El mapudungún o mapuzungún (del autoglotónimo mapudungun o mapuzugun, que significa 'lengua de la tierra'), también conocido como araucano, es el idioma del pueblo mapuche, una comunidad amerindia que habita en los actuales países de Chile y Argentina. Su influencia se ha extendido al léxico del español en su área de distribución, y a su vez, ha incorporado préstamos lingüísticos del español y del quechua. Aunque su clasificación ha sido compleja, actualmente se considera una lengua aislada.
Importancia y Reconocimiento del Mapudungún
La lengua mapudungún es idioma cooficial de facto en varias comunas chilenas como Galvarino, Padre Las Casas y Temuco, donde se le ha equiparado el tratamiento al que recibe el castellano. Es definida como «la lengua amerindia con mayor vigencia en el Chile actual».
Visiones sobre la Preservación Lingüística
Para Hermo Hernán Antilef, un integrante de la comunidad Lafkenche en Teodoro Schmidt, la lengua se está olvidando. Él considera que privar a los Pueblos Originarios de su idioma ha sido parte de la estrategia del Estado chileno para desaparecerlos por completo. Por ello, se ha propuesto evitar que esto ocurra, afirmando que “no se puede morir un pueblo que tiene tanto valor”.
La escuela Mari Epu Lof ADI Bindi, por ejemplo, nace como una propuesta de formación colectiva que aborda problemáticas contemporáneas, incluyendo la revitalización de la lengua.
Historia y Extensión Geográfica
A la llegada de los españoles, a mediados del siglo XVI, el mapudungún era hablado por los pueblos que habitaban la Depresión Intermedia y parte de la costa, desde un límite no definido entre el valle del Limarí y el Choapa por el norte, hasta el archipiélago de Chiloé por el sur, abarcando una extensión de unos 1800 km.
Historiadores y antropólogos coinciden en que las poblaciones de lengua mapuche de la época incluían a los grupos conocidos como picunches, mapuches propiamente tales, huilliches y cuncos, quienes se autodenominaban che («personas»). Durante la época colonial (siglos XVII y XVIII), el uso del idioma disminuyó paulatinamente al norte del Biobío, debido a factores como enfermedades, condiciones de trabajo en la encomienda y guerras. Muchos picunches evitaron el trabajo de la encomienda mestizándose con españoles.
Por el contrario, al sur del río Biobío y hasta el canal de Chacao, después de la batalla de Curalaba en 1598, el mapudungún continuó siendo la lengua usual entre los mapuches no sometidos a la Corona española.
En el archipiélago de Chiloé, la población hablante de mapudungún convivía con los chonos y otros pueblos canoeros. Aunque los conquistadores españoles se establecieron en las islas a partir de 1567, el alto mestizaje y la mezcla cultural en los dos siglos de aislamiento llevaron a que españoles y huilliches hablaran español y mapudungún (en su dialecto veliche) por igual. A fines del siglo XVIII, la situación comenzó a cambiar a favor del castellano debido a las disposiciones de la metrópoli sobre la promoción del español en América.
A principios del siglo XIX, durante la guerra de Independencia de Chile y Argentina, los mapuches tomaron partido tanto por «realistas» como por «patriotas». Los combatientes a menudo llevaban a sus familias, y si morían en batalla, sus mujeres e hijos eran capturados y llevados a vivir en la sociedad chilena.
Clasificación y Relaciones Lingüísticas
La clasificación del mapudungún ha sido objeto de diversas investigaciones:
- En 1970, Stark consideró el mapudungún emparentado con las lenguas mayas de Mesoamérica, una afirmación apoyada por Hamp al año siguiente.
- En 1973, Stark afirmó que la lengua mapuche descendía de una lengua que denominó «yucha», hermana del proto-maya y antecesora también de las lenguas yungas del norte de Perú y las lenguas uru-chipaya.
- Las investigaciones de Mary R. Key (1978 y años siguientes) relacionan el mapudungún con otras lenguas de Chile como el kawésqar y el yagán, así como con las lenguas chon de la Patagonia. Key también señaló un parentesco más cercano con las lenguas pano-tacanas de Bolivia y Perú.
- En 1987, Joseph Greenberg propuso un sistema de clasificación en el que el mapudungún se incluía en la familia amerindia.
- Viegas Barros discute parte de los postulados de Key y Greenberg, asegurando que no hay relación entre el mapudungún y las lenguas «chon», ni entre estas con el kawésqar y el yagán.
- Croese (1987) planteó la posibilidad de parentesco con las lenguas de la familia arawak.
- Díaz-Fernández también propuso una lista de posibles cognados entre el mapudungún y la reconstrucción del proto-maipureano.
Características Fonológicas del Mapudungún
- Consonantes alveolares e interdentales: La distinción entre estas ha disminuido o desaparecido entre los hablantes jóvenes y en diversas zonas, como casi toda Argentina. Esta pérdida puede implicar el uso de consonantes alveolares o interdentales en todos los contextos o una variación libre entre ambas articulaciones.
- Fricativas /f/ y /θ/: Son sordas ([f] o [ɸ] y [θ]) para la mayoría de los hablantes en la provincia de Cautín, pero en otras zonas, como el área pehuenche, son sonoras ([v] o [β] y [ð]). Los préstamos mapuches al castellano en la época colonial proceden de lugares donde estas consonantes se pronunciaban sonoras, lo que explica la castellanización de palabras como foḻu a boldo.
- Estructura silábica: Las sílabas no admiten sucesiones de consonantes ni de vocales, tampoco oclusivas o africadas en posición final, /ɣ/ en posición inicial, ni sílabas como wo, wu o yi. La estructura puede ser V, VC, CV, CVC. En préstamos del castellano, a veces se evitan grupos de consonantes mediante la introducción de [ə] (ej. kapüra < cabra).
- Acento tónico: No tiene valor fonémico y varía según las palabras vecinas, el énfasis o la presencia de diptongos. En palabras bisílabas, si ambas sílabas son abiertas o cerradas, el acento recae en la última. Si solo una es cerrada, el acento recae en ella. En palabras de más de dos sílabas con las dos últimas abiertas o cerradas, el acento recae en la penúltima.
- Pronunciación y tonos: Existe fluctuación en la pronunciación de las consonantes según el estado de ánimo del hablante, distinguiéndose tres «tonos»: afectuoso, neutro y despectivo.
Morfología y Sintaxis
El mapudungún es una lengua polisintética con incorporación nominal y composición radical. Los sustantivos se clasifican en animados (personas y animales) e inanimados, lo que afecta la formación de su plural. El sexo se indica léxicamente, como wentru pichiche (‘hombre-niño’) y domo pichiche (‘mujer-niño’).
El número gramatical se expresa principalmente en las terminaciones verbales, pero también existe el pluralizador -ke para los adjetivos y pu para los sustantivos animados.
Posee un sistema complejo para indicar agentes y pacientes de una acción, utilizando sufijos que reflejan una jerarquía de relevancia (formas «directas» e «inversas»). Los verbos pueden ser transitivos, ditransitivos o intransitivos, neutros o impersonales, y se conjugan en las tres personas y tres números (singular, dual, plural), con voz activa y pasiva, y tres modos: indicativo, imperativo e hipotético. Los verbos pueden incluir información sobre la localización de la acción, su completitud o la certeza del hablante. Los préstamos del español se adaptan generalmente a la forma de la tercera persona del singular.
Las palabras compuestas son frecuentes. El análisis del Vocabulario de la Lengua de Chile de Luis de Valdivia, el primer registro del mapudungún, revela que el 8,16% de las entradas tienen similitudes con el quechua, identificándose 166 quechuismos (ej. pun, puchu, huancu). Ejemplos como pataka («cien») y warangka («mil») permanecen en el mapudungún y son de uso común.

Influencia Recíproca: Mapudungún y Español
El español ha influido notoriamente en el léxico del mapudungún. A su vez, del mapudungún han pasado al español palabras como poncho (pontro) y numerosos nombres de árboles, plantas y animales de la región mapuche (ej. coigüe < koywe, quillay < küllay, copihue < kopiwe, coipo < koypu, degú < dewü, pudú < püdü o püdu).
Sistemas de Escritura y Estudios Lingüísticos
Los mapuches no tenían escritura a la llegada de los conquistadores, por lo que se adaptó el alfabeto latino para transcribir su lengua. Estudios de Augusta, Moesbach y Lenz llevaron a la invención de nuevos abecedarios menos influenciados por el español.
Comparativa de Alfabetos
| Fonema | Sonido (ej.) | Alfabeto Unificado | Grafemario Raguileo | Grafemario Azümchefe | Notas |
|---|---|---|---|---|---|
| /θ/ | [θ], [ð], [s] | d, z | dz | d | En algunas variedades suena como la 'z' de 'cazador' en el español del norte de España o la 'th' del inglés en 'thanks'. |
| /ɨ/ | ü | v | w | ü | Vocal no redondeada que se produce entre /i/ y /u/. |
Pioneros en la Documentación del Mapudungún
- Luis de Valdivia (1606): Publicó la primera gramática, Arte y Gramática General de la Lengva que corre en todo el Reyno de Chile.
- Andrés Febrés (1765): Su Arte de la Lengua General del Reyno de Chile, compuesto por una gramática y diccionario, fue fundamental para la preparación de sacerdotes en misiones.
- Octaviano de Niza (1888): Basándose en la obra de Febrés, publicó el Breve Metodo della Lingua Araucana y Dizionario Italo-Araucano e Viceversa.
Estudios Lingüísticos Modernos
Con la llegada de Rodolfo Lenz a Chile en 1890, comenzaron los estudios fonéticos y lingüísticos modernos del mapudungún con un enfoque científico. Sus primeros resultados se publicaron en los Anales de la Universidad de Chile entre 1895 y 1897.
De igual importancia son las obras de fray Félix José Kathan de Augusta: Gramática Araucana (1903), Lecturas Araucanas (1910) y el Diccionario Araucano-Español; Español-Araucano (1916). Otros trabajos relevantes incluyen Voz de Arauco (1944) de fray Ernesto Wilhelm de Moesbach y las memorias de Pascual Coña, publicadas por primera vez en 1930 con el título Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX, con Moesbach como autor.
Los hablantes se refieren a su idioma como mapudungun o mapundungun (‘habla de la tierra’), mapuchedungun o mapunchedungun (‘habla de los mapuches’) y chedungun (‘habla de la gente’).
Población Mapuche y el Mapudungún en la Actualidad
🇨🇱ORÍGENES de los MAPUCHES y resistencia ante INCAS y ESPAÑOLES🇨🇱
Según el censo de 2002 en Chile, basado en criterios de autoidentificación, la población mapuche asciende a 604.349 personas, principalmente en la Región de la Araucanía, Santiago y en menor medida en las regiones del Biobío, Los Lagos y Los Ríos. Una porción no determinada de ellos habla mapudungún.
En Argentina, se estima que hay 113.680 mapuches según la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005 (basada en el censo de 2001), la mayoría de los cuales residen en Neuquén, Río Negro y Chubut.
En 2014, con motivo de los 150 años de la colonización galesa en Argentina, se realizó un proyecto de señalética plurilingüe (español-galés-mapudungún) en la ciudad de Trevelin.
Cosmovisión Mapuche y Relación con el Territorio
La cosmovisión mapuche divide el universo: wenumapu es el cielo, donde viven los dioses y se realizan acciones similares a las de la mapu (tierra) que realizan los hombres. Allí reside Ngnechen, el creador y tutor de los hombres. Minchemapu representa el mal y las profundidades.
El territorio Mapuche es denominado en lengua originaria Mapuzungun como Wallontu Mapu o Wallmapu, que significa "tierra circundante". La Constitución chilena vigente, legado del ex dictador Augusto Pinochet, no menciona a las Comunidades Indígenas, ni reconoce a Chile como un país pluricultural y multiétnico. Hermo Antilef espera que con una nueva Constitución se reconozcan a las Comunidades Indígenas y sus derechos.
Lafkenche: La Conexión con el Mar
Hermo Antilef y su familia son Lafkenche, una de las seis identidades territoriales del Pueblo Mapuche. Los Lafkenche definen su lugar en el mundo, su cultura, cosmovisión e identidad histórico-espiritual a partir de sus vínculos con el mar y el agua. El Lafken Mapu es el área costera que habitan.
Para Hermo, la falta de oportunidades, recursos y voluntad del Estado para invertir en las Comunidades Indígenas es preocupante. Señala que el hospital más cercano a su territorio está a cien kilómetros y la medicina tradicional no se respeta, a pesar de su necesidad. También, la educación, al igual que la salud, se ha privatizado.
La aspiración de Hermo para su comunidad es que cada persona pueda consumir lo que produce, logrando una alimentación saludable. Para ello, enfatiza la importancia de saber cuidar la tierra, pues sin ella no hay vida. Esto dio origen a un proyecto en conjunto con el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y el apoyo financiero del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a través del Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas (IPAF). Se han realizado procesos de formación colectiva de futuros líderes Lafkenche para la administración de sus territorios, tomando en cuenta perspectivas de desarrollo local con enfoque cultural, medioambiental, de derechos e igualdad de género, con especial énfasis en los jóvenes, pero con participación de todas las edades.
Estos proyectos han aportado conocimientos técnicos y nuevas perspectivas. Hermo afirma que les ha servido “para ver lo que uno puede ser y puede hacer”. Él continuará respetando la tierra y el agua, como le enseñaron los mayores, pues "la naturaleza está hecha perfecta" y cuida de nosotros. De ahí nace el concepto Ixtrofil Mögen, el Buen Vivir, basado en el respeto a toda clase de vida.
Cultura y Tradiciones Mapuches
En las comunidades mapuche, la cría de animales y la pesca son actividades esenciales para el sustento y la alimentación. Jeannette Huircán Lobos, de 35 años, se dedica a la siembra y cosecha de diversas verduras.

Rol de la Mujer en la Comunidad
Las mujeres, como la Machi Juana Mora Millaqueo, de 45 años, intervienen activamente en la toma de decisiones colectivas que buscan afianzar el futuro de sus comunidades. Juana, como autoridad espiritual, asumió este rol tras estudiar en Santiago, y entre sus responsabilidades está cuidar y guiar a los miembros de su comunidad. Se dice que quienes están destinados a ser Machi y no ejercen, pasan la vida enfermos o con sufrimientos.
Con el acompañamiento del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), se han fomentado iniciativas para promover la seguridad alimentaria. Hermo agradece cada mañana al creador por la salud y la vida de las personas en su comunidad, especialmente por su esposa y sus hijas, una enfermera, un electricista, y la menor estudiando en línea, enfrentando la brecha digital profundizada por la COVID-19. Él percibe que el Estado chileno les da “lo que sobra y no lo que necesitan” y que “las Comunidades Indígenas en Chile siempre han sido abandonadas”.
Juegos y Ceremonias Tradicionales
- La Chueca: Un juego tradicional que se juega con mazas corvas de madera y bolas de madera o piedra. Dos bandos de hasta veinte hombres luchan en una cancha, golpeando la bola para llevarla al campo enemigo.
- El Machitún: Ceremonia de curación de enfermedades, ejecutada por la Machi (casi siempre mujer en la actualidad).
- El Nguillatún: Ceremonia donde varias comunidades se congregan para obtener buenas cosechas, ahuyentar calamidades (sismos, mal tiempo, erupciones) o curar epidemias y enfermedades. Incluye el sacrificio de un animal, el encendido de un fuego sagrado, la plantación de un rehue (árbol sagrado) y bailes y cantos a su alrededor. Su duración varía según la importancia de la petición.
Prácticas de Colaboración Comunitaria
- La Minga: Trabajo en comunidad sin remuneración monetaria, donde la obligación es devolver el trabajo con trabajo. Está amenizada con fiesta y comida en abundancia. Existe la Minga de papas durante la cosecha, donde un grupo trabaja para un vecino, y este debe devolver el trabajo a cada uno de los que le ayudaron.
- El Medán: Similar a la Minga. Don Silvestre Bahamondes, Lonko Huilliche de Mocopulli, explicó a Margot Loyola en 1963 que puede ser “Medán de chicha, de papas, de ovejas si una persona necesita ovejas”. Se organiza una fiesta con comida, baile y trago, y los asistentes "pagan" la fiesta llevando lo que le falta al agricultor (ej. uno o dos chiguas de papas, o 10 litros de chicha).
- El Lloco: Según don Silvestre, consiste en "carnear un chancho". Se preparan chicharrones, milcao, sopaipillas, roscas y carne para aprovechar la manteca. Se invita a familiares y vecinos, se les sirve la comida y luego se reparte lo restante del chancho entre todos, llevándolo en canastos, fuentes o paños. La dueña de casa solo se queda con la manteca. Esta práctica se realiza rotativamente en los campos, también con fiesta.
Música Mapuche
Margot Loyola explica que una característica distintiva de la música mapuche es el uso del microtono. Las canciones de amor son interpretadas tanto por hombres como por mujeres y se cantan sin acompañamiento instrumental. Margot Loyola interpreta una hermosa canción de amor que le enseñó José Hinalaf llamada "Chun Tulú", cuya traducción libre es "¿Qué pasó?": "Pasaron los años, pasaron los meses y no volvió...".
Las rucas son estructuras tradicionales que han servido como sitio de reunión en las comunidades, donde se cocina, se dialoga y la gente se reúne. Leocadio Sánchez, “Lonko”, es una figura importante en estos encuentros.
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