El Impacto de Comer Solo en la Salud de los Adultos Mayores

Comer solo, platos mal presentados e insípidos, y una poca ingesta de agua son algunos de los problemas que presentan los pacientes geriátricos. Cerca del 25% de los adultos mayores, tanto en Chile como en el resto del mundo, sufren de malnutrición debido a múltiples factores. Entre ellos, la soledad se ha identificado como una razón importante que dificulta la alimentación de los adultos mayores, quienes a menudo tampoco compran comida adecuada.

La Soledad como Factor de Riesgo Nutricional

La soledad es una "muy mala compañía para estos pacientes", afirma el geriatra de Clínica Las Condes, Carlos García. Los adultos mayores que comen solos enfrentan un mayor riesgo de malnutrición y pérdida de peso, según estudios internacionales. Un simple hábito como hacer las comidas del día en soledad durante la vejez incrementa el riesgo de mala nutrición, pérdida de peso y fragilidad.

Persona mayor comiendo sola en casa, pensativa o melancólica

Un extenso análisis realizado por investigadores de la Universidad Flinders de Australia, que incluyó datos de más de 80.000 adultos mayores de 65 años en 12 países, concluyó que quienes comen sin compañía suelen llevar una dieta de peor calidad, consumen menos frutas, verduras y carnes, y presentan un mayor riesgo de perder peso y volverse frágiles. Esta evidencia muestra una relación directa entre la soledad durante las comidas y el deterioro de la salud física y mental.

La revisión sistemática "Asociaciones entre los resultados nutricionales y físicos de los adultos mayores que viven en la comunidad y comen solos, en comparación con otros" confirma que la mayoría de los estudios observan resultados nutricionales y físicos menos favorables entre quienes comen sin compañía. En estos casos, se detecta una menor calidad y variedad alimentaria, así como una dieta menos equilibrada. Aunque algunos trabajos analizados no identificaron asociaciones negativas, la tendencia general sugiere que comer acompañado protege la salud y mejora los indicadores nutricionales.

El entorno social en que se realizan las comidas tiene un efecto claro en la salud de las personas mayores. Caitlin Wyman, autora principal del estudio australiano, afirmó que “la comida es más que el beneficio nutricional que proporciona. Compartir una comida es una actividad social importante que puede influir en el apetito, la variedad dietética y el bienestar general”. Si bien el envejecimiento puede reducir el apetito y alterar el gusto, el factor social es determinante para la nutrición y la calidad de vida. Comer en soledad suele asociarse con una dieta pobre en frutas, verduras y proteínas esenciales.

Infografía mostrando la relación entre la soledad, la calidad de la dieta y los riesgos de malnutrición en adultos mayores

Consecuencias para la Salud y el Bienestar

El especialista Carlos García puntualiza que los pacientes no deben bajar de peso. Señala que el índice de masa corporal (IMC) de los adultos mayores de 80 años debe ser superior al de los adultos. Por ejemplo, “una mujer de 80 años debiera tener un índice de masa corporal entre 28 y 35, y un hombre de esa misma edad, entre 25 y 32”. Lo que se espera es que vayan subiendo de peso lentamente, a razón de unos 200 o 300 gramos al año, y nunca bajen. "Estudios epidemiológicos han demostrado que el número de pacientes que bajan de peso mueren más que los que no lo hacen o suben. Ellos tienen más reservas, se caen y se fracturan menos."

Aquellos que sufren de sarcopenia o disminución de la masa muscular son más frágiles, ya que “a menor masa muscular, mayor osteoporosis, menos fuerza, menos vitalidad, menos ganas de hacer cosas”. Esta situación se puede revertir con dos acciones clave: ejercicio físico y una alimentación proteica adecuada. "Hay que tener en cuenta que un adulto mayor necesita más proteínas."

El geriatra Carlos García hace hincapié en que el envejecimiento tiene dos aspectos: “Uno es el genético, que significa aproximadamente un 30% y el otro 70% tiene relación con aspectos ambientales. Para contrarrestar este último, hay que tener hábitos de vida saludables”. El objetivo principal de los geriatras es que los pacientes sean autovalentes y activos.

Desafíos de Vivir Solo y la Interacción Social

Vivir solo presenta muchos desafíos para los adultos mayores. Son más vulnerables a la pobreza, una situación que se agudiza cuanto más tiempo se vive en soledad. Muchos afirman sentirse solos y aislados. Dado que para la mayoría de las personas comer es una actividad social, algunas personas mayores que viven solas no preparan comidas completas y equilibradas. Además, problemas médicos o dentales pueden afectar el apetito, la alimentación o la digestión, incrementando el riesgo de desnutrición.

En personas con problemas de salud o dificultad auditiva o de visión, es muy fácil que pasen desapercibidos nuevos síntomas de enfermedad o el empeoramiento de síntomas previos. Muchas personas mayores que viven solas también tienen dificultades para seguir las indicaciones de los tratamientos médicos prescritos.

A pesar de estos desafíos, la mayoría de las personas que viven solas expresan un vivo deseo de mantener su independencia. Temen hacerse demasiado dependientes de los demás y prefieren seguir viviendo solas a pesar de los inconvenientes. Realizar con regularidad actividades físicas y mentales, y mantenerse en contacto con los demás, ayuda a mantener su independencia.

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

Un estudio canadiense realizado por la Universidad de Toronto, que siguió a más de 51.000 adultos durante 20 años, demostró que la salud mental y la red de relaciones personales son esenciales para alcanzar una vejez plena. Quienes gozaban de buena salud mental al inicio presentaron hasta cinco veces más probabilidades de disfrutar un bienestar óptimo posteriormente. El aislamiento y la soledad tienen efectos negativos, pero no es indispensable tener un gran número de amistades para beneficiarse: la presencia de uno o dos vínculos estrechos puede marcar la diferencia.

Las experiencias recogidas por los especialistas muestran que la participación en actividades grupales, educativas o de voluntariado fortalece la autoestima y la sensación de pertenencia. Estudios han evidenciado que una buena salud mental multiplica las posibilidades de un envejecimiento satisfactorio.

Estrategias y Recomendaciones para Combatir la Soledad y la Malnutrición

Para mejorar la ingesta de alimentos y el estado nutricional de los adultos mayores, el equipo investigador de la Universidad Flinders recomendó fomentar oportunidades para comer en compañía, ya sea con familiares, amigos o a través de programas comunitarios. Las iniciativas propuestas incluyen grupos de comidas vecinales, programas intergeneracionales y alianzas con cafeterías, buscando ofrecer alternativas para quienes viven solos. La doctora Alison Yaxley, coautora del estudio, destacó la importancia de integrar la evaluación social y nutricional en la atención rutinaria, señalando que preguntas simples sobre los hábitos alimentarios pueden ayudar a identificar a quienes presentan mayor riesgo nutricional.

Personas mayores compartiendo una comida en un entorno social, sonriendo

Adaptación de los Hábitos Alimentarios

Otro consejo fundamental es presentar a los adultos mayores platos atractivos para contrarrestar el hecho de que su sentido del sabor suele estar disminuido. "A muchos adultos les dan papillas de pésimo aspecto que nadie se comería. Una buena recomendación es preguntarles qué quieren comer y que les den eso, si está dentro de lo razonable y balanceado. La idea es que conserven sus hábitos normales. Si de vez en cuando desean dulces, y no son diabéticos, por qué no dárselos. La idea es que la vida no se les torne un martirio."

Intervenciones Sociales y Apoyo Comunitario

Organizaciones y expertos insisten en que detectar y atender el aislamiento alimentario contribuye a prevenir mayores problemas de salud. Las intervenciones sociales permiten incluso mejorar el bienestar general de la población mayor, generando un espacio propicio para fortalecer los vínculos afectivos. Mantener lazos sociales fuertes es clave para preservar la salud y la autonomía en la tercera edad.

Frente a los riesgos de comer solo, los expertos proponen integrar actividades sociales, programas educativos y oportunidades de voluntariado a la vida cotidiana de los adultos mayores. Promover el ejercicio, una alimentación balanceada y un descanso adecuado son hábitos que refuerzan la calidad de vida.

Cuando una persona vuelve a casa después de una estancia en el hospital, sobre todo tras una intervención quirúrgica, es útil hablar con un asistente social o un profesional de la salud sobre las ayudas adicionales que puedan hacer falta. Entre ellas, se incluyen asistencia sanitaria o personal de enfermería a domicilio que permitan comprobar si la persona puede volver a ser autosuficiente. Desde el inicio de la pandemia del COVID-19, muchos proveedores de servicios de salud mental y sociales de base comunitaria han aumentado, a través de la tecnología, su capacidad para proporcionar servicios de forma remota.

Programas de Voluntariado y Formación

Algunos estudios han demostrado que las personas mayores que carecen de interacción social (están socialmente aisladas) tienden a tener más problemas de salud. Las personas mayores que viven solas tienen que hacer un esfuerzo para evitar el aislamiento social.

Muchas personas mayores han descubierto que el voluntariado es una buena manera de contribuir a la sociedad con sus conocimientos y experiencias. En muchos países existen cientos de organizaciones que reciben con entusiasmo los conocimientos de las personas mayores, como los programas Senior Corps en Estados Unidos. Asimismo, asistir a clases es una buena manera de mantener la mente activa y de conectar con otras personas de la comunidad, ya que muchas ofrecen educación continuada para cualquier persona o cursos dirigidos específicamente a adultos mayores.

Las aficiones y los grupos sociales también pueden ayudarles a mantener conexiones sociales y la forma física. Algunos redescubren una afición que dejaron de lado, mientras que otros desean explorar nuevos intereses.

Estudios y Datos Regionales

Situación en Chile

En las últimas décadas, los cambios en la alimentación y los estilos de vida, junto con el aumento de la esperanza de vida, han incrementado las enfermedades crónicas no transmisibles. Un estudio en Chile entrevistó a 1.171 mayores de 65 años (62% mujeres), residentes en 88 comunas, cubriendo el total de las regiones y hábitat urbano o rural. A nivel nacional, se registró un 15,9% de Inseguridad Alimentaria (IA) Severa+Moderada, con una proporción de IA Severa del 4,2%. La IA es mayor entre aquellos que presentan depresión o soledad o se encuentran insatisfechos con la vida. La evaluación del Estado Nutricional arrojó un Riesgo de Desnutrición en adultos mayores del 32,4% promedio a nivel nacional (MNA-SF), siendo más alto en mujeres (35,1% vs 28,9% hombres).

Otro dato relevante del estudio ESSALCAVI es sobre salud oral y visual: a un 50,9% de los encuestados les faltan todos o la mayoría de sus dientes, y el 52% declaró no lograr o tener dificultad para ver la información en envases de alimentos. Además, un alto porcentaje califica como "elevados e inalcanzables" el precio de carnes (89,8%) y productos del mar (79,1%).

Francisco Pérez Bravo, director del INTA, explicó que “Chile se dirige a una etapa muy avanzada de envejecimiento poblacional debido a tres factores fundamentales: la baja en la tasa de fecundidad, la reducción de la mortalidad en edades tempranas y la mayor esperanza de vida”. Anahí Urquiza, vicerrectora (S) de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, destacó la importancia de la colaboración público-privada para afrontar los desafíos del país, en especial en una materia tan importante como la seguridad alimentaria, subrayando la importancia de la sensación de inseguridad frente a acceder a alimentación en el futuro. El estudio ESSALCAVI subraya la necesidad de reforzar los programas públicos y de implementar estrategias que aborden las desigualdades en el acceso a alimentos saludables.

Mapa de Chile con indicadores de inseguridad alimentaria y desnutrición por región

El senador Juan Luis Castro comentó que este estudio es "innovador" y "marca una fotografía preocupante respecto de grados de desnutrición que avanzan en los adultos mayores, de una incapacidad económica creciente, de una situación de falta de atención desde el Estado en políticas públicas, que hoy día están carentes y, además, deja insinuados problemas de salud mental fuertes, problemas de aislamiento en la vivienda y problemas de financiamiento, incluso en el dilema entre comprar alimentos o comprar medicamentos".

Datos de España

Un informe elaborado por FontActiv y Riskcenter Research de la Universidad de Barcelona, acerca del papel de la nutrición en el envejecimiento activo, pone de relieve carencias o deficiencias en el hábito alimenticio de este colectivo en España. Cerca del 3% de las personas mayores de 65 años no come verdura ni hortalizas, mientras que el 16,4% solo lo hace una vez a la semana, y el 5% no consume legumbres. En cuanto a la fruta y el pescado, el consumo es generalizado, con solo un 5% ingiriendo fruta menos de una vez a la semana y un 4% no comiendo nunca pescado. Además, cerca del 50% de los españoles mayores de 65 años consume bollería no hecha en casa al menos una vez a la semana.

Respecto a la soledad, el 17% de la población mayor de 65 años no come según un horario regulado, y un 13% admite que no disfruta comiendo, afirmando un 13% comer por obligación. Un 37% dice saciarse muy rápido, porcentajes que aumentan entre las mujeres y a partir de los 75 años. El 15% de los mayores de 65 años padece el sentimiento de soledad, y el 19% de ellos comen solos todos los días, con un 6% en esta situación 5 o 6 días a la semana. El 2,3% admite que no ve ni habla semanalmente con la familia y el 16% no lo hace con amigos y vecinos, situación que se acentúa a partir de los 75 años y, especialmente, entre las mujeres. El estudio concluye que el sentimiento de soledad no favorece los buenos hábitos durante las comidas, afectando negativamente el apetito, el disfrute y la tendencia a dejar comida en el plato.

El sentimiento de soledad no solo afecta la nutrición, sino que también es un condicionante en la práctica de la actividad física. Si bien el 75% de la población mayor de 65 años sale a andar de forma rutinaria y un 61% lo hace a diario, el 34% de las personas que dicen sentirse solas no tienen esta rutina, porcentaje que llega hasta el 42% en el caso de las mujeres mayores de 75 años.

Panorama en Estados Unidos

En Estados Unidos, casi el 30% de los casi 60 millones de adultos mayores que viven en la comunidad (a diferencia de una institución) viven solos, y ese porcentaje aumenta con la edad. Entre las mujeres de 75 años o más, alrededor del 40% de las que viven en la comunidad viven solas. Hay tres veces más viudas (9 millones) que viudos (2,9 millones), en parte porque los hombres tienden a morir antes que sus esposas y son más propensos a casarse de nuevo.

tags: #ancianos #comiendo #solos