El sueño es un pilar importante para la salud en todas las etapas de la vida, cumpliendo funciones esenciales para el organismo. No solo nos permite recuperar energía, sino que también juega un papel clave en nuestra función cognitiva, metabolismo y bienestar emocional. Sin embargo, muchas personas sufren de problemas para dormir, lo que puede afectar negativamente su bienestar. Dormir bien es mucho más que un acto fisiológico, es una necesidad vital que impacta directamente en la salud física, cognitiva y emocional.
El Sueño y el Envejecimiento: Una Realidad Cambiante
El sueño normalmente ocurre en varias etapas, en un ciclo que se repite varias veces durante la noche. Este ciclo incluye períodos de sueño profundo y ligero en los que no se sueña, y algunos períodos de sueño activo (sueño con movimientos oculares rápidos o MOR).

A medida que envejecemos, los patrones de sueño tienden a cambiar. La mayoría de las personas encuentran que el proceso de envejecimiento los lleva a tener dificultades para conciliar el sueño. Se despiertan con más frecuencia durante la noche y se levantan más temprano por la mañana. El tiempo total de sueño se mantiene igual o disminuye ligeramente, situándose entre 6.5 a 7 horas por noche. Puede ser más difícil quedarse dormido y se puede pasar más tiempo total en la cama.
La transición entre el sueño y el despertar con frecuencia es abrupta, lo que hace que las personas mayores sientan que tienen un sueño más ligero que cuando eran jóvenes. Se pasa menos tiempo durmiendo profundamente y sin soñar; de hecho, las personas mayores se despiertan en promedio de 3 a 4 veces cada noche, y son más conscientes de estos despertares.
Según el académico de la Facultad de Psicología de la Universidad San Sebastián, sede Valdivia, Eduardo Sandoval, la eficiencia del sueño disminuye y esto afecta el descanso cuando se es adulto mayor. El insomnio o el mal descanso no deben considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento. La desestructuración del sueño nocturno se acompaña de una dificultad para mantener la vigilia, viéndose interrumpida por siestas cada vez más frecuentes, que repercuten en la fragmentación del sueño. A medida que envejecemos, las personas mayores suelen experimentar un sueño más ligero, con despertares frecuentes, menor tiempo en fases profundas y mayor dificultad para conciliar el sueño (Mander et al., 2017).
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Las personas mayores se despiertan con más frecuencia porque pasan menos tiempo en el sueño profundo. Otras causas incluyen la necesidad de levantarse a orinar (nicturia), ansiedad e incomodidad y dolor por enfermedades prolongadas (crónicas). El insomnio en la vejez no solo afecta el estado de ánimo o la energía diaria, sino que se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, enfermedades cardiovasculares y depresión (Li et al., 2018; Dzierzewski et al., 2018).
La dificultad para dormir es un problema molesto. El insomnio prolongado (crónico) es una de las principales causas de accidentes automovilísticos y depresión. Debido a que el sueño de las personas mayores es más liviano y se despiertan con mayor frecuencia, pueden sentirse privadas de sueño, aun cuando su tiempo total para dormir no haya cambiado. La privación del sueño con el tiempo puede ocasionar confusión y otros cambios mentales. Sin embargo, esto se puede tratar. Usted puede disminuir los síntomas cuando duerme lo suficiente.
Trastornos Comunes del Sueño en la Vejez
La alteración del sueño en personas mayores se pronuncia, siendo una de las patologías más comunes en la tercera edad. El deterioro de la calidad del sueño se debe, en su mayoría, a que es más probable sufrir un trastorno del sueño como parte del proceso de envejecimiento. Algunos de los problemas más comunes incluyen:
- Insomnio: Es el trastorno más común que impide un descanso reparador. Se da cuando la dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido es recurrente. Este trastorno, que altera el sueño en el adulto mayor, afecta hasta el 20% de la población en algún momento de sus vidas, por periodos más o menos prolongados.
- Apnea del Sueño: Una afección en la que la respiración se detiene por un tiempo durante el sueño, lo que puede causar problemas graves. En esta afección, las vías respiratorias superiores se bloquean al dormir, lo que reduce o detiene el flujo de aire, obligando a la persona a despertarse durante la noche. Según el Dr. Phyllis Zee, experto en apnea del sueño de la Northwestern University, "hay poco intercambio de aire por 10 segundos o más por vez", lo que provoca una caída del nivel de oxígeno y activa una respuesta de hiperexcitación. La presión arterial se dispara, la frecuencia cardíaca fluctúa y el cerebro despierta parcialmente para que la respiración se reanude. La apnea puede provocar cansancio, mal humor y problemas para pensar con claridad. Una investigación realizada en Clínica Las Condes, que será presentada por la kinesióloga del Centro del Sueño Constanza Salas, estudió a más de mil personas con poligrafía respiratoria, concluyendo que los mayores de 65 años presentan una enfermedad más grave, con apneas más prolongadas e igual grado de somnolencia.
- Síndrome de las Piernas Inquietas: Es un trastorno neurológico donde se manifiesta una sensación molesta, aunque no dolorosa, en las piernas, obligando a su movilización.
- También se pueden presentar otros trastornos del sueño, por ejemplo, narcolepsia o hipersomnio.
Uno de los factores más frecuentes que interfieren con la calidad del sueño es la falta de exposición a la luz natural, especialmente en personas mayores que pasan gran parte del día en interiores, ya que la luz solar regula el ritmo circadiano. También influye el sedentarismo y los horarios irregulares, tanto de sueño como de alimentación. Desde el punto de vista emocional, el estrés, la ansiedad o los pensamientos recurrentes también dificultan el descanso.
Beneficios Fundamentales de un Sueño de Calidad en el Adulto Mayor
Un descanso adecuado no solo mejora el estado de ánimo y la concentración, sino que también protege la salud física y mental a largo plazo. Dormir no es solo una función biológica: es un espacio donde el cuerpo se repara, la mente se calma y las emociones se ordenan.
Salud Física
- Mejora la salud cardíaca: Un descanso placentero regula la presión arterial y reduce el riesgo a desarrollar diversas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardíacas y cerebrovasculares. Durante la noche, la frecuencia cardíaca, la frecuencia de respiración y la presión arterial suben y bajan, un proceso importante para la salud cardiovascular.
- Refuerza nuestras defensas: La mejora de la función inmune es otro de los beneficios. Es en las horas de descanso cuando el sistema inmunitario se regenera, ayudando a cumplir mejor su función como barrera protectora ante los patógenos dañinos. La investigación demuestra que la falta de sueño aumenta el riesgo de infecciones y puede afectar la eficacia de las vacunaciones.
- Aumenta el rendimiento físico: Descansar bien hace que nos sintamos satisfechos y con la batería cargada, permitiendo mejorar nuestra actividad física.
- Reduce la inflamación: Existe una relación entre un sueño reparador y la reducción de los niveles de inflamación en el cuerpo. Si no se descansa adecuadamente, se pueden activar los marcadores de la inflamación, aumentando el daño celular.
- Reparación Celular y Equilibrio Energético: Mientras duerme, el cuerpo libera hormonas que ayudan a reparar las células y a controlar el uso de la energía. "El dormir mantiene todos los aspectos del cuerpo de una forma u otra: el equilibrio energético y molecular", explica el Dr. Michael Twery, experto en el sueño del NIH.
Salud Cognitiva
- Potencia la memoria y el aprendizaje: El sueño consolida la memoria. En la fase REM (movimiento ocular rápido), el cerebro fija los recuerdos y aprendizajes del día. Es por ello que un buen descanso es fundamental para retener la información, aumentar la concentración y ser más creativos.
- Claridad Mental: El dormir ayuda a pensar con más claridad, a tener mejores reflejos y a concentrarse mejor. "La pérdida de sueño daña los niveles superiores de razonamiento, resolución de problemas y atención a los detalles", explica el Dr. Miller.
- Previene el Deterioro Cognitivo: El insomnio en la vejez se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.

Salud Emocional y Mental
- Mejora el estado de ánimo: Nuestras respuestas emocionales se ven afectadas ante la falta de sueño; estamos más susceptibles, irritables y experimentamos estados de ánimo más bajos. Un buen descanso regula las emociones.
- Reduce el riesgo de depresión y ansiedad: Los problemas del sueño son un síntoma común de depresión. Dormir lo suficiente puede disminuir los síntomas de confusión y otros cambios mentales. El sueño regula las emociones y calma la mente.
- Bienestar General: El descanso es fundamental para mejorar nuestra actividad física e intelectual. Mientras dormimos, nuestra piel descansa y las células se regeneran y oxigenan con mayor facilidad.
Estrategias para Mejorar la Calidad del Sueño: Higiene del Sueño
El concepto de higiene del sueño hace referencia al conjunto de hábitos, rutinas y condiciones que favorecen un descanso reparador. Integrar rutinas de higiene del sueño es fundamental para el bienestar en la vejez.
Hábitos y Rutinas
- Establecer rutinas constantes: Acostarse y levantarse a la misma hora cada día, incluso los fines de semana, ayuda a regular el ritmo circadiano. Es muy importante mantener horarios de sueño fijos, manteniendo en la medida de lo posible, una regularidad en las horas de acostarse por la noche y levantarse por la mañana.
- Exponerse a la luz natural: Recibir luz solar por la mañana ayuda a sincronizar el reloj biológico. Mantener una actividad suficientemente estimulante en un ambiente iluminado durante el día.
- Cuidar el ambiente del dormitorio: Un dormitorio oscuro, fresco, ordenado y libre de ruidos favorece la relajación muscular e induce el sueño. Silencio, temperatura agradable, buena ventilación y oscuridad son factores esenciales.
- Evitar siestas prolongadas: Dormir más de 30 minutos durante el día o muy tarde puede interferir con el sueño nocturno. Si necesita reposar, procure que no sea más de 20 minutos y lo más cercano a la hora de almuerzo.
- Reducir estimulantes: Evite estimulantes como la cafeína (café, té, bebidas de cola y chocolate) durante al menos 3 o 4 horas antes de acostarse. La cafeína puede ser contraproducente y puede interferir con la capacidad del cuerpo para relajarse y dormir. También evite los productos de tabaco, especialmente antes de irse a dormir, y la ingesta vespertina de alcohol.
- Cenar de forma ligera y temprano: Las cenas abundantes o muy tardías dificultan el inicio del sueño. Un refrigerio ligero a la hora de ir a la cama puede ser de gran ayuda, como leche tibia que aumenta la somnolencia.

Actividad Física y Relajación
- Realizar actividad física: Haga ejercicio en horarios regulares cada día, pero no 2-3 horas antes de acostarse. Esto favorece el buen dormir.
- Fomentar una rutina relajante antes de dormir: Establecer una rutina de desconexión emocional antes de acostarse puede ser clave para mejorar el descanso. Actividades como escuchar música suave, leer algo tranquilo, tomar una infusión (té de hierbas), meditar o practicar ejercicios de respiración ayudan a preparar el cuerpo y la mente para dormir (Hirshkowitz et al., 2015).
- Evitar pantallas: No vea televisión ni utilice su computadora, teléfono celular o tableta en el cuarto. La luz azul que emiten estos dispositivos puede alterar nuestros ritmos circadianos y reducir los niveles de melatonina.
- Uso adecuado de la cama: Utilice la cama solamente para dormir o para la actividad sexual.
- Qué hacer si no se puede dormir: En caso de no poder conciliar el sueño después de 20 minutos, levántese y realice una actividad tranquila como leer o escuchar música. Cuando se sienta con sueño, regrese a la cama e inténtelo de nuevo. Si aún no puede conciliar el sueño en 20 minutos, repita el proceso.
- Nutrientes Clave: El consumo de magnesio contribuye a la relajación muscular y mejora la calidad del descanso.
Componente Emocional
El insomnio en personas mayores a menudo está relacionado con preocupaciones no expresadas, ansiedad o soledad. Cuidar el componente emocional, detectando y comprendiendo estos factores, es el primer paso para construir rutinas más saludables y respetuosas con el cuerpo.
Apoyo Tecnológico y Acompañamiento Humano
La tecnología, cuando se presenta de forma sencilla, humana y acompañada, puede ser una gran aliada para promover un descanso reparador.
Aplicaciones Diseñadas para Mejorar el Sueño
En los últimos años han surgido numerosas aplicaciones diseñadas para favorecer el sueño y mejorar el descanso nocturno:
- BetterSleep: Permite crear ambientes sonoros personalizados con sonidos de la naturaleza, música suave y ruido blanco. Incluye también cuentos para dormir, meditaciones guiadas y ejercicios de respiración.
- Calm: Ofrece una sección específica para el sueño con prácticas de relajación, cuentos narrados y paisajes sonoros.
- Petit Bambou: Combina meditación, respiración consciente y contenido específico para favorecer la conciliación del sueño, con programas breves y lenguaje claro.
- Pzizz: Combina música, voces calmantes y sonidos binaurales en sesiones personalizables, útil para quienes tienen problemas para dormirse o mantenerse dormidos.
- Musi (o similares): Permite crear listas de reproducción personalizadas con música relajante.
- Sleep Cycle: Ofrece seguimiento del sueño mediante el micrófono del móvil, registrando la calidad del descanso y proporcionando estadísticas diarias.
Ninguna aplicación sustituye una buena higiene del sueño ni el acompañamiento humano, pero pueden ser una herramienta complementaria de gran valor si se usan con sentido y dentro de una rutina estable.

La Importancia del Acompañamiento Humano
El acompañamiento emocional y práctico por parte de familiares o cuidadores es fundamental para que las personas mayores puedan recuperar un descanso reparador:
- Validar sin trivializar: Evitar expresiones como "es normal dormir peor con la edad" o "ya dormirás cuando estés cansado", que pueden minimizar el malestar.
- Explorar rutinas nocturnas: Pequeños cambios en los hábitos antes de dormir pueden marcar una gran diferencia.
- Introducir las herramientas digitales con acompañamiento: Es recomendable que el familiar o cuidador explore y utilice la herramienta junto a la persona mayor en las primeras ocasiones.
- Ofrecer presencia, no solo soluciones: Lo más reparador es sentir que alguien está disponible, escucha y acompaña.
Acompañar el sueño de una persona mayor es acompañar su bienestar global: respetar sus tiempos, sostener su descanso emocional y estar disponibles cuando el cuerpo y la mente necesitan parar. Hablar del descanso en la vejez es hablar de calidad de vida, de bienestar emocional y de dignidad.
Cuándo Consultar a un Especialista y Opciones de Tratamiento
Si experimenta síntomas sugerentes de apnea del sueño (ronquidos asociados a un descanso no reparador o pausas respiratorias al dormir), sueño muy inquieto, dificultades persistentes para conciliar el sueño, despertarse en más de una ocasión o por periodos largos, o sentir cansancio acumulado a pesar de dormir las horas recomendadas, es momento de consultar a un médico.
¿Cuáles podrían ser las consecuencias de no dormir? - Claudia Aguirre
El profesional de la salud le preguntará sobre sus rutinas de sueño, consumo diario de alcohol o cafeína y su estilo de vida para determinar el tratamiento adecuado. El tratamiento para mejorar el sueño en personas mayores variará en función de la necesidad o del trastorno del sueño que se sufra.
Opciones de Tratamiento
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): A través de técnicas de TCC se pueden lograr resultados para mejorar el descanso de aquellas personas que padecen insomnio persistente.
- Medidas Higiénicas: El tratamiento farmacológico solamente está justificado cuando han fracasado las medidas higiénicas y el resto de las técnicas sin medicamentos.
- Medicamentos:
- Las personas de edad avanzada responden de una manera diferente a los medicamentos en comparación con los adultos jóvenes, por lo que es muy importante consultar con su proveedor antes de tomar medicamentos para dormir.
- Si es posible, evite los medicamentos para dormir.
- Los medicamentos antidepresivos pueden ser de mucha ayuda si la depresión afecta su sueño, y algunos no ocasionan los mismos efectos secundarios que los medicamentos para dormir.
- Los suplementos de melatonina son seguros para uso a corto plazo y pueden ayudarle a conciliar el sueño más rápidamente.
- Use medicamentos para dormir (como el zolpidem, el zaleplon, la eszopiclona o las benzodiazepinas) únicamente como se le recomendó y solo durante un corto tiempo, ya que algunos pueden llevar a la dependencia o adicción.
- Para la Apnea del Sueño:
- En casos leves, se puede intentar dormir de lado, hacer ejercicio o perder peso.
- Para pacientes con apnea grave, el tratamiento de elección son los equipos de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP). Estos aparatos bombean aire a presión a la garganta a través de una máscara, manteniendo la vía respiratoria abierta y eliminando el ronquido y las apneas.
- Otro tratamiento consiste en usar una placa dental que lleva la mandíbula inferior un poco más adelante.
Horas de Sueño Recomendadas por Edad
La cantidad de sueño recomendada varía según la edad. Según estudios longitudinales internacionales, las tasas más bajas de muerte corresponden a las personas de la tercera edad que duermen entre 7 a 8 horas diarias, incrementándose el riesgo en los sujetos que sobrepasan o están por debajo de este nivel.
| Edad | Rango en horas de sueño |
|---|---|
| Recién nacidos, 0 a 3 meses | 14 a 17 horas |
| Infantes, 4 a 11 meses | 12 a 15 horas |
| Niños pequeños, 1 a 2 años | 11 a 14 horas |
| Preescolares, 3 a 5 años | 10 a 13 horas |
| Escolares, 6 a 13 años | 8 a 11 horas |
| Adolescentes, 14 a 17 años | 8 a 10 horas |
| Adultos jóvenes, 18 a 25 años | 7 a 9 horas |
| Adultos, 26 a 64 años | 7 a 9 horas |
| Personas mayores, desde los 65 años | 7 a 9 horas |
