Discapacidad Auditiva en Niños: Causas, Síntomas y Tratamientos

La discapacidad auditiva, también conocida como hipoacusia o pérdida de audición, es una condición que afecta la capacidad de un niño para escuchar sonidos de forma parcial o total. Esta condición puede manifestarse en diferentes grados: leve, moderada, severa o profunda. La pérdida auditiva profunda es comúnmente referida como sordera. Se considera que una pérdida auditiva es discapacitante cuando existe una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que mejor oye, mientras que la audición normal se define por un umbral auditivo en ambos oídos igual o mejor que 20 dB.

La discapacidad auditiva puede afectar a uno o ambos oídos y tiene un impacto significativo en la calidad de vida, especialmente en el desarrollo del habla, el lenguaje y las destrezas sociales del niño. En niños, la hipoacusia es un desafío que puede abordarse eficazmente con un diagnóstico temprano y un manejo adecuado.

Prevalencia y Consecuencias de la Pérdida Auditiva Infantil

La deficiencia auditiva es relativamente frecuente en niños. A nivel mundial, más del 5% de la población, incluyendo a 34 millones de niños, necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante. Se estima que en 2050 esta cifra superará los 700 millones de personas. Aproximadamente 95.1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan algún grado de pérdida de audición.

La discapacidad auditiva no tratada puede impedir gravemente el desarrollo verbal, social y emocional de un niño. El hecho de no reconocerla ni tratarla afecta la habilidad del niño para hablar y comprender el lenguaje, pudiendo llevar al fracaso escolar, aislamiento social, dificultades emocionales y problemas en la edad adulta. Incluso una deficiencia auditiva temporal pero significativa durante la infancia temprana puede dificultar el aprendizaje del lenguaje hablado o los patrones del habla.

Infografía sobre la prevalencia de la discapacidad auditiva en niños y sus impactos

Clasificación y Grados de la Pérdida Auditiva

La deficiencia auditiva puede clasificarse según la parte del oído afectada:

  • Pérdida auditiva conductiva: Ocurre cuando hay una anomalía en la estructura del canal auditivo externo o el oído medio, o por la presencia de cerumen o líquido que interfiere con la transferencia del sonido. Este tipo de pérdida se debe a que algo bloquea la llegada del sonido a las estructuras sensoriales en el oído interno.
  • Pérdida auditiva neurosensorial (sordera nerviosa): Es causada por una anomalía del oído interno o de los nervios que transportan los mensajes sonoros desde el oído interno al cerebro. El sonido llega al oído interno, pero no puede transformarse en impulsos nerviosos o estos impulsos no son transportados al cerebro.
  • Hipoacusia central: Resulta del daño al nervio auditivo o a las rutas cerebrales que conducen a dicho nervio. Es poco común en bebés y niños.

Además, la pérdida auditiva se clasifica por su momento de aparición:

  • Pérdida auditiva congénita: Es una condición presente desde el nacimiento. Puede ser unilateral (en un solo oído) o bilateral (en ambos oídos) y variar en severidad. En algunos casos, puede ser progresiva, empeorando con el tiempo.
  • Pérdida auditiva adquirida: Se desarrolla en niños que tenían audición normal al nacer.

Causas de la Discapacidad Auditiva en Niños

Existen diversos factores que pueden afectar la audición, variando entre el periodo prenatal, perinatal e infantil.

Causas Congénitas y Perinatales

Aproximadamente el 50-60% de los casos de hipoacusia congénita tienen un origen genético, debido a mutaciones en genes responsables del desarrollo auditivo. Otras causas frecuentes en recién nacidos incluyen:

  • Infección congénita por citomegalovirus (CMV): Es la infección vírica congénita más común. Los bebés infectados pueden nacer con pérdida de audición o desarrollarla más tarde.
  • Otros defectos genéticos: Algunos causan pérdida auditiva evidente al nacer, mientras que otros evolucionan con el tiempo.
  • Infecciones intrauterinas: Como la rubéola, sífilis, herpes y toxoplasmosis, que la madre transmite al feto.
  • Malformaciones del oído interno.

Factores perinatales y de riesgo en recién nacidos:

  • Asfixia perinatal: Falta de oxígeno en el momento del parto.
  • Hiperbilirrubinemia: Ictericia grave en el periodo neonatal.
  • Bajo peso al nacer: Especialmente si es inferior a 1,5 kg.
  • Baja puntuación del test de Apgar.
  • Convulsiones o bajos niveles de oxígeno en sangre producidos por un parto difícil.
  • Anomalías craneales o faciales, particularmente las que afectan el oído externo y el conducto auditivo externo.
  • Meningitis bacteriana o infecciones sanguíneas (sepsis).
  • Uso prolongado de respirador artificial.
  • Uso de ciertos medicamentos ototóxicos, como antibióticos aminoglucósidos y algunos diuréticos.
  • Antecedentes familiares de pérdida auditiva temprana.
  • Posible infección por COVID-19.
Esquema de las causas congénitas y perinatales de la discapacidad auditiva

Causas Adquiridas en Lactantes y Niños Mayores

En niños mayores, la pérdida auditiva suele ser consecuencia de:

  • Infecciones del oído (otitis): La acumulación de líquido detrás del tímpano (otitis media secretora o infección de oído crónica) es una causa muy común de pérdida auditiva leve y temporal.
  • Acumulación excesiva de cerumen.
  • Traumatismos craneales.
  • Exposición a ruido fuerte: Incluyendo música a todo volumen.
  • Uso de ciertos medicamentos ototóxicos: Como algunos antibióticos o diuréticos.
  • Infecciones víricas: Como paperas o meningitis adquirida después del nacimiento.
  • Tumores o lesiones que afectan el nervio auditivo.
  • Lesiones por cuerpos extraños en el oído.
  • Trastornos autoinmunitarios.
  • Problemas estructurales del oído externo o medio que no se formaron correctamente durante el desarrollo fetal.
  • Infecciones crónicas del oído medio o colesteatoma.
  • Trastornos neurológicos: Como neurofibromatosis y el síndrome de Hunter.
  • Perforación del tímpano debido a infecciones o traumatismos.
  • Posible infección por COVID-19.

Síntomas y Signos de Alerta de la Discapacidad Auditiva en Niños

Los padres pueden sospechar una deficiencia auditiva si el niño no responde a los sonidos, tiene dificultad para hablar o presenta un retraso en el habla. El diagnóstico precoz es fundamental para evitar retrasos en el aprendizaje del lenguaje.

Síntomas en Recién Nacidos y Lactantes (hasta los 12 meses)

  • No se sobresalta con ruidos fuertes al mes de edad.
  • No se dirige hacia la fuente de un sonido a los tres o cuatro meses de edad.
  • No nota la presencia de los padres hasta que los ve.
  • Se concentra en hacer gárgaras u otros ruidos que generen vibración, en lugar de experimentar con una variedad de sonidos de vocales y consonantes.
  • No muestra reacción a voces familiares.

Síntomas en Niños Mayores (más de 12 meses)

  • Hay un retraso en el habla o dificultad para entenderle.
  • No dice palabras sueltas como "papá" o "mamá" entre los 12 y los 15 meses de edad.
  • No dice de cinco a diez palabras a los 18 meses.
  • No une dos o tres palabras a los dos años.
  • Su habla no puede entenderse el 50 por ciento de las veces a los dos años y medio.
  • No siempre responde cuando le llaman.
  • Parece escuchar algunos sonidos, pero no otros (lo que puede indicar que la pérdida afecta solo ciertos tonos o un oído).
  • Presenta dificultad para mantener la cabeza erguida o tarda en lograr sentarse o caminar sin sostenerse (en algunos casos de pérdida neurosensorial, la parte del oído interno relacionada con el equilibrio también está dañada).
  • La falta de atención y el retraso en el rendimiento escolar pueden ser signos de una hipoacusia sin diagnosticar, incluso si nació con ella.

Comportamientos Mal Interpretados

Una deficiencia auditiva leve o moderada puede ser difícil de detectar, ya que a menudo se confunde con falta de atención o resistencia. Por ejemplo:

  • Los niños ignoran a veces a las personas que les están hablando.
  • Pueden oír y hablar bien en casa, pero tienen problemas en entornos ruidosos como una clase.

Si un niño se desarrolla bien en un contexto, pero presenta dificultades sociales, de comportamiento, de lenguaje y de aprendizaje notables en otro, debe ser evaluado para detectar un déficit auditivo.

Signos de alerta que puede indicar en un niño una discapacidad auditiva.

Diagnóstico Temprano y Detección de la Discapacidad Auditiva

Realizarse revisiones auditivas periódicas es esencial para detectar la pérdida de audición a tiempo. Dado que la audición es crucial para el desarrollo, se recomienda que todos los lactantes sean examinados antes de los 3 meses de edad.

Pruebas de Cribado para Recién Nacidos

En muchos lugares, se realizan pruebas de cribado sistemáticas a los recién nacidos antes de que abandonen el hospital. Estas evaluaciones suelen constar de dos fases:

  1. Prueba de emisiones otoacústicas evocadas (OAE): Comprueba si en los oídos del recién nacido se producen ecos en respuesta a chasquidos suaves generados por un dispositivo manual. Los micrófonos colocados en los oídos del bebé detectan sonidos cercanos que deben hacer eco en el conducto auditivo externo. Si no hay eco, es una señal de hipoacusia.
  2. Prueba de respuesta auditiva del tronco del encéfalo (ABR) o potenciales evocados auditivos: Si la OAE plantea dudas, se mide la respuesta eléctrica del cerebro a los sonidos. Los electrodos colocados en la cabeza del bebé miden cómo reacciona el nervio auditivo al sonido durante el sueño profundo. Este examen es indoloro y puede realizarse en niños de cualquier edad.

Si los resultados son anómalos, la prueba se repite al cabo de un mes. El tratamiento oportuno puede permitir a muchos bebés desarrollar habilidades del lenguaje normales sin demora, con intervenciones que deben comenzar ya a los 6 meses de edad.

Evaluación en Niños Mayores

Para niños mayores, se utilizan diversas herramientas de diagnóstico:

  • Valoración clínica: Incluye preguntas a los padres sobre el desarrollo del niño, especialmente el lenguaje y el habla, y un examen de los oídos para detectar anomalías.
  • Timpanometría: Evalúa la respuesta del tímpano a diferentes frecuencias de sonido para detectar la presencia de líquido en el oído medio.
  • Audiometría conductual o de respuesta condicionada: Se puede realizar en bebés cooperativos a partir de los seis meses, utilizando estímulos visuales y auditivos. Determina los niveles de audición para frecuencias específicas.
  • Audiometría formal: Para niños de tres a cinco años, utiliza auriculares para enviar sonidos y palabras a cada oído, determinando los niveles de audición y la función del tímpano.

Pruebas de Diagnóstico por Imagen y Genéticas

A menudo, se realizan pruebas de diagnóstico por imagen para identificar la causa y establecer el pronóstico de la pérdida auditiva:

  • Resonancia Magnética Nuclear (RMN): Se realiza en la mayoría de los niños.
  • Tomografía Computarizada (TC): Si se sospechan anomalías óseas.

Si se sospecha un defecto genético, los médicos pueden solicitar pruebas genéticas. Después del diagnóstico, se monitorea continuamente la audición del niño para detectar y tratar cambios.

Equipo médico realizando una prueba de audición a un bebé

Tratamiento de la Discapacidad Auditiva en Niños

El tratamiento de la pérdida auditiva depende de su causa, tipo y severidad. El objetivo es maximizar la audición residual del niño y apoyar su desarrollo comunicativo.

Tratamiento de Causas Reversibles

En casos de pérdida auditiva causada por problemas reversibles, la recuperación de la audición es posible:

  • Infecciones de oído: Pueden tratarse con antibióticos o, en casos de infecciones recurrentes o líquido persistente, mediante la inserción quirúrgica de tubos de ventilación (tubos de timpanostomía) en el tímpano para drenar el líquido.
  • Acumulación de cerumen: Se extrae manualmente o disolviéndolo con gotas óticas.
  • Colesteatomas: Se extirpan quirúrgicamente.
  • Anomalías estructurales del oído externo o medio: Algunos problemas pueden mejorarse o corregirse con cirugía.

Dispositivos Auditivos

Cuando la causa de la pérdida auditiva es irreversible, se utilizan dispositivos para compensar el deterioro:

  • Audífonos: Aumentan el volumen de los sonidos y son efectivos para la mayoría de los niños con pérdida auditiva neurosensorial leve a moderada o conductiva. Pueden ser usados por personas de cualquier edad, incluidos los bebés. La colocación temprana es crucial para el desarrollo del lenguaje. Existen varios estilos que pueden ayudar a manejar distintos tipos de pérdidas, y las tecnologías inalámbricas permiten la conectividad con otros dispositivos.
  • Implantes Cocleares: Son una solución para niños con pérdida auditiva neurosensorial grave a profunda en ambos oídos, para quienes los audífonos no proporcionan suficiente beneficio. A diferencia de los audífonos, no aumentan el volumen del sonido, sino que envían señales eléctricas directamente al nervio auditivo. La implantación temprana (idealmente al año de vida) ofrece las mejores posibilidades de desarrollar un habla y una audición útiles, facilitando la comunicación y la integración en el mundo auditivo.
  • Audífonos Osteointegrados (BAHA - Bone-anchored hearing aids): Utilizan vibraciones a través de los huesos del cráneo para enviar sonidos al oído interno. Son útiles para niños con pérdida auditiva conductiva que no puede controlarse con otros audífonos, pero cuyos nervios auditivos están intactos. Pueden ser usados por personas mayores de 5 años.
  • Implante Auditivo de Tronco Cerebral: En casos de pérdida auditiva grave a profunda debido a un nervio auditivo ausente o muy pequeño, o un oído interno gravemente anormal, donde ni audífonos ni implantes cocleares son efectivos, un implante auditivo de tronco cerebral puede proporcionar algo de audición.

Otros Dispositivos de Apoyo

  • Sistemas de Frecuencia Modulada (FM): Ayudan a las personas con pérdida auditiva a escuchar mejor en ambientes ruidosos. Un micrófono capta el sonido (por ejemplo, la voz del profesor) y lo envía a un receptor que lleva el niño, a menudo conectado a sus audífonos.
  • Subtítulos: Disponibles en muchos programas de televisión, videos y DVD, son una herramienta importante para el acceso a la información y el entretenimiento.
Ilustración de un audífono y un implante coclear en un niño

Terapias y Apoyo a la Comunicación

Más allá de los dispositivos, las terapias son esenciales para el desarrollo del niño:

  • Logopedia y Terapia Auditiva: Ayudan a los niños a desarrollar habilidades de comunicación y lenguaje.
  • Lenguaje de Señas: Es una forma de comunicación vital para los niños que no desarrollan suficiente lenguaje hablado con audífonos o implantes cocleares, o para familias que eligen esta vía. Si el niño aprende lenguaje de señas, es importante que la familia cercana también lo aprenda para facilitar la interacción y el desarrollo.
  • Programas de Intervención Temprana: Estos programas trabajan para identificar a bebés y niños con pérdida auditiva y proporcionan servicios de intervención oportunos para ayudarles a aprender comunicación y otras destrezas importantes.
  • Educación Especial: Ofrece métodos de enseñanza diseñados para atender las necesidades educativas y de desarrollo de niños de mayor edad con discapacidades, proporcionados a través del sistema de escuelas públicas.

Es importante recordar que el lenguaje escrito también es fundamental para el éxito educativo y profesional futuro de los niños con discapacidad auditiva.

Signos de alerta que puede indicar en un niño una discapacidad auditiva.

Pronóstico y Consecuencias de la Discapacidad Auditiva no Tratada

El pronóstico de un niño con discapacidad auditiva depende de la causa y gravedad, así como de la precocidad y adecuación del tratamiento.

  • Si la discapacidad auditiva no es reconocida y tratada: Puede llevar a un deterioro grave del habla y de la comprensión del lenguaje, desafíos educativos, sociales y psicológicos, aislamiento social, estigmatización y dificultades en el ámbito laboral en la edad adulta.
  • Si la deficiencia auditiva es reconocida y tratada: Los niños pueden alcanzar su pleno potencial de lenguaje y habla. Los programas de intervención temprana y los avances en dispositivos auditivos y logopedia permiten a muchos niños desarrollar habilidades lingüísticas a la par con sus compañeros con audición normal, incluso en casos de hipoacusia profunda.

Prevención de la Discapacidad Auditiva

No todos los casos de hipoacusia en bebés se pueden prevenir, pero muchas causas sí. La prevención debe abordarse desde las primeras etapas de la vida y mantenerse a lo largo de ella.

  • Vacunación: Es fundamental que las mujeres que planean quedar embarazadas tengan todas las vacunas al día (por ejemplo, contra la rubéola).
  • Atención materna y puericultura: Buenas prácticas de atención prenatal y postnatal.
  • Asesoramiento genético: Para familias con antecedentes de pérdida auditiva.
  • Detección y tratamiento de afecciones frecuentes del oído: Como infecciones.
  • Programas de protección auditiva: Frente a la exposición a ruidos y productos químicos ototóxicos en el trabajo.
  • Estrategias de escucha sin riesgos: Para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
  • Uso racional de medicamentos: Las mujeres embarazadas deben consultar con su médico antes de tomar cualquier medicamento.

Ampliar los servicios de atención del oído y la audición en todo el mundo requiere una inversión significativa, con un rendimiento estimado de casi 16 dólares por cada dólar invertido en un periodo de 10 años.

tags: #discapacidad #auditiva #en #ninos