Maltrato Físico a Adultos Mayores: Un Problema Global de Salud Pública

El maltrato a una persona de edad se define como cualquier acto aislado o repetitivo, o la falta de acción apropiada, ocurrida en cualquier relación de la que se espera confianza, que causa daño o malestar a la persona mayor. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos y puede manifestarse en diversas formas, incluyendo el maltrato físico, sexual, psicológico o emocional, el maltrato por razones económicas o materiales, el abandono, la desatención, y el menoscabo grave de la dignidad y el respeto.

Esquema de las diversas formas de maltrato a personas mayores

Evolución de la Definición del Maltrato al Adulto Mayor

La definición de abuso del adulto mayor ha cambiado y evolucionado considerablemente a lo largo del tiempo. Inicialmente, entre 1970 y 2000, pasó de llamarse “vapuleando a la abuelita” (“granny battering”) a “maltrato del anciano” o “abuso del anciano”. El término “vapuleando a la abuelita” era un eufemismo para los malos tratos, haciendo énfasis en el abuso físico y considerándolo un fenómeno doméstico, donde las víctimas eran destinatarias pasivas del cuidador y una carga para la familia.

Más adelante, bajo la denominación “Síndrome de la abuelita vapuleada”, se incluyeron tres grandes categorías de abuso: físico, psicológico y financiero o material. El abuso físico abarcaba golpes y la falta de supervisión o cuidado inadecuado que resultaba en lesiones físicas. El abuso psicológico consideraba amenazas y aislamiento, y el material o financiero incluía engaños y robos de posesiones.

A pesar de estas inclusiones, el nombre “Síndrome de la abuelita vapuleada” mantenía una connotación predominantemente física y un sesgo de género, aludiendo solo a mujeres y calificándolas con debilidad y vulnerabilidad. Posteriormente, se adoptó el término “abuso en la vejez”, definido como el “maltrato sistémico, físico, emocional o financiero de un adulto mayor por parte de su familiar cuidador”. Esta definición amplió el alcance para incluir a hombres y otras formas de abuso más allá del físico.

Considerando las diversas circunstancias en las que puede ocurrir, se propuso el término “maltrato del anciano”, definido como “todos los actos contra las personas mayores de 65 años, por aquellos que tienen una relación personal o profesional con el adulto mayor, llevando a daño físico, psicológico o material repetitivo”. Sin embargo, esta definición de edad es a veces arbitraria y no se adapta globalmente.

La definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el maltrato del anciano, como “cualquier acto aislado o repetitivo o la falta de acción apropiada, ocurrida en cualquier relación de la que se espera confianza, que causa daño o malestar a la persona mayor”, es la más aceptada globalmente. Es importante destacar que esta definición excluye actos de violencia o conducta criminal contra los adultos mayores, aunque la agresión al anciano se superpone con actos criminales.

Magnitud del Problema

El maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública y su prevalencia está en aumento rápido y progresivo a nivel mundial. De acuerdo con una revisión de 52 estudios realizados en 28 países en 2017, una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo de edad) sufrió alguna forma de maltrato. Se prevé que esta cifra aumente a 320 millones de víctimas para 2050, dado el rápido envejecimiento de la población global.

Prevalencia de los Tipos de Maltrato

Aunque no hay muchos datos rigurosos al respecto, esta revisión de 2017 permitió estimar la prevalencia de los distintos tipos de maltrato a las personas mayores en entornos comunitarios, según lo notificado por las propias personas de edad:

  • Maltrato psicológico: 11,6%
  • Maltrato físico: 2,6%
  • Maltrato económico: 6,8%
  • Desatención: 4,2%
  • Abusos sexuales: 0,9%

En entornos institucionales como hospitales y residencias de ancianos, los datos son limitados, pero una revisión de estudios recientes encontró que el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año de estudio. Es preocupante que la prevalencia del maltrato a las personas de edad, tanto en la comunidad como en las instituciones, ha aumentado durante la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, en un estudio estadounidense, las tasas de este tipo de maltrato en la comunidad pueden haber aumentado hasta en un 84%.

Infografía: Prevalencia de tipos de maltrato en adultos mayores

Tipos de Maltrato a Personas Mayores

Los tipos más comunes de abuso a personas mayores incluyen el maltrato físico, el abuso sexual, el maltrato psicológico, la negligencia y el abuso financiero. Frecuentemente, se combinan muchas formas de maltrato.

Maltrato Físico

El maltrato físico es el uso de la fuerza para hacer daño, o bien la amenaza de hacerlo, y se define como el daño o coerción física que causa lesión física o psicológica. Este puede incluir infligir dolor físico o privar de forma intencionada, por parte del cuidador, de los servicios necesarios para mantener la salud física y mental. Ejemplos específicos serían escoriaciones, laceraciones y cicatrices sin explicación en cara, cuello o tronco, así como dolor sin explicación, fracturas o múltiples traumatismos. También se manifiesta en golpes, empujones, sacudidas, palizas, prohibiciones y la alimentación forzada.

Los posibles indicios de abuso físico incluyen lesiones inexplicables o heridas sin tratamiento adecuado, quemaduras por fricción, marcas de ataduras, gafas rotas, arañazos, cortes y contusiones. Un cuidador que se resiste a dejar sola a la persona a la que cuida con visitantes o profesionales de la salud puede ser sospechoso de abuso físico. Estudios indican que el abuso físico fue el principal tipo documentado en algunos casos, con lesiones encontradas en múltiples sitios, con mayor frecuencia en cabeza y cuello, particularmente en el rostro.

MALTRATO físico y verbal a ADULTOS mayores. ABUELOS víctimas de VIOLENCIA.

Maltrato Psicológico o Emocional

El maltrato psicológico es la práctica de infligir angustia mental y sufrimiento a través de agresiones verbales, insultos, amenazas, infantilización, humillación, así como el irrespeto a la privacidad o a sus pertenencias. Puede incluir ignorar a la persona (no hablarle por mucho tiempo o no responderle), o tratarla como a un niño, a veces con el objetivo de hacerla dependiente del agresor. El anciano psicológicamente agredido se siente con miedo, apatía y se le dificulta la toma de decisiones. Las víctimas de malos tratos psicológicos pueden volverse pasivas y retraídas, ansiosas o deprimidas.

Abuso Económico o Material

La OMS define el abuso económico como la explotación o uso ilegal o indebido de los fondos u otros recursos de la persona anciana en beneficio de otra persona o en detrimento del adulto mayor. Comprende estafar o engañar a una persona mayor para que entregue dinero o bienes, robarle sin que se dé cuenta, presionarle para distribuir sus bienes, o manejar su dinero de manera irresponsable. Los cuidadores pueden gastar la mayor parte de los ingresos de la persona mayor en ellos mismos y darle solo una mínima cantidad. Las consecuencias implican la privación de la posibilidad de los afectados de vivir de manera independiente, recibir los cuidados necesarios e incluso afectar su salud directamente. Los adultos mayores resultan especialmente vulnerables al abuso económico por un proceso denominado influencia indebida, donde una parte dominante aprovecha su posición de poder sobre una parte débil con fines económicos.

Negligencia o Desatención

Es el fallo del cuidador al brindar alimentación, agua, vestimenta, confort, seguridad, acceso a los servicios de salud y protección contra el abuso o explotación. Se considera abandono, descuido o negligencia el hecho de no proporcionar a la persona alimentos y fármacos o lo necesario para atender a su higiene personal o a otras necesidades. Puede ser evidente en aquellos que carezcan de dispositivos de asistencia necesarios para mantenerse alerta de su alrededor, como andaderas, anteojos, dentaduras, audífonos, entre otros. Los signos de desatención incluyen pérdida de peso por desnutrición, piel y boca secas por deshidratación, mal olor por baño inadecuado, úlceras por presión, falta de dispositivos de ayuda necesarios, o falta de atención médica programada.

Abuso Sexual

Es el contacto sexual sin consentimiento, la amenaza de tal contacto o el contacto por la fuerza. Ejemplos de ello son el tocamiento de las partes íntimas y la violación. Contusiones alrededor de los senos o de las zonas genitales o hemorragias inexplicables de la vagina o del ano pueden indicar abuso sexual, aunque no siempre comporta lesiones físicas.

Consecuencias del Maltrato

El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales. Estas incluyen lesiones corporales, defunción prematura, depresión, deterioro cognitivo, ruina económica y necesidad de ingreso en una residencia de ancianos. Para las personas mayores, las consecuencias del maltrato pueden ser especialmente graves y la recuperación puede llevar más tiempo que para los demás grupos de edad. Los estudios indican que el riesgo de muerte en sujetos víctimas de abuso es 3 veces mayor, además de que asocia mayores tasas de hospitalización, lo que subraya la urgencia de su manejo.

Factores de Riesgo

Cualquier persona de edad avanzada, independientemente de su estado de salud, puede sufrir abusos. Sin embargo, la probabilidad de maltrato aumenta si las personas mayores presentan ciertas características o viven en determinadas circunstancias.

Factores de Riesgo en la Víctima

  • Dependencia funcional o discapacidad: Especialmente si tienen limitaciones inherentes en las actividades básicas de la vida diaria que los hagan dependientes parciales o totales.
  • Mala salud física o mental: Incluyendo deterioro cognitivo, demencia, confusión.
  • Escasez de ingresos o vulnerabilidad financiera.
  • Aislamiento social: Las personas de edad que reciben apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidad de ser maltratadas, lo que indica que el aislamiento aumenta el riesgo.
  • Fragilidad y sexo femenino: Se reporta que el perfil de la víctima es frecuentemente femenina entre 65-75 años, pensionada, residente en áreas urbanas y aislada socialmente.
  • Problemas de comportamiento o agresividad: Estos pueden contribuir a la agitación en el adulto mayor con demencia, que a su vez puede ser causa de abuso por parte del cuidador.

Factores de Riesgo en el Agresor

La probabilidad de que aparezcan abusos es más elevada si quienes los perpetran:

  • Enfermedades mentales o trastornos psiquiátricos.
  • Abuso de sustancias (alcohol y drogas).
  • Dependencia, a menudo económica, de la víctima.
  • Historia de violencia previa.
  • Estrés: Por ejemplo, por problemas económicos, o por la carga del cuidado (burn-out) que puede llevar a resentimiento.
  • Falta de habilidades y recursos: Lo que provoca que el cuidado del mayor sea frustrante o inadecuado.
  • Problemas de comportamiento: Como agitación o violencia, incluso si en el pasado fueron pacíficos.
  • Perfil del agresor: Se describe que el perfil del agresor corresponde al esposo o hijo hombre entre 35-45 años, que vive en condiciones de estrés.

Factores de Riesgo Relacionales y Sociales

  • Tipo de relación: Matrimonial, de pareja o entre padres e hijos.
  • Contexto doméstico: Se estima que el ámbito doméstico es donde estas situaciones se producen con mayor frecuencia y es más difícil de combatir.
  • Edadismo: Prejuicios y discriminación por edad.
  • Normas culturales: Como la normalización de la violencia.

Detección del Maltrato a Personas Mayores

La detección del abuso en adultos mayores y la negligencia de la cual pueden ser víctimas representa un importante reto para los profesionales de la salud y forenses, pues es difícil de detectar. A menudo, médicos, enfermeras, trabajadores sociales, amigos y miembros de la familia no reconocen los signos de abuso, ya que pueden ser difíciles de distinguir de otros problemas comunes en la vejez, como la osteoporosis o caídas.

Es fundamental que familiares y profesionales de la salud estén atentos a ciertos problemas o cambios en la conducta y el estado físico del adulto mayor:

  • Falta de higiene o un olor desagradable.
  • Úlceras por presión.
  • Pérdida de peso y sequedad de boca.
  • Falta de gafas, audífonos o prótesis dentales.
  • Moretones múltiples, en lugares inusuales (nalgas) o con formas de objetos (cinturón).
  • Marcas de cuerda o de ataduras.
  • Fracturas óseas.
  • Rasguños y cortes inexplicables.
  • Ansiedad, depresión, abandono y pasividad.
  • Cambios financieros súbitos (cambios en testamento, pérdida de dinero, adición de titulares a cuentas).

La conducta del cuidador también puede ser un indicio de abuso, como no dejar hablar a la persona mayor, tratarla como a un niño, o dar explicaciones inverosímiles para las lesiones. Ante la sospecha, los profesionales de la salud deben entrevistar a la persona mayor sola y al posible agresor por separado, y evaluar su estado mental, ánimo, capacidad de autoprotección y recursos sociales y financieros. La importancia de detectar e intervenir en casos de abuso al anciano radica en el elevado riesgo de muerte y hospitalización que estos sujetos enfrentan.

Prevención y Respuesta Global

Se han intentado aplicar diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato a las personas mayores, aunque se dispone de pocas pruebas de la eficacia de la mayoría. Las más prometedoras incluyen:

  • Intervenciones de cuidadores que alivian la carga de los allegados.
  • Programas de administración del dinero para personas mayores en riesgo de explotación económica.
  • Líneas telefónicas de ayuda y centros de acogida de emergencia.
  • Implicación de equipos multidisciplinarios (justicia penal, atención médica y de salud mental, servicios de protección de adultos).

El 15 de junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, la OMS y sus asociados publicaron el documento "Tackling abuse of older people: five priorities for the UN Decade of Healthy Ageing (2021-2030)". Estas prioridades son:

  1. Combatir el edadismo: Ya que es una de las principales razones por las que el maltrato recibe poca atención.
  2. Generar más y mejores datos: Para concienciar sobre el problema.
  3. Concebir soluciones rentables: Para poner fin al maltrato y ampliar su uso.
  4. Elaborar un argumentario: A favor de la inversión en este tema.
  5. Recaudar fondos: Para abordar el problema.

Marco Legal y Consecuencias Penales

La ley contempla aumentos de penas para las personas condenadas por agredir a un adulto mayor. Este incremento de la sanción se aplicará cuando la víctima sufra desde lesiones menos graves, castración o mutilación de un miembro importante. El maltrato es un delito de acción penal pública, lo que significa que cualquier persona puede presentar una denuncia o querella para su investigación.

Además, si quien maltrata tiene un deber especial de cuidado o protección respecto de la víctima adulta mayor, la pena será mayor si la maltrata de manera relevante o no impide el maltrato que comete otro. Los condenados por maltratar a un adulto mayor pueden perder, de forma perpetua o temporal, cualquier cargo, empleo, oficio y profesiones ejercidos en ámbitos educacionales, de la salud o que involucren una relación directa y habitual con adultos mayores. Esta inhabilitación se aplica a los condenados por homicidios, auxilio al suicidio, lesiones o maltrato, y puede incluir la prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de cuidado, trabajo o estudio.

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