El envejecimiento es un proceso progresivo y natural que completa el ciclo vital de cualquier persona. Actualmente, hemos experimentado un aumento de la esperanza de vida y muchos avances científicos y tecnológicos. Los cambios en la tercera edad forman parte de una etapa que el adulto mayor y su entorno deben aprender a afrontar de forma activa, con ánimo e ilusión. Desde que nacemos estamos en constante evolución; los cambios comienzan siendo muy rápidos, con posterioridad se distancian más en el tiempo y al final del ciclo vital vuelven a acelerarse. Alrededor de los 65 años comienza una nueva etapa de la vida que se define por los cambios en la tercera edad.
Desafíos y Adaptación del Adulto Mayor
Impacto del envejecimiento en la personalidad y el comportamiento
El simple hecho de que el mayor se adapte o no al proceso de envejecimiento depende de la personalidad que haya desarrollado durante las etapas anteriores de la vida. Es de esperar que una persona de edad avanzada experimente un cambio de personalidad a causa de todos los cambios físicos, mentales y de entorno habituales en la tercera edad. Aunque una persona esté mentalmente sana, se acentúan rasgos del carácter debido a las experiencias vividas, provocando un deterioro de la personalidad. Los hábitos y el comportamiento de las personas mayores van cambiando y es importante que las personas de su alrededor sepan afrontar estos desafíos. Es necesario ayudar a los más mayores a sentirse parte de la sociedad, a sentirse útiles y a gusto con ellos mismos. Lo esencial es no juzgarlos en vano y recordar siempre que ellos no tienen la culpa. Recuerda que la entrada a cualquier etapa de la vida conlleva cambios de comportamiento. Y en el caso de los ancianos se trata de la adaptación a la vejez. Ten en cuenta que su comportamiento está influenciado por varios factores y que puede ser voluntario o involuntario, consciente o inconsciente, público u oculto. Ellos necesitan poder adaptarse a esta nueva forma de vida. Afrontar cambios nunca es tarea fácil y cuando se trata de personas mayores puede ser aún más complicado. La vejez supone grandes retos.
Cambios físicos y cognitivos asociados a la edad
Desde el punto de vista biológico, hacerse mayores implica la ralentización de todos los procesos relacionados con la regeneración y el desarrollo celular. La muerte y/o atrofia celular producen un desequilibrio en la estructura del sistema nervioso que a su vez se refleja en el desgaste óseo y muscular, así como en otros cambios a nivel cardiovascular, respiratorio o sensorial. Si el cuerpo en general se vuelve más lento como consecuencia de los cambios en la tercera edad, también lo hacen las capacidades intelectuales. Este deterioro no es homogéneo en todos los adultos mayores.
- Memoria: Aunque uno de los problemas más comunes en esta etapa es la pérdida de memoria, no des por hecho que se trata de algo normal. Es necesario conocer cómo funciona la memoria para poder comprender el envejecimiento del cerebro y ayudar a tus mayores.
- Razonamiento y habilidades ejecutivas: La capacidad de razonamiento o de fijarse en las cosas importantes suele disminuir en la tercera edad. La pérdida de las habilidades de planificación, organización y cálculo también se ven afectadas.
- Sentidos: La vista es uno de los primeros sentidos que se ve afectado en la vejez. Estos problemas pueden traer como consecuencia el no poder conducir más o la imposibilidad de salir solos. Con el paso de los años se pierde el gusto y la deglución se convierte en otro problema habitual.
- Comunicación: En la tercera edad se pueden desarrollar dificultades en la expresión corporal, oral y escrita. Es habitual que no puedan mantener una conversación fluida y se queden en blanco en medio de esta o repitiendo constantemente una misma idea. Otra dificultad habitual en el lenguaje de una persona mayor es la búsqueda de las palabras adecuadas.
- Orientación temporal: El mayor pierde la noción del tiempo sin saber qué día de la semana es, qué hora es o en qué estación del año estamos.
Con la pérdida de facultades motoras e intelectuales también se producen cambios a nivel anímico. Por otro lado, la capacidad de adaptación disminuye con la vejez. Para una persona mayor, saber que ya no puede hacer lo que hacía de forma habitual es un shock fuerte para cualquiera.

El Adulto Mayor en la Dinámica Familiar
Interacciones y redes de apoyo
La mayoría de los cambios de la vejez comportan adaptación por parte de toda la familia y algunos conllevan nuevos cambios. La investigación permitió identificar una serie de elementos y tendencias sobre los efectos positivos y negativos del rol del adulto mayor en la consolidación de la red social en la familia. El entorno familiar es el escenario en convergen y se efectúan prácticamente todas sus interacciones con las redes sociales. Se encontró que son familias extensas afrocolombianas en su totalidad que oscilan entre cuatro y diez miembros, conformadas por abuelos, hijos y nietos.
Alrededor del adulto mayor se crean redes de apoyo para facilitar su cuidado; son factor de cohesión en el que cada uno asume una responsabilidad alrededor de este para procurar su bienestar. Por ejemplo, algunas nietas indicaron: "La ayudo a llevarla al médico, a darle los medicamentos, a bañarla, a peinarla"; "Yo como su nieta, lo siento para que lo bañen, ponerlo en el pato para que haga las necesidades, le hago ejercicios para las terapias, lo ayudo a vestir, a tender la cama".
La participación de los adultos mayores en la consolidación de la red social en la familia se da en una red informal, en la que se presenta apoyo de tipo material (dinero, alojamiento, comida, vestuario), instrumental (cuidado y labores del hogar), emocional (afecto, escucha) y cognitivo. La motivación de hijos y nietas está afianzada por sentimientos que reflejan el tejido de la red en la que la figura de "abuela" y "abuelo" es percibida como un rol de autoridad, pero también un rol que tiene una persona a quien se le debe atender y obedecer sus consejos.
Roles asumidos por el adulto mayor dentro de la familia
La posición de las personas mayores se define desde la complejidad, a veces como sujetos de cuidado, pero también como proveedoras de cuidados, proveedoras de sostén económico en la crianza y cuidado de nietos/as o en el desarrollo de una importante labor de mediación y transmisión cultural. Los roles desarrollados en las familias se basan en la reciprocidad y priman las relaciones personales de cada miembro.
- Cuidadores de nietos: Varios investigadores dicen que los abuelos que cuidan de sus nietos viven más. La investigación evidenció que el adulto mayor se convierte en una figura de apoyo para el cuidado y la atención de los menores, mientras que alrededor de este se estructuran una serie de relaciones de la familia extensa, en las que uno de los hijos asume el rol de familiar responsable.
- Jefes de familia y orientadores: Los adultos mayores se configuran como los jefes de familia, cumpliendo un rol de orientador y dirección de los asuntos familiares. En las familias investigadas, se observó que los adultos mayores desempeñan diferentes papeles, son abuelos y a la vez madres, padres o amas de casa que tienen a cargo el sustento y cuidado de los nietos y además el familiar responsable.
- Mediación y transmisión cultural: En algunos casos el rol adoptado por los adultos mayores es el de mediación, entendida como la medida en que canaliza aquellos impulsos considerados naturales, envolviéndolos en narrativas y asociándolos con símbolos específicos que coinciden con la cultura dominante en el grupo familiar. La familia es el espacio en el que los individuos adquieren criterios diferenciadores esenciales para formar la personalidad, aprender a relacionarse con los demás y crear su identidad.
Es claro que la reciprocidad asumida por el adulto mayor, como resultado de sus diversos roles en el grupo familiar, le aporta una percepción propia positiva, al sentirse útil y necesitado. El rol que han asumido las mujeres mayores en la familia se ha constituido en el de mayor relevancia, desplazando al cónyuge masculino de su rol tradicional.
LOS ABUELOS Y SU ROL EN LA FAMILIA.
Desafíos emocionales y relacionales en la familia
Lo que más influye emocionalmente a las personas mayores son las actitudes inadecuadas de algunos familiares de su entorno, sobre todo a la hora de tratar el tema de dónde debe pasar su última etapa de la vida. La pérdida del cónyuge puede tener un impacto diferente en cada persona. Hacer cambiar al mayor de domicilio constantemente es perjudicial para su salud y estado emocional. Cuando el mayor vive solo, es necesario tomar una decisión sobre dónde debe envejecer. Es normal que cuando se trata de familias numerosas sea difícil ponerse de acuerdo en este sentido. No obstante, lo fundamental es tener una buena comunicación entre los miembros de la familia para lograr entenderse y llegar a un acuerdo basado en el bienestar del familiar a cuidar. También es esencial que llegado el momento de la toma de decisiones respecto a su cuidado y su futuro, los familiares permitan que la persona mayor dé su opinión. Escuchar sus preferencias es fundamental. Hay que recordar siempre que se trata de su vida. Porque ¿Residencia o cuidadores?
Con el paso de los años y la aparición de ciertas enfermedades es normal que las personas mayores pierdan algunas de sus capacidades y les sea difícil realizar tareas cotidianas. Aquí es muy importante el rol del cuidador. La clave sigue estando en la paciencia y en ayudarle explicándole cómo hacerlo. El entendimiento de estos cambios internos es vital para ofrecerles un cuidado integral, eficiente y de calidad.
El apoyo entre los miembros de estas familias está relacionado con la migración nacional e internacional que genera una participación de los otros hijos representada en remesas y apoyo económico, mas no en una implicación directa en el acompañamiento del adulto mayor en las diferentes etapas de su envejecimiento. La familia concibe el rol del adulto mayor en su entorno familiar como un sustento emocional, a pesar de los cambios en la composición y el desarrollo de la familia que puede hacer que esta se separe, se disminuya o se amplíe, lo cual genera diversidad de opciones para el adulto mayor, conforme se gesten diversos tipos de relaciones familiares de carácter positivo o negativo.
El Rol del Adulto Mayor en la Sociedad
Promoción del envejecimiento activo e inclusión social
Si hay algo que no modifica el hecho de ganar años es el valor del individuo en la sociedad. Las personas mayores siguen teniendo la necesidad de relacionarse con su entorno, de sentirse activas y de tomar decisiones por sí mismas. El papel de la sociedad con el envejecimiento activo es crucial para ayudar a nuestros mayores a sentirse guapos y partícipes. Es esencial lograr que el mayor desarrolle una vejez saludable, activa, motivadora y feliz. Debemos mantener a los adultos mayores activos, insertándose en múltiples actividades de la comunidad como los centros de día, la Universidad del Adulto Mayor, viajes para mayores Imserso y la participación en organizaciones de masas según sus preferencias. Debemos animar a nuestros mayores a reunirse con personas de su edad para realizar actividades recreativas, deportivas y culturales. Es muy importante evitar que nuestros mayores caigan en aislamiento social y soledad, ya que es uno de los grandes problemas en la tercera edad. La sexualidad está siempre presente, a cualquier etapa de la vida. Debemos romper los tabús sexuales de la tercera edad.
Para algunos, la jubilación es un momento muy esperado para descansar y realizar actividades diferentes que no podía realizar anteriormente por falta de tiempo. El cambio de rol en la comunidad, en la familia o en el ámbito laboral (jubilación) no puede suponer la pérdida de expectativas. Es importante evitar que nuestro mayor experimente el Síndrome del nido vacío y evitar que experimente una vida sedentaria.

Percepción social y estigmatización
Por norma general, la historia ha enaltecido la juventud y estigmatizado la vejez. Así como en muchas sociedades esta última es motivo de veneración. Sin embargo, pese a su centralidad en los sistemas familiares, las personas mayores habitualmente no son contempladas en la intervención familiar hasta que las necesidades de apoyo directo y cuidado no se convierten en una fuente de dificultades para el funcionamiento del sistema; es decir, permanecen invisibles en sus aportaciones hasta que se convierten en una carga.
El aumento de esperanza de vida al nacer y el incremento de esta una vez superados los 65 años plantea, asimismo, repercusiones en la provisión de servicios tanto de apoyo personal como de atención a situaciones de dependencia, en especial cuando las personas -proporcionalmente más mujeres- se ven afectadas por situaciones de dependencia funcional que demandan cuidados sociosanitarios y asistencia para el desarrollo de las actividades de la vida cotidiana. Actualmente coexisten personas mayores con expectativas de cuidado cercanas al modelo tradicional y otras con expectativas de envejecer de forma autónoma e independiente y la voluntad de tomar las decisiones necesarias en caso de pérdida de autonomía -al no considerar a la familia una fuente de ayuda-.
Evolución de los sistemas de cuidado
El abordaje del reto del envejecimiento se ha realizado a través de la promoción del envejecimiento activo y saludable, la creación y financiación de recursos de apoyo al cuidado y la producción legislativa. Las necesidades de cuidados de larga duración relacionados con la dependencia, que no pueden ser cubiertas por las familias y necesitan apoyo especializado/profesional van a crecer exponencialmente. La sociedad, el estado, cada vez se ha ido haciendo más presente como proveedor de servicios complementarios al cuidado que las familias realizan.
Las formas del cuidado tradicional se han adaptado a la vida urbana: la progresiva difuminación de las familias extensas, el predominio de la familia nuclear centrada en la producción y la crianza y, como consecuencia de esto, la progresiva pérdida de lugar y estatus de las personas mayores en familias y sociedad (origen del edadismo actual) han dado lugar, sobre todo a partir de los años 80/90 del siglo XX, a lo que se conoce como crisis del cuidado familiar. El cuidado de personas adultas tensiona los sistemas familiares hasta el punto de que la gran mayoría de las situaciones de abusos, malos tratos, negligencia y violencia ejercida sobre las personas mayores se producen en el ámbito del cuidado, tanto profesional como familiar.
Se trata de que el cuidado igualitario para hombres y mujeres y transversalmente adaptado a todos los subsistemas familiares, forme parte del proyecto de vida de las personas que cuidan y de las personas que reciben ayuda. A futuro, es previsible que la previsión de necesidades y servicios para las personas mayores del futuro necesiten cada vez más del diálogo y los pactos intergeneracionales de familias, en muchos casos extensas y complejas.
Consejos para Afrontar la Tercera Edad
Nadie dijo que fuera sencillo: a envejecer también se aprende. El éxito del proceso está asegurado cuando se cuenta con el respaldo de familiares y cuidadores empáticos. El afecto, la empatía y la promoción de la autonomía son aspectos imprescindibles para afrontar la tercera edad con ilusión, salud y actitud positiva. Aquí tienes algunos consejos útiles:
- Valorar las necesidades de asistencia: Es necesario ayudar a tu mayor a sentirse autosuficiente e independiente para ayudarlo a mantener al máximo su autonomía.
- Crear rutinas: La tercera edad se lleva mejor cuando los adultos mayores tienen unos horarios definidos y hay cierto orden en el transcurso de la jornada.
- Vigilar su salud: Dieta, medicación, higiene, alimentación… El avance del deterioro natural del cuerpo y la mente se ralentiza cuando el adulto mayor goza de un buen estado de salud.
- Promover la participación y la comunicación: Haz que la persona mayor se sienta parte de la realidad en la que vive. Los cambios que experimentan los ancianos en su vida pueden conducirlos a un aislamiento.
- Paciencia y trato digno: La paciencia es fundamental y los cuidadores deben tratar de ayudarlos de forma amable con aquello que han olvidado, repitiendo la información las veces que sea necesario, y muy importante, sin tratarlos como niños.
- Apoyo en la pérdida de capacidades: Es importante ayudarlos a aceptar que ya no podrá hacerlo, en especial por su seguridad. Será una transición difícil, pero con esfuerzo y paciencia podrás hacer que lo entienda.
El éxito de la asistencia al adulto mayor en la tercera edad no solo está en la experiencia, la identificación de sus necesidades o la prestación de la ayuda adecuada. En Cuidum valoramos especialmente las capacidades de las cuidadoras a la hora de ponerse en el lugar de la persona que tienen a su cargo y proporcionarles mucho más que asistencia domiciliaria básica. Todos tenemos un compromiso con el envejecimiento, este influye a nuestro futuro directamente.