanza se construye día a día en contextos educativos y comunitarios abiertos a la diversidad.
- Jornada final: Se reflexionó desde la fe sobre la teología del sufrimiento y la discapacidad, y cómo la Iglesia puede ser más pastoralmente inclusiva, viviendo el Mensaje del Jubileo de la esperanza con todos. El padre Heriberto Cabrera, sdb., propuso una mirada de fe sobre la inclusión de las personas en situación de discapacidad, no como un tema sectorial, sino como una "cuestión evangélica y eclesiológica que toca el corazón de lo que la Iglesia es y de cómo cumple su misión". Valentina Saldivia, catequista y fonoaudióloga, propuso prácticas para un camino de esperanza donde el autismo no sea una barrera para el encuentro con Dios.
Los testimonios y experiencias pastorales incluidas fueron muy significativos, enfatizando la sensibilización, el apoyo emocional, espiritual y la promoción de una visión inclusiva en todas las áreas pastorales.
La Persona con Discapacidad: Sujeto Protagonista de la Pastoral
Un documento del Comité para el Jubileo de la comunidad con personas con discapacidad, ficha de preparación de la Jornada jubilar del 3 de diciembre de 2000, ficha n. 3, subraya que la persona con discapacidad es, con pleno derecho, sujeto protagonista de la pastoral, no un castigo, sino un "desafío constante para la Iglesia y la sociedad, un llamado para que se abran al misterio que ella presenta".
Premisa Bíblica y Teológica
Basándose en 1Pe 4,10-11, el documento afirma que la persona con discapacidad, creada a imagen de Dios, es "lugar de la manifestación de su amor y testigo cualificado de humanidad", siendo responsable de su propia historia y vida. El Señor Jesús llama a todos a ser sus discípulos, a abrirse al don de la comunión y a compartir las riquezas que Dios da. Por ello, también las personas con discapacidad "reciben del Señor la misma llamada a vivir el discipulado en modo responsable y activo, y a enriquecer al pueblo de Dios con los dones que el Señor les confía". La Iglesia, solícita y sensible, busca que estas personas puedan progresar "en modo responsable y personal en el crecimiento de la fe, en la comunión con Dios, en el descubrimiento de los dones de Dios recibidos para el bien común", asignándoles el lugar que les corresponde "en cuanto personas bautizadas, que como las demás 'son iguales en dignidad frente a Dios y tienen la misma llamada divina' (Obispos de EE.UU, Lineamientos para la celebración de los Sacramentos con Personas con discapacidad, 1995)".

Valor y Contribución
Citando Lc 10,21 y Gal 4,13-14, el texto destaca que las personas con discapacidad "dan los impulsos más fuertes y ofrecen grandes recursos morales y espirituales para construir un mundo según el plan de Dios". Contribuyen con esperanza y amor, revelando que "la persona vale más por lo que es que por lo que tiene o sabe hacer (GS 35)", especialmente en una sociedad donde priman la belleza física y el poder. Muestran "el carácter de criatura, que es común a todos, y la dependencia de la criatura del Creador", confirmando que esta unión es fuente de vida. El rostro de Dios se muestra en ellas, en su soledad y marginación, siendo como "el ángel de Dios: Jesucristo" (Gal 4,14), presente en la historia del hombre. Son "sujetos activos de pastoral" que comunican el "tesoro de la fe" y guían a otros a la comunión con el Padre, confiándoles el mandato evangélico de "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes" (Mt 28,19-20), y "colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban" (Mc 16,20).
Derechos Sagrados e Inviolables
Juan Pablo II (1984) enfatizó que es necesario reconocer "con los hechos que la persona con discapacidad es plenamente sujeto humano con derechos sagrados e inviolables", facilitando su participación en la vida de la sociedad, pues "la cualidad de una sociedad se mide por el respeto que manifiesta hacia los más débiles de sus miembros". Tienen "derecho a conocer como los demás coetáneos ‘el misterio de la fe’" (Catechesi Tradendae, 41), siendo este derecho parte integrante de su dignidad. El Bautismo los hace "miembros del Cuerpo de Cristo" (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1267/1269), con derechos a los sacramentos, a ser alimentados con la palabra de Dios y a ser sostenidos por otros auxilios espirituales. Las personas con discapacidad no constituyen una excepción a estos derechos y obligaciones, y en caso de discapacidad mental seria y profunda, son llamadas a compartir la fe a través del testimonio de amor.
Acción Pastoral y Misionera
Juan Pablo II (1984) afirmó que "Las personas minusválidas pueden hacer surgir en sí mismas energías excepcionales y valores de gran utilidad para toda la humanidad". La Santa Sede (1981) añadió que el minusválido "debe ser ayudado a convertirse también en aquel que da", contribuyendo al progreso y al bien de su familia y comunidad. El documento Christifideles Laici (IV, 54) destaca que uno de los objetivos de la acción pastoral es considerar al enfermo y al minusválido "no simplemente como término del amor y del servicio de la Iglesia, sino más bien como sujeto activo y responsable de la obra de evangelización y de salvación". No solo son destinatarios del Evangelio, sino que lo anuncian con su vida y misión, participando en la construcción del Reino de Dios. Su discapacidad, redimida por Jesús, los convierte en misioneros "de los verdaderos valores de la humanidad: la confianza, la solidaridad, la diaconía, la interdependencia, la inmediatez, la hermandad, el compartir, el escuchar, la aceptación, la alegría, el amor". No son errores de la creación, sino que tienen la tarea de "desenmascarar constantemente el cómodo conformismo que se basa en el egoísmo y el bienestar" y de "llamar al orgullo y a la presunción a asumir una medida más veraz". Llegan a ser las "manos de Dios" (cf. Lc 10,35), y sus corazones y servicio de caridad ayudan a romper las barreras del miedo. La oración de las personas con discapacidad, especialmente con discapacidad mental, tiene una fuerza particular, y "la Providencia no dirá jamás que no a esta oración". Contribuyen al crecimiento del pueblo de Dios a través de su perdón, su donación, y su servicio diaconal, dando sentido a la Resurrección.
Respuesta de la Iglesia
La Iglesia, según LG 8, "abraza con su amor a todos los afligidos por la debilidad humana; más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente". El Card. Martini (1990) afirmó que "no basta pues un mero acercamiento asistencial, es necesario profundizar y respetar su ser en plenitud Hijos de Dios, sus predilectos, y por lo tanto, testigos vivientes del amor salvífico del Padre". La Iglesia debe considerar a la persona con discapacidad como un "lugar teológico donde 'Dios obra sus maravillas'", llevando a cabo esto cuando:
- Proclama la verdad sobre la dignidad, el valor absoluto y la trascendencia de cada persona, incluidas las personas con discapacidad.
- Promueve con opciones valientes y proféticas la vida y el respeto de la vida de quien es débil, frágil y sin voz.
- Pone su atención en la plena aceptación e integración de las personas con discapacidad.
- Ofrece a ellas y a sus familias solidaridad, participación, cercanía y compasión auténticas.
- Distribuye los tesoros espirituales y humanos de su rico patrimonio: sacramentos, palabra de Dios, vida en la Iglesia.
- Considera a las personas con discapacidad "como protagonistas, como sujetos de la obra de la evangelización" (Sínodo sobre los Laicos, 1987-1988, n. 53), impulsando la integración social.
- Acompaña a todos en el camino hacia el Padre.
- Da la certeza de ser amados por Dios y de ser sostenidos en su participación en la historia.
- Se reconcilia con las personas con discapacidad y sus familias, pidiendo perdón por las faltas de caridad e indiferencias.
- Muestra cómo entrar en el misterio de la discapacidad con una actitud de participación contemplativa, descubriendo su riqueza de humanidad.
- Quita las barreras físicas, arquitectónicas, mentales, ideológicas, de comunicación y de lenguaje.
- Favorece la participación de las personas con discapacidad en las acciones litúrgicas y en la vida de la Iglesia, incluyendo todos los sacramentos, el matrimonio, el ministerio sacerdotal y la vida consagrada.
- Prepara a las personas con discapacidad para ser catequistas cualificados del "misterio de la fe".
- Prepara a los futuros pastores y ministros para un servicio apropiado, respetuoso y promotor de la dignidad de los hijos de Dios.
- Encuentra soluciones creativas y proféticas para integrar a la persona con discapacidad en el mundo del trabajo.